Tratamiento de la Basura en la Ciudades Basurologia



Tratamiento de la Basura en la Ciudades

Un problema cada vez más preocupante que enfrentan las ciudades, es la acumulación de basura, que origina problemas de espacio y de contaminación. El término basura hace referencia a los desechos sólidos o semisólidos que generan las actividades humanas y que se descartan por considerarlos inútiles. De todas formas, este concepto es relativo ya que algo que se considera desecho en algún lugar o en un determinado momento puede ser de utilidad en otras circunstancias. Por otra parte, no se incluyen en esta definición los restos de organismos y sus excreciones ya que la naturaleza los rédela y, por lo tanto, no se acumulan.

Aunque todos los sectores de la actividad humana (ganadería, agricultura, minería, industria) producen desechos, los que se originan en las ciudades (residuos sólidos urbanos) representan un problema cada vez más preocupante. Los residuos sólidos urbanos incluyen aquellos desperdicios que producen las actividades domésticas, comerciales e industriales. Los residuos comerciales y domésticos suelen ser materiales orgánicos, como restos de alimentos, papel, madera y tela, o inorgánicos como vidrio, plástico y metales.

Los residuos industriales pueden ser cenizas procedentes de combustibles sólidos, escombros de la demolición de edificios, materias químicas, pinturas, etcétera. También se incluyen entre los residuos urbanos aquellos provenientes de hospitales y laboratorios que, en algunos «casos, pueden ser patológicos.

la basura mundial

El problema de los desperdicios: Millones de litros de agua de desagues se vuelcan en un río. Montones de herrumbrados automóviles viejos estropean un trozo de campo. Envases de plástico y latas cubren desordenadamente las arenas de una playa. Todas estas cosas son parte del problema de los desperdicios de una sociedad moderna. Cada año producimos más basuras, y cada año el problema de librarnos de ellas se hace más difícil. Existen muchas clases diferentes de basuras. Están las aguas servidas, que provienen de nuestros cuartos de baños, de lavatorios y de cocinas. Están los desechos de las fábricas, a menudo venenosos y muy peligrosos si se los arroja en el agua o en la tierra. Y está el montón de desperdicios que todos arrojamos cada día en el tacho de las basuras.

Todos arrojamos grandes cantidades de basuras en los tachos, sin pensarlo siquiera. Cada año, el norteamericano medio arroja casi una tonelada de desperdicios; mucho más que el habitante de cualquier otro país. Casi un tercio son envases. Ya hace varias décadas (1970), cada norteamericano tiró cerca de 300 latas, 150 botellas y unos 140 kg de papel.

Gran parte de la basura de nuestros tachos podría ser separada y sus materiales utilizados nuevamente. Esto puede resultar caro, pero ayudaría a resolver el problema, como así también a preservar los recursos de la tierra.Los desperdicios venenosos de las fábricas, que no han sido sometidos a tratamiento, son muy peligrosos. En Inglaterra, en 1972, fueron arrojados en una zona donde los niños jugaban, tambores que contenían cianuro suficiente para matar a millones de personas.

Estos viejos automóviles han sido abandonados en una zona rural inglesa. El problema de los autos viejos es peor en EE. UU. En 1960 fueron abandonados en Nueva York 3.000 autos, pero esta cifra se había elevado a 70.000 hacia 1970.Los materiales de los autos viejos pueden ser recuperados. En este vaciadero de autos cercano a Londres, se deshace cada coche en pedazos del tamaño del puño de un hombre en sólo 20 segundos.

Los envases de lata que no tienen devolución constituyen un serio problema porque la gente los tira en cualquier parte. Las latas y otros desperdicios metálicos no pueden ser quemados y requieren mucho tiempo para deshacerse. Algunos fabricantes de EE. UU. han empezado a comprar latas viejas cuyo   material   vuelven   a   usar.

Los   desperdicios   de   alimentos se descomponen de manera que constituyen un problema si esto se produce  en   cantidades   muy  grandes. Estos desperdicios pueden separarse  para  devolverlos  a  la tierra en forma de abono. En algunos países, los   restos  orgánicos  de  plantas  y, animales  se transforman  en  fertilizantes.



Los plásticos se encuentran entre los productos más útiles de los tiempos actuales, pero es muy difícil .deshacerse de ellos. No se descomponen naturalmente, y pueden arrojar gases venenosos si se los quema. Los científicos están desarrollando ahora plásticos especiales que se descompondrían al cabo de cierto tiempo.

Como el algodón, la lana y otras fibras naturales provienen de seres vivientes, se descomponen muy fácilmente. Muchos desperdicios de telas pueden ser desmenuzados y utilizados como material de relleno. En Leicester, Inglaterra, todos los restos de tejidos son retirados de los basureros de la ciudad para ser reprocesados.

Las fibras como el nylon y los acrílicos se llaman fibras sintéticas. Su producción ha aumentado grandemente en los últimos años. Las fibras sintéticas son derivados de valiosos productos como el petróleo y el carbón y, como los plásticos, no sufren descomposición.

Una gran cantidad de goma se hace químicamente. Esta goma es difícil de quemar, ya que produce humo negro y gases pestilentes. La eliminación de las cubiertas de automóviles constituye un problema. Son desperdicios desagradables, que no se descomponen fácilmente.

Muchos árboles se salvarían si se recuperara una mayor cantidad de desperdicios de papel. En un vaciadero de basuras, el papel y el cartón se descomponen lentamente y contribuyen a formar nuevo suelo. Si se quema la basura, el papel arderá con facilidad.

Cada vez son más los fabricantes que utilizan botellas sin devolución. Para ellos es más sencillo desperdiciar vidrio que usar las botellas de nuevo. El vidrio desechado puede triturarse para hacer materiales de construcción. El vidrio, mezclado con otros minerales, ha sido utilizado para hacer caminos en Kansas,  en  los  Estados  Unidos.

autos abandonados

LA BASUROLOGÍA: La basurología es el estudio de la basura. Se preguntarán: ¿para qué sirve estudiar la basura de una comunidad? Pues, aunque no lo crean, uno puede obtener datos muy interesantes acerca del comportamiento de los habitantes de la zona, sus costumbres, colectividades a que pertenecen, etcétera.

“Dime qué tipo y cuánta basura generas y te diré de dónde eres y dónde vives.”

En la década del ‘70, en los Estados Unidos, William Ratje comenzó a desenterrar basura de los llamados “rellenos sanitarios». Grande fue su sorpresa cuando descubrió que algunos alimentos, papeles y otros restos no habían sufrido prácticamente alteración alguna, después de haber permanecido enterrados durante casi veinte años.



Esto quería decir muchas cosas:

• el relleno no había recibido ni el oxígeno ni la cantidad de agua suficientes como para que los residuos se degradaran. Por lo tanto, ni siquiera las bacterias anaeróbicas habían actuado;

la falta de humedad no llegaba a lixiviar los líquidos contaminantes hasta las napas de agua subterráneas, y esto ocurre generalmente cuando el relleno no se encuentra bien aislado;

• al rescatar salchichas con pan, repollos, diarios, latas de determinadas comidas, trozos de carne a medio consumir, choclos prácticamente sin tocar, se podía detectar el grupo humano responsable de esos residuos, y saber cuáles eran sus hábitos de alimentación y derroche —por cierto, muy especiales—.

Los basurólogos actuales (especialistas que estudian la basura con todas las herramientas, conocimientos científicos y tecnologías disponibles) realizan una labor similar a la de los arqueólogos ya que pueden establecer patrones de conducta, de consumo y otras características de los habitantes de las zonas estudiadas.

Bien sabido es que los pueblos orientales consumen mayor cantidad de alimentos orgánicos frescos que la población americana del Norte, o que en la Argentina se consumen más alimentos envasados ligeros, como leches cultivadas, caldos, yogures o frutas, en verano que en invierno.

Lixiviado o percolado: todo líquido contaminante que se infiltra en las diferentes capas de los rellenos sanitarios
—producto de las lluvias y la descomposición de la materia orgánica— y llega hasta las diferentes napas de agua.

Estas y una infinidad de conclusiones se pueden obtener al estudiar los residuos de un vecindario. Basta con preguntarles a los encargados de los edificios qué cantidad de diarios y revistas sacan a la calle y qué tipo de revistas son para saber las características y los gustos de los moradores de ese edificio.

RECICLAR LA BASURA: Reciclar la basura tiene una justificación no sólo económica, sino también ecológica: reduce la contaminación provocada al quemarla y ahorra valiosos recursos. Por ejemplo, reciclar el papel de la edición dominical del New York Times evitaría talar unos 75 000 árboles cada semana.

Muchos países fomentan el reciclaje, y la nueva tecnología permite procesar cantidades crecientes de desechos. Puede reaprovecharse la mayor parte de la basura: papel, metales, vidrio y aun ciertos plásticos.



El plástico es uno de los materiales más difíciles de reciclar, por su diversidad. Hay botellas que tienen varias capas de diferentes plásticos, cada una para dar cualidades como la forma, la resistencia y la flexibilidad. Y no es sencillo convertir este tipo de botellas en otras nuevas.Con el plástico pueden obtenerse derivados de menor calidad, como el relleno para cojines de asientos.

Gran parte de los desperdicios de plástico se desaprovecha porque su utilidad es casi nula. El caso de los metales es distinto. Muchos automóviles modernos están fabricados con materiales de vehículos que se reciclaron para obtener acero y otros metales.

Cuanto más valiosos son los metales —como el oro y la plata—, más redituable es reciclarlos. Por ejemplo, reciclar el aluminio es muy benéfico, porque su extracción de la bauxita requiere consumir mucha electricidad. El tratamiento de productos de aluminio ha reducido a una cuarta parte la energía invertida para obtener dicho metal, desde la década de 1970.

De los más de 70 000 millones de latas de aluminio usadas anualmente en Estados Unidos para comercializar refrescos, alrededor de la mitad se funden después de usarlas y al cabo de seis semanas llegan otra vez a las tiendas en forma de nuevos recipientes.

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La recuperación del vidrio también es ventajosa. Lo más recomendable es usar botellas de vidrio tanto como sea posible. En Gran Bretaña, las botellas de leche se reutilizan hasta 30 veces antes de desecharse.

En muchos países es obligatorio devolver las botellas de vidrio a las tiendas. Cuando en 1983 se aprobó una ley en tal sentido en Nueva York, Estados Unidos, se estimó que en dos años se ahorrarían 50 millones de dólares por recolección de basura, 19 millones por eliminación de basura y casi 75 millones por consumo de energía: algo que podría resultar un buen inicio.

El vidrio roto también se recicla. En muchos países hay depósitos donde pueden tirarse las botellas usadas, para procesarlas. Suiza y Holanda recobran el 50% del vidrio mediante este recurso.

El vidrio se separa por colores, dado que los desechos policromáticos únicamente sirven para producir vidrio verde. El vidrio roto puede fundirse en hornos para fabricar con él nuevas botellas u otros objetos.
La mitad de la basura generada en todo el mundo consiste en papel, desecho que numerosos países importan para aprovecharlo en sus plantas papeleras.

RECICLADO DE LATAS

Reciclaje de latas El primer paso del reciclaje consiste en comprimir las latas usadas. En Estados Unidos, casi la mitad de las latas de aluminio se funde, y seis semanas después de desechadas regresan a las tiendas, después de que han sido transformadas en recipientes nuevos.

Una vez que el papel ya usado se convierte en pulpa, se limpia y se blanquea para eliminar la mayor parte de tinta y suciedad, antes de convertirlo en papel nuevo, igual que se hace con la pulpa de madera o el trapo. Actualmente Japón fabrica la mitad de su papel mediante el proceso de reciclaje.

El fuerte consumo, además de imponer presión a los recursos de toda clase, produce monumentales cantidades de residuos sólidos, más de 30 millones de kilos en Tokio, 14 millones de kilos en Nueva York y 9 millones de kilos en París cada día. Los CFC en aerosoles, los aditivos en los alimentos, el plomo en la gasolina (ahora casi eliminado en Estados Unidos y Canadá) no son más que unas pocas sustancias nocivas desencadenadas en la etapa del consumo final con un impacto en aumento sobre el ambiente.

Y los modelos de consumo, en general, están cambiando para peor. En las dos últimas décadas, por ejemplo, el uso de alimentos preparados se incrementó en tal medida que el envase da cuenta ahora de casi la mitad del residuo doméstico en los países industriales. Ello ha significado un incremento en metales, plásticos y otros materiales sintéticos que resultan difíciles de eliminar, de recolectar o de reciclar.

El consumo occidental de productos envasados halló expresión artística en el arte «pop». Su gran apóstol, Andy Warhol, hacía iconos de objetos del hogar norteamericano tales como latas de sopa y cartones de lana de acero, imágenes que eran «consumidas» también a precios altísimos por el estamento superior de la sociedad de consumo. Resulta significativo que el arte «pop» se desarrollara en los años del auge de la década del 60 y comienzos de la del 70, antes de que la confianza del consumidor se viera desgarrada por el aumento en los precios del petróleo.

PARA SABER MAS…
La montaña de residuos de la producción y del consumo complica cada día más a las sociedades urbanas. No sólo la población aumenta rápidamente y consume más, sino que los productos industriales, muchas veces con exceso de embalaje, tienen una vida promedio cada vez menor.

Por otra parte, los productos que actualmente se fabrican están compuestos de una cantidad creciente de materiales difícilmente degradables, como es el caso de algunos plásticos. Como la capacidad de gestión de los residuos es mucho menor que la capacidad de producción de los bienes de consumo, su acumulación parece difícil de frenar, sobre todo teniendo en cuenta la tasa de crecimiento de algunos países asiáticos muy poblados.}

Si alguien decide examinar el tema de la importación y exportación de residuos, su primera sorpresa será constatar la dificultad para reunir datos. La Convención de Basilea, creada en 1989 bajo la égida de Naciones Unidas, es una institución intergubernamental encargada de controlar y reglamentar la producción y los movimientos transfronterizos de residuos. Pero provee cifras difíciles de interpretar.

Unos 30 países se han negado a ratificar la Convención y no suministran estadísticas. Más asombroso todavía es el hecho de que 110 países (de un total de 165, o sea, alrededor del 70% de los países miembros), incluyendo a Noruega, cuya política de medio ambiente pretende ser muy avanzada, no comuniquen datos. Esto se debe a la complejidad de los procedimientos de declaración y a las diferencias en los métodos de evaluación nacionales.

Sin embargo, estas estadísticas parciales permiten constatar algunas cosas interesantes. Para empezar, muestran un claro aumento del volumen de residuos en movimiento: para 50 países declarantes, los volúmenes intercambiados pasaron de 2 millones de toneladas en 1993 a 8,5 millones en 2001. Las tres cuartas partes de las cargas han sido objeto de intercambio entre los países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE. la organización que reúne a las naciones más desarrolladas del mundo).

Casi todos estos residuos estaban clasificados como «peligrosos», según la terminología oficial, por cierto azarosa, porque residuos apriorí inofensivos, si son mal administrados, pueden también volverse nocivos..

En el curso de la década de 1980 se reforzaron notablemente las normas de protección del medio ambiente en los países occidentales, lo que impulsó el tráfico de residuos especialmente hacia África. Luego de varios escándalos como el del buque de carga Zanoobia que transportaba residuos tóxicos italianos se firmaron acuerdo internacionales que reglamentan e incluso prohíben el transporte hacia los países del Sur.

Fuente Consultada:
El Universo Para Curiosos Nancy Hathaway
Como Son  Y Como Funcionan Casi Todas Las Cosas Reader´s Regest
El Atlas Le Monde Diplomatique
Nuestro Hogar, el Planeta Shridath Ramphal

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