Racionalismo y Empirismo :Bases de la Revolucion Cientifica
Racionalismo y Empirísmo Revolución Científica

El Duelo de la Razón: Racionalismo vs. Empirismo
La ciencia moderna es el resultado de un "matrimonio forzado" entre dos posturas que, en el siglo XVII, parecían irreconciliables. Este choque de ideas definió la forma en que hoy investigamos desde el ADN hasta las galaxias.
1. El Racionalismo: La Fuerza del Pensamiento
Liderado por René Descartes, el racionalismo sostiene que la fuente principal del conocimiento es la razón. Los racionalistas desconfiaban de los sentidos (que nos pueden engañar, como un espejismo en la ruta) y creían en las "ideas innatas".
En la ciencia: Su gran aporte fue la matematización. Para un racionalista, la naturaleza está escrita en lenguaje matemático y solo a través del cálculo lógico podemos llegar a verdades universales y necesarias.
2. El Empirismo: El Poder de la Experiencia
En la otra esquina, pensadores como Francis Bacon y John Locke afirmaban que la mente humana es una tabula rasa (una hoja en blanco). Para ellos, el conocimiento solo nace de la experiencia sensorial y la observación directa.
En la ciencia: Su aporte fue el método experimental. Si no se puede ver, medir, tocar o pesar, no es ciencia. Es la base de la evidencia: "muéstreme los datos y creeré".
La Gran Síntesis: El Método Científico Moderno
Fue Immanuel Kant quien finalmente cerró la brecha con una frase famosa: "Los pensamientos sin contenido son vacíos; las intuiciones sin conceptos son ciegas".
Hoy, la ciencia moderna utiliza ambos:
Usa el racionalismo para crear hipótesis, modelos teóricos y estructuras matemáticas (como la Relatividad de Einstein, que primero fue puro cálculo).
Usa el empirismo para validar esas teorías en el laboratorio o con el telescopio. Si los datos (empirismo) no coinciden con la teoría (racionalismo), la teoría se descarta.
• ►LISTA DE PENSADORES:
1-Los Presocráticos
2-Los Clásicos
3-San Agustín
4-Santo Tomas
5-Renacentista
6-La Ilustración
7-Los Científicos Modernos
8-Siglos XIX al XX
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Después de los descubrimientos científicos y geográficos de los siglos XVI y XVII, la concepción medieval del mundo se derrumbó.
Sobre sus escombros se construyeron dos visiones, al parecer opuestas, pero a su vez complementarias.
¿Contradictorias? Depende del punto de vista, más bien hablan de cosas distintas: el empirismo y el racionalismo.
Los primeros trataron de basar la filosofía en la experiencia, mientras que los segundos en la razón.
Tal parece que los filósofos del primer bando, eran científicos de lo que ahora se llaman ciencias suaves (biología, medicina), y los segundos, de las llamadas ciencias duras (física, matemáticas).
Es claro que los primeros se tenían que valer primero en la experiencia y los segundos primero en la razón, pero una no excluye a la otra.
De hecho se necesitan mutuamente.
Carlos Gershenso
La revolución científica comenzó en el siglo XV con la introducción del heliocentrismo como explicación astronómica.
Esta teoría puso de manifiesto el hecho de que, si bien los sentidos “observan” determinados fenómenos, es la razón la que aporta la explicación última del fenómeno en cuestión.
Así, el movimiento del Sol en torno a la Tierra, que aparentemente se observa, se explica, sin embargo, por un sistema heliocéntrico (colocando al Sol en el centro y en reposo) más sencillamente que por el sistema geocéntrico.
Como consecuencia, en los siglos XVI y XVII la ciencia, y especialmente la filosofía, se planteó un problema en torno al conocimiento en general y en torno al método científico.
Además, en estos siglos se produjo en la ciencia un enorme avance, que culminó en el siglo XVII con dos importantes consecuencias:
a) El cálculo infinitesimal. Obra del gran matemático y filósofo Wilhelm Leibniz y del físico Isaac Newton.
Ambos científicos llegaron al mismo descubrimiento y durante su vida se disputaron la paternidad del hallazgo.
b) La geometría analítica de René Descartes. Tanto la geometría analítica como el cálculo infinitesimal constituyeron un enorme avance para la matemática, que se aplicó como auxiliar e instrumento para las otras ciencias, adquiriendo éstas también un gran desarrollo.
Así, la matemática se convirtió en esos momentos en ciencia modelo respecto de las demás por sus condiciones de exactitud y rigor.
La filosofía, por lo tanto, se cuestionó en esos momentos el problema del método, es decir, el camino a seguir para alcanzar el rigor al que había llegado la matemática.
• EL RACIONALISMO
Se llama así a la postura filosófica que mantiene a la razón humana como el único conocimiento válido; no acepta, en cambio, el conocimiento sensible, el adquirido por la experiencia, como científicamente válido.
Los defensores del racionalismo en aquel entonces fueron, principalmente, Descartes, Spinoza y Leibniz.
Descartes se planteó el problema del conocimiento en la filosofía, tomando como modelo las matemáticas, que tan buenos resultados habían aportado a las otras ciencias.
Considerando que la matemática es la ciencia que presenta un método seguro y riguroso al conocimiento, Descartes intentó plantear cuál sería el método propio de la filosofía para alcanzar también un conocimiento seguro, o como él mismo decía “verdades claras y distintas”.
Para ello, comenzó por lo que se ha llamado duda metódica cartesiana, que es poner en duda todos los conocimientos adquiridos para llegar a saber si verdaderamente es posible obtener algún conocimiento cierto:
Yo me persuadí de que no había nada en el mundo, que no había ningún cielo, ninguna tierra, ningunos espíritus ni ningún cuerpo.
¿No me persuadí también de que yo no existía?.
No, puesto que yo existía, sin duda, si yo estaba persuadido, o simplemente si yo había pensado alguna cosa [...].
De forma que después de haber pensado bien, y haber examinado cuidadosamente todas las cosas es necesario concluir y tener por constante esta proposición: yo pienso, luego existo, es necesariamente verdadera tantas veces como yo la pronuncie o yo la conciba en mi espíritu.
Por este procedimiento Descartes pretendió arbitrar un método para la filosofía similar al matemático, por el cual, a partir de axiomas, o verdades evidentes, se fueran deduciendo los demás conocimientos, que eran menos evidentes.
Spinoza, por su parte, intentó esto mismo con la ética, y escribió precisamente una Etica more geométrico demonstrata.
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| Spinoza | Descartes |
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| Pascal | Leibniz |
EL EMPIRISMO
Una de las ciencias que más avanzó y se desarrolló en estos momentos fue la mecánica, una parte de la física que estudia el movimiento.
El científico inglés Isaac Newton fue quien dio el gran impulso a esta ciencia, enunciando las tres leyes de la mecánica que explican el movimiento de los cuerpos.
Sin embargo, no puede decirse que la mecánica sea precisamente una ciencia enteramente racional, a pesar de que recurra al auxilio de las matemáticas.
Las nociones en las que se funda la mecánica están recogidas directamente del conocimiento sensible y experimental; no puede, por lo tanto, negarse este tipo de conocimiento como un conocimiento válido para la ciencia, como pretendía el racionalismo.
Así, en los siglos XVII y XVIII hubo también toda una postura de pensamiento, denominada empirismo (de empeiría = experiencia, en griego), que defiende como único conocimiento válido aquel que alcanzan los sentidos, ya que, según ellos, cualquier idea de carácter racional que nos formemos, si se analiza, se comprueba que, o bien, procede de la experiencia, o bien, de otras ideas que, a su vez, tienen su origen en la experiencia.
Por lo tanto, es, en última instancia, la experiencia, esto es, el conocimiento sensible, y no la razón, la fuente última de nuestros conocimientos.
Esta postura la mantuvieron fundamentalmente los filósofos ingleses John Locke y David Hume.

Hobbes - Locke - Hume - Francis Bacon
Enlace Externo:• Diferencias Racionalismo y Empirismo



