Trashumancia Concepto La Ganadería en las Montañas



Trashumancia Concepto
La Ganadería en las Montañas

La economía agrícola de las regiones montañosas se caracteriza por una forma especial de seminomadismo. Por ejemplo en Austria y Suiza, durante el verano, grupos de pastores conducen grandes rebaños a los pastos de alta montaña. Este fenómeno se da también en las regiones mediterráneas y recibe el nombre de trashumancia o trashumación. Pero en estas comarcas los rebaños trashumantes están formados por ovejas que abandonan unos terrenos pobres en los que la hierba está seca y escasea

El nomadismo es un modo de vida que tiende a desaparecer, ya sea por la introducción de nuevas técnicas, ya se deba a la expansión industrial. Sin embargo, existe todavía un seminomadismo del que forman parte las costumbres de los pastores en la montaña y la trashumación en las regiones mediterráneas.

En ninguno de ambos casos se trata de verdadero nomadismo, ya que únicamente se desplazan los rebaños bajo el cuidado de pastores designados por la comunidad. Según las estaciones, el ganado es trasladado a diversos pastos, a veces muy distantes unos de otros.

Este seminomadismo se presenta bajo dos modalidades. La primera la encontramos en las regiones montañosas como Suiza o Austria. Allí, desde los primeros días del verano, la gente reúne el ganado del pueblo que bajo la vigilancia de algunos pastores es trasladado a los pastos de altura. Las pendientes, bastante suaves y cubiertas de hierba, libres de rocas desnudas, constituyen excelentes pastos. Estos pastos de altura representan la quinta parte de la superficie total de Austria y Suiza.

trashumancia en la montaña

El traslado de los rebaños es un acontecimiento que la gente del pueblo acostumbra festejar. De todos los pueblos salen caminos que se dirigen a tales pastos, situados a una altura aproximada de 1.200 m. Gracias al clima húmedo, indispensable a su crecimiento, la hierba de estas praderas es excelente y jugosa.

Por lo general, los pastos de altura son propiedad colectiva de los habitantes del pueblo, que confían durante unos meses el cuidado de su ganado a un equipo de pastores. Mientras el ganado permanece en los pastos de alta montaña sus cuidadores no descienden al valle ni una sola vez, sino que se instalan en cabanas construidas a este propósito en aquellas alturas. Cuidan del ganado y se encargan de la preparación de los productos lácteos, entre los que figura el famoso queso de Gruyere.

Pero, al correr del tiempo, también en este dominio se adoptaron nuevas técnicas, principalmente después de la creación de las cooperativas lecheras, para que la leche procedente de los pastos de altura llegara al valle con la mayor rapidez posible. A tal efecto se instalaron en la montaña estaciones de bombeo y canalizaciones o «lacteoductos», a través de los cuales llegaba la leche hasta las lecherías.

En otros lugares se ha instalado una red de cables y tornos por medio de los cuales la leche, encerrada en recipientes apropiados, no cesa de viajar hasta el valle.

Pero no es únicamente en la producción de leche en lo que se ocupan estos pastores de alta montaña; también siegan el heno que en otoño ha de llenar ya los graneros de las granjas. Los campesinos emplean este heno de los pastos altos como forraje de invierno. Y no son únicamente las praderas de las montañas las únicas productoras de heno; también lo cultivan en las pendientes suaves de sus vertientes situadas a menor altura en la ruta de los pastos altos. Los llaman replats, y en ellos cultivan también otras plantas forrajeras.



Para transportar el heno desde los pastos altos al pueblo los montañeses idearon un método muy práctico: el heno, empacado en enormes fardos, es conducido hasta el valle por el vaivén continuo de una cadena sin fin. Sin embargo, a veces son los propios campesinos los que van a buscar el heno. Atados a una cuerda se dejan izar hasta el pasto en cuestión; luego, con una bala de heno colgada de la espalda, vuelven a bajar por el mismo camino. Éste es el medio de transporte que reproduce la ilustración.

También el queso es transportado al pueblo con regularidad; algunos hombres, especialmente designados para este trabajo, se presentan constantemente en los pastos altos, de los que regresan llevando a la espalda una gran rueda de queso sujeta sobre un cuévano.

La trashumación es otra forma de seminomadismo arraigada, principalmente, en los distritos montañosos del Mediterráneo en donde las precipitaciones son insuficientes para que la hierba crezca de modo normal. Ésta es la razón de que el ganado de estas regiones no sea bovino, sino ovino: corderos para carne, ovejas para la producción de leche, carneros que proporcionan lana, y cabras.

Podríamos definir la trashumación diciendo que es el desplazamiento, según la temporada, de los rebaños de una región a otra de la que la separan tierras de cultivo poco propicias al desplazamiento del ganado. Tampoco en esta ocasión nos encontramos con un fenómeno puro de nomadismo, ya que únicamente cambian de lugar los rebaños acompañados de algunos pastores.

Se podría creer que la trashumación es un fenómeno histórico, pero no es así; la trashumación existe todavía en Francia, aunque haya quien pretenda que se halla en franca regresión. Lo que sucede es que se ha modificado el método de transporte, pues los rebaños, que antaño se trasladaban a los nuevos pastos a pie, son transportados actualmente en camiones e incluso por ferrocarril.

De modo que sólo por azar puede verse en la actualidad, en la carretera, a un rebaño; de aquí la idea de que la trashumación está en vías de desaparecer. Por el contrario, esta práctica sigue viva en España, en Francia y en otros países.

Los rebaños se ponen en marcha al empezar la época seca, o sea, de fines de mayo a mitad de junio, aunque los grandes desplazamientos se realizan durante la segunda quincena de junio. Inician el regreso a fines de setiembre, y antes de que termine el mes de octubre todos los rebaños se han reintegrado a sus establos, pues han de estar de regreso antes de las primeras nevadas.

Sería imposible citar todas las comarcas en que las ovejas pacen durante el verano, por lo que nos limitaremos a citar algunos lugares a modo de ejemplo, especialmente algunos pastos importantes de los Alpes franceses. El lugar más indicado de los Alpes meridionales, el valle por excelencia para la trashumación, es el de Ubaye, aunque hay otros valles situados más al norte, también muy utilizados para este propósito. En efecto, en ellos, sobre capas de marga y arcilla, se encuentran pastos mucho más ricos.

También se practica la trashumación en el macizo central, en los Pirineos y en Córcega. De modo que este sistema sigue siendo una manifestación viva de la economía agrícola de Francia, sistema que en todas partes del país se ve enfrentado a dos problemas.

El primero de ellos y el menos serio es la escasez de pastores: ya no hay forma de encontrar quien esté dispuesto a vivir en la montaña durante meses con la única compañía de un inmenso rebaño.
El segundo problema es mucho más arduo y estriba en la dificultad de hallar terrenos apropiados en los que puedan pastar los rebaños durante la estación invernal.



En verano, las regiones montañosas, cuya población disminuye al igual que la cría local, ofrecen excelentes pastos provistos de abundante forraje; pero, en las llanuras inferiores, las zonas de cultivo desplazan cada vez más a las praderas y surge el problema de saber dónde encontrar el alimento necesario para pasar el invierno. Este problema, al que hasta el momento presente no se ha podido hallar solución, proporciona numerosos quebraderos de cabeza a los ovejeros del sur.

EN ARGENTINA: El norte de Neuquén  es una de las últimas regiones del mundo donde se practica la trashumancia de los rebaños, lo que consiste en el traslado de los animales a mediados de noviembre hacia los campos altos de la cordillera en busca de los pastos y el agua que le servirán de sustento a sus animales y en marzo y abril el regreso a los campos de invernada, también en busca de las pasturas para alimentar el ganado.

Aunque desconocida por muchos y valorada por pocos, la Trashumancia ha sido el eje cultural, social y económico del Norte de la Provincia de Neuquén por cientos de años, logrando mantenerse viva, gracias a su geografía y lejanía de los principales centros urbanos de la región.

Con la llegada de la época estival hacia mediados de Noviembre, los arrieros emprenden una larga caravana hacia los campos de cordillera, junto a toda su familia, animales mayores y menores, en busca de pastos tiernos y abundantes agua, donde pasan el verano hasta fines de Marzo.

Al ver cuan sacrificado y con cuanta dedicación realizan el trabajo estos “campesinos” nace la “Agrupación Gaucha Bajada del Veranador” conformada como institución no Gubernamental y sin fines de lucro dispuesta a rescatar las tradiciones de los crianceros. (Fuente: http://www.argentour.com)

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