Los Espermatozoides Función, Formación y Esquema



LOS ESPERMATOZOIDES: FUNCIÓN Y FORMACIÓN

Los espermatozoides son las células reproductoras masculinas. Mientras que ya desde su nacimiento los ovarios de la mujer contienen todos los óvulos que irán madurando en el curso de su vida, y otros que no madurarán jamás, el hombre fabrica espermatozoides sin interrupción y en cantidades astronómicas desde su pubertad hasta su muerte.

Esta producción sólo puede ser interrumpida por ciertas enfermedades, como la orquitis, aunque puede verse disminuida por la edad, la fatiga, las intoxicaciones o enfermedades graves.

El célebre científico Leeuwenhoek, inventor del microscopio que lleva su nombre, fue lo primera persona que, en 1677, observó con detalle las células sexuales masculinas, a las que denominó espermatozoos (animales del semen), aunque todavía no se tenía conocimiento del papel que jugaban en la fecundación del óvulo.

Los espermatozoides se encuentran en todos los animales metazoos, es decir, en los organismos que están constituidos por conjuntos de células heteromorfas, diferenciadas y ordenadas en capas superpuestas, formando tejidos diversos. A este gran subreino pertenecen los mamíferos.

Como consecuencia de lo anterior, es fácil suponer que exista gran diversidad de este tipo de células germinales (gametos masculinos); sus formas y estructuras varían considerablemente según los grupos taxonómicos que se examinen, aunque todos ellos siguen un plan común: se trata de una célula animada, con forma de huso o filamento, provista de una cabeza y una cola.

Para comprender mejor esta pieza fundamental de la reproducción, vamos a referirnos solamente al espermatozoide de los mamíferos.

Estas células germinales se forman en las ganadas masculinas (o testículos) por la división mitótica de los esper-matogonios de la capa basal del epitelio tubular que las tapiza. Primero se producen los espermatocitos, y cada uno de éstos, por división me iótica, da lugar a dos espermátidas, que. cuando maduran, constituyen los espermatozoides.

Por tanto, estas células tienen un número de cromosomas (guarnición cromosómica) que es la mitad de las células originarias, porque cuando una de ellas se incorpore al óvulo y lo fecunde, el cigoto resultante deberá tener la guarnición cromosómica doble, es decir, la normal de todas las células del cuerpo; la mitad de los cromosomas la adquiere del espermatozoide, y ¡a otra mitad, del óvulo. Todo el período de formación y maduración de un gameto masculino de mamífero (célula germinal madura) dura unos 30  días.

esquema de un espematozoide

La forma esquemática del espermatozoide se puede observar en la figura superior. Se distinguen cuatro zonas principales: cabeza, cuello, cola y flagelo. En la cabeza, que es la parte más gruesa de la célula, existe una serie de partes claramente diferenciadas; su cubierta externa, de naturaleza citoplásmica, envuelve el acrosoma, que, a su vez, se compone de dos partes: la externa o galea capitis y la interna o núcleo celular; en la parte posterior de la cabeza se encuentra la zona posnuclear, separada del acrosoma por el anillo nuclear, y contiene una elevada proporción de plata.



El cuello encierra un contenido granular; el granulo más patente es, probablemente, el centriolo de la célula; la zona está surcada por una serie de fibrillas, reunidas en tres haces, que parten de otros tantos granulos, los cuales sirven para conectar lo cola con la cabeza.

La coló se compone de dos partes principales; la primera, .más gruesa, se denomina pieza intermedia y constituye un cilindro por cuyo interior discurren las mitocondrias en forma Se doble hélice (sólo se ha representado una); Id parte segunda se llama pieza principaí de la cola y contiene fibrillas; ambas partes están separadas por una masa citoplásmica.

Por último, el flagelo es el elemento más delgado y móvil de todo el espermatozoide.

La pieza principal de la cola y el flagelo son los órganos locomotores del gameto; merced a sus movimientos ondulantes, el espermatozoide puede progresar hasta la desembocadura de los tubos de Falopio de la hembra, para fecundar al óvulo.

Pero esto no es empresa fácil, a pesar del estímulo de los cilios epiteliales femeninos, que crean una corriente por la que asciende el gameto en sentido contrario; este fenómeno es denominado reotropismo. Se considero que, de los 50 mil millones de espermatozoides que pueden ingresar en la hembra, sólo unos pocos cientos llegan hasta tal sitio.

La «vida» de los gametos masculinos es muy corta; a la temperatura ambiente pierden su poder fecundante en pocas horas; si se guardan en una nevera a unos 4°C. pueden durar tres días.

Para conservarlos con el fin de practicar después la inseminación artificial del ganado, lo más aconsejable es mantenerlos a una temperatura de — 79°C., que es fácil de conseguir con una mezcla de nieve carbónica (hielo seco) y alcohol o acetona; en estas condiciones, el semen conserva su poder fecundante durante varios años.

ALGO MAS SOBRE EL TEMA…

Los espermatozoides se producen en el interior de los tubos seminíferos (del latín «semen»: simiente) de los testículos. Las células seminales, en capas concéntricas, pasan de espermatogonia a espermatocitos maduros. Finalmente, una vez completada la transformación cromosómica del núcleo, estos últimos forman los espermatozoides, cada uno de los cuales contiene 23 cromosomas.

El aspecto de los espermatozoides recuerda un poco el de los renacuajos: una gruesa cabeza ovoide y un flagelo muy largo o cola. Al concluir su desarrollo, los espermatozoides se desplazan con la ayuda de su flagelo, dirigiéndose hacia una red de canales situada en la cabeza del testículo.



Después de atravesar el canal del epididimo y el canal deferente, y haberse mezclado seguidamente con el líquido prostético (la próstata, glándula del aparato genital masculino anexionada a la uretra, produce una secreción cuyo papel es diluir el líquido testicular), los espermatozoides van a acumularse en los depósitos que constituyen las vesículas seminales. Esta mezcla forma el esperma que será expulsado en el curso de la eyaculación.

En un centímetro cúbico de esperma de buena calidad se evalúa en unos 80 millones el número de espermatozoides presentes, cuya gran mayoría, para que el esperma sea fecundo, deben ser móviles y sin tara.

Tanto en el hombre como en la mujer, es la hipófisis (glándula de secreción interna situada en la base del cráneo) la que controla, por mediación de las hormonas sexuales, el desarrollo y funcionamiento dei sistema genital. Estos mensajes son transmitidos por las mismas hormonas en ambos casos: la F.S.H. (Folíele Sti-mulating Hormone) y la L.H. (Luteinizing Hormone).

La primera de estas hormonas es la que, en la pubertad, provoca en el niño el desarrollo de los tubos seminíferos y la proliferación de las células sexuales que, a partir de ese momento, van a comenzar su transformación hasta convertirse en espermatozoides.

La segunda hormona va a estimular ciertas células de los testículos, cuya misión es secretar la hormona masculina, la testosterona. La acción de la testosterona es más o menos conocida. Se sabe que es responsable del desarrollo de los caracteres sexuales secundarios: desarrollo del pene, aparición del vello púbico, axilas y barbilla, cambio de la voz, etc. Se sabe también que contribuye al crecimiento de la próstata y de las vesículas seminales.

Se piensa que juega igualmente un importante papel en la producción de los espermatozoides por mediación de los andrógenos (del griego «andros»: hombre; substancias que provocan el desarrollo de los caracteres sexuales masculinos secundarios) promoviendo su secreción, aunque este papel no es todavía totalmente conocido.

Ver: El Aborto: Concepto y Derechos

Ver: Etapas del Desarrollo Fisico del Ser Humano

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