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FAMOSAS CIUDADES DEL MUNDO ANTIGUO

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ANTIGUAS CIUDADES DE LA INDIA: Iniciaremos hablando sobre las antiquísimas ciudades de la India, pues este enorme y maravilloso país,  sigue siendo una tierra de sorpresas, en un pueblo desconocido, a orillas de un río, en pleno campo, es posible encontrar testimonios artísticos no señalados en las guías y manuales de arquitectura, que compensan las incomodidades, las inclemencias del tiempo y las difíciles carreteras. (VER: Patrimonio de la India y Zona)

La estructura de la ciudad era mucho más compleja y estaba regulada por un ritual impuesto sobre un esquema de rejilla en el que cada cuadrado se hallaba protegido por una divinidad concreta y se consideraba como adecuado o no para determinadas construcciones.

Marchita la civilización del valle del Indo y sus grandes y bien planificadas metrópolis, las primeras aglomeraciones urbanas del valle del Ganges surgieron hacia la mitad del primer milenio a. de C. Poco ha quedado de Hastinapura, Indraprastha, Girivraja y Ayodhya, excepto cercados de muros hechos de tierra y empalizadas de madera y recintos de casas edificadas con materiales perecederos.

Las edificaciones de piedra empiezan a aparecer hacia el siglo VI a. de C., como atestiguan las excavaciones de Rajgir, la antigua Rajagriha, en Bihar. La arquitectura de la ciudad de los primeros siglos de la era cristiana se puede reconstruir gracias a las fuentes literarias, entre las que destaca el Raghuvamsha, gran fresco poético de Kalidasa (siglos V-VI a. de C.), centrado en la dinastía de Ayodhya, así como a las representaciones de los paneles de la stupas de Bharhut, Sanci y Amaravati, que integran lo poco que ha logrado restituir la arqueología.

El recinto estaba protegido por muros, rodeados con frecuencia por un amplio foso adornado con flores de loto, dotado de torres defensivas y puertas, la principal de las cuales estaba encuadrada por dos arimeces que sobresalían de la fachada y precedida de un pórtico triunfal, la torana, un arquitrabe triple.

Al lado de la puerta se erguía una columna aislada, símbolo de centralismo cósmico y de realeza, hecha de madera, piedra o hierro; precisamente de este último material es la columna de Candragupta II, en Delhi (siglos IV-V a. de C.), obra que pone de manifiesto el alto nivel alcanzado en la fundición de los metales.

Las calles que, según los tratados de arquitectura urbana, debían cruzarse en ángulo recto, tenían de hecho un trazado mucho más libre y los vehículos se entrecruzaban en una recta tortuosa y llena de baches.

Las calles principales de la ciudad estaban pavimentadas con guijarros, bordeadas por canales de recogida de aguas; muy amplias, permitían el paso de varios carromatos en sentido inverso. Para el transporte de las mercancías se usaban vehículos pesados tirados por bueyes, la mayoría de ellos de dos ruedas, mientras que las personas usaban pequeños carruajes tirados por caballos y protegidos por un tejadillo abombado, dotados de pantallas móviles colocadas lateralmente para ocultar a los ocupantes a la vista de los transeúntes, sobre todo si se trataba de mujeres. La avenida real, la arteria principal, atravesaba la capital de este a oeste y a ella daba el palacio real.

Los templos, asilos, galenas de pintura (citadas en los textos, como demostración del gran interés de los indios por este arte) e incluso las cárceles, jardines públicos y cisternas eran edificios que no podían faltar en la capital. Los barrios se dividían por castas y gremios, a los que se atribuían zonas muy precisas.

Las viviendas de los ricos, de varios pisos y enriquecidas con frecuencia por jardines con estanques artificiales, se construían de ladrillos cocidos, madera, bambú y arcilla mezclada con paja y disponían de verandas en la balaustrada baja y de pequeños pabellones de deportes.

Las ventanas se cerraban con rejillas de bambú y esteras; en los desvanes y buhardillas se abrían minúsculas claraboyas en forma de herradura. Los tejados, planos o abombados, tenían cubiertas de tejas cocidas y algunos formaban terrazas. Las diversas zonas de la casa estaban reservadas para los hombres, las mujeres, la servidumbre y los animales, y se articulaban alrededor de un patio dotado de pozo. Particularmente importante era el recinto para el fuego sagrado, que se encontraba incluso en las casas más modestas. Los baños formaban con frecuencia una estructura aparte y en muchas de las casas existía una estancia secreta para el tesoro de la familia.

Según los detalles encontrados en la descripción de la vivienda del ciudadano en el Kamasutra, el mobiliario incluía camas con baldaquino, divanes, escabeles con pies en forma de patas de animales, sillones, cofres, consolas, escupideras, mesas para pintar. Las esteras, cortinas y divisores de tela separaban y completaban los ambientes.


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Aguamaniles amplios, llenos de agua perfumada y cortinas de hierbas en las ventanas servían para refrescar el aire en las épocas de calor. La iluminación dependía de candiles de terracota o de metal que contenían aceite y una mecha de algodón untada de manteca.

Entre el ajuar de la casa destacaban los espejos, discos voluminosos de metal enmarcado, más o menos precioso, perfectamente pulido por uno de sus lados y dotado de protuberancias por el otro, montado sobre un mango que a menudo era de marfil. Este material, muy querido, se usaba para crear objetos bastante refinados, como atestigua el tesoro de Begram, descubierto en Afganistán entre 1936 y 1940. La construcción de la casa se realizaba tras una serie de complejos rituales.

El sacerdote-arquitecto debía considerar la naturaleza y la solidez del terreno y observar su consistencia, olor, sabor y color: la tierra debía ser blanca para los brahmanes, roja para los kshatriya, amarilla para los vaishya y negra para los shudra. El dictamen de los astrólogos era fundamental para elegir la fecha de inicio de los trabajos, inaugurados con la impostación de las jambas de la puerta de acceso, realizada por los carpinteros, después de que el sacerdote hubiese bendecido el hueco de inserción en el terreno. (kshatriya, vaishya, shudra son las casta de la sociedad védica)

Había muchas tabernas y casas de juego; de hecho, se consentía el consumo de bebidas alcohólicas, la más común de las cuales se extraía del suero de palma o de la nuez de coco; además, se destilaba alcohol del arroz y de la cebada y se preparaba una mezcla de azúcar, pimienta y alcohol de mango.

El vino, obtenido de la caña de azúcar (aunque la vid no era desconocida y crecía en Cachemira), se consideraba un lujo, sobre todo el importado de Roma y del Oriente medio. Los juegos de azar se practicaban a gran escala, con dados cuadrados, hechos de marfil, hueso, madera y concha.

El ajedrez, de origen muy antiguo, se jugaba con cuatro contrincantes, dos dados y cuatro figuras (rey, elefante, caballo y carro) y cuatro peones. Entre las diversiones se puso de moda el teatro, con papeles interpretados por actores de ambos sexos, los enfrentamientos entre animales, las narraciones a cargo de juglares, los espectáculos de los acróbatas y de los magos. A lo largo del año se celebraban numerosas fiestas, que ofrecían otros motivos de diversión.

La prostitución, tasada y controlada por el rey, así como la distribución de las bebidas alcohólicas y los juegos de azar, era una realidad muy difundida y no particularmente censurada en la vida urbana. Las cortesanas de altos vuelos, cultas y refinadas, debían conocer 64 artes, que iban desde la música a la ciencia bélica; mujeres respetadas y generosas, ofrecían donaciones a los brahmanes y hacían levantar edificios sagrados.

La ciudad estaba dirigida por un gobernador, ayudado por el consejo municipal, en el que se incluían el jefe de los mercaderes, de los banqueros, de los escribas y de los cancilleres, además de otros exponentes destacados de los gremios profesionales.

Las vías de comunicación, a lo largo de las cuales acampaban ejércitos y caravanas, jugaban un papel fundamental en la estructura del reino; los caminos, a menudo elevados para evitar las inundaciones, solían estar bordeados por hileras de árboles y por canales. Cada 2 Km. había un mojón y los cruces estaban señalizados con indicaciones; las estaciones de posta y los albergues caravaneros ofrecían refugio a los viajeros y a las caravanas.

Para el mantenimiento de la red de comunicaciones, el rey imponía fuertes peajes a las mercancías y corvée periódicos a los campesinos. Los transportes también se hacían por vía fluvial y el comercio marítimo era floreciente: marfil, perlas, madreperla, piedras preciosas, laca, maderas preciosas como teca, enano, palo de rosa y sándalo, tejidos, especias,perfumes, animales exóticos y esclavos eran las mercancías mas exportadas.

Fuente Consultada: Grandes Civilizaciones del Pasado India Antigua





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