Que es la Filatelia Coleccionar Estampillas o Sellos Postales



¿QUE ES LA FILATELIA?

curiosos porque

LA FILATELIA: Un día del ya lejano año 1841, «‘The Times«, el periódico más famoso de Inglaterra, publicaba un extrañísimo anuncio por palabras: un señor anónimo pedía a todos los ciudadanos que le enviasen los sellos usados que recibieren.

Lo extraño del anuncio residía en el hecho de que los sellos habían aparecido, por vez primera, hacía apenas un año.

En todo el mundo no existían más que dos tipos de ellos: los primeros y únicos que habían sido emitidos.

Verdaderamente él señor de Londres, que resultó ser el Dr. Gray. oficial del Museo Británico, fue el primer coleccionista de sellos, es decir, el primer «filatelista», como diríamos hoy.

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FILATELIA. Arte que trata del conocimiento de los sellos, y afición a coleccionarlos.

Los sellos de correos (llamados timbres y estampillas en varios países de la América hispana) han dado origen a una de las actividades coleccionistas más extendidas en el mundo y entre todas las clases sociales.

Se le ha llamado la afición de los reyes y la reina de las aficiones. La palabra procede de las griegas pililos, que significa amor y átelos, libre de pago.

Esta afición ha originado importantes industrias y comercios, cuenta con revistas especializadas y constituye una fuente de ingresos para algunos estados.

En París, el conde de Villayer, en 1653, implantó ya la venta de unos sobres uniformes para la correspondencia, que se ofrecían a dos sueldos, pero fracasó en su empeño.

Hasta el siglo XIX, en 1839, no resurge de nuevo la idea, creación de un maestro de escuela inglés, Row-land Hill, progresista y emprendedor.

Propuso al gobierno un plan para pago previo del transporte postal mediante sellos o estampillas adheridas, que fue aceptado, poniéndose en circulación los primeros el 6 de mayo de 1840.

Un año después hay ya noticia del primer coleccionista, un tal doctor Gray, cuya afición fue objeto de las burlas de sus contemporáneos.

Todos los países fueron sucesivamente implantando la modalidad.

En 1843 comenzaron a usarse en Suiza, y la primera nación americana que los empleó fue Brasil, en el mismo año.

Le siguieron los Estados Unidos de América en 1847, y vienen después Chile en 1853; México y Uruguay en 1856; Perú un año más tarde; Argentina en 1858; Colombia y Venezuela en 1859; Nicaragua y Costa Rica en 1862; en 1865 son tres los países que lanzaron sus primeros timbres postales: la República Dominicana, Honduras y Ecuador; Bolivia los emitió en 1866; El Salvador en 1867; Paraguay en 1870; y un año después Guatemala; Panamá lanzó su primer sello en 1903, y Cuba, ya como nación independiente, en 1905. España emitió sus primeros sellos en 1850.

Como decíamos al inicio el primer anuncio de prensa dedicado a la filatelia apareció en 1841 en el Times londinense y es de una joven coleccionista «deseosa de empapelar su tocador con sellos usados».

Pronto se extendió el coleccionismo, y aparecieron los primeros catálogos o listas de sellos, con valor convenido, en 1860 (Berger-Levrault, en Estrasburgo, y Poliquet en París).

El primer álbum con huecos o casillas para colocar los sellos lo publica Lallier, en París, en 1862, y la primera revista filatélica es The Monthly Intelligencer de Liverpool (Inglaterra).

Continuó extendiéndose la afición; en todas las naciones se formaron núcleos de filatelistas, de los que muchos se distinguieron por sus estudios, sus soberbias colecciones o por las empresas comerciales que fundaron relacionadas con el sello.

También surgieron en las ciudades importantes asociaciones dedicadas al intercambio filatélico, y comenzaron las ventas públicas y subastas, en las cuales se alcanzaron altos precios.

Es grande el influjo educativo de la filatelia, pues todo coleccionista aumenta insensiblemente su caudal de conocimientos, sin necesidad de penosas y largas horas de estudio.

Los conocimientos de historia, geografía, van atesorándose, y crece el afán de saber más y más sobre países, hombres, paisajes, a los que nos asomamos mediante esas ventanitas del mundo que son los sellos.

Ya en los primeros tiempos de la filatelia se intuyó su capacidad pedagógica y fue introducida oficialmente en las escuelas británicas en una reglamentación de 1855, como deporte y dos mil su valor primero.

Si la selección de los ejemplares se hace con acierto, constituye siempre una inversión y una garantía económica para el día de mañana.

El ejercicio de la filatelia desarrolla cualidades de orden y de cuidado, d3 pulcritud y esmero.

Desarrolla el espíritu analítico y de observación.

¿QUÉ SIGNIFICA FILATELIA?

Al primer coleccionista de sellos no podía llamársele «filatelista», porque la palabra filatelia no existía aún. Los primeros coleccionistas recibieron nombres diversos; hubo quien les llamó «timbrófilos» y «timbrólogos», y otros «sellófilos» y «sellólogos».

En 1864, el señor Herpin, comerciante de sellos de París, lanzó el nombre de «filatelia , que tuvo aceptación, y bien pronto fue utilizado en todas partes para denominar la afición a coleccionar sellos.


La palabra «filatelia» se deriva del griego «filos», que significa «amigo», y «télos», que significa «franquicia». Por lo tanto, «filatelia»‘ quiere decir «amistad por los sellos de franqueo».

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¿EN QUÉ CONSISTE LA FILATELIA?

 Después de habernos referido brevemente a la historia de la filatelia, veamos ahora en qué consiste.

Incurriría en un error quien pensase que la filatelia consiste en pegar en las páginas de un álbum todos los sellos que se puedan conseguir.

El filatelista no limita su misión a la adquisición de los sellos.

Los examina en su aspecto técnico: observa el papel, los dientes, la viñeta, el color, el matasellos.

Los cataloga según las naciones, el año de emisión, el valor que llevan impreso, el color, el tema y los errores.

Excluye de su colección los sellos falsos o deteriorados.

Para hacer eso, cuenta con muchas ayudas: ante todo un buen catálogo, en el que están representados con tipos de sellos a que se dedica el coleccionista; miomas, una lupa, el odontómetro, el filigranoscopio, con fija sellos, las pinzas, los clasificadores: todos muir ríales indispensables para un coleccionista  verdadero coleccionista tiene bien presente el tipo de colección a que quiere dedicarse: por temas, por Estados, por épocas, etc.

Más adelante hablaremos con mayor detenimiento del material necesario para el filatelista Por ahora basta tener en cuenta la diferencia que existe cuíco un coleccionista cualquiera y el verdadero filatelista.

El primero busca sellos sólo por el gusto de llenar su álbum, los pega sin más preocupaciones y cambia un sello por otro porque es de color más vivo o m*n agradable a la vista.

El filatelista, en cambio, como verdadero «amigo de los sellos», los ordena, los cataloga, los divide por clases, observa si están intactos, los trata con todo  cuidado.

Quiere que su colección esté ordenada según  un criterio preciso, conservada con cuidado y constituida por ejemplares en el mejor estado de conservación posible.

LOS ORÍGENES DE LA FILATELIA

Después de la emisión de los primeros sellos, en Inglaterra, en 1840, otras naciones imitaron su ejemplo. Al mismo tiempo que se emitían nuevos sellos aumentaba el número de coleccionistas; se imprimieron los primeros catálogos y tuvieron lugar los primeros intercambios.

Según el periódico francés «Le Timbre» (El Sello), en 1898 (cerca de 60 años después del nacimiento del sello) existían en Francia casi 60.000 coleccionistas, 70.000 en Italia, 125.000 en Alemania y 150.000 en Inglaterra.

En 1865 ya había en Francia una sociedad filatélica, la primera que se fundó con el propósito de agrupar a los coleccionistas de sellos.

Después de Francia, fue Inglaterra el primer país que tuvo una sociedad filatélica: la «Philatelic Society», fundada en 1869.

La inscripción en esa sociedad permitía a los filatelistas conocerse, intercambiar sellos y completar sus colecciones.

En España, en 1888, se fundó la «Sociedad Filatélica Barcelonesa», creación del ilustre historiador y filatelista Carreras y Candi. La primera asociación filatélica italiana de que se tiene noticia fue fundada en Milán, en 1892, con el nombre de «Sociedad Filatélica Lombarda».

TRADICIONALES ELEMENTOS QUE UTILIZA UN FILATÉLICO
QUÉ ES UN CATALOGO:

El verdadero coleccionista es en verdad un ser enamorado de los sellos, y justamente como los ama, lo trata y los cuida con el mayor respeto y cuidado posible.

Un punto importante para ese trato es justamente el ordenamiento a los efectos de llegar al sello con el menor manoseo posible, evitando así el deterioro de las estampillas.

Para tal fin se apoya en un elemento que se llama:catálogo.

Actualmente los sellos está digitalizados y es posible tener un catálogo informatizado, pero lógicamente estar frente sello original es un momento mas espectacular para el verdadero coleccionista.

El elemento de trabajo más importante para un coleccionista es, sin duda, el catálogo.

Un filatélico, si su vista es especialmente buena, puede pasarse sin lupa; con un poco de maña, puede dispensarse del uso de las pinzas; con un poco de buena voluntad, podrá reconocer los tipos de filigrana y determinar el dentado de un sello sin emplear el filigranoscopio o el odontómetro; pero no podrá hacer nada sin tener un buen catálogo.

En primer lugar, es imposible que conozca todos los sellos que se emiten en el mundo; en segundo lugar, resulta difícil dar un orden sistemático a una colección, sin utilizar este indispensable librito.

¿Qué es, pues, un catálogo? Prácticamente, el índice de todos los sellos emitidos en el mundo desde los comienzos del servicio postal moderno hasta el momento en que se edita el libro.

Los catálogos generales llevan indicaciones referentes a todos los sellos, pero, existen también catálogos parciales, limitados a uno o más países, o a uno o más temas.

Hay, así, catálogos especializados en sellos de Europa, catálogos de los sellos de una sola nación, catálogos que relacionan todos los sellos del mundo, y que se refieren, por ejemplo, a animales, flores, deportes, etc.; es decir, a un tema determinado.

CÓMO SE UTILIZA

Observemos una página del catálogo. Para facilitar al coleccionista su investigación, casi todos los tipos de sellos está reproducidos a tamaño natural o ligeramente menor. El criterio de clasificación es casi siempre  estrictamente cronológico.

Así, por cada Estado, están indicados primero los sellos más antiguos, llegándose?, sucesivamente, a los de más reciente emisión.

Después aparecen, siempre subdivididos por Estados, secciones consagradas a los distintos tipos de sello: correo aéreo, correo urgente, sobretasa, etc.

Así, por ejemplo, un sello de correo aéreo no deberá buscarse entre los de correo ordinario, sino que se hallará entre los de su apartado.

Luego de encontrado en el catálogo  el sello que nos interesa, por ejemplo, un sello ordinario de 5 pesos, que habremos buscado entre los de emisión reciente ,  que va precedido por el número contraseñado con la anotación 5 pesos en negro/violaceo , y que lleva, también, la indicación de dos precios: 12 y 4.

El número indica que este sello será el 625 de nuestra colección, si queremos ordenarla según este catálogo. La leyenda 5 p. negro/violaceo negro indica el valor estampado en el sello y los colores de estampación del mismo.

Los dos precios se refieren al valor filatélico que tiene el sello, esto es, a su valor comercial cuando es objeto de cambio entre filatélicos.

En general, los precios de la primera columna se refieren a ejemplares nuevos, con el engomado intacto; los de la segunda, a ejemplares «matados», esto es, a los sellos que ya han sido utilizados.

Salvo excepciones, de cada tipo de sello suelen emitirse varios valores. Mediante el catálogo, sabemos que la tirada de la emisión de «nuestro» sello fue de 3,000.000 de ejemplares; Consultando atentamente el catálogo, podemos averiguar también (al principio de la catalogación de la serie) el año de emisión: «1960»; el tema representado: «Censo Nacional 1960»; el tipo de estampación: «litografía»; el tipo de filigrana: «rol frende«; y por último el tipo de dentado: «13 y medio».

Casi todos los catálogos -siguen este orden en la exposición de materia; por eso, resumiendo, para encontrar en un catálogo un sello que nos interesa, hace falta:

1) Determinar de qué Estado es, con objeto de buscarlo entre las estampillas del mismo;

2) Determinar si se trata de correo aéreo, correo sobretasado, etc. y buscarlo en la sección correspondiente.

3)Determinar con la mayor aproximación posible la época de emisión, para no tener que hojear todas las páginas del catálogo referente al Estado de que se trate y localizarlo.

4) Una vez localizado el sello que nos interesa, ha de leerse atentamente lo que dice el catálogo, de esta forma se conocerá el año de emisión, los valores de la serie, el valor comercial, etc. según se ha dicho anteriormente.

El catálogo nos dará de esa manera una descripción completa de ese sello.

LA LUPA – Si tenemos una colección discreta, probablemente reconoceremos el sello colocado bajo la lupa, y podremos decir: «Ése también lo tengo yo. Vale 54 pesos». Y nos equivocaremos sin duda alguna.

El sello vale mucho más: alrededor de 23.275 pesos. ¿Cómo puede ser esto posible? Porque es un sello diferente del que nosotros creemos.

La lupa nos muestra en qué consiste la diferencia: se trata de la letra C, más abierta en este ejemplar que en el otro.

Este detalle, que a simple vista se nos habría escapado, aumenta mucho el valor del sello.

Teniendo en cuenta que muchos sellos sólo se diferencian en pequeños detalles, se comprende la importancia que tiene la lupa pura para el filatélico.

EL FILIGRANOSCOPIO – Los sellos reproducidos arriba, a la derecha parecen idénticos; en cambio, se diferencian por la filigrana. Debido a ello, el primero vale 245 pesos y el segundo 24,50.

La filigrana o «marca de agua», es, como se sabe, un dibujo impreso en el papel, A veces, resulta visible a contraluz, otras no. Para ver bien la «marca de agua» suelen usarse unas pequeñas cubetas de fondo negro, llamadas «filigranoscopios».

Los sellos que deben ser examinados se colocan en ellas con la cara engomada hacia arriba. Después, se rocían con gasolina rebajada o con éter de 40° (el éter es preferible porque la gasolina puede decolorar algunos sellos).

A los pocos segundos, aparece con toda nitidez el dibujo de la filigrana sobre el fondo negro del recipiente.

EL ODONTÓMETRO – Sirve para establecer el dentado del sello. Por «dentado» se entiende el número de dientes comprendido en el espacio de dos centímetros.

Para averiguar el dentado de un ejemplar, es preciso apoyarlo sobre el «odontómetro», de forma que las puntas de los dientes coincidan completamente con los puntos marcados sobre el instrumento.

Una vez encontrado el sitio exacto (es decir, el punto en que los dientes ensamblan), basta con leer en la escala graduada el número del dentado.

LAS PINZAS – Los filatélicos casi nunca manejan los sellos con los dedos, para no manosearlos.

Siempre los observan, los miran y los remiran sosteniéndolos con unas pinzas ad hoc, de puntas redondeadas y achatadas, que no pueden deteriorar, ni siquiera mínimamente, las preciosas «estampitas».

CLASIFICADORES Y ÁLBUMES – Para conservar los sellos, se pueden usar «clasificadores» o álbumes.

El clasificador es un cuaderno con páginas de cartón, provistas de tiras horizontales de celofán, de forma que entre éstas y la página puedan colocarse los sellos sin peligro alguno.

Los sellos se unen al álbum (cuyas hojas, por lo general, son movibles, pudiendo quitarse o cambiarse) por medio de «lengüetas» que parecen hechas de vulgar papel engomado, aunque, en realidad, no es así.

Se trata de un papel de tipo especial que se adhiere al sello sin dañar la goma de éste, suponiendo que sea nuevo.

La lengüeta, puede desprenderse sin llevarse detrás fragmentos del papel del sello; es decir, sin «descarnarlo».

Ver: ¿PORQUE USAMOS  SELLOS POSTALES?

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