Distancias a las estrellas Mas cercanas Tamaños y Medidas Estrellas



DISTANCIA A LAS ESTRELLAS Y SU TÉCNICA DE MEDICIÓN

LAS DISTANCIAS DE LAS ESTRELLAS En comparación con la inmensidad del espacio, el sistema solar es un pequeñísimo y compacto conjunto de cuerpos celestes. Pero acostumbrados a considerar las distancias de nuestro propio planeta, creemos que el sistema solar es enorme.

Ya no nos sorprende cuando nos damos cuenta de que la distancia de la Tierra al Sol es casi 4.000 veces mayor que la longitud del ecuador terrestre, y que la distancia desde el Sol hasta Plutón equivale a unas 150.000 vueltas alrededor de nuestro planeta. Tales distancias son tan grandes y desproporcionadas con relación a nuestra experiencia diaria, que sólo consiguen confundirnos cuando intentamos expresarlas en kilómetros. Y cuando hablamos de distancias aun mayores, los números en sí resultan demasiado grandes para comprenderlos con facilidad.

Galaxias y estrellas del universo

Por esta razón los astrónomos han tenido que buscar otra unidad de longitud para utilizarla en lugar del kilómetro. Y la más útil que se ha encontrado hasta el momento ha sido la velocidad de la luz, que se desplaza a 300.000 Km./seg, y recorre la distancia del Sol a la Tierra en poco menos de ocho minutos y medio, y del Sol a Plutón en cinco horas y media. Por ello decimos que el Sol está a ocho y medio minutos-luz de la Tierra, y que Plutón se encuentra a cinco y media horas-luz del Sol.

Puesto que la distancia del Sol a Plutón es sólo el radio de la circunferencia del sistema solar, debemos doblar dicha distancia para expresar su diámetro —11 horas-luz—. Pero como muchos cometas se alejan todavía más que la propia órbita de Plutón, podemos decir que la totalidad del sistema solar ocupa por lo menos un espacio de unas 12 horas-luz.

Puesto que un viaje alrededor de la Tierra sólo equivale a un octavo de segundo-luz, podemos darnos cuenta de la inmensidad del sistema solar según nuestros patrones terrestres.

Y, sin embargo, sólo se trata de un pequeño punto en el espacio sideral. La estrella más próxima al Sol está situada no a segundos, minutos y horas-luz del mismo, sino a una distancia de cuatro y medio años-luz. Cuando recordamos que en un año hay casi 9.000 horas, nos damos cuenta de que el diámetro del sistema solar es muy pequeño en comparación con la distancia que nos separa de la estrella más próxima. Si expresamos ambas distancias en kilómetros, obtendremos 12.000 millones de kilómetros para el sistema solar y 40 billones de kilómetros para la estrella más próxima (que es precisamente la alfa de la constelación del Centauro, o a Centauri, visible sólo para los habitantes del hemisferio sur).

Al considerar las distancias de otras estrellas vemos que cuatro y medio años-luz están sólo «a la vuelta de la esquina». Por ejemplo, de entre las estrellas más brillantes que observamos en el cielo, Sirio está a 9 años-luz y Vega a 26, años-luz; y aun éstas son vecinas próximas. Arturo se encuentra a 36 años-luz, Capella 345 años-luz y Aldebarán a 68 años-luz y todavía no podemos considerarlas lejanas.

Sólo cuando hablamos de estrellas como la Espiga y Antares, a 220 y 520 años-luz, respectivamente, estamos tratando de estrellas realmente lejanas. Sin embargo, no hemos empezado siquiera a agotar la lista de las estrellas brillantes.

Rigel, de la constelación de Orion, se encuentra a 900 años-luz. Esto quiere decir que la luz que de ella nos llegó anoche empezó su viaje hace 900 años. El universo estelar es, por lo tanto, mucho mayor de lo que podemos imaginar cuando casualmente dirigimos nuestra mirada hacia el cielo nocturno. Hemos visto que los planetas constituyen un compacto grupo que sistemáticamente se mueve alrededor del Sol. ¿ Y qué ocurre con las estrellas? ¿Es posible encontrar cierto sistema u organización dentro de ellas? ¿Cómo se mueven, exactamente? ¿Hasta dónde se extienden en el espacio?



Preguntas de este género, que han intrigado a los astrónomos durante miles de años, sólo han podido contestarse a partir del siglo pasado. Desde luego, los hombres que vivían en cavernas se dieron cuenta de que las estrellas parecen conservar sus posiciones relativas. Este hecho permitió a los hombres primitivos agrupar las estrellas según configuraciones que les recordaban vagamente a los legendarios héroes y heroínas o a los animales salvajes que conocían.

Pero estos grupos, o constelaciones, sólo presentan tales aspectos al ser vistos por un observador terrestre. No se trata de grupos de estrellas que estén realmente cerca unas de otras en el espacio; tan sólo parecen estarlo. Cuando los astrónomos descubrieron que las estrellas también se mueven y aprendieron a medir las distancias estelares, empezaron a reconocer cierta organización en el sistema de las estrellas.

LAS DIEZ ESTRELLAS MAS CERCANAS

Próxima Centauri Distancia: 4,2 AL
Rigel Kentaurus Distancia: 4,3 AL
Estrella de Barnard Distancia: 5,9 AL
Wolf 359 Distancia: 7,7 AL
Lalande 21185 Distancia: 8,26 AL
Luyten 726-8A y B Distancia: 8,73 AL
Sirio A y B Distancia: 8,6 AL
Ross 154 Distancia: 9,693 AL
Ross 248 Distancia: 10,32 AL
Epsilon Eridani Distancia: 10,5 AL

LA MEDICIÓN DE LAS DISTANCIAS:

Cuando las estrellas cuyas distancias queremos medir son las más próximas, se emplea un recurso de la Trigonometría que se llama paralaje. Pongamos un ejemplo práctico. Si nos encontramos en un campo y vemos a mediana distancia un poste de telégrafo, al balancear nuestra cabeza podremos ver cómo el poste «se mueve» contra el fondo del horizonte, que está mucho más lejos. Desde luego que nos resultaría más fácil medir la distancia que nos separa utilizando una cinta de medición, pero ¿y si entre nosotros y el poste hubiese un río caudaloso?

En ese caso podríamos aplicar un artificio que consiste en medir el segmento aparente que se forma en el horizonte cuando, al movernos, el palo se traslada sobre él, medir la distancia real entre los dos puntos que marcan los extremos de nuestro movimiento y, finalmente, tomar los ángulos que quedan determinados ente el poste y nuestras dos posiciones sucesivas.

Esto es precisamente lo que hacen los astrónomos. Para ellos, con mover un poco el cuerpo, como hacíamos nosotros en el campo, no es suficiente, porque no hay punto de comparación entre las magnitudes de uno y otro ejemplo. Se pensó primero en trasladarse a dos puntos alejados de la Tierra y, desde allí, efectuar observaciones sincronizadas, es decir, en el mismo momento, pero también estas dimensiones resultaron escasas.

Finalmente, se pensó que lo ideal sería aprovechar que nuestro planeta se mueve en torno al Sol. De esta forma, se podría realizar una observación en enero, por ejemplo, y otra en julio (medio año después) con lo que el «balanceo» de nuestra prueba inicial pasaría a ser de unos 304 millones.de kilómetros (304.000.000.000 metros). ¡Ahora las cosas cambian! Bueno … no tanto. A pesar de esta «trampa», la lejanía de las estrellas es tal que el ángulo determinado por las dos posiciones extremas de la Tierra y la más próxima de ellas es de 1 segundo y medio (o sea el ángulo que se forma entre los extremos de una llave de valija y un punto distante a seis kilómetros de ella).

De todos modos, podemos quedarnos tranquilos, porque este valor, por pequeño que sea, puede ser perfectamente captado con los instrumentos de precisión con que cuenta nuestra sociedad actual. Se han efectuado inclusive paralajes de estrellas cuyo ángulo es inferior a la décima de segundo. La distancia de las estrellas más lejanas es mucho más difícil de determinar, ya que en ellas no se puede aplicar el método de paralajes trigonométricos.

Pero, todo tiene solución. Partamos de la base que la luminosidad de los cuerpos celestes disminuye en la medida que se encuentren más lejos. Estoes fácilmente demostrable: mayor luz dará un farol que está al lado nuestro, que otro igual ubicado a una cuadra de distancia.



Lo que nos resta hacer ahora es ver cómo podemos aplicar esto en el espacio sideral. Empecemos por aclarar que las estrellas no son «faroles iguales», lo que nos complica unpoco las cosas, ya que debemos averiguar no sólo su luminosidad absoluta, sino también la aparente.

Entendemos por absoluta, toda la luz que da; y aparente, sólo la que llega a nosotros.

La aparente se mide con facilidad por intermedio de placas fotosensibles. Para la absoluta, en cambio, las cosas se hacen un poco más complicadas. Es necesario que descompongamos la luz que nos mandan por medio de un prisma. Obtendremos así un espectro, que no es otra cosa que la luz distribuida de acuerdo con sus colores componentes en una escala que va de! ultravioleta al infrarrojo. De este gráfico se puede inferir la luminosidad absoluta de un cuerpo a partir de su temperatura intrínseca.

Después -ya obtenidos los datos de luminosidad absoluta y relativa- no queda otra cosa que aplicar fórmulas constantes que nos dan la distancia desde la Tierra hasta la estrella.

 

esquema del paralaje de una estrella

esquema del paralaje de una estrella

Fuente Consultada:
Secretos del Cosmos Tomo 2 (Salvat)
Enciclopedia Ciencia Joven -Distancia a las Estrellas  – Fasc. N°12 Editorial Cuántica

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