Anexión de Portugal a España Gobierno de Pedro II de Portugal



PORTUGAL ANEXIONADA A ESPAÑA:
En 1578 el rey Don Sebastián de Portugal lanzó a su patria en una loca expedición contra los marroquíes, y éstos aplastaron al ejército invasor en Alcazarquivir. Don Sebastián encontró la muerte en esta batalla, dejando vacante el trono de Portugal. Felipe II que, por su madre, era uno de los posibles sucesores al trono e indiscutiblemente el de mejor derecho, supo, con una hábil política diplomática, hacerse elegir rey por las Cortes de Tomar.(o Thomar)

Sebastián (de Portugal) (1554-1578)

Sebastián (de Portugal) (1554-1578), rey de Portugal (1557-1578). Hijo del príncipe real Juan de Braganza y nieto y sucesor del rey Juan III, nació en Lisboa. Con la muerte de su abuelo, en 1557, y habiendo ya fallecido su padre, ocupó el trono en calidad de regente la viuda Catalina de Austria hasta 1562.

Antes de su elección, se había comprometido a respetar todas las leyes y libertades del país; a no nombrar más que portugueses para los cargos de virrey, gobernadores y administradores; a dejar una cierta indepedencia a su imperio colonial; a reunir regularmente las Cortes. Pero muy pronto, todas estas promesas se quedaron sobre el papel y Portugal fue reducida a la condición de estado vasallo, obligado a suministrar impuestos, soldados y navios a España.

Las Cortes no fueron reunidas jamás; muchos de los dirigentes nombrados por el rey fueron españoles que se distribuyeron las mejores tierras y los cargos más lucrativos. Se organizó una primera resistencia en las Azores, pero fue aplastada rápidamente por el ejército español. Dominada por España, Portugal carecía de medios para luchar contra su rival, Holanda.

Esta puso pie en Brasil y en las colonias portuguesas de África, destruyendo completamente la ciudad de Mozambique. Prohibiendo todo comercio entre los dos países, España asfixió el puerto de Lisboa, que perdía uno de sus más importantes clientes. Probando su total desinterés con respecto a Portugal, Felipe III no fue más que una vez, en 1618, para agobiar al país con impuestos. Felipe IV no lo visitó jamás. Bajo su reinado el imperio portugués continuó disgregándose lentamente.

La flota portuguesa dirigida por el gran Almirante Ruis de Andrade, fue aniquilada por los ingleses, que se apoderaron de Ormuz en el Golfo Pérsico; los holandeses se apoderaron de Bahía y de Recife, en Brasil, así como de las Molucas. Además, para responder a las exigencias de la Guerra de los Treinta Años, Olivares instituyó, en 1636, un nuevo impuesto en Portugal, reforzó los contingentes militares y pensó también suprimir las Cortes.

LA INDEPENDENCIA RECOBRADA
El descontento crecía en todo el país y las esperanzas se dirigían al duque de Braganza que se consideraba con derecho a la sucesión. Por su origen y su inmensa fortuna  territorial, este aristócrata era el señor más poderoso del país y se había mostrado siempre hostil a la dominación española. Cuando estalló en 1640 la revuelta catalana,  las  tropas  castellanas  que  residían en  Portugal  salieron  para  Barcelona.

Los portugueses aprovecharon esta ocasión única para recuperar su libertad. El 10 de diciembre de 1640, representantes de la nobleza llegaron al palacio real, expulsaron a .a  guardia española y proclamaron  rey  al duque de Braganza.

Quince días más tarde, era coronado Juan IV entre las aclamaciones de una muchedumbre delirante, liberada al fin, después de sesenta años de dominación. Francia, Inglaterra, los Países Bajos, reconocieron en seguida el hecho consumado; por el contrario, el papa Urbano VIII, rajo la presión de los enviados de Felipe IV, se negó a investir a los nuevos obispos portugueses hasta 1668.

Los primeros años del reinado de Juan IV vieron un restablecimiento de la situación del país: las Cortes votaron los subsidios necesarios para reorganizar el ejército y la marina; Lisboa volvió a ser un puerto franco abierto a todas las flotas mercantes; se emprendió con éxito la reconquista del Brasil contra los holandeses; hasta el tratado de los Pirineos, Esriña no intentó más que episódicamente, sin éxito, volver a intervenir en Portugal.

En 1656 Juan IV murió, dejando por sucesor a un adolescente anormal de trece años: Alfonso IV. El poder fue ejercido de hecho por un aristócrata enérgico y hábil, Gástelo Melhor. Liberadas de la guerra con Francia, las tropas españolas estaban listas en adelante para invadir Portugal; consciente del peligro, Melhor obtuvo el apoyo de Inglaterra, negociando el matrimonio de la hermana de Alfonso IV, Catalina de Portugal, con el rey de Inglaterra Jacobo II. Como dote, la joven princesa aportaba Tánger, Bombay y dos millones de cruzados.



alfonso iv de españa

Gracias a la aportación de tropas inglesas y a las grandes cualidades militares de Melhor, el ejército español fue derrotado, por primera vez, en Ameixial en 1633, dejando 8.000 hombres sobre el terreno, y después aniquilado definitivamente en Montesclaros en 1665; Felipe IV había lanzado 20.000 hombres en esta última batalla; los ingleses y portugueses, aunque menos numerosos, alcanzaron la victoria gracias a una táctica y un mando muy superiores.

En 1668, España debió resignarse a firmar una paz con Portugal en la que reconocía su independencia y no conservaba de su antigua dominación más que el puerto marroquí de Ceuta.

PEDRO II DE PORTUGAL
Portugal entró en un nuevo período de su historia caracterizado por el fortalecimiento de la monarquía, una fuerte dependencia económica con respecto a Inglaterra y la consolidación de lo que quedaba del antiguo imperio, a saber: Brasil, Angola, donde seguía la trata de negros, Goa, Macao, Timor. Alfonso IV se había desposado con una parienta de Luis XIV, María Francisca de Saboya, que siempre estuvo alejada de este esposo débil e incapaz; enamorada de su cuñado Pedro II, puso en marcha una conspiración para entregar la corona a su amante.

Pedro de Portugal

Pedro II (de Portugal) (1648-1706), rey de Portugal (1683-1706). Séptimo hijo de Juan IV, accedió al trono tras la muerte de su hermano Alfonso VI.

A pesar de sus gloriosos servicios, Castelo Melhor fue exiliado; las Cortes obtuvieron de Alfonso IV que abandonase el poder a su hermano menor; a él le enviaron a las Azores y después a Cintra, donde murió en 1683. Durante este tiempo, Pedro tomó el título de gobernador, y el de rey después de la muerte de su hermano. Finalmente María Francisca hizo anular su primer matrimonio y se casó con Pedro II.

Murió en 1683, no habiendo dado al rey más que una niña; éste se volvió a casar, cuatro años más tarde, con una hija del Elector Palatino, María Sofía, con la que tuvo cuatro hijos. Pedro II se dedicó desde el principio a sanear la economía del país. Su ministro Briceira promulgó una serie de medidas proteccionistas para estimular las producciones del país; un acuerdo firmado en 1703 con Inglaterra autorizó la entrada libre de lanas inglesas en Portugal y la exportación de vinos portugueses a Inglaterra, lo que llevó consigo un gran impulso del viñedo.

En  1699, fueron descubiertos en Brasil importantes yacimientos de oro y el metal precioso afluyó a la corte de Lisboa; el rey aprovechó la independencia financiera que este descubrimiento produjo para no convocar las Cortes y gobernar como monarca absoluto. Pedro II había comprendido que era necesaria la paz para el enriquecimiento de su reino y había hecho todo para mantenerla, pero su dependencia económica respecto de Inglaterra debía inevitablemente arrastrarle en la gran coalición contra Francia, cuando los asuntos de la sucesión de España.

Pedro II murió en 1706, antes de que esta guerra hubiese acabado. Dejaba a su hijo el joven Juan V un reino sólido,  próspero e  independiente.

Fuente Consultada:
Enciclopedia de Historia Universal HISTORAMA Tomo VI La Gran Aventura del Hombre



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