Invasion de Holanda a Brasil Reconquista de Vidal de Negreiros



Invasión de Holanda aBrasil
Reconquista de Vidal de Negreiros

A principios de 1595 doce navios ingleses de los filibusteros James Lancaster y el capitán Vanner se aparecieron frente a Pernambuco en actitud poco amistosa. Los habitantes del indefenso puerto de Recife huyeron hacia Olinda, abandonándola todo.

Los invasores no podían creer lo que veían. Ahí a su mano estaban los depósitos colmados de ricos productos del Brasil, en cantidad tanta que los navios no eran bastantes para cargarlos en sus bodegas.

Y aquello era buena presa, pues su país estaba en guerra con España, que desde quince años atrás había realizado la unión ibérica mediante la soberanía de un monarca común con el reino de Portugal, y, por consiguiente, este ataque a las colonias portuguesas encuadraba dentro del conflicto existente.

Tres barcos holandeses que se encontraban en el puerto, y otros cinco franceses que llegaron poco después, fueron invitados a participar en la prolija devastación de aquellas insuperables riquezas, con las cuales todos regresaron a Europa satisfechos por sus pingües ganancias, y con la impresión de que aquella era una tierra riquísima y muy fácil de conquistar.

Los israelitas de Amsterdam —vinculados a judíos portugueses del Brasil— no ignoraban aquellas tentadoras circunstancias. Holanda se había convertido en una gran potencia marítima —rival de España, su antigua metrópoli— y las antiguas posesiones portuguesas, que tan desdeñosamente descuidaban los reyes, entraban en sus cálculos comerciales.

LA  BAHÍA  DE  TODOS  LOS  SANTOS
En todo el litoral brasileño no había centros más codiciables que Bahía y Pernambuco; aquélla por ser la capital de la colonia; y éste por ser «el país del azúcar».

El 8 de mayo de 1624 ancló en Bahía una escuadra holandesa con un millar de hombres, al mando de Juan van Dorth, quienes, después de un día y una noche de combate, se adueñaron de la ciudad. Quince navios que había en el puerto fueron pronto dominados, y los fuertes de la costa, ocupados por los conquistadores, a quienes una tenaz resistencia, encabezada por el obispo Marcos Teixeira, hostilizaba de continuo.

En marzo de 1625 ocupó la entrada del puerto una fuerte escuadra hispano-portuguesa al mando de Fadrique de Toledo; desembarcaron tropas y obligaron a los holandeses a capitular y a reembarcarse para su país. El golpe había fracasado.

El corsario holandés Piet Hein, a quien se le llamara el «terror de los mares», volvió a atacar a Bahía en 1627 y saqueó su puerto, pero no consiguió posesionarse de la ciudad. Con mejor suerte, un año más tarde logró apoderarse de la famosa «flota de la plata», que transportaba de América hispana tesoros valuados en nueve millones de ducados.

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Andrés Vidal de Negreiros, héroe de la resistencia brasileña contra la invasión de los holandeses.

CONQUISTA DE PERNAMBUCO
Estimulados por tales sucesos, los holandeses se dispusieron a conquistar a Per-nambuco. Para ello la «Compañía de las Indias Occidentales» puso al mando del almirante Pedro Adrianswoon una escuadra de 61 navios y 7.300 hombres, que el 2 de marzo de 1630 llegaron frente a Olinda.

No habiendo podido contener al invasor, el gobernador de Pernambuco, Matías de Alburquerque, se retiró al «Arraial de Bom Jesús» donde, después de fortificarse, organizó una tenaz resistencia, que durante cinco años de guerra impidió a los holandeses afianzar su conquista.

El 6 de junio de 1635 cayó al fin el «Arraial» en poder de los conquistadores, después de tres meses de sitio, obligando al heroico Alburquerque a retirarse hacia Bahía. Los holandeses llegaron hasta el río San Francisco por un lado, y por otro hasta Marañón.

mapa holanda en brasil

«NUEVA HOLANDA»
Con gran acierto los holandeses confiaron el gobierno de la colonia al príncipe Mauricio de Nassau Siegen, quien llegó a Pernambuco   el   23   de   enero   de   1637,   y  quedó vivamente impresionado por el país, al que llamó «Nueva Holanda». Nassau era un hombre distinguido y generoso que pronto ganó gran popularidad por su espíritu tolerante y liberal. El desarrollo del comercio y la prosperidad de Recife revelaron que Nassau era también un gran estadista.

LA RECONQUISTA
Cuando Nassau se volvió a Europa en 1644, la «Nueve Holanda» perdió a un gran propulsor; circunstancia que favoreció el estallido de una insurrección brasileña preparada por el gran patriota Andrés Vidal de Negreiros, por el mulato y rico mercader Fernández Vieira, el indio Felipe Camarao, y el negro Enrique Días: razas que se fusionaron en un nuevo sentimiento patrio de liberación.

En las decisivas batallas de Guararapes los holandeses sufrieron en 1648 duros descalabros frente a los brasileños; su situación se volvió cada vez más insostenible, al extremo de que en 1654 tuvieron que capitular ante una escuadra portuguesa, después de haber dominado el país durante 24 años. Así recuperó el rey de Portugal la soberanía sobre aquellas ricas tierras.

Fuente Consultada: Enciclopedia Estudiantil Editorial CODEX Fasc. N°145



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