Biografia de Astronomos del Renacimiento Kepler Copernico Galileo






Biografía de Astrónomos del Renacimiento Kepler Copérnico Galileo

biografia de grandes astronomos antiguos

Biografía
Copérnico
Biografía
Johanes Kepler
Biografía
Tycho Brahe
Biografía
Galileo Galilei

Los mayores logros en la Revolución Científica de los siglos XVI y XVII tuvieron lugar en los campos más dominados por las ideas de los griegos: la astronomía, la mecánica y la medicina. Las concepciones cosmológicas, a finales de la Edad Media, se habían formado sobre una síntesis de las ideas de Aristóteles, Claudio Ptolomeo (el mas grande astrónomo de la antigüedad, quien vivió en el siglo II de C.) y la teología cristiana.

En la concepción ptolomeica o geocéntrica resultante, el universo se veía como una serie de esferas concéntricas con una Tierra fija o inmóvil en su centro. Compuesta de las sustancias materiales de tierra, aire, fuego y agua, la Tierra era imperfecta y se hallaba en cambio constante. Las esferas que la rodeaban estaban hechas de una sustancia cristalina y transparente, y se movían en órbitas circulares alrededor de ella.

El movimiento circular, de acuerdo con Aristóteles, era la clase de movimiento más “perfecta” y, por ende, apropiada para los “perfectos” cuerpos celestes que  creía estaban compuestos de una “quinta esencia” inmaterial e incorruptible. Estos cuerpos celestes, orbes puros de luz estaban incrustados en las esferas móviles y concéntricas, y en 1500 eran diez. Partiendo de la Tierra, las ocho esferas contenían la Luna, Mercurio, Venus, el Sol, Marte, Júpiter, Saturno y las estrellas fijas.

La novena esfera impartía su movimiento a la octava esfera de las estrellas fijas, mientras que a la décima esfera se le describía frecuentemente como  impulsora primaria, que se movía a sí misma e impartía movimiento a las otras esferas. Más allá de la décima esfera estaba el Empíreo o Cielo: el lugar de Dios y de todas las almas salvadas. Así, este universo ptolomeico cristianizado era finito.

Tenía un fin fijo en armonía con el pensamiento y las expectativas cristianos. Dios y las almas salvas estaban en un extremo del universo, mientras que los humanos estaban en el centro; a éstos se les había dado poder sobre la Tierra, pero su propósito real era alcanzar la salvación.

Sin embargo, esta visión no satisfacía a los astrónomos profesionales, que querían determinar las trayectorias precisas de los cuerpos celestes a través del cielo. Al encontrar que sus observaciones no siempre correspondían al esquema aceptado, los astrónomos trataban de “cubrir las apariencias” elaborando un detallado sistema de dispositivos.

Proponían, por ejemplo, que los cuerpos planetarios viajaban en epiciclos, esferas concéntricas dentro de esferas, que permitían a las trayectorias de los planetas corresponder más precisamente a las observaciones, a la vez que se adherían a las ideas de Aristóteles del movimiento circular planetario.

CopernicoCopérnico
Nicolás Copérnico (1473-1543) había estudiado tanto matemáticas como astronomía primero en Cracovia, en su nativa Polonia, y después en las universidades italianas de Bolonia y Padua. Antes de salir de Italia, en 1506, había tenido conocimiento de antiguos puntos de vista que contradecían la visión ptolomeica geocéntrica del universo. Entre 1506 y 1530 terminó el manuscrito de su famosa obra Sobre las revoluciones de las órbitas celestes, pero su propia timidez y temor al ridículo ante sus colegas astrónomos lo contuvieron de publicarla hasta mayo de 1543, poco antes de su muerte. (seguir leyendo…)

Tycho Brahe  Tycho (o Tyge)Tycho Brahe Brahe nació el 14 de diciembre de 1546 en Knudstrup, Escania; hoy Suecia pero entonces perteneciente a Dinamarca. Hijo del gobernador del castillo de Helsingborg, fue apadrinado por su tío Joergen.  El tío Joergen era un gran terrateniente y vicealmirante que había pedido a su hermano que cuando tuviera un hijo quería apadrinarlo y adoptarlo hasta el punto de considerarlo como hijo suyo. El gobernador le prometió a su hermano que así sería pero un incidente vino a postergar la promesa. (seguir leyendo…)

Johannes Kepler: El teólogo, profesor de matemáticas. Los estudios de Kepler, que siempJohannes Keplerre realizó con becas gracias a su precoz inteligencia, se encaminaban a la teología. También amaba las matemáticas, según él mismo nos dice y en la Universidad de Tubinga, su profesor Michael Maestlin, le ayudó a descubrir lo que sería el objetivo de su vida. Maestlin era un competente astrónomo. En las clases no podía enseñar el sistema copernicano, considerado en la Facultad de Teología contrario a las Escrituras, pero en privado iniciaba a unos pocos alumnos escogidos en la cosmología de Copérnico. El joven Kepler se entusiasmó desde el primer momento y, más osado, proclamaba públicamente su copernicanismo. (seguir leyendo…)

Galileo GalGalileo Galileiilei: Profesor de matemáticas, pero también de mecánica, astronomía y arquitectura militar, Galileo atrajo a numerosos estudiantes, especialmente a los cursos de astrología que dictaba. Aprovechando el descubrimiento que probablemente había hecho un desconocido óptico holandés de Middelburg, de nombre Hans Lippershey, Galileo construyó el primer telescopio. En Venecia, desde lo alto del campanil de San Marcos, el científico se volcó a sus primeras observaciones de los cuerpos celestes, comenzando por la Luna. El 7 de enero de 1610 remitió el resultado de sus largas vigilias nocturnas al gran duque de Toscana, Ferdinando de Medicis.  (seguir leyendo…)





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