Un Martir de la Paz en Oriente Conde Bernadotte Guerra Palestina-Israel


Un Mártir de la Paz en Oriente: El Conde Bernadotte

Un mártir de la paz:
En el edificio de las Naciones Unidas en Nueva York, precisamente a la entrada del Salón de Meditaciones, hay una placa en la pared con una inscripción que dice: A la memoria del conde Folke Bernadotte, mediador de las Naciones Unidas en Palestina. Apóstol de la paz, gran internacionalista y humanista, devoto y valeroso servidor de Las Naciones Unidas, que fue asesinado en Jerusalén el 17 de septiembre de 1948, mientras servía a las Naciones Unidas en la causa de la paz en Palestina”.

La elección del conde Bernadotte, de la familia real de Suecia, fue inspirada ya que su energía, su prudencia y su vigorosa diplomacia produjeron notables y prontos resultados.

Mediante un esfuerzo intenso, logró que se concertara una tregua de cuatro semanas para discutir mejor los términos que condujeran aun armisticio y a la paz definitiva. Los combates esporádicos finalmente se extinguieron y pudo decirse que la tregua había quedado establecida en julio.

Pero para hacer que toda una región llena de violentos trastornos volviera a un estado de pensamiento y acción normales, cuatro semanas resultaron insuficientes, y fue necesario procurar una prórroga.

Bernadotte vino en persona a informar al Consejo de Seguridad el 13 de julio. Alto, esbelto y rubio, con rasgos fisonómicos firmes, era un verdadero escandinavo, a pesar del hecho de que su antepasado francés, uno de los generales de Napoleón, había sido llamado por el pueblo sueco, en aquella era de confusión, para ocupar su trono.

Quienes trabajaron con él dieron testimonio del encanto personal del conde Bernadotte, de su ingenio, tolerancia y generosidad de espíritu. Anunció alegremente al Consejo que como cada lado lo acusaba de favoritismo hacia el otro, tenía la satisfacción de pensar que había llevado a cabo sus instrucciones con cierta justicia. Los árabes se rehusaban a prolongar la tregua porque decían que los judíos estaban importando combatientes, en contra de lo convenido.

Los judíos atacaron la política de Bernadotte, diciendo que significaba restringir a un Estado soberano la libre inmigración. No obstante, el mediador había logrado enviar convoyes de alimentos a los sitiados habitantes de Jerusalén, y trataba de reanudar el aprovisionamiento de agua, que había sido cortado. La Cruz Roja Internacional y la Liga de Asociaciones de la Cruz Roja le prestaron gran ayuda, pero necesitaba observadores de la tregua que estuvieran bajo su autoridad, aunque el gobierno israelí se rehusó a aceptar la presencia de ninguno que fuera británico. Pidió oficiales y  soldados suecos para que fueran observadores militares.

El Consejo había solicitado sugestiones “para adelantar el arreglo pacífico de la futura situación en Palestina”, sobre la que estaba haciendo un informe escrito. Pero recalcó con palabras conmovedoras que “mi firme opinión es que las Naciones Unidas no deberían permitir que la cuestión palestina se dirima en el campo de batalla… La firme y rápida intervención del Consejo de Seguridad en este momento, y la demostración de la inconfundible intención del Consejo, de dar todos los pasos necesarios para poner fin al conflicto, serán decisivas en la situación. Por el momento he hecho lo más que he podido y por ahora no puedo hacer más”.

Lo que siguió fue en verdad una tregua inestable, pero al menos no habla lucha violenta. El Consejo de Seguridad fue convocado el 18 de septiembre para escuchar la consternadora noticia de la muerte del conde Bernadotte. Fue muerto a balazos en el sector Katamon de Jerusalén, cuando entraba en automóvil a la ciudad, y con él murió también el coronel André Serot de la fuerza aérea francesa. Ellos dos fueron el séptimo y el octavo representante de las Naciones Unidas, que dieron sus vidas en cumplimiento de su deber, asesinados con imperdonable desprecio de lo que estaban tratando de realizar los nombres de todos ellos están en placas conmemorativas en el gran vestíbulo del edificio principal de las Naciones Unidas.

La filosofía del terrorismo es un misterio para la mente ordinaria. La muerte de Bernadotte fue una horrible revelación de la debilidad del gobierno israelí, que ni podía controlar a las bandas de forajidos, los irgunes y los sternistas, ni pudo poner después en manos de la justicia a los perpetradores de los asesinatos.



Tanto las Naciones Unidas como el gobierno de Suecia hicieron toda la presión posible, pero el gobierno israelí sostuvo que ésta era una cuestión interna. sin embargo, nunca llevó sus investigaciones a ninguna conclusión que se hiciera pública Los terroristas habían volado antes el Hotel Res David, de Jesuralén, sepultando entre sus escombros a funcionarios británicos, judíos y árabes por igual; se jactaban abiertamente de su participación en la matanza de los habitantes de Deir Yassen. Pero su intención probable, la de controlar el nuevo gobierno, fue afortunadamente frenada.

La labor del Conde Bernadotte continuó gracias a los efectivos esfuerzos de su ayudante, a quien había alabado grandemente ante el Consejo de Seguridad. Era el doctor Ralph Bunche, de la Universidad Howard en Washington. Rara vez ha caído un manto sobre hombros más capaces y dignos.

Fuente Consultada: Historia Universal Carl Grimberg

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