Biografía de Lord Byron Resumen de la vida y obra de George Gordon



Biografía de Lord Byron Resumen de la vida y obra de George Gordon

El 22 de enero de 1788 nació en Londres, en el número 16 de Holles Street, George Gordon Byron, que había de ser el poeta más discutido del romanticismo inglés y su figura más representativa. Era hijo del capitán Byron y de una rica heredera escocesa, Catherine Gordon. El padre de la criatura no estaba al lado de su esposa en el instante del parto, ya que, debido a las muchas deudas contraídas, se hallaba escondido- para eludir a los acreedores y a la justicia.

«Habrá habido, quizás, alguien capaz de apagar una vela, a treinta pasos de distancia, de un tiro de pistola; o tal vez, alguien que haya atravesado a nado el estrecho de los Dardanelos; y no niego que algún poeta, haya conseguido hacerse célebre en el término de un solo día. Pero yo, querido amigo, creo que soy el único en haber realizado las tres cosas.»

Quien así hablaba era un joven pálido, alto, distinguido, con una complexión física de atleta, y la mirada perdida de un soñador. Iba envuelto en extrañísimas y riquísimas prendas orientales, pero su perfecto acento descubría inmediatamente lo que era: un noble inglés, que además de poseer una corrección de perfecto «gentleman» británico, tenia también en su activo una magnífica educación literaria.

Este individuo original y sorprendente, a quien le gustaba asombrar y escandalizar con sus salidas a la corte de amigos que lo seguían por todas partes, y que aparentemente colocaba en el mismo plano un pistoletazo, una hazaña natatoria y un poema, era uno de los personajes más conocidos de su tiempo.

Se llamaba George Gordon, sexto Lord Byron, y a pesar de su aire de calavera cínico, fue un poeta lleno de pasión y de sentimiento; quizá demasiado.

UNA FAMILIA FUERA DE LO CORRIENTE

Byron era un lord, y su familia se preciaba de nobles y antiguos orígenes. La familia del poeta no sólo era conocida por la nobleza de su estirpe y por su respetable patrimonio, sino también por las extravagancias de sus componentes.

El abuelo de George, como él mismo decía, era un marino que tenía «la costumbre de hacerse a la mar cuando había tempestad»; un tío suyo había matado en una riña a un pariente, y, después del delito, se había encerrado en su castillo; a su padre le llamaban «Mad Jack» (Jack el loco); y su madre tenía un carácter extraño, reconcentrado y violento.

Por eso no es de maravillar que el joven George nacido en 1788, siguiese muy pronto el extraño destino de su familia, y se diera a conocer por su comportamiento fuera de lo normal.

Se aislaba con frecuencia de todo el mundo, y recorría a pie kilómetros de prados y bosques, impulsado por su inquietud. Contribuía a hacerlo arisco y solitario un defecto físico que lo afligía desde su nacimiento: era cojo, y a causa de su paso vacilante, su porte no resultaba, ciertamente, majestuoso.



Sin embargo, reaccionó contra ese defecto, fortaleciendo y templando su cuerpo con los ejercicios físicos.Cuando sólo tenía once años, quedó huérfano de padre; la falta, precisamente en la difícil edad de la adolescencia, de una autoridad severa, tuvo una notable y negativa influencia sobre su educación.

En efecto, se mezclaron en él aquellas dotes de «genio y desarreglo» que le proporcionarían una fama poco halagadora.

PRIMEROS AÑOS: Asi pues, los primeros años de la infancia de George Byron transcurrieron en un ambiente de querellas matrimoniales y de estrechez económica. A estas circunstancias desfavorables hay que añadir otro factor no menos importante: la impresión causada en el niño por un defecto físico.

George había nacido con una deformación en el pie izquierdo, que Catherine Gordon, en su afán por remediar, no consiguió sino hacer más tangible. No se sabe a ciencia cierta de qué clase de malformación se trataba, pero sí queda evidencia de la terapéutica a la que hubo de someterse el niño tan pronto como empezó a dar los primeros pasos. Catherine consultó con varios médicos y compró a su hijo unas botas especiales con el propósito de corregir el defecto lo antes posible. Todo ello no produjo la curación deseada y, en cambio, creó un fuerte complejo en el ánimo del pequeño George.

A los cinco años fue enviado a un colegio, bastante modesto por cierto, próximo a su domicilio. George mostró aficiones precoces en lo concerniente a la lectura, ya que, en vez de los libros de aventuras preferidos por la mayoría de los niños de su edad, dedicaba su atención (o así al menos lo confesaría él mismo años más tarde) a la Biblia, el Quijote, Roderick Random de Smollett y a Las mil y una noches.

Sea cierto o no este temprano despertar a la literatura, no hay duda de que Byron llegó a ser un buen conocedor de las Sagradas Escrituras y de que se deben rechazar como ligeras y pocos atinadas las observaciones de sus enemigos sobre su falta de escrúpulos religiosos. Antes al contrario, la circunstancia de que su niñera fuese calvinista influyó decisivamente en la mentalidad del futuro poeta, como veremos más adelante.

Desde pequeño mostró también otras facetas de su personalidad que habrían de acompañarle durante toda la vida: la afición al deporte (pronto se reveló como un buen nadador) y la debilidad por el sexo opuesto. Sus primeros amores, no por platónicos menos intensos, quedaron dentro del círculo familiar. A los ocho años se enamoró (por así decirlo) de Mary Duff y a los trece de Margaret Parker, ambas primas suyas.

En mayo de 1798 un acontecimiento espectacular se había producido en su vida. El 21 de dicho mes murió el quinto lord Byron y, como cinco años antes su único hijo había fallecido en Córcega, el joven George se convirtió a los diez años en el heredero del título. Esto supuso un rápido cambio de nivel social y de residencia.

UN MITO Y UN PERSONAJE

George fue enviado a estudiar al célebre colegio de Harrow, y cuando salió de él, en 1805, entró en la Universidad de Cambridge. Ya desde el primer año de estudios, a los dieciocho años de edad, Lord Byron comenzó a llamar la atención.



Los recursos de que disponía le permitían dar suntuosas fiestas, durante las cuales se embriagaba con frecuencia: más por dar un espectáculo de «despreocupación» y de desprecio de las reglas que por afición al alcohol. Por lo demás, no era el único que se comportaba así: en aquellos tiempos estaba de moda el mito del artista holgazán y calavera, que ahogaba en los placeres el «hastío de vivir». 

Se mostraba ya como el aristócrata liberal e inconformista que había de congeniar bien poco con la mayoría de sus pares. En cuanto a sus inclinaciones más domésticas, la prodigalidad y extravagancia que mostró toda la vida se revelaron en su manera de comportarse en la universidad. Apareció en Cambridge con una docena de botellas de distintos vinos generosos y una toga bordada en oro, y ocupe habitaciones en la esquina sudeste del Great Court de Trinity College, donde pronto agregaría a su séquito un perro y un oso amaestrado. A partir de su llegada se dedicó a despilfarrar tiempo y dinero. Compró un carruaje, junto con los correspondientes caballos, y encargó nuevas libreas para sus criados. Pronto caería en manos de los prestamistas.

No obstante, aparte de nadar, montar a caballo, beber y gastar, dedicó suficiente acopio de sus energías a una actividad más productiva; la que en definitiva habría de ganarle un puesto entre los «inmortales». En noviembre de 1806 apareció Piezas fugitivas, su primer libro de poemas y su primer escándalo, a causa del carácter ligeramente erótico de una de las composiciones. Dos meses más tarde publicó una edición corregida, Horas de ocio, que tuvo una buena venta y recibió alguna que otra crítica elogiosa.

Y Byron encontró que el personaje le iba perfectamente. Su primer libro de versos se titulaba, justamente, «Houn of Idleness» (Horas baldías); pero fue maltratado por la crítica. El joven poeta se vengó de este desaire con una sátira venenosa.

En 1808, ya en plena disposición de todo el patrimonio de la familia, realizó un largo viaje a las  «tierras del sol», como era habitual entre los jóvenes  ingleses de la nobleza.

Aquel viaje le trajo suerte, porque en 1812, cuan do comenzó a publicar el poema titulado «Peregrinación de Childe-Harold» ,que era el fruto poético de aquellos dos largos años pasados lejos de la patria, el éxito fue inmediato e indiscutible.

EL ÍDOLO DE UNA GENERACIÓN

A partir de aquel primero e inmenso éxito, el porta fue consolidando su notoriedad. Pero si, por una parte, se hablaba muy bien de sus nuevas obras  poéticas, por la otra crecía también su fama de libertino. Su patrimonio se fundía como cera al sol: y no le sirvió de nada casarse (en 1815, con Ana Isabel Milbanke), porque dilapidó también los bienes de su mujer. Al cabo de un año, a causa de la conducta escandalosa del poeta, el matrimonio se separó.

En Venecia se enamoró de la condesa Teresa Guiccioli, que le presentó a su hermano Pietro Gamba. Este encuentro decidió el destino de Byron: Gamba, en efecto, estaba afiliado al movimiento carbonario, y convenció al poeta para que abrazara su causa. Es probable que en el entusiasmo de Byron por la lucha en que estaban empeñados los carbonarios influyera mucho su innato deseo de aventuras nuevas y fascinantes. De todas formas, fue generoso y leal con sus amigos.

Cuando la familia de Pietro Gamba fue desterrada a Pisa, Byron la siguió al destierro; y en la pequeña ciudad Toscana reunió a su alrededor a otros literatos ingleses, entre ellos el poeta Shelley. Mientras tanto, seguían apareciendo nuevas obras suyas, entre ellas el «Don Juan», considerado como su obra maestra.



NO TUVO UNA MUERTE HEROICA

Fiel al personaje que él mismo se había creado: de artista bohemio, cínico y generoso al mismo tiempo, débil en los vicios, pero decidido en la acción, Byron se consagró en 1823 a una nueva empresa. En Grecia, los patriotas, guiados por el príncipe Mavrocordato, se batían por la libertad del país; y allá fue él, con una pequeña nave armada a sus expensas, en busca de gloria.

Trataba por todos los medios de vivir como los héroes de sus obras, e incluso de morir como ellos: valerosa y gloriosamente.

Pero el destino le reservaba una terrible sorpresa: tras un año en Grecia, y después de haber realizado en favor de la causa de los patriotas una labor útil e incansable, que le valió el sincero reconocimiento de los griegos, murió casi repentinamente de una fiebre maligna.

elogios importantes para la mujer

El clima malsano de Missolonghi, región en donde vivía, las privaciones y las consecuencias de una vida desordenada, lo aniquilaron. Era el 19 de Abril de 1824, pocos hombres fueron llorados tan sinceramente como este poeta aventurero, que al morir por una causa justa, hizo que se olvidara la mala fama que le había precedido.

SUS OBRAS

Durante su corta vida, Byron escribió un notable número de obras, todas en verso; una parte de ellas está constituida por dramas, que hoy ya no se representan.

La característica más notable de estas obras es que el personaje principal, con pocas variantes, es siempre el mismo: un hombre «fatal»; disoluto, pero caballeroso; cínico, pero generoso, en el que el autor quiere representarse a sí mismo.

Entre las obras de Byron recordamos:

«La peregrinación de Childe-Harold» — Este es el poema que dio a Byron la celebridad. El protagonista realiza un largo viaje por varias naciones de Europa, ofreciendo de esa forma al autor la ocasión para describir detalladamente los lugares, y relatar los acontecimientos históricos famosos.

«Mazeppa» — Historia de un paje condenado a una muerte atroz, que, salvado en el último momento por un verdadero milagro, se convierte en un valiente caudillo de los cosacos.

«Manfredo» — Drama cuyo protagonista, atormentado por un oscuro destino, busca desesperadamente el olvido, y termina encontrándolo en la muerte.

«El Corsario» — Historia de un valiente y caballeroso pirata, que desaparece misteriosamente después de saber que su esposa ha fallecido de dolor, creyéndolo muerto en una batalla.

«Don Juan» — Sátira épica que relata, en versos ágiles y líenos de ingenio, los lances del legendario caballero idolatrado por las mujeres. En esta obra abandona Byron el «aire» romántico, y da vida a la que es considerada por todos como su obra maestra.

POETA

La figura de George Gordon Lord Byron, se hizo pronto legendaria, y hasta el mérito poético de su obra fue valorado a la luz de esa gloria. La crítica literaria moderna, en cambio, ha hecho una valoración más mesurada: a la distancia de casi siglo y medio, Byron aparece como una personalidad pujante y fascinadora, que tuvo una gran importancia en la literatura de su tiempo; mas no como un auténtico genio poético.

Nos quedan algunos espléndidos fragmentos suyos, en los cuales su verso fluido y sonoro conserva toda la fascinación que hizo famoso al poeta inglés. Todavía es hoy Byron el poeta romántico que goza de mayor fama.


Reproducción de un manuscrito con la firma autógrafa de Lord Byron,
donde usa de manera insólita el nombre de Noel.

ANÉCDOTA: Una de las tardes más aburridas de la historia dio origen a un personaje imaginario que ha aterrado y fascinado al mundo entero. En una noche de tormenta de 1816, un notable grupo reunido en la Villa Diodati de lord Byron, junto al lago Ginebra, leía en voz alta historias de fantasmas junto a la chimenea mientras el viento aullaba y la lluvia golpeaba insistente contra las ventanas. Los huéspedes de Byron eran el poeta Percy Bysshe Shelley, su futura esposa Mary Godwin, la hermanastra de Mary, Claire Clairmont, y su médico John Polidori.

Fastidiado por el mal clima y aburrido por este entretenimiento, Byron sugirió una competencia para escribir la mejor historia de horror. Poco después, el grupo consideraba la posibilidad de comprender el secreto de la vida y discutió si la electricidad no «podría restaurar la vida y crear un ente vivo a partir de la suma de diferentes partes muertas».

Mucho después de medianoche, tal como acostumbraban, los residentes de la villa se retiraron. Mary, en un estado de excitación, durmió mal. En la duermevela tuvo una horrible visión: «Vi a un pálido adepto de las artes malditas arrodillándose junto al ser que ensambló. Vi al abominable fantasma de un hombre yaciendo cuan largo era y, de pronto, con ayuda de una enorme máquina, dio señales de vida y se movió de modo torpe.» Sobresaltada, Mary halló su historia de horror. Publicada dos años más tarde, el Frankenstein de Mary Shelley ha perdurado a través de más de un siglo y originó innumerables secuelas e imitaciones tanto en literatura como en el cine.

Fuente Consultada: La Enciclopedia Superior del Estudiante Fasc. N° 49.

 

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