Firma Armisticio:Fin del Conflicto Egipto-Israel



Historia del Conflicto Egipto e Israel – Firma del Armisticio

En la fase inicial de la guerra árabe-israelí, los ejércitos de Egipto, TransJordania, Irak, Siria y el Líbano, junto a los irregulares del ejército de liberación árabe, ocuparon toda la zona de Palestina que no había sido asignada a Israel por la ONU.

La falta de disciplina de las fuerzas árabes y las discrepancias de sus dirigentes las perjudicaron a pesar de ser mucho más numerosas que los treinta mil defensores israelíes.

Los hombres y mujeres de Israel lucharon desesperadamente y (tras las primeras semanas) con armas suministradas por Francia, Checoslovaquia y simpatizantes particulares de todo el mundo. A principios de 1949, la nueva nación había expulsado a sus atacantes y empezaba a ganar terreno.

Entre febrero y julio, el mediador de la ONU, Ralph Bunche, negoció los armisticios de Israel y los Estados árabes. Israel mantuvo todos sus territorios conquistados, incluidos Galilea, la costa palestina (excepto la franja de Gaza, ocupada por Egipto) y el desierto de Negev.

Ralph Bunche obtiene el armisticio…

A mediados de noviembre de 1948, el Consejo de Seguridad dictó el 16 de noviembre una resolución en la que reiteraba su  insistencia de que las hostilidades a la guerra egipto-israel tenían que llegar a su fin.

De acuerdo con esas instrucciones, el doctor Bunche (imagen) llamó primero a representantes de Israel y Egipto a reunirse con él, para discutir los términos del armisticio, las líneas de demarcación y el retiro de las fuerzas.

Fue lo bastante sagaz para comprender desde luego que tenía que negociarse separadamente con cada Estado árabe, ya que no había suficiente unión entre ellos para hacer posible un acuerdo común.

A su turno se pidió a los demás Estados que hicieran planes para efectuar negociaciones similares.

En aquella zona de Palestina, situada fuera del espacio asignado a los judíos, existía poca dirección, y no se habían hecho intentos de organizar un gobierno propio.



Los ofrecimientos de cooperación del gobierno judío fueron terminantemente rechazados.

Sin embargo, en una reunión celebrada el 1° de diciembre de 1948, algunas de las personas más importantes habían declarado su deseo de unirse a Transjordania, solicitud a la que accedió inmediatamente el parlamento transjordano el cual, tras considerable demora por el arreglo de los detalles, anunció el 24 de abril de 1950 la unión que formaría ahora el Reino Hashemita de Jordania.

Otros Estados árabes negaron su reconocimiento a esa medida, tal como habían negado la existencia del gobierno provisional del Estado de Israel.

El portavoz del Supremo Comité Arabe, invitado a asistir a las reuniones del Consejo de Seguridad objetó que el Presidente del Consejo usara ese título y salió de la junta para no volver.

Todos los Estados árabes, que habían sido invitados a conferenciar con el mediador suplente y con los representantes israelíes, hicieron una pausa, esperando cada uno de ellos que otro diera el primer paso.

Fue un momento de espera cargado de creciente ansiedad. El turbulento año de 1948 llegaba a su fin.

El doctor Bunche había llamado primero a Egipto y éste acudió.

Envió una delegación a reunirse con los israelíes en la Isla de Rodas, en sesiones presididas por el mediador suplente. Fue aceptada la orden de cesar el fuego y las discusiones con Egipto comenzaron el 24 de enero de 1949.

Hubo mucha tirantez y formalidad al principio, pero gradualmente desaparecieron bajo la influencia de una labor común y de un director sagaz.

La tolerancia del doctor Bunche, su paciencia y comprensión, habían sido demostradas antes, pero ésta de ahora era su más difícil prueba.



Era capaz de emplear una sardónica agudeza cuando era necesario; tenía una claridad de visión que se rehusaba a ser confundida; por cargada que estuviera la atmósfera de desacuerdos, el extraordinario don de encontrar las palabras justas para hacer notar los detalles de concordia y evadir cuestiones que parecían ser irreconciliables.

El convenio de armisticio egipcio-israelí fue firmado el 24 de febrero de 1949.

Ya para entonces Jordania y Líbano estaban dispuestos a negociar. Siria vino después Irak  la Arabia Saudita indicaron que aceptarían las especificaciones presentadas por los demás.

Las líneas de demarcación eran más o menos las mismas que las de ocupación en ese momento, a las que se harían algunos ajustes más tarde. Se ferino una Comisión Mixta de Armisticio, con tres miembros por cada parte y figurando en ella el jefe de Estado Mayor de la Organización de Supervisión de la Tregua, meada por las Naciones Unidas.

Ya en julio pudo considerarse que el conflicto  real había terminado. Justo es recordar que el doctor Bunche recibió el Premio Nobel de la Paz, en reconocimiento de lo que había realizado.

El conflicto continúa…Por múltiples razones, entre las que se cuentan el frustrado panarabismo, la intransigencia judía a perder un ápice de la tierra de sus antepasados, y los intereses petroleros de las potencias mundiales, la paz obtenida por Bunche resultó ser bastante precaria.

Una prolongada guerra, en ocasiones larvada y en otras manifiesta, se desencadenó entre los Estados árabes e Israel, nueva potencia mediterránea que, a pesar de muchas dificultades, merced a una ayuda masiva de las principales bancas mundiales, lograba consolidarse, a manera de islote rodeado de hostilidad permanente, en pleno centro del mundo árabe.  

El hecho de que la cuestión de los refugiados no se haya resuelto es de lamentarse profundamente.

Se ha convertido ahora en disputa política entre los Estados árabes y ya no es sólo una cuestión de lo que Israel podría o debería hacer por sí mismo.

La idea de un régimen internacional para Jerusalén no se ha llevado a cabo hasta ahora, la Legión Árabe ocupó la ciudad vieja y puso sitio a las fuerzas judías en la nueva.



Podemos preguntarnos cuál habría sido el efecto de este desafortunado problema, si los refugiados en el territorio va señalado para ser el Estado Árabe de Palestina, hubieran podido organizarse, mediante consultas y cooperación para establecerse y hacer florecer la tierra, como Israel lo ha hecho.

Por lo pronto, el panorama de lo que el Estado de Israel ha podido hacer con la tierra que le toe asignada bien puede ser juzgado por la historia como uno de los más valiosos e interesantes experimentos que se han llevado a cabo en un mundo cada vez más sobrepoblado.  

En octubre de 1956 los israelita desencadenaron una nueva ofensiva contra Egipto, que detallaremos luego, con motivo de la nacionalización del Canal de Suez, dispuesta por Nasser.

Diez años más tarde, en 1965-1966, los israelitas emprendieron tinas gigantescas obras de desviación del río Jordán, lo que motivó inquietud entre los Estados vecinos y, al finalizar la primavera de 1967, estallaba la crisis que significaría otro giro con relación al equilibrio de fuerzas existentes en el Mediterráneo oriental, y cuyos ejes neurálgicos serían, en lo estratégico, el Canal de Suez, y en lo económico, la eterna ambición del dominio del petróleo.

Fuente Consultada: Historia Universal Carl Grimberg

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