Biografia de Hipocrates Teoria de los Cuatro Humores Medico



Biografía de Hipócrates -Teoría de los Cuatro Humores – El Padre de la Medicina –

En la época gloriosa de Atenas, cuando Pericles da nombre a su siglo y surgen tantos valores individuales que iluminan el camino del arte, la filosofía y la ciencia, se levanta en el campo de la medicina la figura del hombre que había de inmortalizarse en su cultivo.

Como los grandes escultores, los eminentes poetas y los elocuentes oradores de aquella época habían afirmado su personalidad y la del arte por encima de la muchedumbre anónima, así Hipócrates, médico y maestro, supera las escuelas y los médicos prácticos de su tiempo, la medicina sacerdotal y la empírica, y se afirma no sólo como padre de la medicina, sino como la personalidad médica más completa y relevante de toda la antigüedad clásica.

En su biografía, como la de todo personaje que ha sido símbolo y portaestandarte de un movimiento, hay mucho de legendario y de inexacto.

Pero, a pesar de ello, se descubre en el fondo cierto viso de realidad que no es posible despreciar. Nació Hipócrates en la isla de Cos en el Dodecaneso, de familia de rancio abolengo médico.

hipocrates, padre de la medicina

Hipócrates (c. 460-c. 377 a.C.), el médico más importante de la antigüedad, es considerado el padre de la medicina.

Nacido probablemente en la isla de Cos, Grecia, realizó numerosos viajes antes de establecerse definitivamente en la isla para dedicarse a la enseñanza y la práctica de la medicina.

Murió en Larissa, Grecia, y poco más se sabe de él. Su primer maestro fue su propio padre, un médico llamado Eráclides.

Ejerció su profesión con carácter ambulante, como la mayoría de los médicos en la Antigüedad.

Es considerado el más famoso médico de su tiempo. Se le atribuyen numerosos tratados.



Su padre le reveló los secretos del oficio, y él completó su formación intelectual con las lecturas de Demócrito y Gorgia Sículo, y también con las lecciones recibidas de los sacerdotes del templo de Askleplios que se levantaba en la isla.

Parece ser pura fábula que destruyera ese santuario y sus archivos para asegurarse la gloria del descubrimiento de la medicina. Mucho más probable es que viajara por los países griegos, y que sean ciertos sus viajes por Tracia, Tesalia, Délos, Atenas y otros lugares.

Es tradicional, aunque seguramente mitológica, la curación de la locura de Demócrito y la de la peste de Abdera. Se afirma que murió en Larisa, en fecha muy discutida.

Separó la medicina de las prácticas religiosas y la convirtió en ciencia física basada en la experiencia. Autor de la famosa teoría de los cuatro humores del cuerpo humano (sangre, flema, bilis amarilla y bilis negra), que corresponden a los cuatro elementos naturales (aire, tierra, agua y fuego), según él, las enfermedades eran producidas por el aire originado por los alimentos no digeridos.

El cuerpo tiene una tendencia natural a curarse por sí mismo eliminando las impurezas; el médico sólo debería observar atentamente el curso de la enfermedad para actuar en el momento preciso ayudando a la naturaleza.

Elevando la profesión médica a la categoría de sacerdocio civil, Hipócrates rompió con la magia, el curanderismo y el arte sacerdotal de viejo estilo.

Para él sólo hubieron el dolor y la persona doliente, el enfermo y sus sufrimientos, a los que era preciso combatir para restablecer al individuo en su equilibrio fisiológico.

Por esta causa su gran principio humanístico fué reconocer la comprensión viva del dolor del hombre como base previa para el ejercicio de la medicina.

De esta manera, bajo el claro cielo de Grecia, en la tierra poblada por las esculturas de dioses y atletas perfectos e idealizados, se levantó su poderosa voz enseñando a sus discípulos, y en pos de ellos a los médicos de todos los tiempos, el ideal eterno de la profesión: la vocación entusiasta y decidida, fuera de toda abstracción filosófica o científica, para la lucha contra el dolor en la cabecera del enfermo.

Sus teorías mantuvieron actualidad hasta después del Renacimiento. Incluido entre sus escritos, se encuentra el «juramento hipocrático«, que sigue siendo todavía la guía ética de la profesión médica.



Entre sus obras se destacan: Los pronósticos, Los aforismos, De la dieta, De las epidemias.

TEORIA DE LOS CUATRO HUMORES DE HIPOCRATES

La Corpus hippocraticum probablemente es lo único que queda de la biblioteca médica de la famosa Escuela de Medicina de Cos.

Sus enseñanzas, su sentido del distanciamiento y su capacidad para la observación clínica directa quizá influyeran a los autores de esos trabajos y, sin duda, contribuyeron en gran medida a desterrar la superstición de la medicina antigua.

Entre las obras más importantes de la Corpus hippocraticum está el Tratado de los aires, las aguas y los lugares (siglo V a.C.) que, en vez de atribuir un origen divino a las enfermedades, discute sus causas ambientales.

Sugiere que consideraciones tales como el clima de una población, el agua o su situación en un lugar en el que los vientos sean favorables son elementos que pueden ayudar al médico a evaluar la salud general de sus habitantes.

Otras obras, Tratado del pronóstico y Aforismos, anticiparon la idea, entonces revolucionaria, de que el médico podría predecir la evolución de una enfermedad mediante la observación de un número suficiente de casos.

La idea de la medicina preventiva, concebida por primera vez en Régimen y en Régimen en enfermedades agudas, hace hincapié no sólo en la dieta, sino también en el estilo de vida del paciente y en cómo ello influye sobre su estado de salud y convalecencia.

La enfermedad sagrada, un tratado sobre la epilepsia, revela el rudimentario conocimiento de la anatomía que imperaba en la antigua Grecia.

Se creía que su causa era la falta de aire, transportada al cerebro y las extremidades a través de las venas. En Articulaciones, se describe el uso del llamado banco hipocrático para el tratamiento de las dislocaciones.

En la época de Hipócrates los griegos habían desarrollado un sistema interpretativo del mecanismo de producción de las enfermedades, basado en la teoría de los cuatro humores orgánicos.



Puede reconstruirse claramente el camino que llevó al pensamiento griego a este sistema médico: la ya mencionada idea de que el universo esta formado por cuatro elementos básicos (agua, aire, fuego y tierra) cada uno de ellos caracterizado por una cualidad especifica (humedad, sequedad, calor, frío), y la teoría de los cuatro contrarios que sostenía que entre los elementos opuestos debe conservarse un equilibrio para mantener la armonía del cosmos y la salud en el microcosmos que es el hombre.

El principio médico básico fue la teoría según la cual todos los fluidos orgánicos están compuestos, en proporción variable, por sangre (caliente y húmeda), flema (fría y húmeda), bilis amarilla (caliente y seca) y bilis negra (fría y seca).

Si estos «humores» se encuentran en equilibrio el cuerpo goza de salud, pero en cambio el exceso o defecto de alguno de ellos produce la enfermedad. Existen tres etapas en toda enfermedad: el cambio en las proporciones humorales causado por factores externos o internos, la reacción del organismo ante esa alteración , y la crisis final en la que la alteración acaba con la eliminación del humor que está en exceso o con la muerte.

La eliminación de los humores por el organismo puede observarse durante la enfermedad (sangre, flema o moco de la nariz, vómitos, materias fecales, orina, sudor), y la afección normalmente desaparece después de alcanzar la crisis con expulsión de uno de los humores.

elogios importantes para la mujer

Además, según la proporción propia de los cuatro humores en cada individuo se clasificaba a estos en flemáticos, melancólicos, coléricos o sanguíneos:

Las heridas y las úlceras se limpiaban y luego se espolvoreaban con diversos tipos de sustancias minerales o con mezclas de extractos vegetales. Con ello pretendían calmar el dolor y facilitar la curación.

Como la experiencia les había demostrado que en los furúnculos molestos la extracción del pus venía seguida habitualmente de la curación, el drenaje de las heridas purulentas se convirtió en una práctica frecuente.

El tratamiento de las fracturas y lesiones óseas constituía un aspecto importante de la práctica médica. Las técnicas manuales de reducción de las luxaciones y fracturas alcanzaron un alto nivel de complejidad, con la utilización en ocasiones de instrumentos mecánicos.

Tanto en los textos hipocráticos como en otros posteriores se mencionan diversas técnicas para el vendaje de las distintas regiones del cuerpo. Según parece, los griegos utilizaron el cauterio en el tratamiento de infecciones, heridas y tumores.

Seguramente fue Cos el lugar donde la exploración física se elevó a la condición de arte médico. Sus prácticos no solamente pensaban que no debía omitirse ningún detalle sobre el aspecto del paciente o el estado de sus funciones, sino que examinaban cuidadosamente sus costumbres, el estado emocional, el ambiente y el comportamiento del enfermo.

También eran objeto de este examen el clima y las costumbres de la ciudad y la región en que el paciente habitaba.

Una vez recogida toda la información y valoradas las respuestas del enfermo, el médico de Cos emitía su juicio sobre las posibilidades de curación (pronóstico) y acerca de lo que el paciente debía hacer para curarse.

La explicación del tipo de enfermedad que padecía estaba siempre en función del pronóstico, ya que en una sociedad en que los médicos viajaban de un lado para otro, su reputación dependía mas de la predicción que hicieran del desenlace que del diagnóstico exacto de la enfermedad.

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Al final de la etapa hipocrática se produjo la influencia de Aristóteles sobre el campo de la medicina. Aunque muchos conocen a Aristóteles sólo por sus obras lógicas, éticas y filosófico-naturales, sus obras biológicas son sin duda de gran importancia. Aristóteles concedió gran importancia a la anatomía comparada, sentando sus fundamentos metodológicos al diferenciar entre «analogía» (aplicable a las partes de la misma función y posición relativa) y «homología» (semejanza estructural y de origen). Además fue el padre de la anatomía estructural.

Ampliar: Visión Cosmológica del Universo y del Hombre

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HIPÓCRATES: Lo llaman Padre de la Medicina.

Los nuevos médicos juran en su nombre.

Hace dos mil cuatrocientos años, curó y escribió.

Estos son algunos de los aforismos nacidos, según él, de su experiencia:

La experiencia es engañosa, la vida es breve, largo el arte de curar, fugitiva la ocasión y difícil el juicio.

La medicina es la más noble de todas las artes, pero va muy a la zaga de las demás debido a la ignorancia de quienes la practican.

Hay una circulación común a todos, una respiración común a todos.

Todo está relacionado con todo.No se puede entender la naturaleza de las partes del cuerpo sin entenderla naturaleza del organismo entero.

Los síntomas son defensas naturales del cuerpo. Nosotros los llamamos enfermedades, pero en realidad son la curación de la enfermedad.

Los eunucos no tienen calvicie.

Los calvos no padecen varices.

Que la comida sea tu alimento, y el alimento tu medicina.

Lo que cura a uno, mata a otro.

Si la mujer ha concebido un niño, tiene buen color. Sí ha concebido una niña, tiene mal color.

Fuente Consultada: Espejos de Eduardo Galeano

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LA SABIDURÍA DE HIPÓCRATES

La vida es breve; la ciencia extensa; la ocasión fugaz; la experiencia insegura; el juicio difícil. Es preciso no sólo disponerse a hacer lo debido uno mismo, sino además el enfermo, los que le asisten y las circunstancias externas.


Los ancianos son los que mejor soportan el ayuno;
después los de mediana edad; muy poco
los adolescentes y peor que todos, los niños,
y, de entre ellos, los que son más vivaces
de lo que les corresponde.


Ni hartura, ni hambre, ni ninguna otra cosa que esté por encima de la
naturaleza, es buena.

En quien está sin fiebre,
la falta de apetito, el dolor de cardias, los
desvanecimientos y la boca amarga indican
que es precisa una purga por abajo.


Agua que se calienta rápidamente y rápidamente se enfría es muy ligera.

Los que están creciendo tienen muchísimo calor innato, por ello necesitan muchísimo alimento, pues si no, el cuerpo se consume. En cambio,los ancianos tienen poco calor; por eso necesitanpoco combustible, pues con mucho se apaga.
Por ello las fiebres tampoco son igualmenteagudas en los ancianos,
pues su cuerpo está frío.

Cuantos sienten ganas de beber
por la noche porque tienen mucha sed,
si vuelven a dormirse tras haber bebido
es buena señal.

Fiebre tras un espasmo es mejor que espasmo tras fiebre.

En los que padecen fiebres largas
se producen tumores o dolencias
en las articulaciones.

ALGUNOS INSTRUMENTO MÉDICOS DE LA ANTIGÜEDAD

estirador, instrumento medico antiguo

Máquina paro reducir las luxaciones vertebrales – Esta máquina no PS un instrumento de tortura, aunque lo parece.. Por el contrario, es el último grito de la medicina del Renacimiento en cuestión de aparatos para reducir las luxaciones de la columna vertebral. Al paciente lo acostaban sobre la máquina, lo ataban con correas y luego lo estiraban sin demasiados miramientos, hasta que sus vértebras volvían al sitio que la madre naturaleza les ha destinado.

termometro, instrumento medico antiguo


Termómetro de Santorio – Pregunta curiosa: ¿se medían la fiebre nuestros antepasados? SI, naturalmente. ¿Y cómo lo hacían? Este monumental termómetro de agua, que parece una lira, es la respuesta a nuestra pregunta. Construido en el siglo XVII por el médico Santorio, estaba formado por un tubo de vidrio, en forma de serpentín, lleno de agua, y terminaba por arriba en una ampolla que contenía aire. El tubo con agua estaba montado en un soporte gradual). El enfermo tomaba la ampolla con la mano: el calor de su cuerpo hacía dilatar el aire, y éste hacía subir el agua del tubo. El nivel que ésta alcanzaba se leía en el soporte graduado, y así se podía tener una idea, si bien aproximada, de la temperatura del paciente.

intrumentos medico antiguo
Instrumentos odontológicos – Son pocos los valientes que no tiemblan a la vista de las pinzas y el torno de nuestros dentistas. Pero, ¿quién podría soportar la idea de hacerse tratar los dientes con instrumentos como éstos, usados durante el Renacimiento? Los fórceps de extracción parecen llaves inglesas, las pinzas tienen más bien aspecto de instrumentos de herrador que de dentista, las espátulas son gruesas y tienen hojas aguzadas como puñales. Nuestros antepasados, sin duda alguna, debían de tener una resistencia excepcional para el dolor, pues toleraban valerosamente intervenciones tan burdas y poco delicadas. Nosotros, en su lugar, habríamos preferido soportar nuestro dolor de muelas, aun sabiendo, ciertamente, mejor que ellos, cuántos perjuicios pueden derivar de los dientes enfermos.

ANATOMIA, Leonardo Da Vinci

Dibujos sobre anatomía de Leonardo Da Vinci (Siglo XVI)

ambulancia antigua

Ambulancia volante – Esta primitiva camilla automóvil fue inventado por D. Larrey, por encargo de Napoleón. Se llamaba «ambulancia volante», y volante era, realmente, si se piensa que el medio más veloz, empleado entonces, para transportar a los heridos del campo de batalla, eran las angarillas de los camilleros. La «ambulancia volante» entraba en acción en el mismo campo de batalla, atendiendo’ y operando inmediatamente a los heridos más graves, pues estaba servida por tres cirujanos y un enfermero a caballo.

Juramento Hipocrático
«Juro por Apolo el Médico y Esculapio por Hygeia y Panacea y por todos los dioses y diosas, poniéndolos de jueces, que éste mi juramento será cumplido hasta donde tengo poder y discernimiento. A aquel quien me enseñó este arte, le estimaré lo mismo que a mis padres; él participará de mi mantenimiento y si lo desea participará de mis bienes.

Consideraré su descendencia como mis hermanos, enseñándoles este arte sin cobrarles nada, si ellos desean aprenderlo.

Instruiré por concepto, por discurso y en todas las otras formas, a mis hijos, a los hijos del que me enseñó a mí y a los discípulos unidos por juramento y estipulación, de acuerdo con la ley médica, y no a otras personas.

Llevaré adelante ese régimen, el cual de acuerdo con mi poder y discernimiento será en beneficio de los enfermos y les apartará del prejuicio y el terror. A nadie daré una droga mortal aún cuando me sea solicitada, ni daré consejo con este fin. De la misma manera, no daré a ninguna mujer supositorios destructores; mantendré mi vida y mi arte alejado de la culpa.

No operaré a nadie por cálculos, dejando el camino a los que trabajan en esa práctica.
A cualesquier cosa que entre, iré por el beneficio de los enfermos, obteniéndome de todo error voluntario y corrupción, y de la lasciva con las mujeres u hombres libres o esclavos.

Guardaré silencio sobre todo aquello que en mi profesión, o fuera de ella, oiga o vea en la vida de los hombres que no deban ser público, manteniendo estas cosas de manera que no se pueda hablar de ellas.
Ahora, si cumplo este juramento y no lo quebranto, que los frutos de la vida y el arte sean míos, que sea siempre honrado por todos los hombres y que lo contrario me ocurra si lo quebranto y soy perjuro.»

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JURAMENTO MODERNO:JURAMENTO HIPOCRÁTICO

■ «El acto de juramento que vais a realizar y mediante el cual se os admite como miembros de la profesión médica, constituye una invocación a Dios, o a aquello que cada cual considere como más alto y sagrado en su fuero moral, como testimonio del compromiso que contraéis para siempre.
■ En el momento de ser admitidos entre los miembros de la profesión médica, os comprometéis solemnemente a consagrar vuestra vida al servicio de la Humanidad y JURÁIS:
■ Conservar el respeto y el reconocimiento a que son acreedores vuestros maestros.
■ Ejercer vuestro arte con conciencia y dignidad.
■ Hacer de la salud y de la vida de vuestros enfermos la primera de vuestras preocupaciones.
■ Respetar el secreto de quien se os haya confiado a vuestro cuidado.
■ Mantener, en la máxima medida de vuestros medios, el honor y las nobles tradiciones de la profesión médica.Considerar a los colegas como hermanos.
■ No permitir jamás, que entre el deber y el enfermo se interpongan consideraciones de raza, religión, nacionalidad, de partido o de clase.
■ Tener absoluto respeto por la vida humana desde el instante de la concepción.
■ No utilizar, ni aún bajo amenazas, los conocimientos médicos contra las leyes de la humanidad»
■ «Si cumpliereis íntegramente con este Juramento, que podéis gozar de vuestra vida y de vuestro arte y disfrutar de perenne estima entre los hombres. Si lo quebrantáis, que vuestra conciencia y el honor de la profesión médica en la que acabáis de ingresar os lo demanden.»

Fuente Consultada: Enciclopedia Estudiantil Superior N°53

Ver: Biografia de Arquimedes

Ver: Biografia de Thales de Mileto

Ver: La Ciencia en Grecia Antigua

Ver: Biografia de Euclides

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