Historia de la Televisión: inventor, origen y evolución



Historia de la Televisión: Inventor, Origen y Evolución

¿Quién fue el inventor del televisor?
La televisión no constituya el invento de un solo hombre; sus bases científicas proceden de diversos investigadores. Las raíces de la televisión electrónica se encuentran en los trabajos realizados sobre células fotoeléctricas y tubos de rayos catódicos.

En el siglo XIX, Hittort, Crookes y otros científicos publicaron las primeras comunicaciones sobre tubos de rayos catódicos; poco después de éstos, Ferdinand Braun, de la Universidad de Estrasburgo, diseñó el osciloscopio de rayos catódicos y, a partir del año 1897, existieron aparatos comerciales de este tipo.

En 1905, los científicos alemanes Julius Elster y Hans Geitel, del Gimnasio de Wolfenbüttel, perfeccionaron una célula fotoeléctrica, basada en la que descubrió Hertz, que respondía instantáneamente a los cambios de luz.

En 1907, un científico ruso, Boris Rosing, del Institirto Tecnológico de San Petersburgo, fue el primero que pense en la recepción de imágenes mediante la utilización de un tubo de Braun; propuso un sistema de visión eléctrica remota, en el que combinaba un transmisor mecánico con un receptor de tubos de rayos catódicos. Casi al mismo tiempo, otro científico inglés, A. A. Campbell Swinton, propuso la utilización de un tubo de rayos catódicos, tanto para transmitir como para recibir imágenes, pero no llevó a la práctica sus ideas.

En 1910, un discípulo de Rosing, Vladimir Zworykin, empezó a interesarse por la televisión y se dio cuenta de las dificultades que presentaba el transmisor mecánico de su maestro. Emigró a América en 1919, e ingresó en la Westinghouse Company, donde, tras varios años de inconvenientes y contrariedades, patentó, en 1928, el «leonoseope», un dispositivo que transmitía imágenes, rápida y eficazmente.

inventor de la television

Vladimir Zworykin

En 1930, las actividades de investigación electrónica de radio que realizaban la Westinghouse y la General Electric fueron transferidas a la R. C. A., donde Zworykin perfeccionó su invento, de tal forma que, a partir de 1940, se fabricó comercialmente en Estados Unidos.

Casi simultáneamente a las investigaciones de Zworykin, otro científico estadounidense, Philo Famsworth, estaba trabajando, en forma, bastante individual, en Los Ángeles, sobre la televisión. En 1927, patentó un sistema transmisor receptor, cuya licencia fue adquirida por la Philco Corporation; pero después de otra serie de años de inconvenientes, las patentes fueron cedidas a la American Telephone and Telegraph Company (1937), a la firma británica Baird Televisión y a la alemana Fernseh A. G., conjuntamente (1934), y a la R. C. A. (1939).

Como puede observarse, la televisión fue desarrollada en Estados Unidos por Zworykin y Farnsworth, independientemente. Sin embargo, la primera emisión de tipo comercial se realizó en Inglaterra (1936), y su puesta a punto correspondió a la Electrical and Musical Industries Ltd.

Posteriormente, otros investigadores han perfeccionado sucesivamente la televisión; entre ellos se encuentran los ingleses J. Shoenberg, A. D. Blumlein y P. W. Willans.

publicidad antigua de televisores



Televisión doméstica: La televisión era una realidad experimental desde hacía veinte años, pero los métodos para producir imágenes en una pantalla eran demasiado rudimentarios y excesivamente caros para que el uso de este medio se generalizara. En 1947 ya se pudieron fabricar televisores razonablemente aptos para tenerlos en casa. Las pantallas eran al principio pequeñas y borrosas, y eran muy pocos los programas disponibles. Los perfeccionamientos y las transformaciones llegaron a pasos agigantados, y en pocos años la televisión alteró el concepto de ocio doméstico, de la publicidad, del espectáculo e incluso de la política.

HISTORIA POST JUICIOS: En 1935, el servicio de emisiones regulares empezó en Alemania, con imágenes de definición media de 180 líneas. Para establecer su asociación con la televisión en la mente de los americanos, Sarnoff manipuló de manera magistral las relaciones públicas.

En 1939, RCA se aprovechó de la celebración de la Feria Mundial en Flushing Meadows, en la ciudad de Nueva York, para patrocinar el Pabellón de la Televisión, con lo que consiguió asegurarse también los derechos para albergar y transmitir la ceremonia inaugural por radio y televisión. Asimismo, capitalizó la publicidad subsiguiente, asegurándose de que las grandes tiendas de Nueva York estuvieran bien surtidas de los modelos de televisor acabados de salir de las fábricas de RCA.

Pero el desarrollo comercial de la televisión bajo la etiqueta de la RCA pronto se detuvo con el estallido de la Segunda Guerra Mundial, que acabó con toda la producción y las ventas de televisión comercial. Aun así, lo que al principio pudo haber parecido un revés para la RCA actuó en realidad a su favor.

Al final de la guerra, las patentes clave de Farnsworth estaban a punto de expirar. Tan pronto como lo hicieron, la RCA se precipitó a ocupar el vacío y reemprendió la producción y ventas de televisores. En 1947, cuando las patentes expiraron, RCA estaba produciendo seis mil televisores anuales, y a mediados de la década de 1950, millones, con lo que captó cercadel 80 % del mercado americano.

Al mismo tiempo, la gigantesca compañía instigó una agresiva campaña de relaciones públicas en la que se promovió a Zworykin y Sarnoff como padres de la televisión. Sin recursos para replegarse y contraatacar, Farnsworth vendió los activos de su compañía a International Telephone and Telegraph, que poco después decidió abandonar completamente el negocio de la televisión. Devastado, sufrió un colapso nervioso que lo mantuvo postrado en la cama durante meses.

Aunque posteriormente Farnsworth trabajó como asesor en electrónica e investigador en energía atómica, nunca se recuperó de la sucesión de golpes que la RCA le propinó. Los últimos años de su vida estuvieron marcados por la tragedia. Desilusionado, se retiró con su familia a una casa de Maine, donde la depresión y el alcoholismo lo atormentaron.

En 1947, su casa ardió hasta los cimientos y, diez años después, era tan desconocido para el público que actuó como invitado misterioso en el programa de televisión What’s My Line? Farnsworth fue presentado como el doctor X. Se trataba de que los concursantes le hicieran preguntas y, en función de sus respuestas, determinaran qué había hecho en su vida para aparecer en ese programa. Uno de los concursantes le preguntó al doctor X si había inventado algún tipo de máquina cuya utilización pudiera ser dolorosa. Él contestó: «Sí, a veces es muy dolorosa».

Farnsworth murió en 1971, el mismo año que Sarnoff.

Curiosidad: Este tipo de comunicación  ha producido grandes modificaciones culturales. La televisión permite un efecto de multiplicación, es decir, otorga a las personas la capacidad de estar «presentes» en más de un lugar al mismo tiempo. Cuando la comunicación era sólo cara a cafa, quedaba circunscrita en un espacio y un tiempo determinados.



La imprenta, al iniciar la producción de libros, diarios y revistas, comenzó a multiplicar las ideas de ciertas personas influyentes. La radio y el cine ampliaron la comunicación al permitir un contacto más directo con las emociones, los gestos, las modalidades de relación. La aparición de la televisión —y, más aún, el surgimiento de la televisión por, cable- amplió sideralmente esta posibilidad de multiplicación.

La televisión permite que las personas capten todo el espacio mundial -recibir noticias e imágenes de todos los lugares del mundo- y un período de tiempo amplísimo -nada impide, por ejemplo, que los adolescentes se sienten a ver películas mudas de Carlitos Chaplin, con las que se entretenían sus abuelos.

La televisión multiplica también las posibilidades de identificarnos con otras personas. Gracias a ella, por ejemplo, podemos elegir como nuestros ídolos a grupos de rock de cualquier región de la tierra. La televisión ha ampliado ferozmente la gama y variedad de relaciones personales que es posible establecer. Pero, ¿son reales o significativas esas relaciones?

PARA SABER MAS….
Sobre Philo Farnsworth

Philo Farnsworth

Pocos inventores han surgido de un entorno más humilde que Farnsworth. Nació en una cabana de troncos, iba a caballo al instituto y no tuvo su primer contacto con la electricidad hasta los 11 años. Pese a todo, parece que ya de niño supo cuál sería su destino. A los 6 años declaró su intención de convertirse en inventor como sus héroes Bell y Edison.

En cierta manera, la historia de la televisión comenzó en Rigby, Idaho, en la primavera de 1919, cuando la familia Farnsworth se mudó de Utah, donde había nacido Philo, a una granja de Idaho, que produjo gran alegría al saber que contaba con electricidad, una singularidad para aquella época.

Aunque hasta entonces Farnsworth sólo sabía de la electricidad lo que había leído en los libros, parecía tener una comprensión intuitiva de esta fuerza invisible de la que inmediatamente se dispuso a sacar provecho. Chapuceando con piezas de recambio que encontró por la granja, empezó a construir motores eléctricos para la lavadora y para el equipo de la granja; en total, una docena de dispositivos.

De adolescente, trabajaba por horas reparando radios, sin dejar de pensar constantemente en las propiedades del electrón. Aprendió física por su cuenta, estudiando las teorías de Einstein y leyendo hasta altas horas de la noche libros y revistas de ciencia prestados.

Una noche de invierno, mientras estaba hojeando una revista, encontró un artículo especulativo titulado «Imágenes que pueden volar por los aires». El autor hablaba de un dispositivo electrónico imaginario que vendría a representar un híbrido entre la radio y el cine, capaz de proyectar simultáneamente imagen y sonido en los hogares de todo el mundo. Una vez la idea de las imágenes voladoras arraigó en su mente, Farnsworth empezó a leer todo lo que caía en sus manos sobre el tema.

Pronto descubrió a partir de sus lecturas que varios inventores habían conseguido un éxito limitado con un sistema de televisión mecánica, aunque pensó (y correctamente, como se demostraría más adelante) que estos sistemas rudimentarios no funcionarían lo bastante rápido para captar y reensamblar nada que no fueran sombras y oscilaciones.



Aproximadamente cincuenta años antes, un inventor de Boston, George Carey, había propuesto un sistema para transmitir imágenes y sonido. Su visión necesitaba que cada elemento o fragmento de la imagen fuera transmitido simultáneamente por circuitos separados.

En 1880, W. E. Sawyer en Estados Unidos y Maurice Leblanc en Francia dieron con el principio operativo para todas las formas de transmisión televisada. En lugar de basarse en circuitos separados, aseguraban, cada elemento de la imagen final podía explorarse rápidamente, línea a línea y cuadro a cuadro. Debido a las limitaciones de la vista humana, la imagen resultante parecería un todo coherente y no una sucesión de puntos blancos y negros.

Ahora que se había establecido la posibilidad teórica de utilizar un único cable o canal para la transmisión, el siguiente problema para los ingenieros y los científicos era cómo conseguirlo realmente.

Un camino prometedor se abrió con el descubrimiento en 1873 de las propiedades fotoconductoras del elemento selenio. El hallazgo de que la tasa de conducción eléctrica variaba en función de la cantidad de luz abría el camino para la siguiente propuesta importante de una televisión práctica.

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En 1884, Paul Nipkow (1860-1940), un inventor alemán, patentó un sistema basado en un disco rotatorio con una abertura de forma espiral. Lo que distinguía el dispositivo de Nipkow era que podía explorar imágenes de manera sencilla y efectiva tanto en el extremo emisor como en el receptor.

En el sistema de Nipkow, la imagen a televisar se enfoca sobre un disco rotatorio con aberturas cuadradas dispuestas en forma de espiral. A medida que el disco gira, la abertura más externa traza una línea a través de la parte superior de la imagen. A medida que pasa por la apertura, la luz varía en proporción directa a la luz y la sombra de la línea de la imagen. Dichas variaciones se conocen como valores de luminosidad. Una vez que la abertura más externa ha pasado sobre la imagen, la siguiente abertura interna repite el proceso y resigue una segunda línea de la imagen, inmediatamente debajo de la primera.

A medida que el disco continúa girando, se resiguen líneas sucesivas, cada una debajo de la anterior, hasta que se ha reseguido toda la imagen. Cuántas más aberturas tenga el disco, mayor será el detalle con que se definirá la imagen.

Historia de la Televisión Argentina

Fuente Consultada:
Enciclopedia de la Ciencia y la Tecnología – TECNIRAMA N°89 La Ley de Ohm
EUREKA! Leslie Alan Horvitz

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