Historia Explotacion Famatina La Rioja Cable Carril Mas Largo



Historia Explotación Famatina en
La Rioja Cable Carril Mas Largo del Mundo

EL CABLE CARRIL MAS LARGO DEL MUNDO
El monstruo está allí, cerca de la estación Chilecito del Ferrocarril Belgrano. Es un largo gigante quieto que sólo se pone en movimiento dos o tres veces al año, para que la parálisis que lo embarga no lo atrape definitivamente. Se trata del cable carril más extenso del mundo: 34 kilómetros erizados de torres unidas entre sí por un largo cable de acero.

famatina carrilEn su trayecto pega un salto de casi 3500 metros, y consta de seis secciones y nueve estaciones; recorrerlo insume por lo menos tres horas y media; construirlo requirió el auxilio de todos los recursos técnicos de que disponía la ingeniería a principios de siglo, pues la obra se inauguró en 1904.

Como tenía por objeto trasladar la riqueza extraída de los socavones del Famatina, los riojanos creyeron que por fin su minería alcanzaría la importancia que le correspondía.

Y así fue, pero por pocos años : en la década del treinta ya la actividad era bastante escasa, y el trajinar minero en la región no tardó en desaparecer del todo.

Los consorcios ingleses y franceses que explotaban los yacimientos fueron a la quiebra y los abandonaron dando una excusa impecable: los costos de producción superaban el precio de comercialización.

Sin embargo, una densa nube de sospechas quedó pesando en el ánimo de muchos riojanos; aún hoy abundan quienes atribuyen esa retirada a maniobras de turbio origen, y señalan con frustración las hondas bocas de las minas.

Más allá de esas polémicas, lo cierto es que la sierra de Famatina fue siempre algo así como el reflejo de la actividad extractiva riojana. De allí sacaban los diaguitas oro y plata antes de la Conquista; más tarde continuaron haciéndolo, esclavizados, en algunos casos bajo el mando de mexicanos y aragoneses; de allí viene el nombre de La Mejicana y La Aragonesa, dos importantes distritos mineros. Después de la Independencia fueron muchas las esperanzas que se depositaron en la célebre sierra, y se llegaron a acuñar monedas de oro y plata con el mineral extraído en decenas de lugares.

En 1816 la corporación de los mineros era tan importante que juró con ese carácter la Declaración de la Independencia. Años después la riqueza del Famatina trascendió las fronteras y encendió el entusiasmo de los capitalistas londinenses: un grupo de ellos, alentado por Rivadavia, fundó una compañía que se estrelló contra la resistencia del líder de la región: Facundo.

Por ahora, la riqueza de episodios históricos de la minería riojana no guarda relación con el panorama que ofrece actualmente esa actividad. En los registros provinciales figura casi un millar de minas, pero son muy pocas las que se encuentran en actividad. Los socavones abandonados son frecuentes en los distritos mineros; algunos hace años que no conocen la presencia humana: así lo demuestran los restos subsistentes de utensilios oxidados, construcciones derruidas y excavaciones inconclusas.

En otros casos es posible encontrar personajes rudos y solitarios empeñados en un esfuerzo individual: son los pirquineros, buscadores independientes con más historias que fortuna; ninguno encontró todavía la veta que lo haga salir de la pobreza, y por lo tanto siguen aferrados a un laboreo sin mayores perspectivas.

Esto no significa que la provincia carezca de potencial minero. La lista de minerales encerrados en las montañas riojanas es variada y extensa: amianto, antimonio, arcillas, cobre, oro, plata, plomo, cinc, uranio y otras valiosas sustancias. No obstante, las cifras de producción son bastante discretas; durante 1969 La Rioja extrajo 9364 toneladas de minerales metalíferos, 18 890 de no metalíferos y 14.973 de rocas de aplicación, principalmente piedra laja y granito negro.

Ello no ha impedido que siga ostentando la exclusividad absoluta en la Argentina con respecto a la pirofilita (6432 tn.), mineral que se utiliza en la elaboración de cemento blanco, porcelana, loza, refractarios, y otros materiales afines. La provincia es también el único productor de ocres del país: de ella salen anualmente unas 310 toneladas de pigmentos minerales rojos y amarillos requeridos por las fábricas de pintura.

De todos modos, la minería no se ha transformado aún en la halagüeña realidad sugerida por las grandes posibilidades del subsuelo provincial. Muchos son los motivos, entre ellos la falta de caminos de acceso a los yacimientos, los altos costos de producción y la desventajosa posición de los minerales extraídos, en un mercado dominado en algunos rubros por la competencia de productos extranjeros.

Muchos riojanos, escépticos a fuerza de desengaños, se toman con humor los avatares de su minería y siguen acumulando anécdotas mientras esperan que de una vez por todas los estudios prospectivos y los planes de reactivación que se anuncian más o menos periódicamente sean el preludio del boom minero que hace décadas ambiciona la provincia.

Los cerros del Famatina, en la provincia de La Rioja, han sido motivo de explotación minera desde tiempos prehispánicos. Pueblos que antecedieron a los Incas ya lo hicieron. Cuando éstos ocuparon esas tierras, el oro y la plata de Famatina viajaron hasta el Cuzco. Luego los jesuitas exploraron la orientación de innumerables vetas. Las explotaron eficazmente a través de socavones y galerías. A su expulsión le sucedieron diversos tipos de compañías mineras y emprendimientos casi personales, que no modificaron –sustancialmente- el modo de extracción. Esto fue así hasta las postrimerías del siglo pasado. Allí, al amparo de nuevas –y lamentables- leyes mineras, vinieron las grandes empresas trasnacionales.

Fuente Consultada:
ARGENTINA, La Rioja II Fasc. N° 24
ARGENTINA , una visión actual y prospectiva desde la dimensión territorial
Juan Alberto Roccatagliata
Trabajo de Albina L. Lara

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