Mujer que se alimentaba de hostias y sin beber Francia Marthe Robin



Mujer que se Alimentaba de Hostias y Sin Beber

La encefalitis que se apoderó de Marthe Robin, una joven francesa que vivía con sus padres en una humilde casa del centro de Francia, la postró en una cama inmóvil, ciega y sin poder comer ni dormir. Sin embargo, y contra toda explicación racional, logró sobrevivir durante más de 50 años con la Sagrada Hostia como único alimento.

Marthe Robín, la humilde campesina de Dróme (Francia), ¿pudo vivir cincuenta años alimentándose diariamente sólo con una hostia y sin beber jamás? ¿O bien fue objeto de una explotación promovida con fines teológicos y comerciales?

Mujer que se alimentaba de hostias y sin beberMarthe Robín nació en 1902 en una granja del departamento de Dróme, en Cháteauneuf-de-Galaure (Francia), en el seno de una familia que contaba ya con cuatro hijas y un hijo.

Siendo aún niña,contrajo fiebre tifoidea que debilitó su salud.

Muy pronto, abandonó la escuela para trabajar con sus padres, pero, en 1918, se sumió en un coma que se diagnosticó como encefalitis letárgica.

Cuando despertó, al cabo de 27 meses, su cuerpo empezó a paralizarse.

El párroco del pueblo y los vecinos la visitaban frecuentemente. Tras un nuevo coma en 1927 y una crisis de úlcera gástrica, poco a poco Marthe dejó de comer y de dormir.

Hacia 1930, se rumorea que era objeto de fenómenos misteriosos. El Viernes Santo, mana sangre de sus manos, sus pies y su frente.

¿Se había sumado a los 320 estigmatizados del mundo que se mencionan desde el siglo XIII?

El párroco alertó al obispo. Empezaron a acudir los curiosos… pero el cura reglamentaba las visitas.



En 1928, a los 26 años de edad, la encefalitis que se apoderaba poco a poco del frágil cuerpo de Martha Robin, la sexta hija de una matrimonio de humildes campesinos de la pequeña localidad de Chateauneuf-de-Galeur, cerca de Lyon, paralizó todos sus músculos, incluso aquellos que inconscientemente nos permiten tragar los alimentos y la bebida. Su estado se agravó aún más fruto de un insomnio persistente y de la ceguera. El diagnóstico, al final, era tajante: Marthe Robin moriría pronto y lo único que se podía hacer era llamar a un sacerdote para que recibiera la unción de enfermos.

Los rumores aumentaban: Marthe está poseída por el demonio, quien la lanzaba de su lecho; cuando el sacerdote le acercaba la hostia a la boca, aquélla escapaba y se colocaba en los labios de Marthe; Marthe sanaba a los enfermos incurables, no comía, no bebía y, sin embargo, no adelgazaba; Marthe era estigmatizada todos los viernes; Marthe tenía visiones…

Un control total: En 1936 -época del Frente Popular- el padre Finet fue destacado a la cabecera de la enferma. El brillante subdirector de la enseñanza ubre de la diócesis, hijo de un gran periodista, se encargó de la ejecución de la orden íntima de Dios a Marthe: la creación de una escuela y una casa de caridad.

Realizó una primera petición de donaciones, que lograron la construcción de una casa de caridad administrada por una comunidad de laicos consagrados.

En 1981, se sumaron a esta fundación un colegio agrícola de 1.500 alumnos, una casa de retiro y una basílica ricamente construida.

Se trata del núcleo de una obra gigantesca, ligada al catolicismo tradicional, que tiene ramificaciones en el mundo entero. Pero esta hermosa obra que debía despertar la aprobación unánime, provocó, por lo contrario, críticas hasta en el seno del clero. ¿Celos? Se rumoraba en voz baja que sólo se acercaban a Marthe las personas designadas por el padre Finet y que los habitantes del pueblo fueron alejados progresivamente.

En adelante, para visitar a Marthe, había que pagar y participar en una semana de retiro espiritual que comprendía ocho horas de pláticas y todo un adoctrinamiento que algunos juzgaban inaceptable. Nadie podía asegurar haber visto los estigmas, como tampoco se puede saber si realmente Marthe se alimentaba únicamente de hostias.

La enferma siempre había declarado que se dejaría observar en el estamento médico si su obispo se lo ordenara. Pero esta orden llegó tan tarde que Marthe murió antes de ser trasladada…

¿ Qué pensar?
La ciencia tiene muchas dificultades para admitir que un ser pueda vivir cincuenta años sin comer ni beber. Los médicos dicen que es algo completamente imposible. Entonces, ¿se trata acaso de una neurosis, de un caso de autosugestión o de un fenómeno desconocido? ¿Se podría hablar de un milagro?

Nueve años después de la muerte de Marthe Robin, en 1990, se inició la encuesta preliminar al proceso de beatificación. Uno por uno, los testigos acudieron a relatar los grandes sufrimientos y la voluptuosidad de la Pasión que Marthe vivía semana tras semana, del jueves por la tarde a la mañana del lunes.



Todos coincidieron en señalar que Marthe lloraba cada noche lágrimas de sangre y que viajaba fuera de su cuerpo. Sin embargo, los testigos, claro está, eran las pocas personas a las que se admitía cerca de Marthe Robin.

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