El Panarabismo



El Panarabismo: Historia de la Creación del Estado de Israel

Un panarabismo frustrado: La propuesta de la ONU no satisfizo a nadie, pero logró unir en un interés común a todos los países árabes.

Desde el primer momento, Egipto trató de ponerse al frente de esta comunidad de pueblos islámicos, un tanto heterogénea, por otra parte, con objeto de dirigir el viejo sueño del panarabismo.

Con todo, la situación política interna de Egipto en aquellos años no era demasiado sólida.

En octubre de 1951. Egipto denunció unilateralmente el Tratado anglo-egipcio de 1936; luego exigió la inmediata y total evacuación del país por los británicos.

Hasta julio de se sucedieron los motines, las huelgas y los sabotajes, así como los cambios en el gobierno.

El 23 de julio del mismo año, un golpe de Estado militar, con una junta presidida por el general Naguib, provocó la abdicación y la huida del rey Faruk, y en junio de 1953 era proclamada la República y anulada la antigua Constitución.

Medio año después se iniciaba la segunda fase de la revolución y el general Naguib era sustituido en sus funciones por Gamel Abdel Nasser, eminencia gris de la conjura, que quiso hacer representar a su país un papel de primer orden en el Cercano Oriente.

El credo de unidad árabe sostenido por Nasser queda manifiesto meridianamente en el siguiente apunte de su puño y letra: “Pero las luchas con que tuve que enfrentarme después del 23 de julio me cogieron por sorpresa. Los jefes habían realizado su misión.

Acabaron con las fuerzas de la opresión, destronaron al déspota y quedaron a la espera de la Marcha Sagrada hacia el Gran Objetivo. Sin embargo, tuvieron que esperar demasiado tiempo.

Llegaron las masas. ¡Pero fue diferente, eran los hechos en relación con los sueños! Llegaron las masas. Y lo hicieron batiéndose en grupos divididos. Se paró la Marcha Sagrada y el recuerdo de aquellos días está lleno de sombras y de maldad.



Fue entonces cuando me di cuenta, con dolor en mi corazón, de que no había acabado la misión de la vanguardia, sino que en realidad no hacía más que empezar.

Necesitábamos disciplina, pero sólo encontré anarquía.

Necesitábamos unidad, pero sólo encontré desunión.

Necesitábamos trabajar, pero sólo encontré indolencia y pereza.

Esa es la razón de nuestro slogan revolucionario: «Disciplina, Unidad y Trabajo».

Pero no estábamos preparados. Solicitamos la colaboración de los dirigentes de la opinión y de los hombres con experiencia y los resultados no correspondieron a nuestras esperanzas.

Si por aquellos días me hubieran preguntado cuál era mi deseo más ferviente, hubiera contestado, sin dudarlo ni un instante:

—    Oír a un egipcio, que dice una palabra amable a otro egipcio.

—    Ver a un egipcio que no se dedica a ridiculizar la opinión de otro egipcio.

—    Sentir que un egipcio ha abierto su corazón al perdón. al olvido y al amor de otro egipcio”.



¡Qué fácil es hablar a los instintos de la gente, pero qué difícil llegar hasta sus mentes!.

Todos los instintos son iguales; en cambio las mentes están sujetas a la diversidad y a la disparidad.

Los políticos egipcios, en el pasado, fueron lo suficientemente inteligentes como para darse cuenta de ello. Les gustaba dirigir sus palabras a los instintos, pero dejaban que sus mentes erraran por el desierto.

Nosotros podíamos haber hecho igual. Podríamos encender al pueblo con grandes palabras, con brillantes esce­nas imaginarias y que les llevaran a realizar hechos caóticos, que no exijan ninguna preparación, ningún plan.

Pero nada existe detrás de esos gritos.

Sin embargo, ésa no fue la misión para la que nos escogió el Destino.

El sueño del panarabismo no dejaba de ser el objeto permanente de la política egipcia.

En 1958, Siria se fusiona­ba con Egipto constituyendo ambos países la llamada República Árabe Unida, denominación que evidenciaba la finalidad perseguida; y aunque esta unión duró escasamente tres años, Egipto conservó oficialmente el nombre de RAU para que sirviera de núcleo catalizador en el futuro.

Pese a sus derrotas y fracasos, Nasser no cejó en sus intentos de lograr su idea panarabista. aspirando a dirigir el mundo Árabe yprocurando federarse las naciones vecinas o políticamente afines.

CAMAL ABDEL NASSER
(Egipto, 1918 – 1970)



El líder más popular del Medio Oriente. Panarabista y neutralista, creó una doctrina que se conoce como nasserismo. En 1937 ingresó en la Academia Militar y al año siguiente era ya subteniente. En 1940 sirvió en Alejandría y en el Sudán.

En 1942, ya capitán, se dedicó a la enseñanza en la Academia Militar. Fue entonces cuando Nasser empezó a organizar el movimiento de «Oficiales Libres» que derribaría a la monarquía del rey Faruk.

En 1948, Nasser lucha en la primera guerra árabe-israelí y es herido. La derrota egipcia aumenta el descontento de los jóvenes oficiales; en julio de 1952, el movimiento encabezado por Nasser destituye al rey Faruk y proclama en Egipto la República.

Por jerarquía militar, el general Muhámmad Naguib es elegido presidente y primer ministro, y Nasser ocupa el Ministerio del Interior y el cargo de viceprimer ministro.

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En 1954, Naguib es separado de su cargo; Nasser es primer ministro y dos años después, presidente.
Adoptando una tercera posición —que se conoció como nasserismo—.

el nuevo régimen, esencialmente militar, trata de situarse en una posición intermedia entre el capitalismo y el comunismo, basándose en un nacionalismo radical. Internamente, Nasser realiza una reforma agraria y trata de nacionalizar la economía del país; los partidos políticos son disueltos.

En el plano internacional, su política se caracteriza por la no alineación con ninguna de las grandes potencias, aunque recibió ayuda tanto de los EE.UU. como de la U.R.S.S.

Siguiendo su política de nacionalizaciones, Nasser se incauta, en 1956, del Canal de Suez, medida que provoca la agresión británico-franco-israelí contra Egipto.

Militarmente derrotado, obtiene una victoria política: bajo presión de los EE.UU., los tres países ponen fin a la agresión, condenada por la ONU, y Egipto continúa en posesión del Canal de Suez. Victorioso, trata de realizar la unión de los pueblos cuya lengua oficial es el árabe.

Crea en 1958 la República Árabe Unida (RAU), que al principio englobaría a Egipto y Siria, y después al Yemen.

Pero una revolución estalla en Irak y los EE.UU intervienen en el Líbano para evitar que los nasseristas tomen el poder.

En Siria, por otra parte, una revolución rompe la unión del país con Egipto.

En 1962 Nasser emprende una campaña militar de ayuda al nuevo gobierno del Yemen, pero intervienen Arabia Saudita y los EE.UU., que cortan la ayuda alimentaria a Egipto, respaldado por la U.R.S.S. Del sueño de la RAU sólo queda el nombre.

En junio de 1967, después de la derrota frente a Israel en la «guerra de los 6 días», Nasser enfrenta la mayor crisis: con el ejército y la economía en mala situación, renuncia a la presidencia, para reasumirla 24 horas después.

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Pero sus problemas continúan: las fuerzas israelíes ocupan territorios egipcios y el rearme del ejército acrecienta la dependencia de la ayuda económica y militar soviética. En setiembre de 1970, Nasser muere, víctima de un ataque cardíaco.

Fuente Consultada: Historia Universal Carl Grimberg

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