Desarrollo Sustentable o Sostenible Concepto y Objetivos






Desarrollo Sustentable o Sostenible
Concepto y Objetivos

Desde el origen del planeta Tierra, hace mas de 4500 millones de años, la misma no ha dejado de modificarse, por ejemplo la composición actual de la atmósfera permite la vida de millones de diversas especies. Todos estos cambios fueron generados por fenómenos naturales como las radiaciones del Sol, los movimientos de las placas tectonicas, las exposiones volcánicas, etc.

Desde que el hombre comenzó a con su actividad humana, ha ido modificando el equilibrio logrado por la naturaleza, por ejemplo cuando se inicia en el siglo XVIII la actividad industrial, la limpia atmósfera comenzó a contaminarse con los gases enviados por las chimeneas de las primitivas fábricas. El resultado final tiene efectos perjudiciales para todos los seres vivos de habitan este planeta.

Por estos problemas, creados por la misma vertiginosa actividad de los humanos, hoy se ha tomando conciencia de los efectos nocivos que se genera y hay un concenso mundial en intentar  legar a las futuras generaciones un medio ambiente de calidad y dotado de recursos suficientes, siguiendo el modelo de desarrollo sustentable o sostenible.

La expresión Desarrollo Sostenible, se refiere a una manera de resumir todas las técnicas necesarias de aplicar para que el desarrollo económico y social del mundo sea posible sin poner en peligro la capacidad de futuras generaciones para satisfacer sus propias necesidades, es decir, que considera la posibilidad de llevar adelante un desarrollo socio-económico preservando el ambiente, usando los recursos naturales, sin comprometer la preservación de esos mismos recursos para las generaciones futuras.

UN EJEMPLO REAL: los occidentales recurren cada vez más a los transportes automotores: se utiliza el auto particular para ir a la escuela, al trabajo y a hacer las compras; el avión para los negocios y el placer. Y quien dice transporte automotor dice energía extraída del petróleo y sus derivados.

El transporte mundial consume 1.975 millones de toneladas equivalentes de petróleo (Mtep) anuales, es decir el 26% de la demanda total de energía.

El promedio es de 0,32 tonelada equivalente de petróleo por habitante (tep/hab), pero los consumos varían de un continente a otro: un francés consume 0,88 tep, un estadounidense 2,21 tep y un africano 0,07 tep.

Ahora bien, ni el planeta ni la sociedad pueden seguir sustentando esta modalidad de transporte, tal como se practica en los países desarrollados. En Occidente, el transporte automotor es tan adictivo como una droga: absorbe el 90% del desplazamiento de pasajeros.

En Francia, entre 1973 y 2004, el parque automotor se duplicó holgadamente al pasar de 14,3 millones de vehículos a 29,9 millones, mientras que en ese período la población creció un 14%. Ocho de cada diez familias tienen auto, y el 30% posee dos vehículos o más. Pero las palmas se las lleva el transporte aéreo, con un 237% de crecimiento entre 1973 y 2004.

UN POCO DE HISTORIA: Cuando a fines del siglo XVIII empezó a fraguarse la Revolución Industrial, gran parte de la humanidad creyó haber alcanzado la panacea. La máquina de vapor, puesta al servicio de la navegación por el ingeniero James Watt (1736-1819), no sólo revolucionó el transporte, sino que modificó las estructuras comerciales.

Los barcos ya no dependían de los vientos, sino que se propulsaban solos y por el camino más corto al puerto de destino. La seguridad y la velocidad de aquellos viajes permitieron hacer más fluido el comercio entre los más distantes puntos del Globo. Tan interesante fue este salto tecnológico que, de ahí en más, la carrera no se detuvo.

En 1890 hizo su aparición en el mercado el motor diesel y, entonces sí, los historiadores y los economistas confirmaron que la humanidad había superado una segunda -y ahora definitiva- Revolución Industrial.

La utilización de la energía eléctrica y el perfeccionamiento de la mecanización propiciaron una radical evolución en las perspectivas socioeconómicas. El hombre había hecho pie en el industrialismo moderno.

A partir de ese momento, las costumbres y los gustos de la sociedad se fueron adaptando al ritmo de la tecnología, que a su vez se encontró presionada por las nuevas necesidades de la sociedad. El consumo de bienes y servicios creció, tal como lo sigue haciendo, en proyección geométrica, constituyendo un círculo vicioso: producción, más necesidades y, nuevamente, más producción.

Ante esta situación, el conjunto de países con mayor capacidad tecnológica se ocupó únicamente de producir. Con el tiempo, todos los países del mundo alcanzaron distintos niveles de desarrollo y se abocaron a la misma tarea.

Este proceso lleva ya casi doscientos años. A lo largo de ese tiempo, la humanidad ha crecido en bienes, servicios y tecnología, de manera desmesurada y sin medir las consecuencias. Pero ¿qué tiene que ver todo esto con el calentamiento global?


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Efectos de la actividad industrial: La matriz energética es la fuente de donde proviene la energía que el hombre necesita. Durante los últimos doscientos años, la tecnología humana utilizó tres fuentes principales de energía: petróleo, carbón y gas; y, en menor medida, la electricidad proveniente de plantas nucleares y de represas hidroeléctricas.

La quema de estos tres combustibles produce toneladas de dióxido de carbono. Este gas, junto con otros liberados también por las actividades productivas del hombre, está operando un cambio del clima en el nivel mundial. ¿Por qué?

Cuando la atmósfera se convierte en un depósito de grandes cantidades de gases, se rompe el equilibrio natural entre la energía absorbida y la reflejada. Los organismos encargados de reciclar el carbono ven superada su capacidad máxima de trabajo, y entonces el ciclo natural del carbono se altera. Dado que hay una mayor cantidad de gases que absorben el calor y lo devuelven a la Tierra, la temperatura comienza a aumentar.

Este es el proceso que se conoce como calentamiento global. Así, el efecto invernadero, que permite retener el calor en la atmósfera y que resultó tan beneficioso desde tiempos remotos, se vuelve en contra de la vida.

desarrollo sostenido

Respecto al uso y gestión sostenibles de los recursos naturales del planeta, debemos tener en cuenta dos conceptos. En primer lugar, deben satisfacerse las necesidades básicas de la humanidad, alimentación, vestimenta, lugar donde vivir y trabajo. Esto implica prestar atención a las necesidades, en gran medida insatisfechas, de los pobres del mundo, ya que un mundo en el que la pobreza es endémica será siempre proclive a las catástrofes ecológicas y de todo tipo. En segundo lugar, los límites para el desarrollo no son absolutos, sino que vienen impuestos por el nivel tecnológico y de organización social, su impacto sobre los recursos del medio ambiente y la capacidad de la biosfera para absorber los efectos de la actividad humana. Es posible mejorar tanto la tecnología como la organización social para abrir paso a una nueva era de crecimiento económico sensible a las necesidades ambientales.

Que es el desarrollo y por qué debe ser sustentable: Desde la década de los ochenta el crecimiento económico fue explosivo, y en ello tuvo mucho que ver la revolución tecnológica. Los países industrializados consumen la mayor parte de los recursos naturales del mundo, produciendo un mayor impacto sobre los recursos comunes y compartidos con los países del sur.

Basta recordar que el gran consumo por parte del norte de combustibles fósiles ha contribuido al aumento de dióxido de carbono en la atmósfera (bien común), con la consecuente amenaza de un cambio climático global. También el Sur tiene comportamientos que amenazan la disponibilidad de recursos para las generaciones futuras. En su intento de lucha contra la pobreza, los ingresos insuficientes y el hambre, agotan o degradan gravemente los recursos de agua, suelos, bosques. biodiversidad, etc.

desarrollo sostenido

El crecimiento económico de las naciones, a veces depredador y causa de la degradación del ambiente, está acompañado por un crecimiento demográfico sin precedentes históricos. En los próximos treinta años se espera que la población mundial crezca en casi dos tercios, pasando de 5.000 a 8.500 millones de habitantes aproximadamente (World Resources, 1996).

Un porcentaje importante de esta población vivirá en los países en vía de desarrollo, fundamentalmente en las áreas urbanas. Surgirá entonces un sinfín de necesidades que estarán aparejadas con este crecimiento: aumento de la demanda de recursos alimenticios, aumento de la presión demográfica sobre el espacio, mayor consumo de energía y por lo tanto la necesidad de afrontar mayores niveles de contaminación, etc.

Cuando una actividad o acción origina o produce una alteración, modificación o cambio en el medio o en alguno de los componentes del sistema ambiental, de cierta magnitud o complejidad, se configura el llamado impacto ambiental. Las dos condiciones que están presentes en la alteración o el cambio son la magnitud y la complejidad: la primera está ligada al concepto de dimensión o tamaño de alteración, mientras que la segunda está referida a la cantidad de elementos ambientales naturales o sociales afectados por ese estímulo desencadenante que es la acción o actividad.

A la hora de evaluar el impacto de estos factores (crecimiento económico y demográfico) sobre el medio ambiente, necesitamos incorporar muchos otros factores, ya que la relación entre los primeros no es directa.

La creación de políticas gubernamentales y de sistemas legales que por un lado mitiguen los efectos del crecimiento demográfico y que por el otro reduzcan el potencial impacto ambiental ocasionado por el crecimiento económico ilimitado, permitirán ir rechazando el antiguo paradigma que oponía el desarrollo al medio ambiente y adoptar así un nuevo enfoque, “la nueva conciencia ecológica”, basada en la convicción de que el desarrollo económico y la conservación del medio ambiente son objetivos complementarios.

El progreso tecnológico de estos últimos años se ha convertido también en una herramienta muy importante para el ahorro de recursos y la optimización de su uso. Hoy se brega por el desarrollo sustentable o sostenible. es decir, el que “considera la posibilidad de llevar adelante un desarrollo económico preservando el ambiente, o sea, usar los recursos para satisfacer las cada vez mayores necesidades de la población, sin comprometer la preservación de esos recursos para las generaciones futuras”.

Este es un desarrollo que debe durar. Como lo decía la definición de la Comisión Mundial sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo (Nuestro Futuro Común, 1987) es el que busca “asegurar que satisfaga las necesidades del presente sin comprometer la capacidad de las futuras generaciones para satisfacer las propias”

LA MITIGACIÓN: La mitigación de los efectos del cambio climático requiere trabajar sobre las causas que lo originan. Como se mencionó anteriormente, la emisión de gases de efecto invernadero tiene dos orígenes fundamentales: la dependencia de los combustibles fósiles para la generación de energía y los cambios en el uso del suelo que promueven la deforestación. Para ambas situaciones, hoy tenemos la tecnología y el conocimiento suficiente para promover un cambio sustancial.

Se están impulsando en varias partes del mundo algunas estrategias fundamentales: una relacionada con el cambio en la matriz energética, para ir mutando hacia una dependencia menor de los combustibles fósiles, y apostando al desarrollo de energías limpias y renovables. Otra consiste en como reducir nuestra demanda de energía, siendo eficientes en el uso de la misma. Por ejemplo el uso de lámparas de bajo consumo, o bien ahora, la lámpara de led, de 5 a 10W. de consumo por unidad.

Lámparas eléctricas: El 95% de la energía consumida por las lámparas eléctricas incandescentes es transformada en calor. Sólo el 5% se transforma en luz. Las lámparas de bajo consumo consumen un 80% menos de energía para generar la misma cantidad de luz. Desde junio de 2011, la Argentina prohibe la comercialización de lámparas incandescentes. Si en todo el mundo se sustituyeran las clásicas bombillas eléctricas por las nuevas lámparas de bajo consumo, se ahorrarían unos 320 millones de kilovatios/hora de corriente, dejándose así de emitir 160 millones de toneladas de CO2. Ello corresponde a las emisiones de anhídrido carbónico de todos los vehículos automotores que circulan en Alemania.

Los acuerdos regionales: el papel de la Comisión Europea: Para alcanzar los objetivos de reducción de emisiones definidos en el Protocolo de Kyoto, la Comisión lanzó el Programa Europeo del Cambio Climático (PECO en marzo de 2000.

Uno de ios pilares de las políticas comunitarias para abordar el cambio climático es el Sistema de Comercio de Emisiones de la Unión Europea (ETS), puesto en marcha el 1 de enero de 2005. Los gobiernos comunitarios han establecido límites a la cantidad de C02 que pueden emitir cada año unas 10.500 instalaciones (centrales eléctricas y grandes plantas consumidoras), que son la fuente de casi la mitad de las emisiones de CO2 de la UE.

Las instalaciones que emitan menos C02 del que tienen asignado pueden vender la cuota de emisión no utilizada a otras plantas que no logren su meta. Esto supone un incentivo financiero para reducir las emisiones. El sistema también se asegura de que haya compradores para las cuotas de emisiones: las empresas que superen sus límites de emisión y no deseen cubrirlos comprando derechos deberán pagar multas.

La UE se ha comprometido a reducir de aquí a 2020 sus emisiones de gases invernadero hasta, por lo menos, un 20% por debajo de los niveles de 1990. Además, incrementará esta reducción hasta el 30% si los demás países industrializados hacen lo mismo y si los países en desarrollo también adoptan medidas.

Para conseguir esta reducción mínima del 20%, las medidas ya existentes -como el sistema ETS- se complementarán con nuevas disposiciones orientadas a aumentar la eficiencia energética en un 20% para 2020, a incrementar la cuota de las energías renovables hasta el 20% para la misma fecha y a equipar todas las nuevas centrales eléctricas con tecnologías de captura y almacenamiento de carbono.

LA PÉRDIDA DE BIODIVERSIDAD:

La biodiversidad es la variabilidad de organismos vivos de cualquier clase, incluidos en cualquier tipo de ecosistemas. Comprende la diversidad dentro de cada especie, entre las especies y entre los ecosistemas. Pero no se refiere a la cantidad de individuos de cada una de esas especies.

Según estimaciones de la paleontología, de uno a diez millones de años, depende los grupos, es la duración de la vida de una especie en condiciones normales y estables de biodiversidad. Pero con la supremacía del Homo Sapiens esas condiciones se han perturbado profundamente, y parece poco probable que las especies puedan perdurar durante tanto tiempo.

Porque el ser humano, a fuerza de confundir la utilización de la naturaleza con su depredación, destruye lo vivo cada vez más rápidamente. Las tasas actuales de extinción de las especies, comparadas con las que se registraban en los tiempos geológicos antiguos, son de 100 a 1.000 veces superiores (y a veces más). Las amenazas tradicionales de origen antrópico que representan la destrucción del habitat y la sobreexplotación se suman a las invasiones biológicas, las contaminaciones, los cambios climáticos (y, en general, la alteración de los ciclos biogeoquímicos) y la sobrepoblación humana.

La fauna, la flora y los microorganismos resisten cada vez menos las presiones: el 83% de la superficie terrestre está afectada por la “marca humana”, es decir, el espacio de tierra necesario para las actividades de los hombres.

La cuantificación de la diversidad de lo vivo debe revisarse continuamente. Actualmente hay alrededor de 3,6 millones de especies. Pero las perspectivas son sombrías. Se ha estimado que más de una cuarta parte de esa cifra, es decir un millón de especies, podría desparecer antes de 2050. Lo que está en juego es particularmente crucial en los 34 lugares críticos y en otros tantos núcleos biogeo-gráficos del mundo que alojan, en apenas el 2,3% de la superficie del planeta, el 50% de las plantas y el 42% de los vertebrados terrestres.

Los números son ya muy elocuentes. El área de distribución histórica de 173 especies emblemáticas de mamíferos en seis continentes ha disminuido en un 50%; un tercio de los bosques deímundo ha sido talado desde las primeras civilizaciones agrícolas; la “carne de la sabana” (pequeños animales de caza para alimento, ampliamente comercializados) liquida cada año varias decenas de millones de animales. Esta destrucción de la fauna se practica especialmente en la Amazonia y en la cuenca del Congo.

Desaparición de individuos, luego de poblaciones; finalmente, desaparición de la especie: el proceso está bien establecido. Y es acompañado de una desorganización de la cadena alimentaria (productores, consumidores y descomponedores). El conjunto del ecosistema resulta afectado porque su productividad (y su estabilidad, incluso evolutiva) depende de la diversidad de los tipos funcionales de las especies que abriga.

Ahora bien, los ecosistemas, desde un punto de vista utilitario, brindan cantidades de bienes y servicios a los hombres. Estos aportes “gratuitos” han podido ser estimados anualmente entre 2,9 y 38 billones de dólares (el PBN anual del mundo suma 18 billones). Pero los hombres están dominados por la pleonexia, el deseo de tener más de lo necesario. También son irracionales y egoístas, porque la explotación de la naturaleza no se vincula tanto con las cosechas (que permiten la renovación del recurso), sino con el extractivismo, o sea, la extracción hasta el agotamiento del filón. Por cada diez árboles talados en el mundo, sólo se replanta uno.

Entonces, lo vivo es expoliado sin ninguna preocupación por lo que quedará para las generaciones futuras. Y su mercantilización se ve acentuada por la mundialización sin control de la economía. En una naturaleza muerta, ¿cuáles podrían ser el lugar y la imagen del ser humano? (Fuente: El Atlas Del Medio Ambiente Amenazas y Soluciones Editorial Le Monde Diplomatique)

Fuente Consultadas:
Calentamiento Global Las Dos Caras del Efecto Invernadero Adriana Patricia Cabrera Edit. longseller
Espacios y Sociedades del Mundo La Argentina en el Mundo Daguerre-Sessone Edit. Kapelusz





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