Marcello Malpighi Padre de la Histología Grandes Cientificos Sin Fama






En el siglo del italiano Marcelo Malpighi (1628-1694), la conjunción de la ciencia y la técnica engendran el mundo moderno. Brillantes investigadores contrastan con los médicos antiguos. Aunque el combatido William Harvey, que estudió en Padua, le corresponde el honor de haber demostrado el mayor descubrimiento de siglo, la circulación de la sangre, casi no hay término de la anatomía que no nos recuerde a alguno de sus admirables contemporáneos: se habla de glándulas de Bartholin, de cisterna de Pecquet, de conducto de Stenon, de senos de Valsalva, de folículos de Graaf, de conducto de Wirsung, de capas y glomérulos de Malpighi, etc.

Revelar la insólita realidad del universo fue tarea de estos titanes visionarios. Además, los primeros instrumentos ópticos eran malos, deformaban el objeto como un calidoscopio, lo coloreaban y eran más dignos de un volatinero que de un sabio. Copérnico no interesaba, en parte porque no “demostraba” nada práctico.

MARCELO MALPIGHI (1628-1694):Malpighi, nacido en una pequeña localidad próxima a Bolonia, Italia, el año 1628, ingresó a estudiar medicina en la Universidad de Bolonia donde tuvo como profesor a un renombrado anatómico, Massari, quien cobró afecto a su discípulo y le facilitó su propia biblioteca para que se nutriera del conocimiento de grandes de la ciencia médica como Vesalio, Fabricius y Harvey.

También encontró allí un matrimonio feliz casándose con la hermana menor del profesor Massari,

Malpighi fue el primero en ver, con un microscopio hecho por el mismo, los alvéolos pulmonares.

El hizo un descubrimiento mayor cuando, estudiando los tejidos del pulmón, observó que las arterias pulmonares más pequeñas se subdividían para formar diminutas redes capilares. De esta forma completó lo avanzado por Harvey al descubrir la circulación de la sangre. Otro descubrimiento de Malpighi fueron los corpúsculos sanguíneos.

Comenzó con una lupa y luego Divinia, de Roma, le fabricó microscopios compuestos: en éstos el objetivo da una imagen agrandada, y el ocular hace las veces de lupa. La óptica moderna demuestra que una mayor perfección óptica es imposible. Fueron el múltiple Roberto Hooke y Nehemías Grew quienes iniciaron este esfuerzo de generaciones que concluye en el microscopio actual. Malpighi comprobó de visu (en el ala del murciélago y en el pulmón de la rana) el paso de la sangre desde el sistema arterial al venoso; demostró que los animales minúsculos también poseen órganos diferenciados y describió las tráqueas  respiratorias del  gusano de seda:  estudió  la embriología  del  pollo

En una monografía titulada La estructura y Metamorfosis de gusano de seda, hizo la primera descripción completa de la anatomía interna de un invertebrado, descubriendo los aparatos respiratorio, digestivo, excretorio, y nervioso de un insecto Particular atención puso en esos tubitos que constituyen los órganos excretorios y que describió minuciosamente, los que hasta hoy son conocidos como “tubos de Malpighi”.

Después volcó sus observaciones al estudio de la vida vegetal El microscopio le mostró una disposición de pequeñas unidades que llamó “utrículos”. De hecho se adelantó casi dos siglos a E teoría celular de Schleiden.

Fue también el primero en advertir las estomas, los pequeños poros que en la epidermis de las hojas realizan el intercambio que significa el proceso de respiración y también de la fotosíntesis de la planta. SuAnatomia de las plantas significó un gran paso para la botánica.

También aplicó el microscopio a la indagación necrópsica. Su tratado De polipo cordis y otros sucesivos, contienen referencias detalladas a la casuística anatomopatológica que fue recogiendo. Precisamente, en sus últimos años, cuando estaba en Roma, tuvo como alumnos a personajes como Giorgio Baglivi, Giovanni Maria Lancisi y Antonio Pacchioni, en cuyas obras la anatomía y la anatomía patológica están íntimamente ligadas.

Por sus estudios sobre los embriones de pollo se le considero fundador de la embriología descriptiva.

TÉCNICA Y VOLUNTAD: Los instrumentos que nos revelaron el mecanismo íntimo de la vida eran débiles, rudimentarios, inseguros. A su lado, los actuales son verdaderos prodigios. Pero no olvidemos que mediante la tenacidad y el empeño de Pasteur, de Koch, de Roux, de Behring, de Ramón y Cajal y de tantos artífices de la ciencia moderna se lograron asombrosos descubrimientos con aparatos tan incómodos c imperfectos que va ni se utilizan en sus tareas elementales.

AMPLIACIÓN DEL TEMA: Malpighi fue el primero en poner bajo el objetivo de un microscopio un fragmento de sustancia viva.

Pudo así demostrar que cada órgano viviente está formado por la unión de diversos tejidos, y cada tejido, a su vez, por la asociación de un gran número de elementos, invisibles a simple vista y de distinta forma y aspecto: las células, que él llamó “utrículos” o “sáculos”.

Casi un siglo antes, otro gran médico italiano, Andrés Cesalpino, había imaginado la necesidad de la presencia de unos sutilísimos canales, llamados hoy capilares, que uniesen las arterias con las venas, mas no probó su existencia.

Fue Malpighi quien anunció, en el año 1660 haber comprobado la presencia de los vasos capilares en una membrana del cuerpo de una rana. “He exterminado casi toda la raza de las ranas”, exclamó Malpighi. Tantas fueron las experiencias que le había costado ese descubrimiento… Malpighi demostró que los pulmones son un conglomerado de vesículas, cada una de ellas rodeada de una sutilísima red de vasos sanguíneos. El nombre de “alvéolo” con que él designó esas vesículas, aún se usa en nuestros días.

Malpighi se dedicó a la observación de la sangre y notó en ella los corpúsculos rojos. Estudió luego la estructura de la piel e individualizó en la epidermis el estrato o capa germinativa, que hoy se conoce con el nombre de capa o cuerpo mucoso de Malpighi.

Estudió los tejidos de la lengua y estableció que las papilas eran los órganos del gusto. Examinó los tejidos de numerosos elementos: hígado, bazo, riñones, etc., individualizando también en estos órganos estructuras y corpúsculos diversos, que se designan, muchos de los mismos, con su apellido, como por ejemplo las “pirámides de Malpighi” del riñón, los “glomérulos” del mismo, y los “corpúsculos” del bazo. También los dientes, los huesos y el cerebro fueron estudiados por él.

Verdadero biólogo, Malpighi se ocupó también de zoología y botánica y describió en dos tratados: De formatione pulli in ovo y De ovo incubato, el desarrollo del embrión en el huevo hasta la formación del pollito. Lo rudimentario de los elementos que usaba, en relación con ei volumen y la profundidad de su trabajo, da la medida de la agudeza y el ingenio de este sabio.

Marcelo Malpighi nació en Gevalcore, una población cercana a Bolonia, en el año 162S. A los 21 años decidió dedicarse a los estudios de medicina. Solicitó entonces entrar en una Academia, en la cual se estudiaban problemas anatómicos y se practicaban estudios sobre animales y cadáveres humanos. Esto desató la ira de los profesores que lo examinaron, contrarios a este género de investigaciones.

Por algunos años obstaculizaron su labor y se negaron sistemáticamente a permitir que Malpighi se doctorara. Sin embargo, a los 28 años era profesor universitario, y pasé su vida enteramente dedicado a la investigación, en las ciudades de Pisa, Mesina y Bolonia, obligado a estos cambios de residencia por la hostilidad de los estudiosos de entonces, partidarios de la vieja escuela.

Finalmente le fue concedida, en mérito y reconocimiento a su labor, la distinción de socio de la Real Sociedad de Londres. Casi al término de su vida, fue llamado a Roma para desempeñarse como médico del papa Inocencio XII. Allí le sorprendió la muerte el 30 de noviembre de 1694.

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