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Cataratas Victoria, África, Origen Geológico

Cataratas Victoria

En el río Zambeze, en distrito de Livingstone (al sur de Zambia) y el de Hwange (norte de Zimbabwe), en los 17°56´de latitud sur y los 25°55´de longitud este; se encuentran situadas las Cataratas Victoria, o también conocidas como “Mosi-Oa-Tunya” (Zambia- Zimbabwe).

Estas fueron declaradas patrimonio de la humanidad desde 1989. Poseen una extensión aproximada de 65.180 hectáreas.

Consideradas una de las maravillas de África, fueron descubiertas por un personaje

famoso de la historia africana del siglo XIX, el doctor Livingstone, tras la primera de sus tres largas expediciones destinadas a explorar aquella zona del continente negro que en los mapas de su época eran consideradas “tierras incógnitas”.

Las cataratas Victoria se caracterizan porque las aguas del Zambeze que proceden del norte, se precipitan en una estrecha garganta que no sigue la dirección del río sino que se aleja inmediato en dirección oeste.

La altura de la caída varía de un punto a otro llegando a superar en ocasiones los cien metros, el doble que las del Niágara y algo de superior a las del Iguazú.Cataratas Victoria

Con 2.600 kilómetros de longitud, el Zambeze es el río más largo del sur de África, pero luego recibe los aportes del Luena, el Luete y el Cuando, este prosigue su camino por una amplia meseta, pero avanzan sus aguas de una manera más tranquila y ensancha su cauce para rodear numerosas islas, entre ellas algunas como la de Jorge VI de más de un kilómetro de longitud.

Por otra parte, cuando reproduce el salto, la catarata se divide en varios sectores. El más occidental lo forman las cataratas del Diablo, cuyo ancho es de unos 40 metros. Luego una catarata Principal, divida en dos sectores de 300 y 500 metros por la isla Livingstone.

Seguido a ello encontramos las cataratas del Arco Iris, las cuales se encuentran subdivididas en varios pequeños saltos determinados por la presencia en el borde de distintos islotes. Finalmente, en el extremo oriental se encuentra una catarata del Este, cuyo ancho es de 400 metros.

En cuanto al paisaje de estas cataratas, varía mucho a lo largo del año; entre agosto y diciembre se puede afirmar que el caudal del Zambeze disminuye drásticamente hasta unos 400 metros cúbicos por segundo, a partir de ese momento llega las épocas de lluvias y el caudal va aumentando lentamente hasta alcanzar su máximo en abril.

La catarata, es un fenómeno geológico en lento movimiento. El agua que se desploma arrastra en su caída rocas de diferentes tamaños que al chocar en contra del lecho, se socava lentamente una pared vertical hasta formar en su base una cueva. Esta última con el paso del tiempo no deja de cesar su tamaño. Este proceso queda acelerado en el caso de las Cataratas Victoria por su particular forma del terreno.

El Zambeze fluye en esta zona por grandes capas de basalto, por lo que el agua aprovecha la debilidad de estos puntos para demostrar su capacidad erosiva.

Por otra parte, a lo largo de 1.500 metros, una perenne nube de vapor de agua ha creado un microclima ideal para el desarrollo de un bosque húmedo. Implicando esto que se generen nuevos ecosistemas vegetales bien diferenciados.

Flora y Fauna

La vegetación que crece a las orillas y en las diversas islas proporciona un hábitat muy adecuado para un gran número de aves. Por ejemplo: los halcones teita, las jacanas, cigüeñas negras, el ibis piquegualdo y el jabirú.


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En cuanto a los mamíferos se pueden apreciar a los elefantes, hipopótamos, búfalos, pucús y antílopes ruano y sable.

La descripción de Carlos Livingstone parece dar una idea más grande, más viva y más exacta de este fenómeno de la naturaleza.

“Después de haber navegado durante veinte minutos, desde Kalai, descubrimos las columnas de vapores, justamente llamadas de humo y que, a la distancia en que nos hallábamos, unos 9 ó 10 Km., harían creer en un devastador incendio de pastos, como los que se ven a menudo en África.

Estas inmensas columnas se ven en número de cinco, y ceden al soplo del viento. Desde el lugar donde nos encontrábamos, la línea de estas columnas de humo va a perderse en medio de las nubes; son blancas en su base y se oscurecen en Jo alto, lo que aumenta su semejanza con el humo que se eleva del suelo.

Todo el paisaje es de belleza indescriptible; grandes árboles de matices y formas variadas adornan los bordes del río y las islas de que está sembrado; cada uno tiene su fisonomía particular y algunos de ellos están cubiertos de flores.

El mohomo plateado, que en esta región es parecido al cedro del Líbano, forma un bonito contraste con el oscuro motsuri, que tiene el aspecto de un ciprés y cuyo tinte moreno es realzado por sus frutos escarlata. Alturas de 100 a 130 m, cubiertas de árboles, que permiten vislumbrar entre ellas el matiz rutilante del suelo que limitan la vista por tres lados.

No faltan al paisaje más que cimas nevadas confundidas con el horizonte. Nuestra atención se desvía de estas islas deliciosas hacia los rápidos, cuyo aspecto y voz rugiente no puede menos que producir algún malestar a todos aquellos que no los han visto nunca.

Solamente cuando el río está muy bajo, como hoy (9 de agosto de 1860), puede uno aventurarse a la isla situada al borde del despeñadero, donde van a caer las aguas. Si se abordase el río, y hubiera alguien en la isla en el momento de la inundación, sería necesario permanecer en ella hasta que las aguas se hubieran retirado completamente.

En cuanto llegamos a la altura de los rápidos se nos recomienda guardar un profundo silencio. Abordamos sanos y salvos en la isla del Jardín, que, situada en medio del río, se extiende hasta el borde mismo del abismo. Ganamos la extremidad, nos inclinamos hacia el abismo, de una profundidad vertiginosa; el carácter único y maravilloso de la cascada aparece de pronto a nuestra vista; inútil es intentar dar una idea con palabras de semejante espectáculo. Las cataratas Victoria han sido formadas por una rotura de basalto que constituye el lecho del Zambeze.

La ribera es perpendicular y desciende hasta el fondo del abismo sin presentar ningún saliente, sin ofrecer estratificación alguna, sin parecer dislocada. Más arriba del abismo, la corriente principal va directamente de N a S, la grieta que lo atraviesa se dirige poco más o menos de E a O. Nosotros medimos la profundidad por medio de una cuerda a la que habíamos atado algunas balas y además, un trozo de tela de un pie de largo (28 cm.). “

Fuente: Patrimonio de la Humanidad, África. Barsa Planeta.

Profesora de Geografía: Claudia Nagel





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