Historia del Tejido con Fibras Primeros Hilados y Tejidos



Historia del Tejido con Fibras
Primeros Hilados y Tejidos

HISTORIA: El arte de entrelazar las fibras textiles animales o vegetales para protegerse de las adversidades climáticas se remonta al comienzo de la existencia del hombre. Se puede afirmar que en esa época se realizaron los primeros entrecruzamientos de fibras; fue ése el remoto principio de la industria textil.

Las leyendas históricas y monumentos de pueblos primitivos se refieren a los vestidos; en las antiguas tumbas de los reyes egipcios se encontraron momias recubiertas de tejidos de lino y algodón. Se cree que la seda natural se conoció y empezó a emplearse en China 4000 años a.C. De China se difundió a la India y a Siria desde donde, luego, los mercaderes occidentales la llevaron a Roma en el primer siglo de nuestra era.

Los árabes introdujeron en España y Portugal el arte de cultivar el algodón y el gusano de seda. Las Cruzadas, en el año 1100 d.C, llevaron a Italia el gusano de seda; allí se elaboraron tejidos con hilados propios y, a partir del año 1500, esa región proyectó hacia el mundo la total mecanización de la industria textil.

A principios del neolítico aparecen las técnicas del hilado y del tejido. Estas técnicas florecieron cuando el hombre no sólo cultivó el ¡ino para hacer lienzos, sino que empezó también a esquilar los animales para aprovechar su lana. El progreso gradual del hilado y del tejido puede seguirse en los restos de telares y otros implementos encontrados en las excavaciones.

el tejido en el neoliticoEl hilado y el tejido suponen tres grandes inventos. Ni el lino ni la lana aparecen en condiciones de ser hilados de inmediato.

El lino se arrancaba por las raíces y las semillas tenían que ser descascarilladas o desprendidas de los tallos por medio de un instrumento parecido a un peine. Después los manojos de lino eran enriados, esto es, la parte leñosa de las fibras se dejaba pudrir para poder separarla fácilmente de ¡as fibras que había dentro del tallo. Espadiñando el lino —batiéndolo con mazos de madera sobre piedras planas—, se eliminaban las partes leñosas.

En la misma forma se recogía la lana después de esquiladas las ovejas. El vellón era entonces cuidadosamente lavado para eliminar la suciedad y la grasa. Enseguida se cardaba la lana (se peinaba con cepillos con respaldo de cuero llamados “cardas”).

Las fibras de lana se tendían así paralelamente y se limpiaban para formar una mecha que enseguida se colocaba sobre una horquilla (la rueca) para hilar.

Las largas fibras de lino se unían torciéndolas para formar un hilo flojo, a medio torcer, llamado “primera de torsión”. Los rollos de este hilo o mechas de lana quedaban listos así para la segunda operación de importancia: el hilado. Su característica fundamental era una combinación de torcido y estiramiento del lino, retorcido inicialmente como ya se indicó, o de la mecha, en una hebra de grosor y resistencia uniformes. Esto se lograba adhiriendo la mecha a un huso consistente en un palo delgado que llevaba un disco de arcilla o piedra, llamado “volante”.

Dejando caer el huso, un buen trozo de la mecha se estiraba y retorcía gracias a la rotación del huso. La hebra así formada se devanaba en el huso y la operación se repetía. Así se obtenían carretee; de hebra de lino o de lana. El producto obtenido se lavaba, blanqueaba o teñía en la forma deseada.



Finalmente venía la tercera operación: el tejido. La modalidad más sencilla de telar era un marco con una serie de hilos paralelos que pasaban generalmente por encima de la cabeza del tejedor a una vara horizontal y se mantenían tensos atando un peso a cada uno. Esta serie de hilos, colocada en el telar, se llamaba “la urdimbre”.

La experiencia adquirida en la fabricación de cestas y en el tejido de esteras se utilizó para elaborar los tipos primitivos de tela o lienzo. Entre los hilos tensos en la urdimbre se tejía entonces la trama para formar un tejido.

Esta operación se simplificó muy pronto gracias a alguien que tuvo la brillante idea de hacer correr uno de cada dos hilos de la urdimbre haciéndolo pasar por un pequeño bucle o presilla de hilo sujeto a una vara. Cuando esta vara se impulsaba hacia adelante, se levantaban los hilos alternativamente y el hilo de relleno podía pasar fácilmente entre las dos series de hilos y, con presión, unirse a los otros hilos de relleno para hacer una tela consistente.

R. J. Forbes: Historia de la técnica, México, Fondo de Cultura Económica, 1958.

Fibras Naturales de tallos: cáñamo, lino y yute

Son fibras que se encuentran entre la corteza exterior y el cilindro leñoso central del tallo de las plantas nombradas. Algunas de estas fibras, como las del lino, son blandas, flexibles y se hilan para obtener telas empleadas para confeccionar prendas de vestir. Otras, como el yute y el cáñamo, tienen aplicación industrial y son usadas para fabricar bolsas de arpillera, cuerdas, sogas, etc.

La extracción de las fibras de cáñamo, lino y yute se efectúa por procedimientos muy similares. Los tallos se cortan y se ponen al sol para que se sequen: luego se atan en manojos para someterlos al “enriado”, llamado así por realizarse originariamente a orillas de los ríos.

El enriado es un proceso de fermentación que debilita la sustancia que une la corteza y la fibra con el tallo. Consiste en colocar los manojos atados en recipientes con agua. Después de varios días, se termina la fermentación cuando el agua se pone turbia; oprimiendo los tallos entre los dedos, se desprende fácilmente la fibra de la parte leñosa.

Luego, los manojos se desatan, se lavan y se secan al sol.La operación siguiente consiste en separar las fibras rompiendo los tallos, proceso llamado agramado. Finalmente, las fibras se someten a un peinado, que las dispone paralelamente y separa las rotas o enredadas. Quedan las fibras de primera calidad, mientras que los trozos que permanecen en el peine constituyen la estopa.

Terminado el peinado, se efectúa la clasificación y enfardado de las fibras.



La fibra de lino tiene poca elasticidad, pero es muy resistente. Transmite al cuerpo sensación de frescura, por lo que es usada para confeccionar ropas usadas en países cálidos, sábanas, etc. En nuestro país, la producción de lino textil es muy escasa: alcanza unas 8 000 toneladas por año.

Las fibras de cáñamo y yute son ásperas y resistentes, y se utilizan para hacer sogas, cordeles, bolsas, etc. Sobresalen como productores la India y la China.

Otras fibras textiles son: el sisal, obtenido de las hojas de una planta originaria de México: el ramio, la rafia y el formio; este último se cultiva en el Delta del Paraná y de sus hojas se extrae una fibra que puede reemplazar al sisal.

Fuente Consultada:Merceologia 2 Editorial Kapelusz – Biasioli-Weitz-Chandias

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