Historia del Origen de Islamismo Biografia de Mahoma



BIOGRAFIA DEL PROFETA MAHOMA FUNDADOR DEL ISLAMISMO

No poseemos ningún retrato auténtico de Mahoma. Ni la cultura del mundo árabe coetáneo ni los rigores de la ley coránica permitieron el desarrollo de una iconografía del profeta del Islam.

Biografia de Mahoma: (570-632): Nació en La Meca entre los años 570 y 580 .Profeta árabe y líder religioso que inspiró y fundó el islam. Nació en la ciudad árabe de Meca. Quedó huérfano a los seis años y fue a vivir con su abuelo y luego con su tío.

Aunque de familia poco importante, Mahoma pertenecía al gran clan que comprendía las clases patricias y ricas de la ciudad. La suerte no sonrió al futuro profeta en su juventud.

Su padre, Abdallah, había muerto algunos meses antes de su nacimiento, y su madre, Amina, murió cuando Mahoma tenía unos seis años. Tres o cuatro años «más tarde se extinguió la vida de Abd-al-Mottalib, su abuelo paterno. Entonces el huérfano fue confiado a la custodia de su tío Abu Talid, buen hombre cargado de hijos y de apuros económicos.

Por aquella época entró en la casa de comercio de una prima lejana, Khadija, perteneciente al grupo de los más poderosos mercaderes coraichitas de la ciudad. De progreso en progreso, Mahoma llegó a ser el hombre de confianza de Khadija y luego su esposo (hacia 595).

Este matrimonio dio a Mahoma riqueza, paz y bienestar material. Su vida podía encauzarse por el camino prosaico del mundo. Pero la intranquilidad de su espíritu le llamaba hacia otros destinos.

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MAHOMA: Fundador y profeta del Islam, uno de los grandes temperamentos religiosos de la Historia. Oriundo de La Meca, predicó en esta ciudad la sumisión a un Dios único, Allah, en forma de narraciones de lo que él creía revelación del Altísimo (Corán). Combatido por sus conciudadanos, se refugió en Yathrib Medina), en donde completó y perfeccionó sus doctrinas. Desde Medina, redujo a los árabes al Islamismo y los capacitó para lanzarse a la conquista.

El azar de las conversaciones con los cristianos, los judíos y los adeptos de otras religiones que concurrían a los mercados de La Meca y Medina o que él había hallado en el comercio de caravanas a través de los oasis del desierto arábigo, había despertado vivas inquietudes en el alma de Mahoma, dotada de un temperamento vivo, fogoso y hasta cierto punto místico.

De su espíritu se había apoderado la idea de una vida futura, y en la seguridad de ésta halló la certeza de la existencia de un Juez Supremo, Dios único y Creador del universo, dotado de la omnipotencia necesaria para resucitar a los muertos.



De estas dos concepciones—vida eterna, existencia de Dios —, asimiladas de las religiones preexistentes, partió la vocación profética y misional de Mahoma.

En el 610, cuando Mahoma tenía 40 años, tuvo una visión mientras meditaba en una caverna en las afueras de Meca.

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A los 25 comenzó a trabajar como agente comercial de una rica viuda de 40 años, con quien se casó. Por 25 años ella fue su compañera y le dio varios hijos, pero sólo su hija FÁTIMA le daría descendientes.

Un contacto sobrenatural que las generaciones posteriores conocieron como ‘La Noche del Poder o del Destino«. Una voz le ordenó tres veces repetir lo que escuchaba, mientras sentía tal compresión en su cuerpo que apenas podía respirar.

El ángel con forma humana le exhortó a convertirse en Mensajero de Dios y le ordenó:

Recita: en el nombre del Señor que te creó, creó al hombre de un coágulo de sangre, y tu Señor es el más pródigo, que enseñó por la pluma, al hombre lo que él no sabía.

Entonces nuevamente escuchó las palabras de la primera de muchas revelaciones que vendrían a él en visiones similares en las siguientes dos décadas.

Mahoma no sólo había descubierto «su» verdad, sino que «debía» comunicarla a sus prójimos. Así inició su propaganda, efectuada en forma de «narración» (Corán), relativa a las verdades que creía eran producto de las inmediatas revelaciones de Dios.

Sus primeras prédicas le granjearon la afección de algunos miembros de su familia, de algunos burgueses de La Meca, y, en particular, de hombres de baja condición y esclavos. Lo mejor de la ciudad, incluso su propio tío, le trató con ironía y escepticismo.

Algunos le acusaron de impostor.Esta oposición no amilanó a Mahoma, sino que robusteció su fe y le indujo a buscar en la historia los argumentos que reforzarían su doctrina.



Mahoma profundizó en algunos de los aspectos de la Biblia. Se creyó un nuevo Moisés y un profeta designado por Dios para «advertir» al pueblo árabe.

No importaba que la gente de La Meca no recogiera sus palabras ; también los judíos se habían burlado de Jesús.

Fortalecido con estos razonamientos, Mahoma empezó ahora a combatir el politeísmo y los ídolos de los árabes.

La situación se hizo tan tirante, que Mahoma decidió abandonar su ciudad natal y buscar un refugio en Yathrib (la futura Medina), con cuyos habitantes había concluido un pacto de ayuda en al-Acabah, en junio de 622.

Los medineses, agricultores y comerciantes, en contacto más directo con el mundo judío y cristiano, se habían dejado seducir por la elocuencia sombría y terrible de aquel que propugnaba la «sumisión» (Islam) a Dios (Allah).

Pocos meses después del pacto de al-Acabah, probablemente en el de septiembre, Mahoma, que tres años antes había perdido a su mujer y a su tío, partía de La Meca para Yathrib. Se iniciaba la Hégira, fecha trascendental en la evolución del Islam.

Mahoma fue revelando sus ideas a sus congéneres. Las Revelaciones provenían de Alá y los seguidores de Mahoma siempre han sostenido que le fueron comunicadas por el Arcángel GABRIEL (el mismo que anunció a la VIRGEN MARíA el nacimiento de Jesús y a EZEQUIEL el nacimiento de Juan el Bautista).

Los que se sometieran a sus prédicas serían llamados musulmanes e islam sería el nombre de su religión.

En el núcleo de esta nueva enseñanza estaba la doctrina de que no hay otro Dios más que Alá y que sus seguidores debían sometérsela. La palabra ISLAM quiere decir sumisión.

Mahoma atrajo a muchos seguidores, pero también a muchos enemigos. En el 622 debió marcharse a Medina. Los musulmanes tomaron esta HÉGIRA (marcha de Meca a Medina) como la iniciación de SU CALENDARIO. Desde entonces Mahoma organizó reglas para la correcta veneración de Alá y para la sociedad islámica.



En Medina, en efecto, el Islam se diferenció del judaismo y el cristianismo y se elaboró como religión nacional de los árabes.

Judíos y cristianos, en los cuales Mahoma había creído hallar adeptos y hermanos de religión, se burlaron de sus doctrinas.

El profeta los tachó de infieles y reclamóse de Abraham, el padre común a todos, cuyo santuario confundió con la Kaa-ba de La Meca. Por otra parte, Mahoma organizó de modo más perfecto la comunidad islámica primitiva, mediante una serie de «revelaciones» rituales, civiles y penales.

En esta fecha, el Islam, además de la sumisión a Allah, se convirtió en sumisión a la persona y voluntad de su máximo profeta en la tierra.

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Había llegado ya la hora de hacer pagar caro a los mequinenses el desprecio con que habían tratado la persona del profeta. Muy pronto los musulmanes de Medina emprendieron una serie de golpes de mano contra las caravanas de La Meca, que culminaron en la victoria de Badr, en marzo de 624.

El éxito fue fundamental en la evolución política y religiosa de Mahoma.

Condujo la guerra contra los enemigos. Así, conquistó Meca en el 630. La mayoría de las tribus dispersas se aliaron con Mahoma.

Sintiéndose confirmado en su papel de intérprete de la voluntad de Dios, el profeta, hasta entonces tolerante, se hizo fanático y violento.

Predicó el exterminio de los infieles y la guerra santa. Pese a los fracasos circunstanciales, como la derrota del monte Ohod (23 de marzo de 625), en que el propio Mahoma resultó herido, la fe y la exaltación que comunicaba a sus secuaces le dieron el triunfo final.

A primeros de abril de 627 rechazaba de modo brillante un ataque de los coraichitas contra Medina.

En marzo de 629, previo un acuerdo con sus antiguos compatriotas, efectuaba una entrada triunfal en La Meca, rodeado por un ejército de dos mil adeptos. En enero de 630, considerando ganada la partida, se apoderaba por la fuerza de la ciudad y tomaba posesión del santuario de la Kaaba en nombre del Islam.

Mahoma murió el 8 de junio de 632. Ni la victoria completa, ni la unificación política de Arabia, habían sido todavía alcanzadas.

Pero en la Arabia indócil de los jeques preislámicos se habían constituido una doctrina y una autoridad poderosas y eficientes, las cuales, removiendo las fuerzas vitales del país y aprestándolas a la guerra de conquista contra el infiel, habían de hacer de los árabes los señores de gran parte del Viejo Mundo.

Se lo considera el hombre ideal, pero nunca sostuvo tener poderes sobrenaturales y no se lo tiene por divino. Su tumba está en la Mezquita Sagrada del Profeta, en Medina.

Para Mahoma, ABRAHAM era un musulmán porque se había sometido totalmente a Dios. Jesús es aceptado como profeta pero no como Hijo de Dios, porque no podía aceptar la idea de que Dios pudiera ser padre.

La figura de Mahoma es la de un profeta a quien Alá se manifestó y cuando hubo cumplido de elaborar el CORÁN nunca más se revelarían Sus mensajes.

Fuente Consultada:
Diccionario Insólito de Luis Melnik
Mil Figuras de la Historia Tomo I Entrada: Mahoma de Jaime Vincen Vives – Instituto Gallach

Ampliar: El Islamismo

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