Mary Kingsley llegó a la cima del everest y dejó su tarjeta de visita



Mary Kingsley llegó a la cima del Everest y dejó su tarjeta de visita

UNA EXPLORADORA MUY ORIGINAL

La aventurera victoriana que dejó su tarjeta de vista en la cima del Camerún.

ÁFRICA OCCIDENTAL en 1893 era “tumba del hombre blanco”; inmensa región, en gran parte inexplorada, de pantanosos manglares y selvas tropicales.

Algunas enfermedades mortales, como paludismo, fiebre hemoglobinúrica (de tipo palúdico) y fiebre amarilla, eran endémicas. Los europeos casi no se adentraban en la zona, y quienes lo hacían se enfrentaban a caníbales y feroces animales salvajes.

Un tropel de cargadores nativos y abundante equipo acompañaban a los pocos exploradores con la suficiente valentía para aventurarse en esa atemorizante región. Sin embargo, Mary Henríetta Kingsley, viajera inglesa de 30 años, penetró a machetazos en esa selva insalubre y hostil, a pie o en canoa, con un pequeño grupo de ayudantes africanos.

Hizo dos expediciones al África, en 1893 y 1894. La primera a lo que hoy son Angola, Nigeria y la isla Fernando Poo. Con su larga falda victoriana, vadeó una fétida ciénaga negra infestada de cocodrilos, hundiéndose a menudo hasta el cuello. Se vio acosada casi sin cesar por sanguijuelas y mosquitos.

Cada día tuvo alarmantes encuentros: con peligrosas fieras. Cuando los cocodrilos amenazaron volcar su canoa, los rechazó con el remo. Y ahuyentó a un leopardo que entró en su tienda, arrojándole una jarra de agua.

En su segunda expedición, la de 1894, exploró el Congo francés y fue la primera persona europea que entró en partes de Gabón. Aprendió a manejar sola la canoa y fue la primera en navegar el río Qgooué: una peligrosa excursión, con largos trechos de rápidos y remolinos.

Mary Kingsley había tenido obsesión por África desde niña; pero sus viajes tuvieron fines científicos. Muchos de los ejemplares de plantas y animales que recolectó no habían sido clasificados hasta entonces. Llevan su nombre tres especies de peces que descubrió.

Apurada huida: Su primordial objetivo era estudiar la religión y las costumbres de los fang, tribu de caníbales, de los cuales pocos habían visto a una persona de piel blanca. Un día, cuando bordeaba cautelosa  una aldea fang, tropezó en un acantilado y cayó por el techo de una —choza.



Temerosa de acabar en un perol, apaciguó a los sorprendidos ocupantes al darles tabaco, pañuelos y su cuchillo. Escapó con sólo una desolladura en el codo.

Pronto tuvo contactos más convencionales con los fang, intercambió mercancías occidentales por información, comida y alojamiento. Comió valerosamente los agusanados platillos que le servían. En una ocasión le dieron caracol machacado en una hoja de llantén, que calificó de “viscosa abominación gris”.

Sentido del vestir Aunque hacía caso omiso de otros convencionalismos la época Mary Kingsley nunCa cambio a/da victoriana por ropa de hombre. Y con justificada razón, pues en una ocasión la salvo, o verse clavada al caer en una trampa para animales.

Sus aposentos eran aún más perturbadores. Una noche sintió que era insoportable el hedor de una choza fang, que provenía de unos saquitos colgados del techo. Vació el contenido en su sombrero y, para su horror, halló “una mano, tres dedos gordos del pie, cuatro ojos, dos orejas y otras partes del cuerpo humano”. A pesar de los repulsivos hábitos de los fang, Mary Kingsley pasó mucho tiempo entre ellos realizó el primer estudio detallado de su modo de vida. Al final de su segundo viaje, fue la primera mujer blanca, y quizá la primera en general, que ascendió a la cima del monte Camerún. Como era típico en ella, gran parte lo escaló sola y dejó en la cumbre su tarjeta de visita.

De vuelta en Gran Bretaña, escribió dos relatos de sus experiencias, Travels in West Africa (1897) y West African Studies (1899), que fueron éxitos de librería inmediatos. Además, las conferencias que dio por todo su país  fueron recibidas calurosamente. En una época en que se suponía que la mujer debía permanecer en el hogar, Mary Kingsley se aventuró donde pocos hombres se atrevían. Miró de fiebre tifoidea el 3 de junio de 1900, mientras cuidaba de unos bóers prisioneros de guerra en la localidad de Simonstowr, Sudáfrica.

Fuente Consultada: Sabáa Ud. Que..? Selecciones Reader Digest – Wikipedia – Historia Universal Tomo I y II.

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