El Secuestro Aldo Moro por las Brigadas Rojas Consecuencias



El Secuestro Aldo Moro por las Brigadas Rojas
Consecuencias

EL TERRORISMO, OBJETIVOS:  El terrorismo consiste en la ejecución de actos de extrema violencia con el propósito de intimidar o lograr fines políticos. Sus motivos pueden ser ideológicos, filosóficos y, aveces, nacionalistas. En Europa, por ejemplo, un asesinato de inspiración política desencadenó la Primera Guerra Mundial.

El 28 de junio de 1914, en Sarajevo, Gavrilo Princip, estudiante de 19 años de edad, perteneciente a la sociedad secreta «La Mano Negra» baleó y mató al archiduque Franz Ferdinand, heredero del trono de Austria, con el propósito de servir a la causa de la independencia de Serbia.

El terrorismo aislado, del cual éste es un caso típico afectó, indudablemente, el curso de la historia, pero en los últimos tiempos es el crecimiento sistemático de las campañas terroristas el que más preocupó a los gobiernos europeos.

Por ejemplo en la decisión de recurrir a la violencia de este tipo produjo tradicionalmente campañas de guerra de guerrillas, como en el caso de Grecia desde 1946 hasta 1949. A causa de la invasión germana a este país en 1941, aparecieron grupos guerrilleros por todo el interior del mismo, especialmente en las zonas montañosas. Algunos eran ideológicamente de izquierda, otros de derecha o centristas y todos tenían ideas diferentes respecto del futuro de Grecia una vez lograda la liberación.

terrorismo en italia asesinato de aldo moro

Como resultado de la situación el «Ejército Nacional Griego» (GNA), respaldado por los británicos, se vio enfrentado al Ejército Democrático Griego (DSE), apoyado por los rusos y después por los norteamericanos y los posteriores movimientos derechistas de resistencia.

Esto llevó a un enfrentamiento que duró tres años durante los cuales el DSE adoptó las tácticas básicas de la lucha guerrillera tales como la de retroceder hacia el refugio seguro de las montañas y evitar los choques frontales con el GNA, mejor equipado, recurriendo a la colocación de minas y trampas cazabobos, bien pero aquí hablaremos de las Brigadas Rojas en Italia.

Las técnicas adoptadas por los grupos terroristas en el decenio pasado, como se ve por el recurso más frecuente: fue el secuestro y toma de rehenes, en comparación al empleo en años anteriores de las bombas y asesinatos.

Estas técnicas proveían segura publicidad para los grupos terroristas y sus objetivos, al igual que el intento de desplazar la responsabilidad y endilgarla a las autoridades y fuerzas de seguridad. Un buen ejemplo de esto fue el secuestro de Aldo Moro en Italia, marzo de 1978, por las Brigadas Rojas italianas.

Italia sufrió el terrorismo de derecha y de izquierda. Partiendo de una larga tradición de violencia en el país, avivada por años de corrupción y escándalos políticos, grupos terroristas de derecha mataron, mediante la colocación de bombas, a 14 personas en Milán, 1969, y a 84 en Bolonia, 1980.



El grupo más importante fue el de las Brigate Rosse -Brigadas Rojas- movimiento izquierdista de oscuros orígenes, pero compuesto principalmente de extremistas de izquierda frustrados y desilusionados. Con un celo revolucionario que, según ellos, no tenía el Partido Comunista Italiano, recurrieron a la lucha armada contra las clases gobernantes, valiéndose de secuestros y asesinatos.

Sus operaciones comenzaron en 1974, después de un período de preparación durante el cual ensamblaron la organización y adquirieron práctica en el manejo de armas gracias a la cooperación del territorio internacional. Se dieron al secuestro de magistrados y al asesinato de importantes figuras del ámbito legal para tratar de forzar la liberación de detenidos.

Después del arresto por segunda vez de Renato Curcio –uno de los líderes de las Brigadas– en enero de 1976, recurrieron al asesinato sistemático de jueces y jurados para evitar, por intimidación el juzgamiento de Curcio.

El gobierno italiano y sus fuerzas de seguridad fueron demasiado remisos en enfrentar el desafío del terrorismo con lo cual estimularon su crecimiento, llegándose así, en 1978, a una situación tal en que raramente pasaba un día sin algún acto terrorista. Pero los sucesos del 16 de marzo de 1978 finalmente forzaron a las autoridades a responder con la energía necesaria.

El secuestro en Roma del ex primer ministro y presidente del Partido Demócrata Cristiano, Aldo Moro, fue llevado a cabo de modo tan profesional, frío y espectacular, y terminó de modo tan brutal que las autoridades italianas se lanzaron a la acción. Pese a estar insensibilizado por la frecuencia de la violencia política en la década anterior, el pueblo italiano se sorprendió por el secuestro y posterior destino de Aldo Moro.

Fue llevado a través de Roma en momentos en que trataba de forjar una nueva coalición gubernamental con la participación del Partido Comunista.

Viajaba en su coche con el chofer y un guardaespaldas y era seguido por otro vehículo con dos guardaespaldas más. Pero las precauciones fueron inútiles. Las Brigadas Rojas estuvieron planeando el secuestro durante meses y el plan funcionó. Moro fue secuestrado, quedando tras él coches y guardaespaldas en una escena de increíble y sangrienta brutalidad.

El mismo día se formó un gobierno de coalición que decidió no negociar con los captores de Moro que querían la liberación de Curcio y otros prisioneros. A medida que pasaba el tiempo Moro escribía cartas cada vez más amargas a sus colegas y amigos -quizá presionado- criticando la rígida posición del gobierno.

El 15 de abril la célula de las Brigadas Rojas que concibió y ejecutó el operativo anunció que Moro había sido condenado a muerte por un «tribunal del pueblo» y el 10 de mayo se halló su cadáver en el baúl de un coche.

La ordalía duró 54 días y terminó en tragedia porque ni los terroristas ni el gobierno estaban dispuestos a ceder. Los terroristas esperaban que el gobierno cediera dada la importancia de la figura de Moro, circunstancia ésta que impulsaría a las autoridades a negociar, pero al comprender que las cosas no serían así vieron seriamente afectada su credibilidad y el elemento de fanatismo ganó la disputa acerca del destino del político.



El episodio horrorizó y ultrajó a toda Italia y llevó a la creación de una fuerza especial antiterrorista, formada a partir de los Carabinieri que junto con una legislación más severa contra los grupos terroristas permitió el logro de ciertos éxitos por parte del gobierno, ya que se sucedieron los arrestos de terroristas de derecha e izquierda.

El número de actos terroristas declinó agudamente después de 1978 y las Brigadas Rojas se encontraron con que su accionar le había enajenado la simpatía de la población en lugar de atraer nuevos adherentes a sus filas; tampoco Italia estaba más cerca de la revolución.

Eventualmente los terroristas fueron juzgados en medio de estrictas medidas de seguridad, con los acusados enjaulados dentro de las cortes. Esta resultó ser la última publicidad que consiguieron atraer las Brigadas Rojas.

Líder de las Brigadas Rojas, Renato Curcio, juicio en Turín, 1978.

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ALGO MAS SOBRE EL TERRORISMO EN EUROPA: El terrorismo de este tipo es extraordinariamente resistente al análisis teórico serio y no hay una teoría al respecto que logre abarcar toda la gama de movimientos terroristas europeos y de otros continentes.

No obstante la clasificación es posible, y a medida que Europa asistía al surgimiento del terrorismo de la Nueva Izquierda, también emergían los movimientos nacionalistas-separatistas, adoptando tácticas del mismo tipo.

El fenómeno no era en modo alguno privativo de Europa, ya que en el Medio Oriente el nacionalista palestino se estaba tornando muy activo, al igual que el «Front de Liberation de Quebec» (FLQ), en Canadá. En Europa la atención se centraba en el resurgimiento del IRA en Irlanda y Gran Bretaña y el Euzkadi Ta Azkata-suna (ETA) en España.

La mayoría de estos grupos tenía poco en común entre ellos, salvo el objetivo subyacente de la independencia nacional. De hecho había organizaciones cuyas campañas tenían matices religiosos -el IRA y la OLP son buenos ejemplos de esta afirmación- y aunque hubo una cierta fertilización cruzada entre estos movimientos, la fundamentaciónbásica y la motivación eran esencialmente nacionalistas en su naturaleza.



El propósito del IRA era la unificación de Irlanda; la OLP pretendía la creación de un estado palestino y, por la misma razón, la destrucción del estado sionista de Israel. En Europa el IRA y la ETA rechazaron la acusación de ser grupos terroristas y comparables, por lo tanto, con la Banda Baader-Meinhof y las Brigadas Rojas. Afirmaron que libraban una lucha legítima por la independencia nacional.

En cuando a «combatientes de la libertad’ ‘ sus objetivos fueron y son limitados y bien comprendidos, pero no deja de ser cierto que recurrieron a campañas de terror tratando de lograr sus fines.

La campaña lanzada por el IRA en 1970 estaba inmersa en la tradición de violencia política experimentada por Irlanda desde antes de este siglo. En 1969 la Asociación de Derechos Civiles de Irlanda del Norte (NICRA) organizó protestas y demostraciones contra el predominio protestante en el Ulster y algunos de sus efectos discriminatorios contra el catolicismo.

La violencia entre comunidades escaló cuando los protestantes recurrieron a respuestas violentas y en agosto de 1969 el ejército británico se vio obligado a actuar en pro del mantenimiento del orden, apoyando a las fuerzas policiales que trataban de hacer cumplir las leyes y evitar el deterioro de la situación visto el estado general de violencia sectaria que afectaba la provincia.

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En un principio la presencia del ejército fue saludada con alivio por ambas partes de la comunidad, pero su patrullaje por las calles de pueblos y ciudades de Irlanda del Norte despertó las viejas ideas nacionalistas de lucha antibritánica, especialmente cuando pareció que el papel del ejército se centraba en el mantenimiento del status quo y, por lo tanto, de la dominación protestante. Los motines y la violencia callejera se intensificaron en 1970 y así el IRA pudo asumir su rol tradicional en el Ulster tratando de proteger las áreas católicas de los ataques de los protestantes, ya que las manifestaciones y desórdenes habían forzado a éstos a responder a lo que consideraban como una amenaza a su posición de predominio.

El mismo IRA, no obstante, halló difícil reaccionar, ya que fue tomado por sorpresa durante los disturbios de 1969. Su tradicional dedicación a la causa de reunificación de Irlanda, mediante la violencia, llevó a ciertos elementos de sus cuadros a adoptar ideas marxistas y considerar que los obreros protestantes y católicos estaban siendo explotados por igual bajo control inglés, punto de vista éste desconocido para los protestantes del Ulster y algunos miembros del IRA.

En 1970 el movimiento se escindió en dos partes, con el recientemente formado Provisional IRA separándose de lo que se dio en llamar el Official IRA, quedando las ideas marxistas subordinadas a la acción en Irlanda del Norte. Ambos, Provisional y Official, sostuvieron siempre que su lucha es contra Gran Bretaña, no contra la población protestante del Ulster, pero la distinción es demasiado sutil porque esta última está firmemente decidida a mantener la unión con Gran Bretaña, lo que le valió la descripción de «leales», al describir la mayoría protestante de Irlanda del Norte.

Fuente Consultada:
Guerra de Guerrillas Operaciones, Grupos y Tácticas Ediciones Fernandez Reguera

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