Romances Famosos de la Historia Boda Real Grace Kelly Rainiero



Romances de la Historia Grace Kelly Príncipe Rainiero

Bartolomé Mitre
Delfina Vedia
Felicitas Guerrero y
Enrique Ocampo
Hipólito Yrigoyen y
Dominga Campos
Julio A. Roca e
Ignacia Robles

Pocos recuerdan -al verla en las portadas de las revistas- a Grace de Mónaco, a Grace Kelly, la actriz que desde Hollywood saltó a la realeza al enamorar a Rainiero de Mónaco, en una de las páginas de amor más sensacionales del siglo. Por ello, remontémonos a 1955…

boda real grace-raniero

PRIMAVERA EN EL MEDITERRÁNEO
La primavera de 1955 había llegado a Mónaco, el pequeño estado soberano en la costa del Mediterráneo, enclavado en el departamento francés de los Alpes marítimos.

Este principado pertenece desde el año 968 a la casa de Grimaldi, y precisamente, el último de sus descendientes, Albert Alexander Louis Pierre Grimaldi -más conocido como el Príncipe Rainiero III-, iniciaba la temporada primaveral con un cierto sentimiento de desasosiego por causas sentimentales.

Rainiero comprobaba que uno de los aspectos menos afortunados de su reinado consistía en que sus súbditos sentían un gran interés personal hacia él, y experimentaban algo así como un sentimiento de propiedad hacia la mujer que él elegiría para que fuese su esposa.

Este interés se manifestaba principalmente a través de los consejeros del príncipe. Y eran ellos los que habían puesto fin al romance de Rainiero con la actriz francesa Gisele Pascal.

En efecto, Rainiero había vivido durante un tiempo con la actriz e incluso había sugerido en alguna ocasión la posibilidad de casarse con Gisele Pascal. Los consejeros «sugirieron», por su parte, que para Mónaco no era muy aconsejable que su príncipe tomara por esposa a una actriz.

Rainiero alegó que en generaciones anteriores, antepasados suyos tomaron por esposas a mujeres plebeyas, e incluso se llegó a dar la circunstancia de que una de ellas, Juliette Louvet, no sólo fue plebeya, sino además lavandera, lo que quizás podía ser menos aconsejable que una actriz cinematográfica.

Pero las cosas fueron aún más lejos para que Rainiero no pudiera casarse con Gisele Pascal. Sus consejeros señalaron que tras cierta investigación privada, habían descubierto que la señorita Pascal era estéril y que nunca le podría dar a Mónaco un príncipe heredero.

Rainiero dijo estar enamorado. Pero si el deber tiene algo que ver en estos asuntos del corazón, triunfó el deber en la decisión de Rainiero. Gisele Pascal se alejó de su vida, y el palacio de los Grimaldi se sintió más solo que antes.



UN FESTIVAL DE CINE EN LAS CERCANÍAS
Con la llegada de la primavera, llega también el cine a la costa francesa del Mediterráneo, más precisamente al balneario de Cannes, en donde por quince días se celebra el famoso Festival Cinematográfico.

Por años, el paseo de La Croisette y los elegantes hoteles costaneros son testigos de la visita de estrellas, directores y productores del cine mundial.

En 1955, la Metro-Goldwyn-Mayer tenía ciertos problemas con una de sus más atractivas estrellas: Grace Kelly, quien había sido suspendida temporalmente en Hollywood por rechazar una película.

En aquellos años, los actores estaban «amarrados» a las grandes empresas norteamericanas, por años, y debían aceptar lo que sus productores consideraran adecuado para ellos.

La distinguida y hermosa Grace Kelly parecía haberse rebelado. Su carrera cinematográfica iba en ascenso. Había realizado una serie de exitosas películas, que la habían  llevado a lo mas alto de su fama. La presencia de Grace Kelly en Cannes no sólo interesó a los diarios, sino también a las revistas.

Y a las revistas más importantes. «París-Match» vio en la hermosa actriz norteamericana una posibilidad de un atractivo reportaje fotográfico. No en vano, el director de la famosa publicación era Pierre Galant, casado con otra distinguida estrella hollywoodense: Olivia De Havilland.

La producción para la nota en «Paris-Match» requería de un escenario adecuado para la elegancia de Grace Kelly. Y para el efecto no bastó con las terrazas del Hotel «Carlton» en Cannes, o del «Negresco» en Niza. El equipo de «Paris-Match» quería aún más para Grace. Un castillo. Y el mejor castillo de la zona era sin duda el de los Grimaldi en Mónaco.

Rainiero nó tuvo inconvenientes para prestar su residencia por una tarde primaveral, que lo sacaría, probablemente, de la monotonía. Más aún si el equipo lo integraba otra hermosa actriz.

Grace vestía un hermoso vestido floreado, de ancha falda, como correspondía a la moda de mediados de los 50. Los dos fotógrafos de «Paris-Match» trabajaron sin problemas ante la presencia del príncipe y la modelo-actriz, en un clima de formalidad y simpatía que no hacía pensar en ninguna otra consecuencia.

PRIMEROS ACERCAMIENTOS…
El capellán norteamericano de Rainiero, e padre Tucker había sido testigo del fracaso de la relación amorosa de Rainiero con Gisele Pascal y veía cómo el príncipe de 32 años cambiaba en cierta forma su carácter, presionado por la soledad y por la certeza de que no sería fácil encontrar una pareja que le gustara a él y a todos en Monaco.



Con un buen ánimo «casamentero», el padre Tucker observó la mirada de Rainiero hacia la hermosa norteamericana y por ello decidió efectuar algunas investigaciones.

Supo que Grace Kelly provenía de una muy buena -y rica– familia de Filadelfia, que era católica, que tenía un bien ganado prestigio como actriz y que, si bien había tenido algunos romances —el más serio de todos con el diseñador de modas Oleg Cassini-, su vida no tenía nada de escandalosa, como podía suponerse en otras actrices de cine. En definitiva, Grace Kelly a los 26 años, con su saludable belleza y distinción, no era en absoluto una muchacha despreciable.

El objetivo del padre Tucker era conocer algo más del círculo que rodeaba a la joven norteamericana en su patria.

Los Austin, por su parte, repararon de inmediato en el interés del sacerdote por saber algo más de Grace y llegaron rápidamente a una sensacional aunque errónea conclusión. No cabía duda. Rainiero se había enamorado de la bella Grace, y mandaba a su capellán para saber algo más de la familia de la chica.

Un descubrimiento de ese tipo no puede callarse, menos aún cuando, de alguna forma, los involucraba. Y los Austin de Filadelfia no callaron: Había nacido un romance entre Grace, la hija de los Kelly, y el príncipe Rainiero de Mónaco.
Hacia fines del verano de 1955, los rumores acerca de ese romance comenzaron a aparecer en la prensa.

Grace KellyGRACE KELLY: era hija de un millonario de Filadelfia, dedicado al mundo de la construcción- eran un poco más mundanas, y tenían que ver con la actuación.

Su debut teatral sucedió en 1934: con sólo seis años de edad fue elegida para representar a la Virgen María, durante un acto escolar realizado con motivo de la llegada de la Navidad, en el colegio católico al que asistía.

La pequeña niña de cabello rubio y ojos claros se convirtió rápidamente en una jovencita delicada y adorable.

Teniendo en cuenta la rígida moral impuesta por sus padres, es probable que su decisión de actuar se haya encontrado con algo más que una leve resistencia familiar; pero al parecer, la ambición de Grace fue más fuerte.

Fourteen hours («Catorce horas»), con la dirección de Henry Hathaway, marcó en 1951 el inicio de la carrera cinematográfica de la mujer que, un par de años más tarde, encarnaría el ideal femenino de Alfred Hitchcock en sus películas más famosas.



LOS ÉXITOS DE GRACE: Grace sabía lo que quería, y el éxito no se hizo esperar.

En 1952 -tan sólo un año después de su debut en la pantalla grande filmaría una nueva película (esta vez, acompañada por un apuesto caballero llamado Gary Cooper). Solo ante el peligro –así se llamó el filme– fue dirigido por Fred Zinneman, y se convirtió en el primero de una serie de éxitos cinematográficos, que culminarían en 1956, cuando Grace le dio el sí al príncipe Rainiero de Mónaco, jurándole amor hasta el fin de sus días.

A pesar de que su carrera duró pocos años, y actuó en tan sólo once películas, Grace es considerada uno de los mitos de Hollywood.
Entre 1953 y 1956 protagonizó las siguientes películas:
• Mogambo (dirigida, en 1953, por John Ford).
• Crimen perfecto y La ventana indiscreta (dirigidas, en 1954, por Alfred Hitchcock).
• La angustia de vivir (dirigida, en 1954, por George Seaton).
• Los puentes de TokoRi (dirigida, en 1954, por Mark Robson).
• Fuego verde (dirigida, en 1954, por Andrew Morton).
• Atrapa a un ladrón (dirigida, en 1955, por Alfred Hitchcock).
• El cisne (dirigida, en 1956, por Charles Vidor).
• Alta sociedad (dirigida, en 1956, por Charles Walters).

Grace no sólo conquistó Hollywood por su belleza sino por su talento como actriz. Si bien no ganó el Osear al que había sido nominada como mejor actriz secundaria por Mogambo, al año siguiente tuvo su revancha.

elogios importantes para la mujer

Fue en 1954, cuando se llevó la anhelada estatuilla como mejor actriz, por su actuación en La angustia de vivir.

Cuando Grace Kelly filmó Alta sociedad estaba a punto de casarse con Rainiero. La película marca el fin de su carrera artística. Durante el rodaje -como puede advertirse en el filme-Grace ya lucía su anillo de compromiso: una valiosísima alhaja compuesta por una gran esmeralda rodeada de diamantes de 18 kilates.

Luego de una visita del príncipe a EE.UU. vuelve a Mónaco y ella se quedó en Estados Unidos por un tiempo más.

El noviazgo fue corto: ambos sabían que se amarían toda la vicia. Como prenda de amor, Grace atesoraba un conjunto de collar, aros y pulsera hechos con tres hebras de perlas engarzadas con diamantes.

Sin embargo ¿dejaría su carrera? ¿Soportaría abandonar a su familia, sus amigas, en fin, todo su mundo, para viajar a otro continente y someterse a las rígidas normas de la nobleza? ¿Y si lo dejaba todo y después la aventura resultaba un fracaso? ¿Hollywood la aceptaría nuevamente?

Seguramente, en aquellos días teñidos por la mezcla agridulce de felicidad y zozobra, la bella actriz debe haberse hecho éstas y muchas otras preguntas.

La respuesta estaba en ese anillo de compromiso, y en el recuerdo del hombre cuya encantadora sonrisa era la promesa de un futuro feliz.

Ya instalada en Mónaco, Grace fue sometida a una serie de lecciones de protocolo y comportamiento cuyo resultado debía ser sí o sí exitoso: había que fabricar una princesa.

La prensa la perseguía. Las jóvenes de familias nobles, envidiosas, la criticaban sin piedad. Los habitantes de Mónaco, azorados por la elección de su príncipe, dudaban seriamente de que esa jovencita acostumbrada a los flashes y a los decorados de cartón pudiera representarlos con decoro.

LA BODA REAL: Grace triunfó sobre todos y sobre ella misma. Lo logró, pudo vencer la melancolía, y asumió con dignidad y serenidad inesperadas el rol que la corte monegasca le imponía.

El día de la ceremonia religiosa, Mónaco era una fiesta. Periodistas de todo el mundo, fotógrafos y miles de curiosos aguardaban la llegada de la novia a la catedral. Grace, a punto de convertirse en princesa, superó todas las expectativas de los presentes: radiante pero muy seria, dejó que las miradas se posaran en ella y se deleitaran con tanta delicadeza, con tanta fragilidad.

Rainiero, nervioso, la esperaba adentro. Grace permitió que la ayudaran a acomodar su traje de novia, ese vestido estilo Renacimiento hecho con más de 457 metros de encaje, seda, tul y tafetán, con el que recorrió la distancia que la separaba de su príncipe amado. Y dijo «sí, quiero».

Cary Grant y señora le obsequiaron a la pareja un escritorio de mucha antigüedad, que era una verdadera joya.

Los padres de Grace y algunos de sus más acaudalados amigos de Filadelfia les obsequiaron una sala de proyección cinematográfica instalada en el mismo palacio, para los días en que Grace sintiera nostalgia de sus ya lejanos días en Hollywood, para recordar sus mejores momentos en el celuloide, o sencillamente para estar al día en lo que filmarían sus antiguos amigos.

El pueblo de Monaco, por su parte, le regaló a la pareja un flamante Rolls-Royce.

A la ceremonia civil asistieron sólo familiares y amigos íntimos.

No así a la ceremonia religiosa celebrada en la Catedral de San Nicolás, a la cual asistieron numerosos visitantes ilustres, entre los que se contaban el Aga Khan y su esposa la Begum, y el rey Farouk de Egipto, grandes estrellas de Hollywood, las grandes fortunas de Filadelfia, y representantes de la emprobrecida nobleza europea, que sin duda miraban con ilusión esta nueva sangre que removía los esquemas del pequeño principado.

El obispo de Mónaco, Monseñor Gilíes Barthe, los declaró marido y mujer-príncipe y princesa-, mientras los barcos de la Armada norteamericana celebraban con sus cañonazos el triunfo de una chica americana, que era un poco el triunfo de Ios-millones de chicas norteamericanas que se veían reflejadas en Grace.

Después de tantas festividades, la pareja real enfrentaría su luna de miel realmente cansada, por lo que Rainiero tuvo la lúcida ocurrencia de alistar su yate con rumbo desconocido.

El «Deo Juvante II» se detuvo esa misma noche en el solitario puerto de Villefrance, continuando luego hacia la mitad del Mediterráneo, hacia Palma de Mallorca.

Sin embargo, a esas alturas, la prensa internacional ya había logrado dar con el rumbo del yate, por lo que Mallorca no ofrecía ninguna calma. De allí se dirigieron a Córcega, donde la pareja pudo gozar del sol y la privacidad.

LLEGAN LOS HIJOS
Casi inmediatamente después del regreso de Rainiero y Grace a Mónaco comenzaron a circular rumores acerca de que la princesa estaba embarazada. Y cuando Grace viajó a París para comprar ropa maternal con los grandes modistos parisienses, el rumor se vio comprobado.

Mientras esperaba el nacimiento de su primer hijo, Grace redecoró un antiguo departamento que tenía Rainiero en París.

También se dio tiempo para confirmarles a los periodistas que su etapa cinematográfica estaba definitivamente cerrada.
Carolina nació el 23 de enero de 1957, nueve meses y cuatro días después de la boda, un plazo que la gente consideró «ideal» y discreto.

Carolina venía a ser el descendiente 31 de aquel lejano pirata Grimaldi que conquistó Mónaco en el siglo XII. También era la biznieta del primer Kelly que hizo fortuna con su fábrica de ladrillos en los Estados Unidos.

El 14 de marzo de 1958 nació Albert Alexandre Louis Pierre, heredero de la corona del principado, y siete años más tarde nació la tercera y última hija, Stefanie.

El príncipe Alberto tiene varios títulos nobiliarios, entre los que destacan por su singularidad: Duque de Valentinois, Barón de Buis, Señor de Saint-Remy, Sire de Matignon, Barón de Saínt-Lo, Príncipe de Chateau-Porcien, Conde de Thann, Barón D’Altkirch, Señor de Isenheim

Grace demostró, en silencio y con hechos, que podía ser mejor princesa que muchas que lo eran desde su noble cuna. Nunca regresó a Hollywood; y por expreso pedido de su marido, nunca volvió a la actuación. Su vida en Mónaco, como muchos cuentan, tal vez no fue un lecho de rosas pero… ¿qué vida lo es?

Lo cierto es que Grace Kelly supo conducirse con maravillosa discreción, razón por la cual, si alguna vez su matrimonio estuvo a punto de naufragar, fueron pocos los que lo supieron.

A pesar de amar profundamente a su príncipe, debe haber extrañado su vida como actriz, llena de emociones y desafíos.
Sus hijos -Carolina, Alberto y Stefanía- fueron tres luces que la guiaron cuando sentía que había ganado y perdido mucho, en una sola partida.

El resto es historia conocida: La princesa dejó este mundo demasiado pronto: con tan sólo cincuenta y dos años, un accidente automovilístico -al que su hija Stefanía sobrevivió milagrosamente- puso fin a sus días, en 1982.

Rainiero quedó desconsolado. La familia Grimaldi, hasta ese momento acostumbrada a los amoríos de las bellas hijas del matrimonio, atravesó el momento más duro de su historia cuando Grace, la de serena belleza, se alejó para siempre.

Sin embargo, ha dejado una huella de ésas que no borra el tiempo.

Fuente Consultada:
Los Famosos Romances de la Década del 50
HECHOS, Sucesos que estremecieron al siglo Tomo N°5 Romance en Mónaco

https://historiaybiografias.com/archivos_varios5/estrella1_bullet.png

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