Vision de Darwin sobre Rosas en la Expedición al Desierto Argentina



Juan Manuel de Rosas durante la expedición al desierto, según un destacadísimo científico inglés (Fragmentos de Charles Darwin, Viaje de un naturalista alrededor del mundo en el HMS Beagle).

El campamento del general Rosas está muy cerca de ese río [el río Colorado]. Es un cuadrado formado por carretas, artillería, chozas de paja, etc. No hay más que caballería, y pienso que nunca se ha juntado un ejército que parezca más a una partida de bandoleros. ( … )

El general Rosas expresó deseos de verme, circunstancia de la cual hube de felicitarme más tarde. Es un hombre de un carácter extraordinario, que ejerce la más profunda influencia sobre sus compatriotas, influencia que sin duda pondrá al servicio de su país para asegurar su prosperidad y su ventura. ( … ) Cuéntense muchas anécdotas acerca de la rigidez con que hacía ejecutar sus mandatos. ( … ) El general Rosas es también un perfecto jinete ( … )

Empleando esos medios, adoptando el traje y las maneras de los gauchos, es como el general Rosas ha adquirido una popularidad sin límites en el país y un poder despótico. ( … ) En la conversación, el general Rosas es entusiasta, pero a la vez está lleno de buen sentido y de gravedad, llevada esta última hasta el exceso. ( … )

Mi entrevista con el general terminó sin que se sonriese ni una sola vez, y obtuve de él un pasaporte y un permiso para valerme de los caballos de posta del gobierno, documentos que me dio de la manera más servicial.

ALGO MAS SOBRE JUAN MANUEL DE ROSAS:

Carlos Darwin lo describe así: «es un hombre de extraordinario carácter y ejerce en el país avasalladora influencia, que parece probable ha de emplear en favorecer la prosperidad y adelanto del mismo. Se dice que posee setenta y cuatro leguas cuadradas de tierra y unas trescientas mil cabezas de ganado. Lo primero que le conquistó gran celebridad fueron las ordenanzas dictadas para el buen gobierno de sus estancias y la disciplinada organización de varios centenares de hombres para resistir con éxito los ataques de los indios…

Por estos medios… se ha granjeado una popularidad ilimitada en el país y consiguientemente un poder despótico…»

Pero también era el tipo de hombre que creyó que la democracia y la libertad eran metas que se alcanzaban por decreto, ignorando que se debían formar lenta y orgánicamente. Rosas fue el hombre del orden, y por eso la Revolución de Mayo lo dejó frío. Llegó al orden, se quedó en el orden y no vio más allá; no supo que sólo era una condición, un medio; la confundió con un fin. Una vez alcanzado el orden, su misión había terminado.

Tenía horror por los adelantos técnicos y científicos. En una carta suya desde el exilio, del 20 de enero de 1868, expresó: «Los mismos adelantos y grandes descubrimientos de que estamos tan orgullosos, Dios sabe solamente a dónde nos llevan. Por mi parte, pienso que nos llevan a la anarquía sin término y sin cuento, a la bancarrota, al caos y a la desolación espantosa y aberrante». Nosotros podríamos tener ferrocarriles, como Perú y Chile en 1850; pero a él no le interesaban «esas cosas de gringos».



Cuando su pariente Guerrico trajo de Europa unos cuadros, dijo con socarronería: «Allí viene ese zonzo con cosas de gringos». Al comentar la guerra civil de los Estados Unidos se manifestó contra Lincoln y contra el Norte progresista, y apoyó a los sureños, que seguían teniendo esclavos en sus haciendas algodoneras.

Lo escandalizó la Sociedad Internacional de Trabajadores, que en julio de 1869 proclamó la abolición del derecho de herencia y de los derechos sobre la tierra, lo que calificó de «inauditos escándalos». En una carta del 24 de setiembre de 1871 afirmó: «Cuando en las clases vulgares desaparece el respeto al orden, a las leyes y el temor a las penas eternas, solamente los poderes extraordinarios son capaces de hacer respetar las leyes, el capital y a sus poseedores».

Las luchas de las clases obreras por la superación lo espantaban. En mayo de 1872 escribía: «La enseñanza libre se convierte en arte de explotación en favor de los charlatanes, de los que profesan ideas  falsas, subversivas de la moral o del orden público. En cuanto a las clases pobres, la educación compulsiva (obligatoria) me parece perjudicial y tiránica. Se les quita el tiempo para buscar el sustento, su físico no se robustece para el trabajo, se fomenta en ellos la idea de goces que no han de satisfacer y se los prepara para la vagancia y el crimen»

https://historiaybiografias.com/archivos_varios5/estrella1_bullet.png

ocio total

juegos siete diferencias

noparece

fotos

creencias

anticonceptivos

mujeres

actitudes

actitudes


puzzles


------------- 000 -----------

imagen-index

------------- 000 -----------