El Carnaval de Oruro Leyenda y Origen de la Festividad Bolivia



El Carnaval de Oruro, Bolivia-Origen de la Festividad

Oruro es una ciudad del oeste de Bolivia, capital del departamento homónimo, situada en el Altiplano, a 3.700 m de altitud. Oruro es uno de los principales núcleos urbanos del país andino y su línea de ferrocarriles es la más importante; es también un destacado centro de procesado de la producción minera de la región. En Bolivia se mantienen vivas e invariables las más remotas tradiciones y fiestas conmemorativas. Las procesiones, Navidad, el día de los santos patronos, presentan un encanto especial, con su fusión de elementos religiosos y paganos, con el engalanamiento de las iglesias y el lujo de los trajes típicos populares.

La festividad comienza el sábado anterior al Miércoles de Ceniza con la Entrada, un desfile encabezado por el personaje del arcángel san Miguel, vestido con ropas brillantes. Detrás vienen, bailando, los de los diablos más famosos, con una cohorte de osos y cóndores. El diablo principal, Lucifer, viste el traje más extravagante y va acompañado de Supay, la diosa andina del mal.

Entre las festividades más originales están las diabladas en el Carnaval de Oruro, uno de los más importantes de América. Las diabladas, que ya gozaban de popularidad en la época de la colonia y que son citadas por Pedro Vicente Cañete en la «Guía de la Provincia de Potosí», escrita en el siglo XVIII, conservan hoy todo su aspecto. En 2001 ests festejo fue proclamado Patrimonio oral e inmaterial de la Humanidad.

Oruro es y ha sido siempre una ciudad activa de trabajadores mineros y ferroviarios, y la idiosincracia de este pueblo se debe, en parte, a la gran aventura de la minería. En ella han nacido y se han esfumado fortunas fabulosas; por eso una atmósfera de misterio siempre está rondando a los hombres de esta tierra. Sumergido en ella está el minero, y antes de arrancarle las rocas debe pedirle permiso al custodio de lo que yace bajo el suelo: el diablo.

carnaval de oruro en bolivia

La leyenda señala la aparición de la Virgen María a un ladrón en la mina llamada desde entonces Socavón de la Virgen como el origen de esta festividad. La mayoría de las danzas representan combates entre el Bien y el Mal, con el triunfo eterno del primero, pero otras recuerdan historias de pastores de llamas, el contacto entre las culturas inca y española o las penas de los esclavos de origen africano.

Esta religión del diablo, realmente singular, está hecha de una fe sencilla y resignada, que se alimenta en el dolor de una vida dura y la esperanza de vencer los elementos. Sin pensarlo, el minero es creyente de la religión del demonio, que él practica, sin tampoco saberlo, mediante el bien. Los alimentos y las hojas de coca que arroja en los rincones de las minas son parte de su superstición.

Pero cuando los mineros de Oruro abandonan su labor, suelen ir al templo de la Virgen del Socavón y allí, arrodillados y en cruz, estos «endemoniados» rezan a la milagrosa imagen para contrariar al diablo y mantener, por medio de la oración, su vínculo con el reino de Dios, reino de la superficie solar y libre de la tierra.

De esta sutil cuestión arranca todo el argumento teológico y coreográfico que dio origen a la famosa diablada de Oruro, versión ruda y tosca pero fuerte y hermosa, de un auto sacramental de la Edad Media.

LA DIABLADA: Cuando el carnaval llega a Oruro, el minero aspira a tomar la forma de lo que más teme. Porque representa el motivo de su sufrimiento y perdición, quiere convertirse en diablo. Pero en un diablo hecho con unción religiosa.

El Sábado de Tentación se realiza la tradicional «Entrada de Carnaval», en la que participa, en primer término, «La Diablada», acompañando los cargamentos de plata labrada que llevan en el lomo centenares de bestias ricamente enjaezadas y decenas de camiones. Pandillas de diablos marchan danzando hasta el templo de Nuestra Señora de la Purísima Concepción, patrona de los mineros, y una vez allí tiene lugar la dramatización de la epopeya bíblica, en que intervienen arcángeles y demonios delante de la multitud.

Hablan los siete diablos que representan los siete pecados capitales y la «China-Zupay», esposa del demonio y símbolo de la tentación. Todos confiesan por turno ante el arcángel Miguel sus horribles pecados; éste los condena a volver al infierno y a apartarse de los humanos, pues la Virgen del Socavón les ha ganado la batalla. Los danzarines entran a la capilla, se quitan las máscaras y rezan en quichua, plañideramente, pidiendo a la Virgen clemencia y protección.

EL DIABLO: El disfraz de diablo se distingue por su sobria elegancia viril. La careta es de estuco encolado mediante procedimientos que la hacen muy liviana. La faz es desfigurada: ojos saltones y crueles, nariz de gancho de cuyas fosas asoman salamandras y culebras, encima de la boca dentuda, con colmillos atravesados como pequeños sables blancos; entre los cuernos torcidos y las puntiagudas orejas de lobizón, cabe la greña de crin amarillenta donde un pequeño dragón o araña se agita de un lado a otro, montado en un resorte.

diablo de la festividad de oruro

Uno de los diablos en la festividad de Oruro

El traje suele ser de terciopelo granate bordado con hilos de plata y lentejuelas. Lleva un cinturón sembrado de monedas, guantes mosqueteros y finas botas de media caña con espuelas. En la mano derecha una serpiente.El complemento de la diablada es su música tradicional, épica, fuerte, rotunda: una agreste charanga que logra exacerbar el entusiasmo de los oyentes.

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