Historia de los Explosivos Primeros Usados en la Guerra Concepto



HISTORIA DE LOS PRIMEROS EXPLOSIVOS PARA USOS BÈLICOS

CONCEPTO DE EXPLOSIVO. Sustancias capaces de hacer explosión al actuar sobre ellas ciertos agentes, como el fuego, un choque o un mero roce.

Tienen la propiedad de convertirse rápidamente en gases, ocupando un volumen varias veces mayor que el que ocupaban originalmente en el explosivo, y de expandirse luego, como consecuencia de la generación de calor que acompaña a toda explosión.

Tanto los cuerpos sólidos como los líquidos y gaseosos pueden ser explosivos.

La pólvora, la nitroglicerina y la mezcla de gas o de vapor de petróleo con aire en los motores de combustión interna, son ejemplos comunes de estos tres tipos de explosivos.

Los servicios que prestan al hombre son múltiples y varían en tiempos de paz o de guerra.

Se utilizan para abrir túneles a través de las montañas, para volar las rocas que obstruyen un paso, en las canteras y minas, en las demoliciones, etc.

En la guerra su poder de exterminio se vuelve contra los hombres y destruye ciudades, vuela presas y puentes, hunde barcos y causa la muerte.

¿Qué son los explosivos? Por lo general cuando se combinan dos elementos químicos para formar una nueva sustancia se produce desprendimiento o absorción de calor.

Los compuestos químicos formados con desprendimiento de calor se llaman exotérmicos y endotérmicos los otros. La tiza, la arena y el agua son buenos ejemplos de compuestos exotérmicos.

Estos compuestos no poseen energía almacenada, sino que ya la han consumido al formarse. Normalmente los explosivos son compuestos endotérmicos que liberan parte de su energía en la explosión.

Los requisitos esenciales de un explosivo son:

1º) que sea capaz de convertirse completa o casi completamente en productos gaseosos;

2º) que genere calor;

3°) que la producción de gases y de calor sea rápida y simultánea.

Los gases se forman como resultado de un proceso de combustión en el cual las partes combustibles del explosivo arden o se oxidan, formando óxidos gaseosos, tales como óxido de carbono, dióxido de carbono o anhídrido carbónico y vapor de agua.

Este proceso se conoce con el nombre de «combustión interna» y se diferencia de la combustión ordinaria en que el oxígeno’requerido no proviene de fuentes externas, sino de las mismas sustancias explosivas, que lo poseen en forma fácilmente disponible.

La producción de calor se debe, por una parte, a la formación exotérmica de los productos gaseosos de la combustión interna y, por la otra, a la descomposición en sus elementos de los inestables compuestos endotérmicos.

La velocidad a que tiene lugar la explosión puede variar considerablemente, desde unos pocos metros a más de 6.000 por segundo.

Las explosiones de poca velocidad pueden usarse como fuerza propulsora en los motores de combustión interna o de explosión, donde el aumento de la presión ocasionada por la explosión es lo suficientemente lento para mover un pistón.

Cuando la velocidad es de más de 1.000 metros pop segundo, la explosión tiene efectos altamente destructivos. Esto ocurre en los explosivos usados con fines militares y para la voladura de minas y canteras.

Clases principales. Según la potencia de su estallido hay explosivos de alto y bajo poder. En estos últimos, entre los que se cuenta la pólvora común, la violencia depende del tamaño de las partículas que los forman.

El tamaño de las partículas de la pólvora oscila entre 5 diezmilímetros y 2,5 milímetros. Cuanto más pequeñas, más rápida la combustión, y, por lo tanto, más violenta la explosión.

Mientras que en los explosivos de bajo poder la explosión comienza en un solo punto y se extiende luego rápidamente al resto del material, en los de alto poder no influye el tamaño de las partículas, pues todas sus partes estallan casi al mismo tiempo.

Debe notarse que a mayor densidad, mayor violencia de la explosión: el algodón pólvora, descubierto en 1845, arde sin explosión si se halla flojo, pero si se prensa, reduciendo varias veces su volumen, estalla con gran violencia.

En cuanto a la composición química, el nitrógeno es el elemento básico en la mayoría de los explosivos, por su tendencia a separarse de los demás elementos.

Los explosivos de alto poder necesitan de un detonante, el fulminante, para estallar,mientras que los de bajo poder estallan por la sola acción del fuego.

HISTORIA DE LOS EXPLOSIVOS

Cuando investigando Nobel hace una mezcla de nitroglicerina y algodón-pólvora (idea que se le ocurre cuando se corta un dedo y pide a su ayudante colodion), dá con un nuevo explosivo que llamó: gelatina explosiva.

Este nuevo explosivo resultó una mitad más enérgico que la dinamita, y se ha utilizado en grandes cantidades para la perforación de montañas como los Alpes, donde la roca es tan dura, que con dificultad se hubiera podido llevar a cabo la obra sin él.

La gelatina explosiva es una de las fuerzas más violentas de que disponen los hombres.

En su forma pura, sólo se puede emplear en roca muy dura. Nobel encontró pronto la manera de modificar su terrible acción, añadiendo salitre y serrín a la mezcla de algodón-pólvora y nitroglicerina.

Al presente, en muchos países, los explosivos gelatinosos han ido reemplazando a la dinamita.

uso de tnt

Fue preciso pasasen muchos años antes de poder llegar a conocer la manera de aplicar los explosivos modernos a las necesidades de la guerra, y reemplazar la pólvora por los preparados mucho más enérgicos en la artillería.

Aun después de conseguir pulverizar la nitroglicerina por medio de substancias reductoras de su fuerza explosiva, no pudo emplearse para los disparos de los cañones.

Se verificaba tan rápidamente la formación de gases, que las piezas reventaban en lugar de salir el proyectil por la boca.

Dos son las clases o tipos de explosivos que se necesitan en el ejército, clasificándose en «impulsores o lentos» y «rompedores, alto-explosivos o rápidos».

Los primeros se emplean en los fusiles y cañones, donde se precisa dar una gran fuerza de impulsión a la bala, no debiendo explotar demasiado rápidamente.

Los altamente explosivos o rompedores se colocan dentro de las granadas, de suerte que revienten, destrozándolas en pedazos, sobre el enemigo.

Deben explotar instantáneamente, de manera que su acción sea destructora y mucho más violenta que la explosión que se precisa en los disparos.

Los principales componentes de casi todos los explosivos impulsores utilizados para fines militares son generalmente el algodón-pólvora y la nitrocelulosa.

Estos se consiguen tratando el algodón, o materiales semejantes, tales como la lana, yute, paja, almidón, azúcar, etc., con el ácido nítrico y de la manera como describiremos más adelante.

En su estado natural, el algodón-pólvora es muy inestable y explota demasiado rápidamente para poder emplearle en los cañones.

Los inventores de todos los países lograron modificarle de diferente manera.

El primer producto perfeccionado, y que se empleó con éxito en los fusiles, lo consiguió un francés en 1884, Pablo Vieille, adoptado por el Gobierno con el nombre de «pólvora B», inicial del general Boulanger, entonces ministro de la Guerra.

La pólvora B se preparaba añadiendo algún disolvente al algodón-pólvora, que le convertía en una masa pastosa.

Prensándola, se la hacía pasar por una especie de hileras para darla la forma de cintas o bastones, que se cortaban después en trozos de pequeña longitud.

Evaporado el disolvente, adquiría cierta dureza y un color pardo obscuro, y los trozos pequeños explotaban con la lentitud necesaria para poder utilizarse bastante satisfactoriamente.

Barcos de guerra destruidos por las modernas pólvoras sin humo.

Esta mezcla, es decir, la pólvora B, ha sido también modificada de modos diversos, muy especialmente agregando substancias para hacerla más estable y ensayando diferentes reactivos con ella.

Si se emplea la acetona, el producto es muy frágil; así que es mucho más frecuente utilizar una mezcla de éter y alcohol.

La pólvora B alcanzó tristísima notoriedad, debido a los muchos y terribles accidentes que causó su empleo, entre ellos la completa destrucción de los dos grandes acorazados franceses el Jéna, en 1907, y el Liberté, en 1911, tremendas catástrofes ocurridas dentro del mismo puerto de Tolón y a la vista de toda la ciudad.

Verdaderamente, antes del desastre del Jéna habían ocurrido veinticuatro casos de explosión espontánea de la pólvora B.

Estos accidentes impidieron la adoptasen otros países, siendo los únicos que emplean compuestos derivados del algodón-pólvora, para todos los tipos de sus cañones, Francia, Rusia y los Estados Unidos.

Las pólvoras sin humo, sin embargo, se usan en la artillería de pequeño calibre en todas las grandes potencias, a excepción de Inglaterra e Italia.

Cuando se vio que el algodón-pólvora daba lugar a tan desastrosos accidentes, todos los químicos especialistas de Francia, Rusia y los Estados Unidos pusiéronse a estudiar la causa de su descomposición, así como buscaron los medios de evitarla.

De este esfuerzo combinado resultaron infinidad de perfeccionamientos y mejoras relacionados con la limpieza del algodón, nitrificación del mismo, lavado y expulsión de los ácidos, etc., etc.

Se vio también era conveniente tratar con reactivos frescos las pólvoras de tres o cuatro años.

Con tales precauciones, se cree que las pólvoras sin humo provinentes de la nitrocelulosa son tan seguras como cualesquiera otras, y por esta causa, Francia, Rusia y los Estados Unidos continúan empleando exclusivamente estos tipos para todos sus cañones.

Todas las potencias, a excepción de Inglaterra e Italia, la emplean también en los fusiles y piezas de pequeño calibre.

Tiene la ventaja de que el desgaste de los cañones es menor cuando se utiliza en lugar de otras pólvoras.

COMO ESTÁN COMPUESTOS LOS EXPLOSIVOS
Les explosivos producen un gran volumen de gas con desarrollo de calor por medio de una combustión inmediato; por ello es claro que todos contienen una parte que cede el oxígeno necesario (comburente u oxidante) y una parte destinada a unirse con el oxígeno (combustible o reducente). Los elementos comúnmente utilizados como combustible son el carbono, el hidrogeno, el azufre y el aluminio.

El carbono se encuentra en casi todos los explosivos; el hidrógeno, en. la mayor parte, y el azufre y el aluminio, en algunos solamente.

Además de estos elementos, los explosivos contienen sustancias más o menos inertes (o sea que no se combinan con el oxígeno) cuya función es la de servir (digámoslo así) de armadura para la estructura de las moléculas. Sustancias inertes utilizadas son, principalmente, el nitrógeno (en su compuesto de ácido nítrico, NO3H), el cloro, el sodio y el potasio.

Relativa ventaja de la cordita y otros explosivos

El Gobierno británico nunca ha podido convencerse de que los explosivos obtenidos directamente del algodón-pólvora fuesen tan seguros como la cordita, que ellos han conseguido partiendo de otro invento de Alfredo Nobel.

Este químico encontró que mientras la nitroglicerina es demasiado rápida al accionar como explosivo para poder ser utilizada en los disparos de cañón, una mezcla de nitroglicerina con algodón-pólvora gelatinizado resulta un compuesto muy satisfactorio.

Abel y Dewar, trabajando ambos por el Gobierno inglés, descubrieron poco a poco el siguiente procedimiento para obtener este explosivo.

El algodón-pólvora y la nitroglicerina se mezclan a mano, disolviendo todo en acetona hasta formar una pasta, que se hace pasar por prensas muy semejantes a las máquinas para fabricar ciertas formas de pasta para sopa.

Por este motivo tomó el nombre de «cordita», que quiere decir tirilla, cordoncillo o cilindrillo.

Durante muchos años, su composición fue de 58 partes de nitroglicerina, 17 de algodón-pólvora y 5 de vaselina; pero como en la guerra contra los boers se vio que el desgaste de los cañones era excesivo, se varió la mezcla a 30 partes de nitroglicerina y 65 de algodón-pólvora.

Aun así y todo, la vida de los cañones de grueso calibre es la mitad de la media de los que utilizan, como los nuestros, el algodón-pólvora directamente; pero el Gobierno inglés cree que esto se compensa por la mayor economía, buen funcionamiento y seguridad del explosivo cordita.

Tanto una como otra clase de estas pólvoras se conocen con la denominación de «pólvoras sin humo», porque no dejan residuos sólidos y se transforman totalmente en gases.

Estos nuevos explosivos impulsores han revolucionado por completo los suministros para el ejército y la marina.

Cuando se disparan los cañones no producen humo, y, por tanto, no se oculta el lugar de la batalla, lanzando los proyectiles y granadas a distancias nunca soñadas por los artilleros de los tiempos viejos.

Se fabrican ahora cañones que pueden disparar, desde cada borda, proyectiles de acero pesando 5.500 kilogramos a una distancia de. 33.600 metros, y a menudo bombardean fuertes y barcos tan alejados, que no pueden verse a simple vista los hombres que luchan.

Naturalmente, los disparos se van regulando por las indicaciones de los aviadores.

Pero aún más terribles que éstos son los enérgicos altos explosivos llamados rompedores, que se emplean para hacer reventar las granadas, las substancias utilizadas con este objeto deben tener dos propiedades, al parecer contradictorias: primero es necesario que exploten con choque violento, como se efectúa en las pólvoras propulsoras, para lanzar a distancias considerables las pesadas granadas; y segundo, cuando llegue su preciso momento, al término de su recorrido, estalle instantáneamente y con tal fuerza, que el casco de la granada se desparrame en pedazos sobre las cabezas del enemigo.

No todas las substancias, naturalmente, cumplen estos requisitos.

El ácido pícrico es un explosivo muy enérgico, aplicado en otras industrias hasta hace poco, ha «melinita» francesa, la japonesa «shimocita» y las «lidita» y «perlita» inglesas son compuestos en los que entra el ácido pícrico.

Es una preparación del alquitrán utilizada frecuentemente en las tintorerías, pues da un brillante color amarillo a los tejidos.

Fue empleado durante muchos años como tinte, sin que, a excepción de algunos hombres de ciencia, se conocieran sus propiedades explosivas.

Una terrible explosión en cierta tintorería de Manchester atrajo la atención pública a estas propiedades.

El ácido pícrico puede liquidarse, y en este estado, de color amarillento muy parecido a la miel, se introduce en las granadas, donde se solidifica.

El fulminante colocado en la espoleta, artificio destinado a producir la inflamación de la carga interior, es casi la única cosa que puede hacer que explote.

Recientemente ha sido fabricado un nuevo explosivo, denominado «trinito de tolueno».

Es éste también un producto de alquitrán, muy semejante en su composición al ácido pícrico.

Aunque el trinitro de tolueno, conocido en todo el mundo por «T. N. T.», es aún más enérgico que el ácido pícrico, su manejo es mucho menos peligroso que los demás explosivos.

Cuando el proyectil gigante, cargado de T. N. T, llega al lugar y momento en su trayectoria y explota, realmente ensordece, y al desaparecer las nubes de polvo y humo parece como si hubiera cambiado la faz de la Tierra.

En ella ahonda enormes cráteres, arranca de cuajo los árboles y deshace la roca más dura en polvillo.

Puesto que la mayoría de los explosivos empleados en los suministros militares y fines industriales se preparan con nitroglicerina y algodón-pólvora, o mezclando estas dos substancias, será de gran interés dar a conocer la forma, procedimientos y algún detalle de su fabricación.

barcos explotados

Fuente Consultada:
Colección Moderna de Conocimientos Universales – Tomo II W.M. Jackson, Inc.

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