Historia del Hospital Argerich:Basado en el libro de Litvachkes



Historia del Hospital Argerich: Basado en el libro de Roberto Litvachkes

INTRODUCCIÓN:
La Historia del Hospital Argerich La Historia del Hospital Argerich comienza con la llegada de las primeras expediciones a Buenos Aires, ya que, como veremos, la Historia del Argerich está ligada a una zona cuyo crecimiento y desarrollo se basó en la inmigración, La Boca. Ese barrio que se formaba junto al Riachuelo supo representar las ilusiones y esperanzas de trabajadores de todo el mundo que llegaban a nuestro país y que se quedaban en la Ciudad de Buenos Aires.

tapa libro argerichEntonces, podemos decir que el Argerich tiene otra historia y que ésta comienza prácticamente con la llegada de los primeros adelantados: Don Pedro de Mendoza y Juan de Garay. Vienen a fundar una nueva Ciudad en nombre de los Reyes de España, pero tanto Mendoza primero, y luego Garay en segundo término, tratando de enmendar los fracasos del primero, han tomado esta empresa de aventura y conquista a su propio riesgo, la Corona solo les dará parte de lo que ellos encuentren, si fracasan nada tendrán.

Entonces se deben ocupar de los navíos, de los elementos que necesiten para tan largo viaje, de las armas, de sortear los peligros de la navegación, de la disciplina, de alimentar a sus hombres, y de la salud… pues para eso están los médicos, luego los hospitales… y alrededor de 450 años mas tarde… el Argerich. Para mejor contar esta historia, o sea, estos 450 años y también nosotros como “adelantados” le explicaremos como ha sido estructurado este trabajo:

En el comienzo, gracias a la ayuda del Licenciado Ángel Jankilevich, especialista en historia de la medicina Argentina, hicimos un breve resumen de los inicios de la medicina en el Virreinato del Río de la Plata hasta los albores de los movimientos de Independencia, lo que aprovechamos para introducir la figura del Dr. Cosme Mariano Argerich, indisolublemente ligado a los acontecimientos de Mayo de 1810 y del pensamiento revolucionario de la época.

Luego pasamos a explicar los movimientos inmigratorios y su asentamiento en la zona de la Boca , en este caso recurrimos a la ayuda, los conocimientos y la generosidad del Sr. Rubén Granara Insúa, Presidente del Museo Histórico de la Boca y tres veces Presidente de la República de la Boca, creemos que gracias a él podemos brindar un claro panorama de la formación y las principales características socio-culturales del Barrio. Así llegamos a 1897, y

 

 quien nos motivó para el camino que emprendimos desde aquí, sin duda alguna fue el Dr. Edgardo Schapachnik, quien, primero en las reuniones del Comité de Cultura del Hospital y luego en charlas personales, no solo despertó mi interés hacia esta investigación sinó que fue extraordinariamente generoso con datos y contactos sin los cuales este trabajo hubiera sido imposible.

La pasión y amor que tiene por el Barrio de la boca y por “su Hospital” fueron un incentivo permanente en mi tarea. También por influencia del Dr. Schapachnik conocí por primera vez el viejo Hospital de la Boca de la calle Pínzón, el día de la visita nos habíamos citado a las 10 hs. de la mañana y yo era parte de un grupo de diez personas que lo querían conocer, llegué puntual pero el resto del grupo lo hizo mas tarde así que ingresé solo al viejo edificio y en el momento que traspasé su portón de hierro supe que iba a ser atrapado por su pasado, es una sensación que ya he sentido antes de iniciar otras investigaciones históricas y es un presentimiento que suele ser verdad y que incentiva a persistir ante los obstáculos que muchas veces presenta la complejidad del trabajo.

En este caso, conformando un muy reducido grupo y algo presionados por los tiempos comenzamos por desempolvar registros y documentos de la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires, del Instituto Histórico de la Ciudad, de la Biblioteca Gálvez, de la Biblioteca Joaquin V. González de la Boca, de las Bibliotecas de la Facultad de Medicina, de la Asociación Médica Argentina y del Hospital Argerich, del Museo Mitre, de la Academia Nacional de Historia, del Archivo General de la Nación y de algún otro lugar que seguro nos olvidamos.

Y no solo hemos rescatado documentos, sino también un material fotográfico inédito del pasado del Hospital que merece ser conocido, la etapa de la Ambulancia a Caballo, de los Pabellones recién construidos con árboles a su alrededor y del frente de la Antigua Salita de la Boca con médicos y enfermeros que conforman una postal detenida en el tiempo. Veremos también que, por vaya uno a saber que extraño mecanismo del destino, por cada pregunta que contestamos aparecen otras que quedan sin respuesta, son como eslabones de una interminable cadena que quedan sueltos, pero nuestra experiencia indica que muchas veces esas lagunas se completan en otra etapa del camino y de manera mucho más rica que si quisiéramos hacerlo ya, así que dejemos esas incógnitas a un costado de la mesa de luz que el tiempo y una nueva mirada se ocuparán de ellas.

El lector podrá enterarse de que manera la pequeña salita de primeros auxilios comienza a atender al público en 1897, al llegar a 1904 lo invitaremos a hacer una pausa para conocer de que manera se produce el hecho del cual ahora se conmemoran los cien años: el ahora; Hospital Vecinal de la Boca pasa a llamarse Hospital Argerich y juntos nos introducimos en las curiosas discusiones que culminan en la designación de su actual nombre.



Entonces este será el momento apropiado para completar la biografía de quien antes habíamos comenzado a esbozar su perfil dentro de la historia de la medicina, nos referimos obviamente al Dr. Cosme Argerich. Y seguramente los vecinos de la Boca se sentirán orgullosos de que el nombre del Dr. Argerich sea parte del hospital y la Comunidad médica compartirá ese sentimiento y sumará al mismo la responsabilidad y el compromiso de seguir su ejemplo el cual fue entregarse con pasión a las causas en las que uno cree, por eso su compromiso con la formación médica, con la causa de la libertad y con el mejoramiento de los hombres en su totalidad.

En esta etapa nuevamente es imposible no agradecer a los brillantes trabajos de Angel Jankelevich y a los generosos aportes de Paula Mariel Zabuski y Anibal Fryc. del Mercurio de la Salud. Hemos insertado en este punto una serie de estadísticas de la atención médica del Argerich en esos años, datos técnicos que, como sucede siempre con los datos, resultan algo aburridos pero nos pareció que sería útil compilarlos en este trabajo antes que el tiempo dificultara poder encontrarlos nuevamente.

Si uno apela a la paciencia, les presta atención y los compara con datos de la actualidad comprenderá mejor esas épocas y las decisiones que se tomaban . También rescatamos los nombres de muchos de los profesionales que prestaron servicios en la institución durante las décadas del 30 y del 40 y que deben estar todavía en la memoria de los mayores.

En otras etapas el lector encontrará testimonios donde se cuentan anécdotas de muchas de las personas que se nombran y que permiten conocer facetas muy ricas de sus personalidades. Después, nuevamente nos ayuda Rubén Insúa para conocer como era la relación del Hospital con la comunidad en sus inicios, los problemas sociales de la zona, y los benefactores de la Institución, entre los que se destaca desde luego el Maestro Benito Quinquela Martín pero que a fuerza de sinceros conforman una lista afortunadamente interminable.

En la actualidad es la Sra. Clara Alonso la responsable de dirigir y coordinar los esfuerzos de la Asociación Cooperadora del Hospital, gracias a su generosidad pudimos acceder a registros inéditos de gran valor para nuestra investigación y cuya lectura provoca no poca emoción.

Era realmente una obligación moral que cumplimos con gran satisfacción poder entrevistar a Antonio Yacarino quien nos relató las divertidas anécdotas de los médicos en el Bodegón Yacarino, bar de su padre que funcionaba en la esquina del primitivo Hospital pero que era el refugio infaltable de los profesionales con la excusa de sobrellevar el stress cotidiano.

Luego recorremos las primeras décadas del Argerich en la Calle Pinzón gracias a los recuerdos que la exquisita sensibilidad y el humor del Dr. Rubén Nemirovsky nos dejara en su libro sobre el Hospital, estos recuerdos fueron completados por el Dr. Goldvarg que con sus casi 90 años nos revivió su paso por el “viejo Hospital Argerich de la Calle Pinzón” con una pincelada muy especial de amor, cariño por esa etapa de mucho esfuerzo pero que también tuvo el color humano de una de inocente picardía. Llegamos entonces a la mudanza a Almirante Brown, un salto a la modernidad no exento de luchas para recuperar el Argerich que parecía perdido.

Aquí los diarios de la época, los registros de periódicos médicos y nuevamente la memoria de vecinos e instituciones de la Boca nos han ayudado ha reconstruir los sucesos que se dieron de 1940 a 1946 y que unieron al Barrio en defensa de “su hospital”. Finalmente nos acercaremos al presente, a la etapa de consolidación y de reconocimiento nacional e internacional, el Hospital Argerich, el de la atención clínica cotidiana a los vecinos del Barrio pero también, ahora, el Hospital de Alta Complejidad a la vanguardia de las prácticas médicas de última generación y de la investigación científica.

Es también la etapa de una responsabilidad diferente producto de haber sido elegidos como el Hospital Presidencial pero sin descuidar el compromiso con la salud de la Comunidad y con el futuro. …………………………………….. Lunes 24 de Noviembre del 2003 Diario Clarín “ Seguramente, ningún inmigrante italiano del puñado que fundó en 1897 la Unidad Sanitaria de La Boca haya imaginado que alguna vez un presidente de la Nación la usaría como sanatorio de cabecera. Un siglo y seis años después, aquella salita de barrio se convirtió en el Argerich, el hospital público de mayor complejidad del país y uno de los mejores de Latinoamérica. Ahora también va a ser el sello sanitario de la gestión K: el presidente Néstor Kirchner lo eligió para atenderse, en caso de necesitarlo, hasta que termine su gestión en 2007…” ………………………………………. Podríamos agregar que muchas cosas han pasado en estos aproximadamente 400 años desde las primeras preocupaciones de los vecinos cuando la Ciudad no contaba aún con 1000 habitantes hasta la decisión de convertir al Argerich en el Hospital responsable de la salud del Presidente. De esto trata este libro: rescatar los inicios del Hospital Argerich, contar cómo se vivía y cómo se cuidaba la salud de los vecinos en las épocas en que el Hospital Vecinal de la Boca comienza a brindar servicios, su inserción comunitaria y su designación como “Hospital Dr. Cosme Argerich”, su nueva ubicación y las anécdotas y recuerdos que unen la pequeña salita de la calle Pínzón con el actual edificio de la Avenida Almirante Brown.

Cuando se cotejan los documentos legislativos y municipales con las publicaciones y diarios de la época y cuando se escuchan los testimonios que espontáneamente historiadores amigos, vecinos de la Boca y los médicos nos brindaban, se llega a la conclusión de que el camino que ha recorrido el Hospital no ha sido fácil y hubiera sido imposible sin la valentía y generosidad de lo que podríamos llamar la comunidad hospitalaria.



Desde sus inicios el Argerich tuvo que pelear por su espacio y en muchas ocasiones fue rescatado del peligro por vecinos a veces anónimos y a veces ilustres como Quinquela Martín, por legisladores que podían dudar pero finalmente encontraban la firmeza que sus legislados les exigían, y por los miembros médicos y no médicos del propio hospital que habían tejido una relación de afecto, compromiso y solidaridad con el barrio y con quienes requerían de su auxilio.

En este libro el lector encontrará también anécdotas que hoy le parecerán absurdas y risueñas: curiosidades de cómo se practicaba el arte de curar en una época lejana que quizás despierten en él una sonrisa, pero que seguramente también evocarán recuerdos emotivos de sus mayores y de las creencias y hábitos con que enfrentaban las enfermedades en otros tiempos. Estamos seguros que se sorprenderá con muchos de los datos y documentos que aquí le presentamos: en muchos casos hemos preferido citarlos en forma textual y con las referencias necesarias para que pueda cotejarlos si quisiera hacerlo.

La lectura atenta de los mismos no sólo no lo librarán de la incredulidad sino que quedará atrapado en una historia apasionante: la historia de cómo una comunidad ha enfrentado el sufrimiento, la historia de la Ciencia, la Tecnología y el Conocimiento como armas de médicos, auxiliares y personal del Hospital Argerich, pero también historias de solidaridad, de pasión y muchas veces del sacrificio de la propia vida. Lo invitamos a disfrutar y recorrer este camino hacia el pasado para compartir la alegría de los cien años del Hospital Argerich.

A modo de rápido avance de nuestro trabajo van estos adelantos de algunos capítulos del libro los cuales iniciamos con una entrevista a su actual Director, el Dr. Nestor Hernández. Pero, de manera que parecerá paradójica, comenzamos este trabajo de historia tratando de conocer un suceso reciente en el tiempo. Nos referimos a la decisión del Presidente de la Nación , el Dr. Nestor Kirchner en cual designó al Hospital Argerich para atender su salud y la de su familia.

A nuestro entender este no es un dato menor y quienes conforman el Hospital saben que esta responsabilidad es el resultado de una larga trayectoria que trataremos de contar pero que podríamos resumir como ¨cien años de compromiso con la salud”.

El Dr. Hernández ejerce en la actualidad el cargo de director Hospital Argerich, en ese momento era el Sub-director y la dirección era ejercida por el Dr. Donato Spacavento, ambos se enteran de la decisión presidencial a través del Dr. Bollomo, médico personal del Presidente, quien les expresa que en función del interés y de la confianza del mismo en la Salud Pública y merced que el grupo de médicos que lo asesoraba le había indicado que en el Hospital Argerich podía encontrar una excelente respuesta a cualquier requerimiento para el cuidado de la salud de los miembros del Poder Ejecutivo decide asignarle esa responsabilidad.

El Dr. Hernández se formó dentro de la órbita de la Salud Pública por lo que la noticia lo llenó de orgullo y considera que el mismo debe ser extensivo a todos los médicos de los Hospitales Públicos, “ el Argerich es en este caso es el estandarte y el ejemplo de otros hospitales pues muestra donde se puede llegar en base al esfuerzo, a la capacitación y a la superación personal.

Hoy en el Argerich se realizan trasplantes cardíacos, hepáticos, renales, se hace la cirugía de más alta complejidad en el país, y a la vez cuenta con profesionales que son Profesores Titulares de las Cátedras más prestigiosas por lo que, junto con el Hospital, son referentes nacionales e internacionales y Presidentes de Congresos que reúnen a los médicos más importantes del Mundo.

Y obviamente esto es así gracias al esfuerzo de la comunidad médica de este centro en pos de una idea y esta es que el Hospital Público debe ser la Primer Referencia en el Tema de la Salud y donde se encuentren los profesionales mas capacitados a disposición de la población, este es un compromiso que toman todos los médicos de esta institución.

Por eso el slogan que nos representa a todos, a médicos y no médicos del Hospital Argerich, en estos cien años; “ comprometidos con la Salud Pública “. Finalmente se concreta la propuesta presidencial con el acondicionamiento de un sector para que pueda brindar la seguridad que el primer mandatario debe tener, y con la atención similar a la que recibe cualquier ciudadano con la única diferencia de que goza con la mayor flexibilidad para cubrir las distintas alternativas de un tratamiento y la vez con comodidades para permitirle seguir ejerciendo las responsabilidades de su cargo. En el Argerich siempre fue importante la superación profesional y de servicios y siempre contó con grandes profesores para lograr la mejor capacitación. El Hospital siempre fue referencia en Cirugía, en Cardiología, en Tocoginecología.

La guardia siempre fue reconocida por la cantidad de pacientes que atiende y por la calidad de esa atención. Es de destacar el cambio que se produce en el Hospital a partir de la década del 60 con la creación de las residencias, esto provoca un mejoramiento extraordinario en la formación médica. La Secretaría de Salud del Gobierno de la Ciudad supo apreciar las posibilidades que brindaba esta reorganización y su apoyo permitió el beneficio en la capacitación profesional hospitalaria y por ende en la atención de la población.

Y el Argerich siempre fue un Hospital Escuela de excelencia que exigía para ingresar el mayor esfuerzo y los mejores promedios lo que permitió su jerarquización y su permanente superación y lo distinguió con el reconocimiento de los Hospitales de la Argentina. La actividad del Hospital empieza a tener mayor trascendencia a fines de los 80, ya que a partir de la conformación del área de diálisis comienzan a realizarse los trasplantes renales, allí la labor del hospital toma notoriedad y luego siguen los trasplantes hepáticos y los cardíacos.

También el área de cirugía cardiovascular es líder en el área, un servicio de cirugía formada con procedimientos y equipamiento de última generación, el hospital también es centro de referencia en otras áreas médicas entre las cuales se destacan cirugía ileopancreática y diagnósticos y tratamientos hemodinamicos. A todo esto se suma un completísimo equipamiento de avanzada entre los que se destacan los de tomografía helicoidal, resonancia nuclear magnética, ecógrafos de última generación y cámara gamma. En el futuro el Hospital Argerich seguramente consolidará su posición como espacio de referencia para Medicina de Alta Complejidad fundamentalmente en las áreas quirúrgicas donde se destaca como Hospital de Avanzada y hará aún mas firme su compromiso con la salud pública de los argentinos”

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Autor: Roberto Litvachkes de su Libro Historia del Hospital Argerich

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