La Esclavitud en Roma y Grecia Rebelion de Esclavos Espartaco romano



La Esclavitud en Roma y Grecia

La dialéctica del amo y el esclavo explica, en parte, para Marx, las sociedades de la Antigüedad. Pero las cosas no son simples, y la esclavitud adoptó, particularmente en el mundo grecolatino, las formas más diversas.

Por ejemplo, en la Atenas arcaica existía la esclavitud por deudas, cuidadosamente mantenida por los ricos, que de tal modo podían apropiarse, a precio muy barato, de la fuerza de trabajo de las masas pobres. Solón puso fin, con sus reformas democráticas, a tal tipo de explotación.

Por lo demás, el esclavo fue siempre un extranjero, un prisionero de guerra o una víctima de razzias. Los grecolatinos, en efecto, consideraban escandalosa la servidumbre de hombres pertenecientes a los mismos países que ellos, e intentarían evitarla.

Una vez vendido, el esclavo quedaba, o bien afecto al trabajo doméstico de la casa de un rico (y entonces se convertía en criado, cocinero, bailarín, o incluso secretario, médico o preceptor), o bien era empleado en los campos, en las minas o en los talleres, o explotado por el Estado en los trabajos públicos, o, por último, arrojado como pasto a la multitud, como gladiador, en los juegos del circo.

El número de esclavos alcanzó su punto culminante en el periodo de las guerras de conquista, entre los s I a.C., y I d.C. Después disminuyó progresivamente, y ello tanto más cuanto que la manumisión se convirtió en una práctica común.

Esclavitud

¿Se conoce el origen de la esclavitud? La aparición de una clase de esclavos no es posible más que en el seno de pueblos sedentarios que tienen a su disposición recursos alimenticios suficientes. Los primeros antecedentes escritos de la esclavitud se remontan a Sumer. La práctica se menciona también en la Biblia: en el Éxodo, Moisés recomienda para el «servidor extranjero», el reposo del séptimo día, «a fin de que recobre las fuerzas».

¿Cómo se concebía en la Antigüedad? Para Herodoto, la vida económica resulta imposible sin instrumentos, y determinados hombres, al no tener que ofrecer más que su fuerza física y su capacidad de obediencia, están destinados a convertirse en «instrumentos vivientes». Esta teoría, que asimila el esclavo al animal doméstico, fue admitida por todo el mundo antiguo. En Sumer, el esclavo se desplazaba sujeto a lazo mediante un anillo que se la pasaba por la nariz. En Roma llevaba un collarín con el nombre de su amo. En las minas y en las galeras, era marcado con hierro al rojo en la frente, y después encadenado. En contrapartida, y como quiera que, como el ganado, representaban un capital importante, se les alimentaba suficientemente y se les trataba con bastante consideración.

La revuelta de Espartaco representó para Italia lo que el levantamiento y la huida de 20.000 mineros esclavos del Laurión había sido para Grecias un episo­dio de la lucha de los esclavos contra las espanto­sas condiciones de vida. En el año 73 a.C., un gladiador de origen tracio, Espartaco, se rebela con 72 de sus compañeros. Partiendo de Capua, reúne una turba numerosa y consigue hacer del Vesubio una fortaleza. Roma se encuentra, a la sazón, debilitada por campañas lejanas y, en un primer momento, Espartaco logra vencer a los ejércitos consulares y ocupar la Campania. Su designio es, en efecto, que los esclavos franqueen los Alpes para regresar a sus países de origen. Roma inviste entonces con todos los poderes a un tal Craso, quien, con 10 legiones perfectamente disciplinadas, bloquea a Espartaco en una península de Locania. El gladiador encuentra la muerte en el curso de este asalto, sus desorganizadas tropas son aplastadas y los supervivientes son crucificados en el camino de Roma.

¿Cuál fue el mayor mercado de esclavos? Los mercados de carne humana eran numerosos en la Antigüedad, pero el más importante de todos fue el de Delos. La fortuna de este puerto franco se debió a las compras masivas de los ricos romanos y a las facilidades locales de aprovisionamiento. Podían encontrarse allí hasta niños vendidos por sus padres, pero, sobre todo, prisioneros reclutados por los piratas en las costas circundantes. Algunos revés r.€t Asia Menor (Bitinia, Capadocia) no dudaban en vender a sus súbditos. De todo esto resultaba un tráfico intenso: Estrabón informa que Delos era capaz de recibir y dar salida hasta a 10.000 esclavos diarios.



¿Cuál fue la suerte de los esclavos en Grecia? En la Grecia clásica, los esclavos eran mas numerosos que los hombres libres. Podían ser descendientes de poblaciones vencidas sometidas, como los ilotas, aunque los reas numerosos eran los bárbaros derrotados. Sus tareas eran muy variadas. Los más miserables eran los que estaban empleados en las minas. Muchos trabajaban en talleres o compartían la vida de los campesinos. Otros eran domésticos y pedagogos. Y otros, por su parte, eran dedicados a trabajos burocráticos. En Atenas los agentes de policía eran llamados los «arqueros escitas«, a causa del origen de la mayoría de ellos. Provistos de una cuerda pintada de rolo se ocupaban de mantener el orden en las asambleas del pueblo. En general, los atenienses trataban bien a sus esclavos, que podían recobrar fácilmente su libertad.

¿Y en Roma? En tiempos de la República, los esclavos poco numerosos, formaban «parte de la familia.. Con las conquistas, la esclavitud alcanza proporciones muy distintas: en 10 años, un millón de galos caen bajo régimen de servidumbre. Los esclavos se hacen tan numerosos vanos millones en la península), que sus propietarios ignoran con frecuencia hasta su nombre. Este anonimato autoriza todo tipo de crueldades. Vedius Polion, que alimentaba a sus morenas con esclavos, era un caso aislado, pero los castigos eran siempre terribles y llegaban incluso hasta la muerte.

¿Cómo evolucionó la esclavitud? Después de los años sombríos de las guerras serviles, es decir, de los levantamientos de los esclavos de los s. III a.C., la influencia de las doctrinas orientales produce una mejoría de la suerte de los esclavos que, además, trabajan menos. Al mismo tiempo, con el final de las guerras de conquista y la decadencia de los grandes mercados, su número disminuye. Tal baja de rendimiento y de reclutamiento anima a los romanos a multiplicar las manumisiones con lo que se constituye una nueva clase, cada vez más poderosa e influyente: bajo Claudio y bajo Nerón es posible encontrar libertos a la cabeza del Estado. A finales del Imperio, solo los vastos dominios de Oriente, las minas y los talleres del Estado siguen empleando muchos esclavos.

¿Qué papel desempeñó el cristianismo? Al honrar a los humildes, el cristianismo primitivo goza de un gran prestigio en el mundo de los esclavos, pero los Padres de la Iglesia no se oponen a la institución. San Pablo, en la Epístola a los efesios, pide al esclavo que sirva al amo con dedicación, pues cada cual. sea libre o sea esclavo, recibirá del Señor el bien que haya hecho». San Agustín, por su parte estima que la autoridad y la obediencia son la base de la sociedad, y que la esclavitud no puede ser más que la sanción del pecado puesto que el hombre nace libre. Pero en cualquier caso, el amo debe ser bondadoso.

PARA SABER MAS….
EL NEGOCIO DE LA ESCLAVITUD EN ROMA ANTIGUA

La esclavitud fue uno de los puntales básicos de la economía romana. Y en opinión de algunos cronistas e historiadores, también la causa mediata de la decadencia y caída del Imperio, porque aquellos individuos sin derechos convirtieron en haraganes a los ciudadanos de pleno derecho. Se encargaban de todas las tareas, desde las más rudas hasta las más delicadas, a cambio de un mísero sustento y unas pobres vestimentas. Las campañas militares producían una cantidad ingente de ellos: se dice que la conquista de la Galia por César arrojó un saldo de un millón de esclavos subastados.

Eran negocio para cualquiera: hada el siglo II, se podía comprar un esclavo corriente por 1.500 denarios. El propietario lo llevaba a su casa, lo hacía trabajar para él y trataba de que tuviera descendencia con alguna de sus esclavas. Puesto que los hijos también eran de su propiedad, el negocio progresaba por sí mismo, y la pequeña inversión que suponía mantener al niño hasta que fuera productivo se compensaba con su trabajo gratuito e! resto de su vida. Organizándose bien, un ciudadano podía triplicar el número de sus esclavos en una sola generación. Las familias patricias de abolengo disponían de un verdadero ejército de esclavos que eran hijos, nietos y bisnietos de los que habían comprado sus nobles antepasados. Pero, además, algunos de ellos lograban reunir el precio estipulado para su libertad, de modo que, al cabo de veinte o o treinta años de trabajo, devolvían a sus amos la suma que habían pagado por ellos. A su vezf; ese dinero podía emplearse para comprar nuevos esclavos. (Fuente: Revista Muy Interesante N° 7)

DOCUMENTOS:
El temor romano hacia los esclavos

El estrato más bajo de la población romana estaba integrado por los esclavos. Se les utilizaba en gran medida en las faenas domésticas y en la corte, como artesanos de empresas industriales, gerentes de negocios y de otras vanadas formas. Aunque algunos historiadores han argumentado que a los esclavos se les trataba de una forma más humana en el Antiguo imperio, estos fragmentos, escritos por e historiador Tácito y por el nombre de estado Plinio, ambos romanos, prueban que todavía los esclavos se rebelaban contra sus amos a causa del maltrato. Muchos amos seguían viviendo con temor a sus esclavos, como lo atestigua e! refrán que dice: «Tendrás tantos enemigos cuantos esclavos poseas».

  • Tácito, Los anales de la Roma imperial
    Un poco más tarde, el prefecto de la ciudad, Lucio Pedanio Segundo, fue asesinado por uno de sus esclavos [61 a. de C.]. Una de dos, o Pedanio se había negado a liberar al asesino, tras haber convenido un precio, o el esclavo, en una obsesión homosexual, encontró insoportable la competencia de su amo. Después del asesinato, la antigua costumbre exigía que todo esclavo que viviera bajo el mismo techo fuera ejecutado. Pero una multitud se reunió, ansiosa por salvar tantas vidas inocentes y comenzó el motín. La sede del senado fue asediada. Dentro, predominaba un sentimiento en contra de la excesiva severidad, pero la mayoría se oponía a cualquier cambio. Entre estos últimos se encontraba Gayo Casio Longino, que habló así cuando le tocó su turno…

‘Uno de sus esclavos asesinó de manera deliberada a un excónsul en su propia casa. Ninguno de sus compañeros esclavos lo impidió o traicionó al asesino; por lo que el decreto senatorial que amenaza a toda la casa con la ejecución todavía es válido. Exímanlos del castigo, si así lo quieren. Pero, entonces, si el prefecto de la ciudad no era lo suficientemente importante para ser inmune, ¿quién lo será? ¿Quién tendrá esclavos suficientes para protegerse, si los cuatrocientos que tenía resultaron ser muy pocos para Pedanio? ¿Quién puede confiar en su servidumbre, si incluso el temor por sus propias vidas no los obliga a protegernos?’ [La sentencia de muerte se cumplió.]

  • Plinio el joven a Acilo
    Este horrible asunto demanda más atención que una carta. Larcio Macedo, un senador y expretor, cayó víctima de sus propios esclavos. Según opinión general era un cruel y abusivo amo, demasiado presto a olvidar que su padre había sido esclavo, o quizá agudamente consciente de esto. Estaba bañándose en su casa, en Fromia, cuando de repente se encontró rodeado; un esclavo lo tomó por la garganta, mientras otros lo golpeaban en la cara, en el pecho y en el estómago, y —resulta desagradable decirlo— en sus partes íntimas.

Cuando pensaron que estaba muerto, lo arrojaron sobre el pavimento caliente, con el fin de asegurarse de que no estaba aún vivo. Ya sea que estuviera inconsciente o aparentara estar muerto, yació inmóvil, haciéndoles creer que, en verdad, había fallecido. Sólo entonces lo llevaron afuera, como si se hubiese desmayado por el calor, y lo recibieron los esclavos que le fueron fieles, mientras que sus concubinas corrían, gritando de manera frenética. Despertado por sus gritos, y revivido por el aire más fresco, abrió sus ojos e hizo algún movimiento, mostrando que estaba vivo, cuando ya no corría ningún peligro al hacerlo.



Los esclavos culpables huyeron, pero la mayoría de ellos fueron arrestados y comenzó la búsqueda de los demás. Revivieron a Macedo con dificultad, pero sólo por unos días; al menos, murió con la satisfacción de haber tomado venganza por mano propia, pues pudo vivir para ver que se infligía el mismo castigo que se aplicaba por asesinato. He ahí los peligros, los atropellos y los insultos a los que estamos expuestos. Ningún amo puede sentirse seguro porque sea amable y muestre consideración; dado que es su brutalidad, y no su capacidad de raciocinio, la que conduce a los esclavos a matar a sus amos.

Ver: Critica al Comercio de Esclavo

Ver: Historia de la Esclavitud En Estados Unidos

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