ANHÍDRIDO CARBÓNICO Dióxido de Carbono Intoxicación Aire CO2



CURIOSIDADES QUÍMICAS: ANHÍDRICO CARBÓNICO

 TRAGEDIA POR ANHÍDRIDO CARBÓNICO EN LA NATURALEZA

También conocido como dióxido de carbono, se encuentra en la atmósfera normal en concentraciones que varían desde 0,03 hasta 0,06 %. También se encuentra disuelto en el agua de manantial, que en ocasiones está cargada de este gas a presión de forma efervescente. Se desprende en grandes cantidades por los respiraderos y fisuras de la corteza terrestre en las zonas volcánicas. El gas se encuentra también presente en el aire espirado y su concentración aumenta en la atmósfera de una habitación llena de gente.

Para los antiguos griegos la entrada al infierno se encontraba en un gran hoyo caliente  al lado del mismo  templo de Apolo, en Pamukkale, en la actual Turquía. La puerta parecía el acceso a una cueva, pero no era una cueva normal y corriente. Ningún hombre o animal que hubiese entrado en ese sombrío interior había regresado jamás. Hoy nos parece saber el porqué. Hay unos torrentes, subterráneos y calientes, que penetran en el suelo alrededor de la gruta.

Cuando la corriente fluye por encima de los depósitos de caliza —también llamado carbonato cálcico—, el agua arrastra los gases de dióxido de carbono. Es como un proceso natural de carbonización. Luego, a medida que el agua carbonatada llega a la caverna, se libera la presión y el gas escapa. Es como abrir una botella de gaseosa. Como el dióxido de carbono es más pesado que el aire, expulsa el aire de dentro de la cueva y así, cualquier persona que entre en ella se ve afectado rápidamente por la falta de oxígeno.

La caverna de Pamukkale no es el único lugar donde el dióxido de carbono ha causado estragos entre la población humana. El 21 de agosto de 1986, tuvo lugar un terrible accidente provocado por la química natural en el Camerún, en África. En pocas horas habían muerto miles de animales y personas alrededor de la zona del lago Nyos. Era como si una plaga celestial hubiese caído y aniquilado a los vivos en un instante, pero los muertos no mostraban signos de enfermedad. El culpable resultó ser el gas del dióxido de carbono —el gas que crea las burbujas en un refresco y que exhalamos en cada aliento—. ¿De dónde procedía? Del fondo del lago.

Este accidente devastador seguramente fue provocado por la actividad volcánica que tenía lugar bajo tierra, que generó un aumento de dióxido de carbono. El gas se elevó en forma de burbujas hasta la superficie del lago y se expandió enseguida a las áreas circundantes.

Como ya sabemos, el dióxido de carbono es mas denso que el aire, así que se asentó a ras de suelo y se deslizó por el valle. La nube de gas viajó a una distancia superior a los 25 kilómetros del lago, y en ciertos puntos era tan rápida que consiguió aplanar la vegetación, incluidos algunos árboles. Unas 1.700 personas murieron sofocadas por el gas y unas mil más tuvieron que ser hospitalizadas. Este tipo de desastres podría repetirse. Con toda seguridad, el dióxido de carbono se sigue acumulando bajo el lago. Esto sí que podemos decir que es el infierno en la tierra.

Genera disminución de la respiración y dolor de cabeza, hasta provocar la pérdida del conocimiento o la muerte por defecto de oxígeno, en función de las concentraciones. Su tenue olor no sirve como advertencia, pudiendo intoxicar a una persona sin percibirlo para ponerse a salvo.

Fuente Consultada: Información Basada en el Libro «Porque los Gallos Cantan al Amanecer» de Joe Schwarcz y Sitio web www.alimentacion-sana.com.ar.



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