Biografia de Hirohito Emperador de Japon Rendicion de Japon Guerra



Biografía de Hirohito Emperador de Japón

El emperador Hiro-Hito (Hirohito), una vez comprobado el poder devastador de las bombas atómicas lanzadas sobre Hirohima y Nagasaki, ordenó a las fuerzas armadas imperiales que cesaran en sus combates el 15 de agosto de 1945.

Hirohito nació en Tokio, en 1901, y ocupó el trono en 1926, tras la muerte de su padre, Yoshi-Hito.

Biografia de Hirohito Emperador de Japon Rendicion de Japon Guerra

El emperador del Gran Japón: El emperador Hirohito apoyó desde el principio las tendencias expansionistas de sus generales.

De este modo, los ejércitos imperiales atacaron y ocuparon Manchuria, donde crearon un estado ficticio en 1932.

Cinco años más tarde, como parte del proyecto de expansión territorial en la Gran Asia, y tras ia firma del pacto «Anti-Comintern», pacto anticomunista, con la Alemania nazi, Japón invadió China.

En 1941, Hirohito se plegó a las exigencias de sus generales más belicistas y autorizó la guerra contra Gran Bretaña y contra Estados Unidos, país al que atacó en Pearl Harbor.

Cuatro años más tarde, tras los bombardeos de Hiroshima y Nagasaki, hubo de aceptar la capitulación sin condiciones de Japón.

Acabada la guerra Hirohito continuó gobernando como emperador constitucional hasta su muerte, ocurrida en Tokio en 1989.

Hirohito: El Emperador Showa : Considerado en su Japón natal como uno de los más destacados íconos del nuevo Estado, debido a su profunda participación durante la Segunda Guerra Mundial, Hirohito ocupó dicho cargo durante un reinando que se extendió desde 1926 hasta su muerte en 1989. 



La mayoría de los habitantes de Japón lo recuerdan como el Emperador Showa, debido a que el término Showa es el que fue utilizado como nombre de la era que le correspondió el reinado en el país, siendo la misma una época de bonanza para Japón, ya que en aquel momento era una de las grandes potencias mundiales. 

Biografia de Hirohito Emperador de Japon Rendicion de Japon GuerraHirohito, cuyo padre fue el Emperador Taisho y su abuelo el Emperador Meiji, había nacido en Japón el 29 de abril de 1901.

Al cumplir los 14 años se convirtió en el alumno particular del ex Ministro del país, Kimmochi Saionju, de quien aprendió gran parte de su conocimiento.

Pero además, su interés por las ciencias naturales y la biología marina lo llevó a realizar varios viajes alrededor del mundo, e incluso residió durante un tiempo en Gran Bretaña, durante lo cual estrecharía lazos con George V. 

Cuando en diciembre de 1926 murió su padre, inmediatamente Hirohito se convirtió en Emperador de Japón, pasando de esta forma a la historia como el 124° emperador de linaje directo.

A partir de allí se inició un camino de profundos cambios, ya que el joven emperador trajo consigo ideas trasgresoras para la época que le tocó vivir. 

Hirohito ascendió al trono el 25 de dic. de 1926, y su reinado, aunque denominado Showa (paz luminosa), se caracterizó por luchas intestinas y una política agresiva impuesta por los círculos militaristas que culminó en la segunda guerra mundial.

Entre otras cosas, cabe destacar que la Constitución de Japón establecía que el Emperador no podía actuar si no era a través del consejo de sus ministros y de los jefes del equipo del Estado.

Sin embargo, cuando en febrero de 1936 un grupo de oficiales del ejército japonés dirigió un golpe militar contra los líderes políticos, inmediatamente Hirohito ordenó a sus asesores de alto nivel suprimir la rebelión, a pesar de que esto iba en contra de sus intereses y deseos.

En aquella oportunidad, después de la acción de Hirohito, los cabecillas fueron ejecutados.



Por otra parte, Hirohito se vio obligado a apoyar la guerra contra China en el año 1931, como así también la invasión de Manchuria en 1937.

No obstante, se dice que aprobó sin disgusto alguno el ataque a Pearl Harbor, que comprometió a Japón y a los Estados Unidos en la Segunda Guerra Mundial.

Claro que cuando aquella esperada victoria no se produjo, Hirohito se convirtió en un verdadero crítico de los líderes políticos y militares, como fue el caso del Primer Ministro Hideki Tojo, responsable directo de haber ordenado el ataque de Pearl Habor.

Después de perder en Okinawa, Hirohito solicitó a los ministros que buscaran una salida al conflicto, a través de una negociación, a lo que el gobierno se negó, alegando que Japón y Alemania todavía podían ganar la guerra. 

Al ver que Japón no se rendiría, el Presidente de los Estados Unidos Harry S. Truman decidió utilizar la bomba atómica en Japón.

Fue precisamente el 6 de agosto de 1945 que un bombardero B-29 dejó caer la temida bomba nuclear en Hiroshima, provocando miles de muertes. Pero Japón no se rindió inmediatamente, lo que ocasionó que tres días después de aquel ataque fuera lanzada una segunda bomba sobre Nagasaki. 

Ese mismo día, Hirohito convocó a una reunión del Consejo Supremo, que resultó en un largo debate, durante el cual Hirohito intervino para manifestar que ya no soportaba ver a su gente sufrir de esa manera, por lo que los japoneses decidieron rendirse, dando fin a la Segunda Guerra Mundial.

El 15 de agosto el pueblo de Japón oyó por primera vez la voz del Emperador, cuando en persona anunció la rendición incondicional en el conflicto mundial. 

En agosto de 1945 habló por radio a su pueblo anunciando la rendición del Japón. Posteriormente, en la campaña que se inició para cerrar la brecha que existía entre el emperador y sus subditos, Hirohito repudió públicamente la doctrina de la «divinidad» del emperador, con lo que aminoró el efecto producido por agitadores comunistas que se esforzaban por abolir el sistema imperial.

A partir de allí todo cambió profundamente, ya que no sólo sufrió modificaciones la Constitución japonesa, sino que además los Estados Unidos impusieron que el rol del Emperador debía pasar a cumplir un papel solamente ceremonial.  



Mientras tanto, después de la guerra Hirohito conservó su profundo afecto por el pueblo japonés y demostró que la monarquía japonesa se había sido modernizada, cuando por ejemplo permitió que el Príncipe heredero Akihito se casara con una plebeya. 

A pesar de que la mayoría de los líderes aliados deseaban que Hirohito fuera juzgado como criminal de guerra, lo cierto es que el General Douglas MacArthur, entonces jefe de las fuerzas de ocupación en Japón, se negó argumentando que el país asiático sería más dócil de gobernar si el Emperador permanecía en el cargo. 

Finalmente, luego de una larga enfermedad, el 7 de enero de 1989 Hirohito dejó para siempre a su pueblo y se embarcó hacia la vida eterna.

Fuente Consultada: Graciela Marker Para Historia y Biografías

HIROHITO DESPÚES DE LA DERROTA: Finalizada la guerra y a partir de la nueva Constitución de 1946 los  autores de la misma quisieron impedir que el poder se concentrara en manos del emperador haciendo posible que minorías militaristas repitieran la aventura imperial que condujo a Japón al desastre.

ara evitarlo se cambió de golpe todo el carácter de la milenaria institución imperial, y si no se suprimió, como hubiera ocurrido en otro país cualquiera, fue por el gran arraigo de la tradición imperial que hace del trono un principio político indiscutible.

Se transformó a Hirohito en un soberano constitucional que investía al primer ministro elegido por la Dieta, nombraba al jefe del Tribunal Supremo designado por el gabinete, promulgaba las leyes e inauguraba los monumentos públicos.

El emperador tiene hoy menos poder político que la reina de Inglaterra. La inmensa mayoría del pueblo está satisfecha con el papel que él desempeña ahora. En una reciente encuesta, más de un 70 % de la población nipona se ha mostrado favorable a la humanización de su emperador. Está de acuerdo en que continúe siendo un símbolo de la unidad nacional, y al mismo tiempo, insisten en que no sea más que un símbolo, es decir, que no tome parte en las vicisitudes positivas y negativas de la vida política.

Sin embargo, la persona del emperador Hirohito es el centro de una polémica que se ha extendido a toda la nación japonesa. En opinión de muchos, el proceso de humanización a que ha sido sometido el emperador desde el fin de la segunda guerra mundial hasta hoy, ha ido demasiado lejos. Los ambientes conservadores son partidarios de un retorno a una vida más austera y más. digna, con contactos menos frecuentes y directos con el pueblo.

Por otra parte, esta opinión suscita la oposición de otro sector de ciudadanos que, partidarios de un proceso de democratización de Japón no sólo no ven nada de extraño en esta humanización del emperador, sino que consideran las protestas de los ambientes conservadores como una amenaza de retorno a los viejos tiempos, anteriores a que el general MacArthur levantase el telón de crisantemos que rodeaba la sagrada persona del emperador, el «Hijo del Cielo».

Las polémicas se encendieron a consecuencia de un episodio que se produjo en Tokio en 1957. Un profesor de segunda enseñanza castigó a sus alumnos por no haberse quitado el sombrero al paso del emperador. El profesor afirmó que sus alumnos ni siquiera se habían preocupado de que el emperador pasase, pero que algunos dé ellos se habían colgado en una red metálica para poderlo ver mejor.

Este suceso se publicó en los periódicos provocando críticas y aprobaciones entre los lectores. Una parte de ellos se indignaron por la mentalidad retrógrada del profesor, otros, por el contrario, la aprobaron totalmente. Prácticamente, las polémicas se producen cada vez que el emperador se presenta en público. En efecto, una parte de la población, quizá para probar que Japón se ha hecho una nación plenamente democrática, se pone a aplaudir; mientras otra parte se descubre reverentemente la cabeza y se inclina.

La polémica se volvió a encender en 1971, primer viaje de Hirohito como emperador al extranjero. Esta polémica versaba en torno al interés sobre el papel que jugaba Hirohito en la vida política de la nación. La mayoría del país consideraba que el viaje sería útil y que contribuiría a popularizar a Japón en todo el mundo.

Los japoneses vivían, hasta cierto punto, aislados del mundo exterior, plenamente imbuidos de sus propios asuntos y problemas. Debido a ello, aprovechaban cualquier circunstancia extrapolítica, como los Juegos Olímpicos de verano de 1964, la Expo 70, y los Juegos Olímpicos de Invierno de 1972 para romper aquel aislamiento y establecer contacto con el resto del mundo.

Es, desde este punto de vista deportivo, que juzgaban la visita del emperador a la Europa occidental. Algunos temían, sin embargo, que al ampliar los horizontes de conocimiento, el emperador regresase de este viaje más «politizado» de lo que había sido. Pero este temor sólo lo mantenía un pequeño grupo de políticos que temían la oposición personal del emperador a sus ambiciones políticas.

El viaje dio lugar a multitud de artículos y encuestas publicadas en el país sobre la vida del emperador y la familia real, que contribuyeron a humanizar aún más al emperador y a integrarlo más íntimamente en la conciencia popular. Se ha humanizado tanto al emperador que se le ha presentado como hombre bohemio y austero, es decir, como «un tipo corriente».

Sin embargo, la realidad es que es un hombre rico. Vive en el palacio imperial, propiedad de la familia, una de las propiedades más valiosas de todo el Oriente asiático; una mansión rodeada de once millones de pies cuadrados de tierra, sembrados de jardines y saturados de bellezas, en el corazón de la zona sur de Tokio.

En unas declaraciones que hizo al escritor Leonard Mosley en 1966, Hirohito hizo constar tres cosas: que él nunca se creyó divino; que fue empujado a la guerra por los militares extremistas; y que es un ferviente occidentalista, pero enamorado de las costumbres de su país.

juegos siete diferencias

noparece

fotos

creencias

anticonceptivos

mujeres

actitudes



------------- 000 -----------

imagen-index

------------- 000 -----------