Las Legiones Romanas Caracteristicas Cantidad Soldados y Armas



Las Legiones Romanas
Caracteristicas, Cantidad de Soldados y Armas

INTRODUCCIÓN: El ejército fue el principal artífice de la edificación del Imperio romano, fundamentalmente porque la paz en el interior del mismo dependía del poder militar. En la época republicana, la fuerza de este ejército residía en su cohesión, debida al reclutamiento que se llevaba a cabo según el principio del ciudadano-soldado: todo ciudadano varón es movilizable a partir de los 17 años.

Pero esto no suponía que Roma contara con un ejército permanente: la leva (dilectus) de tropas no se hacía, por lo general, más que en tiempo de guerras; durante la conquista, la movilización tenía lugar todos los años.

La unidad básica de batalla era la legión. En la época republicana había cuatro legiones constantemente en pie de guerra. En tiempos de paz, los cónsules examinaban a los individuos en edad de movilización y sorteaban, entre ellos, los que serían .efectivamente enrolados en las legiones.

En caso de amenaza grave, los magistrados competentes podían decretar el tumultus, movilización masiva de todos los jóvenes en edad militar.

A medida que se extendía el Imperio, los campos de batalla eran más numerosos y lejanos, con lo que el ejército romano se fue transformando. El número de legiones se multiplicó y el reclutamiento se proletarizó: al final del s. II a.C. Mario decidió reclutar a todo tipo de voluntarios, incluidos los de las familias más humildes. A partir de ahí, el ejército empezó a estar integrado por profesionales atraídos por la soldada y por el botín.

Los soldados, cada vez más vinculados a sus jefes, no dudaban en luchar junto a ellos con ocasión de  guerra civil. Pero este cambio no tuvo solamente consecuencias negativas: sirvió también para marcar una notable mejora los aspectos técnicos del ejército.

Cuando  Augusto organizó el ejército imperial, en s. I de nuestra Era, no necesitó más que ratificar un hecho ya consumado, creando un ejército permanente formado por soldados profesionales.

HISTORIA DEL EJERCITO ROMANO: Roma conquistó el mundo por medio de las armas; pero el ejército romano sufrió varias transformaciones antes de llegar a ser el excelente instrumento de conquista que fue cuando militó bajo las órdenes de César.

En su origen, el ejército romano no se parecía en nada a lo que nosotros llamamos ejército. Todos no eran soldados, por espíritu de justicia así como por desconfianza, los pobres que no podían comprarse una armadura eran excluidos del ejército.

Los soldados no estaban regimentados ni alojados en cuarteles por el estado. El día que los convocaban, los hombres designados se agrupaban por gentes, es decir por familias, y se armaban a su antojo, así el que los ricos se presentaran a caballo. No recibían sueldo se alimentaban, como se equipaban, esto es, a costa propia.



 SOLDADOS ROMANOS DE LA ÉPOCA DE LA REPUBLICA

SOLDADOS ROMANOS DE LA ÉPOCA DE LA REPUBLICA
El casco tiene un penacho. Llevan la primitiva coraza hecha de escamas de metal prendidos en una túnica de cuero. Los escudos, más grandes que el scutum, tienen forma oval. El balo relieve representa una escena de empadronamiento.

Los ciudadanos abandonaban por tiempo indeterminado sus familias y labranzas, y, una vez terminada la guerra, regresaban a sus ocupaciones. Además la guerras nunca eran muy largas, pues siendo merodeos más bien que combates organizados, éstas se hadan en las inmediaciones de Roma. El ejército era, si así puede decirse, una especie de guardia nacional, o dicho de otro modo «un pueblo de pequeños propietarios que se ejercitaban en combatir».

La reforma de Servio Tulio consistió en aumentar el número de soldados e introducir el orden en el armamento. Como se ha visto ya, Servio habla dividido el pueblo en siete clases, en razón de la fortuna. La última clase, o sea la de los proletarios, continuó excluida del ejercito; la primera clase, los caballeros, formó la caballería; las demás sirvieron en la infantería, pero cada clase tuvo su armamento particular.

La segunda tenía una armadura completa casco y escudo redondo de bronce, clipeo, coraza, canilleras, lanza y espada. La tercera y la cuarta usaban un escudo largo de madera cubierto de cuero y de hierro, llamado scutum; la quinta estaba provista de picas y flechas, sin coraza, y la sexta sólo tenía hondas.

El orden de batalla era la falange, como los espartanos y macedonios, es decir una masa compacta de combatientes en cuyas primeras filas figuraban los hombres mejor armados. El soldado continuaba equipándose y alimentándose por su propia cuenta.

El ejército se modificó completamente bajo el dictador Camilo, en la época de la guerra con los galos. Como la duración de las operaciones no permitía que los soldados regresaran a sus campos, se dió una paga equivalente, en tiempo de César, a unos 120 francos anuales, a los de infantería.

Además, los soldados ya no se reclutaron ni repartieron en clases con arreglo a su fortuna, sino en armas distintas teniendo en cuenta el valor de cada cual y el tiempo de servicio.

OBLIGACIONES MILITARES: Entre los 17 y los 60 años, los romanos debían cumplir con el servicio militar. Este requisito era imprescindible para poder acceder al gobierno y hacer carrera política («cursus honorum»). Hasta los 45 años participaban en las campañas, mientras que los mayores se hacían cargo de la defensa. La leva obligaba a cada «gens» a suministrar un cierto número de hombres armados además de personal de asistencia. Sólo los ciudadanos romanos o de algún pueblo bajo el dominio de Roma formaban parte del ejército, con lo cual se procuraba mantener vivo el fervor patriótico. Con el paso del tiempo, el ejército pasó a estar integrado por mercenarios, independientemente de su origen nacional o social. Los soldados recibían una paga pero sus campos de cultivo quedaban desatendidos.

También hubo la caballería, en la que seguían sirviendo los ricos, la infantería de línea y la infantería ligera. La infantería de línea formaba las cuatro legiones que reemplazaban la falange. Cada legión comprendía tres clases de soldados los asteros, los príncipes y los triarios que estaban divididos en treinta compañías, llamadas manípulos. Continuaban siendo propietarios soldados, y la movilización se hacía por tribus mediante orden del senado y de los cónsules.



Ese estado de cosas cambió con Mario, quien hizo que también los proletarios sentaran plaza de soldado, en lo sucesivo, en lugar de un ejército de soldados ciudadanos, que entraban en la vida civil una vez terminada la expedición, Roma tuvo un ejército de soldados de oficio que no tenían otro medio de vivir ni otra industria que la guerra.

Se unificó al armamento, y la caballería dejó de ser el arma de los ricos Esta fue la organización definitiva de la legión.

LEGIONARIO Y CENTURIÓN DE LA ÉPOCA DE CESAR
El legionario viste calzón de paño obscuro y túnica larga, con mangos cortas; calzo sandalias, cáligas, y la loriga que le cubre el pecho y los hombros está hecha con láminas de acero; pendientes de un cinturón, cíngulo, cubren el vientre varias cintos de cuero guarnecidas de laminillas de metal. Lleva un casco, cassis, también de metal, terminado por un anillo; ese cosco tiene cubre nuca y anchos carrilleras, estos últimas, para proteger las mejillas. Está armado con el pilo, venablo, y con una espada corta, gladio, que lleva a la derecha, pendiente de un tahau. Se resguardo con un escudo, scutum, cuadrangular, que lleva en el brazo izquierdo, la parte prominente del escudo y que está en el centro de éste, se llama umbón.  El centurión viste túnica guarnecida de escamas de metal; lleva el sago, manto o capa, recogido; ostenta condecoraciones, faleras, y el sarmiento que agarro es la insignia de su grado.

Durante el gobierno de Augusto, este mantuvo un ejército permanente de veintiocho legiones. Puesto que cada legión en su apogeo contaba con 5400 soldados, el Imperio Romano tenía un ejército de 150.000 hombres, ciertamente no numeroso para los actuales parámetros, ni en relación con el tamaño del propio imperio (la población del imperio probablemente se acercaba a los cincuenta millones).

Los legionarios romanos permanecían en servicio durante veinte años y se reclutaba sólo a ciudadanos (en la época de Augusto, ciudadanos de Italia, en su inmensa mayoría). Augusto también mantuvo un enorme contingente de fuerzas auxiliares, en las que se enrolaban los pueblos sometidos.

Servían como tropas de armamento ligero y como miembros de la caballería, cuyos comandantes eran romanos o líderes tribales. Durante el reinado de Augusto, los auxiliares sumaban alrededor de 130.000 hombres. Se reclutaban sólo entre los no ciudadanos, permanecían en servicio por veinticuatro años y, al final, recibían la ciudadanía, al igual que sus familias.

Augusto se encargó de instituir la guardia pretoriana. Estas «nueve cohortes de tropas de élite»—aproximadamente, 9000 hombres— tuvieron la importante tarea de cuidar la persona del princeps. Eran reclutados entre los ciudadanos romanos de Italia y senior, por dieciséis años. A la larga, la guardia pretoriana desempeñaría un  importante papel nombrando y derrocando emperadores.

La función del princeps como comandante militar dio origen a un título con el que, al paso del tiempo, este gobernante sería conocido. Cuando salía victorioso, un comandante militar era aclamado por sus tropas como imperator. Augusto también fue aclamado : en varias ocasiones. Imperator equivale a la palabra emperador.

Aunque dicho título fue aplicado a Augusto y a sus sucesores, Augur todavía prefería el título de princeps. No fue sino hasta el gobierno de Vespasiano (69-79) cuando el título de emperador llegó a ser ¿. título común para el gobernador romano.



La guardia pretoriana. Augusto se encargó de instituir la guardia pretoriana como un cuerpo de guardaespaldas imperiales de tropas escogidas. Se ilustran en este relieve del siglo II cinco miembros de dicha guardia.

Valor individual, disciplina férrea, preparación minuciosa, rapidez de maniobra en la batalla: esas fueron las cualidades que hicieron de las legiones romanas las unidades de combate más temibles de la antigüedad.  El nervio del ejército romano estaba constituido por la infantería; los jinetes, en cambio, eran pocos y no muy diestros; tanto era así, que la caballería se componía casi siempre de guerreros que aportaban los aliados. Otra característica importante del ejército romano era la habilidad en la construcción de fortificaciones y durante los asedios, de máquinas bélicas de todo tipo: catapultas, arietes y torres móviles de madera. Después  de una campaña victoriosa, el jefe tenía derecho a celebrar el triunfo; lo hacía mediante un fastuoso y solemne desfile en el que figuraban magistrados y soldados que aclamaban al triunfador.

PARA SABER MAS…

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campamento militar romano

El campamento romano (castra) estaba siempre organizado de modo perfecto y racional. Para escoger su asentamiento, el general romano utilizaba los servicios de técnicos agrimensores del ejército. Debían localizar una zona que reuniese estas condiciones:

1) Amplitud suficiente para contener cerca de 10.000 hombres.
2) Situación un poco elevada, para permitir la vigilancia de los alrededores e impedir golpes de mano.
3) Proximidad de cursos de agua y pastizales para los caballos.
Una vez encontrado el lugar apto, se procedía a trazar la planta del campamento, que debía ser cuadrada o rectangular.

Ante todo, se señalaba el sitio donde se alzaría la tienda del general (praetorium). Era un cuadrado de 60 metros de lado, y ante él se cruzaban las dos grandes calles que dividían el campamento en cuatro partes. El decumanus máximus era la calle que iba de este a oeste y que conducía, por una parte, a la puerta praetoria (situada al este), y por la, otra a la puerta decumana (situada al oeste).

La vía principalis iba de norte a sur y conducía a dos puertas llamadas también «principales». Observamos inmediatamente que el campamento reproducía, con fidelidad, el trazado de las ciudades etruscas. Además, lo mismo que los etruscos, los romanos concedían mucha importancia a la orientación de las puertas.

La praetoria, abierta hacia levante, era la puerta del buen augurio: por ella salían las tropas para ir a la batalla. En cambio, la decumana, orientada a poniente, era la puerta maldita, por la que pasaban los soldados que debían ser ajusticiados fuera del campamento. Una vez realizado el diseño del campamento,  oficiales y suboficiales esperaban la llegada de las tropas.

Lo primero que hacían éstas era excavar, alrededor del campo, un profundo foso; la tierra extraída se utilizaba para levantar una escarpa a lo largo del borde interior del foso. Por último, sobre la escarpa, se construía una empalizada. Erigida esa línea continua de protección, interrumpida sólo por las puertas, las tropas se dedicaban a montar las tiendas.

En la figura puede verse casi todo el campamento. Las tiendas situadas a lo largo de la vía principalis, a derecha e izquierda del praelorium. son las de los oficiales. El espacio comprendido entre la via principalis y la puerta praetoria está ocupado por los legionarios y por los aliados; estos últimos, con los caballos, se hallan cerca de la empalizada.

Junto a ésta, por la parte interior, corre en torno de todo el campamento una faja de terreno despejado, de 60 metros de anchura, destinada a evitar que las tiendas de los soldados fueran alcanzadas por proyectiles lanzados desde el exterior.

Así, pues, el campamento romano era una obra maestra de ingeniería militar: cómodo para los legionarios durante las largas esperas antes de las batallas y, con frecuencia, tan extenso y bien construido, que se convertía, poco a poco, en una verdadera ciudad fortificada. Ese fue, precisamente, el destino de muchos campamentos «estables»: convertirse en ciudades.

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Las tiendas fueron sustituidas por barracas de madera, y después por edificios de mampostería. Así surgieron muchas ciudades, que todavía existen hoy, como Aosta, Turín, Verona, Padua, Pavía, Plasencía, en Italia; Viena, Tréveris, Colonia y York, en otras naciones de Europa.

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