¿Quiénes eran los cosacos rusos soldados del Zar? Vida y Costumbres



¿Quiénes eran los cosacos rusos soldados del Zar? – Vida y Costumbres

Mucho se ha hablado de las hazañas efectuadas en los últimos siglos, en las guerras de Rusia, por los cosacos del zar: jinetes hábiles que prodigaban su destreza y valentía en las embestidas de la caballería ligera. ¿Quiénes eran? ¿De dónde procedían esos hombres? Para saberlo tendríamos que remontarnos hasta el siglo XV y buscar en la Ucrania de ese entonces sus antecedentes.

LOS COSACOS ZAPOROGOS
cosacos forma de vestirSuponen algunos autores que los primeros cosacos fueron descendientes de hordas mogólicas llegadas a Ucrania con la invasión de Batú en el año 1237. Radicados a orillas del Dniéper, se mezclaron con fugitivos turcos y polacos, y adoptaron la lengua eslava.

En el siglo XV habían formado ya una comunidad libre e indómita que vivía con las armas en la mano, prontos para combatir o para asaltar a las caravanas. Se los conoció con el nombre de zaporogos, y también se les decía «cosacos» (en ruso: kazak).

Se dice que fue el polaco Dasskievitz el primero que echó mano de dichas tribus bravías para organizar un cuerpo de guerra con el que venció a los tártaros (Olchenica-1527).

LA PIEDRA DE ESCÁNDALO
Los audaces y valientes cosacos del Dniéper constituían para Polonia una valiosa reserva, que el rey Bathory organizó permanentemente en 1576 al mando de un «atamán» (en alemán «haupmann«, caudillo). Pero por la incontrolada agresividad y devastación

con que se ensañaban en sus correrías, excediéndose de los términos de la guerra, llegaron a ser la piedra de escándalo en las tirantes relaciones con Rusia y Turquía, y un arma de doble filo para Polonia, que se apresuró a disolverlos. No obstante su tenaz resistencia, los cosacos fueron dominados y reducidos a la condición de labradores (1648); pero, por poco tiempo.

En 1654 el atamán Bogdan Khmelnitsky apartó a sus cosacos del sometimiento a que se hallaban sujetos en Polonia y se puso bajo la protección de Rusia, con lo que precipitó entre ambas potencias una guerra por la posesión de Ucrania. Los cosacos se comprometieron a servir en el ejército del zar a condición de que los dejaran gobernarse por si mismos y a no pagar contribuciones

LOS COSACOS DEL DON
Junto al mar de Azov y al río Don también se formaron comunidades de cosacos: buena parte
de ellos eran desertores rusos y campesinos fugitivos. Iván el Terrible los organizó a mediados del siglo XVI, reconociéndoles el derecho de elegir a sus atamanes, y con ellos logró abatir a los tártaros de Kazan y Astrakán (1552-54).

En 1670 los cosacos del Don se sublevaron al mando de Esteban (o «Stenka») Razin, contra la nobleza, y no fue fácil reducirlos. Pero al fin dejaron en paz a caravanas y’ señores, y volvieron a ser campesinos, cazadores y criadores de caballos.

DE AVENTUREROS A CIUDADANOS DEMOCRÁTICOS
Los grupos más rebeldes fueron desterrados. Así, pues, con motivo de la revuelta de Pugachev (1773), Catalina II hizo trasladar a los cosacos zaporogos a orillas del Kubán. Por lo demás, abandonaron su vida aventurera y errante, e iniciaron la construcción de aldeas, con chozas de madera y techo de paja.



Los cosacos dividieron su tierras en tres Estados casi independientes, y formaron grupos militares llamados «artel» y corporaciones de oficios llamadas «vatagi». A la cabeza de cada grupo había un jefe denominado «atamán». Posteriormente.debieron instituirse las elecciones. Hubo así un atamán que se transformó en jefe supremo de todos los cosacos de Ucrania, por elección de los ciudadanos. Los demás cargos importantes eran también electivos.

Había también un parlamento llamado «kolo» que tomaba las decisiones más importantes. El poder del atamán se transformaba en absoluto tan sólo en caso de guerra.

SOLDADOS DEL ZAR
El Estado surgido por obra de los cosacos no era del todo independiente. En San Petersburgo, la nueva capital imperial, reinaba una dinastía de soberanos que se proclamaban «señores de todas las Rusias»: los zares. El de los cosacos fue el único pueblo de Rusia que, a pesar del omnímodo poder de los zares, gozaba de cierta autonomía y un cierto bienestar: como también tenían el raro privilegio de pagar pocos impuestos pronto se convirtieron en una clase pudiente.

Y la riqueza, como se sabe, se transforma, tarde o temprano, en potencia. El zar presentó batalla a los cosacos por ver en ellos un gravé peligro para su autoridad. Nunca consiguió someterlos completamente y tuvo que reconocerlos independientes. Aún más, viose obligado a pactar con este pueblo belicoso concediéndole municiones, tierras y ganado…

En cambio, por haber valorado, a sus expensas, las cualidades militares de los cosacos, les pidió que prestaran servicio como soldados de su ejército. Aceptaron los cosacos estas honrosas condiciones e integraron, en gran número, el ejército del zar. Nació así la famosa caballería cosaca que se transformó en el terror de los enemigos de Rusia. Los jinetes cosacos llevaban un característico uniforme formado por un largo capote rojo y un colbac.

Sobre el pecho llevaban dos muy vistosas cartucheras. En toda Europa se divulgó su reputación: hasta se dijo de ellos que eran feroces. Diversos ejércitos europeos conocieron su audacia y arrojo. También en la Segunda Guerra Mundial la caballería cosaca tuvo oportunidad de distinguirse luchando hasta contra los mismos tanques.

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