Dinastía Roma Antigua Familia Julio Claudio Emperadores



Dinastía Roma Antigua
Familia Julio Claudio

Sucesores de Augusto
Los cuatro primeros emperadores que sucedieron a Augusto pertenecieron a su familia y constituyeron la dinastía Julio-Claudia. Dos de ellos fueron pasablemente mediocres; en cambio los otros dos fueron vulgares degenerados. Si con ellos el Imperio no llegó al derrumbe, se debió en parte al estupendo impulso inicial que le dio su fundador.
Felizmente las dos dinastías siguientes, los Flavios y los Antoninos, fueron magníficas y con ellas el imperio romano vivió su época más gloriosa. De esta manera en el trono de Augusto, que se mantuvo durante más de 500 años, se sentaron los más virtuosos gobernantes y también execrables asesinos.

LOS JULIO-CLAUDIOS
Tiberio (año 14 a 37)
Antes de fallecer Augusto designó como sucesor a su hijastro Tiberio, aunque no tenía ningún derecho para hacerlo. El Senado respetó su voluntad y así el Imperio se convirtió en hereditario.

Tiberio fue un príncipe honesto y laborioso, pero de carácter sombrío y desconfiado. Fue un correcto administrador, siguiendo el ejemplo de Augusto, pero en sus últimos años, amargado por la desconfianza, se volvió cruel y tiránico: se retiró a Capri, frente a Nápoles, y desde su encierro gobernó con excesiva dureza. Por ello alrededor de su memoria se ha tejido una exagerada leyenda de crueldad y de sadismo. Durante su reinado tuvo lugar en Jerusalén la muerte y resurrección de Jesucristo.

Calígula (año 37 a 41)
Sobrino de Tiberio, fue aceptado por el Senado por sus buenas disposiciones. Pero al poco tiempo se volvió loco y cometió los mayores desatinos: se proclamó dios, hermano gemelo de Júpiter, y gastó todo el tesoro del Estado en extravagancias. Luego, para conseguir dinero, acusaba de traidores y condenaba a muerte a los hombres más ricos de Roma.
Los oficiales de su guardia, hartos de sus locuras, lo asesinaron.

Claudio (año 41 a 54)
Los mismos que mataron a Calígula proclamaron emperador a su tío Claudio. Así comenzó esta costumbre, que sería funesta para el I Imperio.I Claudio era de escasa inteligencia, excesivamente tímido y muy débil í de carácter. Pero tenía muy buena voluntad, de modo que continuó la iacertada administración de Tiberio e incluso realizó numerosas obras públicas, principalmente puentes y acueductos.

Con todo, más que Claudio gobernaban el Imperio las personas que lo rodeaban y sobre todo sus sucesivas esposas. La cuarta de ellas, Agripina, lo envenenó para asegurar el trono a su hijo Nerón.

Nerón (año 54 a 68)
Al morir Claudio el trono pertenecía a su hijo Británico, pero la Guardia Pretoriana, pagada por Agripina, proclamó a Nerón, joven de 17 años y adornado de bellas cualidades.

Durante los primeros años, y mientras tuvo a su lado a su maestro, el filósofo español Séneca, fue un discreto gobernante.
Luego, mal aconsejado, dio rienda suelta a sus perversos instintos y Roma presenció las escenas más crueles de su historia: hizo asesinar a su propia madre, a su esposa, a su maestro y a cuantos sospechaba que no le eran adictos, sobrepasando en mucho los crímenes del loco Calígula.

Como creía tener muy buena voz y era muy aficionado al teatro, abandonó el gobierno a sus amigos y durante dos años recorrió Grecia comprando aplausos y derrochando los tesoros del imperio en locuras y extravagancias. Vuelto a Roma, al poco tiempo un terrible incendio destruyó gran parte de la ciudad. El pueblo intuyó que Nerón había provocado el desastre para reedificar la capital y considerarse luego como su fundador: entonces e! emperador echó la culpa a los Cristianos y comenzó – contra ellos una terrible persecución.

Tantos escándalos provocaron el levantamiento de todas las legiones en las fronteras del ejército de España comenzó proclamando emperador al general Galba. El Senado aprobó la rebelión y destituyó al tirano, condenándolo a muerte. Nerón abandonado de todos sus antiguos amigos, se hizo matar por un esclavo. Con su desaparición concluyó el reinado de los parientes de Augusto: de inmediato comenzó un breve período de anarquía que hizo que Roma conociera cinco emperadores en un año.



Anarquía palaciega (año 69)
El nuevo soberano Galba, excesivamente económico, no fue del agrado de la Guardia, la que lo asesinó, proclamando luego a su jefe Otón. Pero desconformes las legiones de la Galia impusieron a su general Viteüo, quien gobernó contados días. Poco después los ejércitos de Oriente proclamaron a su jefe, el general Vespasiano, quien tras prolongadas luchas logró finalmente asegurarse el trono. Así concluyó la peligrosa’ anarquía militar: el imperio pasó a manos más capaces, que le darían’ casi dos siglos de gloria.

Fuente Consultada: Historia 1° Alfredo Drago

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