Carlos Moratorio Destacado Deportita Argentino en Equitacion



Carlos Moratorio: Destacado Deportita Argentino en Equitación

GRANDES DEPORTISTAS ARGENTINOS OLVIDADOS

Capitán Carlos Moratorio: un caso particular Pocos deportes como la equitación imponen a quienes lo practican una preparación tan exigente. Pocos son también los que reclamen erogaciones económicas similares.

Carlos Moratorio, Deportita Argentino en EquitacionDos condiciones que necesariamente reducen el círculo de gente con posibilidades de acometer una empresa tan difícil como la de competir con fortuna. Una alternativa que el capitán Carlos Alberto Moratorio alcanzó cuando, guiado por su vocación militar, egresó del Colegio Militar, a fines de 1951, con el grado de subteniente de caballería.

Luego de transitar por diversas unidades del Ejército, finalmente fue destinado a la Escuela Militar de Equitación, donde quedó destinado a partir de 1960.

Allí comenzó una etapa fundamental en su trayectoria deportiva, iniciada algunos años antes: pudo dedicarse por entero al adiestramiento de sus animales y a las prácticas.

Sus progresos fueron notables. En 1959 fue quinto en los Juegos Panamericanos de Chicago. En las Olimpíadas de Roma, en 1960, quedó eliminado como el resto del equipo.

En San Pablo, en los Panamericanos de 1963, logró el tercer puesto y la medalla de bronce. Un año más tarde, en los Juegos Olímpicos de Tokio obtuvo la medalla de plata.

Dos años después, el 10 de septiembre de 1966, en Stanford, Inglaterra, obtuvo el primer campeonato mundial de su especialidad, la Prueba Completa.

Para llegar a eso, debió trabajar pacientemente en la educación de su caballo Chalán, un animal que había ganado en un concurso hípico efectuado por el Ejército, en 1958.

Claro que no fue todo, junto a los otros cuatro jinetes que lo acompañaron a Gran Bretaña, viajaron dos soldados caballerizos, un veterinario, un suboficial principal herrero y el director, mayor Eduardo Cano.

Toda una costosa movilización. Los resultados fueron óptimos: Moratorio superó a 34 jinetes, representantes de Irlanda, Inglaterra, Rusia y Estados Unidos de América. En la primera jornada de las tres que componen la agotadora prueba —dedicada al adiestramiento— culminó su tarea en 7 minutos y medio. Ya punteaba la competencia a medio punto del jinete ruso que lo escoltó.



En el segundo día —dedicado al fondo— Moratorio y Chalán no tuvieron una sola falla. En la última jornada —destinada a la prueba de Caza— apenas voltearon un obstáculo que les restó 10 puntos del total acumulado. Aun tirando dos más habrían ganado. Poco tiempo después de obtener el título, en un reportaje publicado por la revista «El Gráfico», se reseñarían algunas de las facilidades que permitieron a Moratorio alcanzar el éxito.

 Tras explicar que ocupaba el cargo de instructor del equipo de prueba completa, en la Escuela Militar de Equitación, proseguía: «Prácticamente, un profesional del caballo, o por lo menos con la debida dedicación para poder competir con el mundo.

Moratorio no lo niega pero confiesa que: «Por este título, que me favorece hípicamente, he descuidado otros detalles importantes para el ascenso en mi carrera». Y dice que en su «Profesión» es enérgico. «Soy muy exigente, y este mundo no quiere trabajar. Con los soldados (caballerizos) debo cumplir una ley, con los del equipo pretendo que hagan todo bien.

Es mucho el dinero que el gobierno invierte en esto y mi gran satisfacción, por lo de mi título, es haber devuelto mucho de lo que me dieron».» Circunstancias que permiten considerar al capitán Carlos Moratorio como una excepción —por el apoyo que recibió— entre los deportistas argentinos que en los últimos años lograron algún lauro. Algo que pareció percibir también «El Gráfico», a cuyo editorial, de la edición del 13 de setiembre de 1966, conviene remitirse para entender la realidad del deporte argentino en la década pasada y en su hora actual: «Es el ejemplo que deseamos.

Los campeones que nacen por «generación espontánea» se dan uno en un millón. El caso Moratorio nos grita claramente: su pasión, si fibra, su técnica afinada, Chalán, más las condiciones morales y materiales: que lo rodearon, el tiempo y los elementos de que dispuso, la organización que lo apoyó, hicieron que ut argentino fuera campeón del mundo Esto es lo que nos debe quedar bien grabado».

Fuente: Las Grandes Hazañas del Deporte Tomo 49 La Historia Popular

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