Dinosaurio de la Patagonia Hallazgo de Craneo Argentina Abelisaurus



DINOSAURIOS DE LA PATAGONIA ARGENTINA CRANEO DEL ABELISAURUS

HISTORIA DEL ABELISAURUS EN LA PATAGONIA ARGENTINA:

La paleontología de vertebrados argentina ha engrosado recientemente su conocimiento de los antiguos habitantes de la Patagonia, gracias al hallazgo de un magnífico cráneo de dinosaurio carnívoro procedente de las cercanías del lago Pellegrini, al norte de la provincia de Río Negro.

Su descubridor, el profesor Roberto Abel, es Director del Museo Provincial de Cipolletti, y hace ya varios años se dedica a la búsqueda y colección de restos fósiles en su provincia. El hallazgo del ejemplar fue fruto de la dedicación y empeño, pocas veces valorada, de este “cazador de fósiles”.

El material fue enviado al Museo Argentino de Ciencias Naturales de Buenos Aires para su restauración y estudio. Luego de un análisis preliminar, realizado por el doctor José F. Bonaparte y quien escribe, el cráneo fue devuelto al museo rionegrino donde se halla en exhibición. El nuevo dinosaurio ha sido bautizado con el nombre de Abelisaurus comahuensis, cuyo significado informal sería “el dinosaurio de Abel que habitó el área del Comahue”

La roca que contenía al Abelisaurus se compone de areniscas depositadas por la acción de ríos que recorrían el norte y noroeste patagónico hace 70 millones de años. Los mismos, quizás provenientes de zonas altas situadas hacia el oeste, desembocaban en un extenso mar que cubría amplios sectores del sur argentino; su transgresión, proveniente del Atlántico, se produjo como resultado de descensos parciales del suelo patagónico.

Los dinosaurios de la Argentina

De todas las regiones en el mundo en las que los dinosaurios se desarrollaron, la única donde puede seguirse su historia evolutiva, desde sus orígenes hasta su extinción, es la Patagonia, en el sur de Argentina.

Es interesante destacar que estos estudios apoyan una imagen diferente a la ordinaria, que los identifica como monstruos pesados y torpes. Revelan que se desplazaban a una velocidad mucho mayor que la de cualquier animal de la época y eran despiertos y activos.
Los dinosaurios (deinos saurus: lagartos terribles), que aparecieron en el Triásico (hace unos 200 millones de años), dominaron la tierra durante el Jurásico (180 millones de años) y el Cretácico (unos 120 millones de años).

Fueron, sin duda, los vertebrados más importantes en la historia de la Tierra. Emparentados con los cocodrilos, los lagartos y las serpientes, se expandieron con gran libertad, logrando algunos dimensiones enormes. Vegetarianos o carnívoros, caminaron sobre dos patas o se apoyaron en las cuatro.

Los dinosaurios constituyeron un grupo de reptiles muy abundantes y diversos que dominaron los ambientes continentales durante el transcurso de la Era Secundaria o Mesozoica. Esta Era se extendió entre los 240 y 65 millones de años, y se la divide en tres períodos (del más antiguo al más reciente): Triásico, Jurásico y Cretácico.



Como puede verse en la figura , se reconocen dos grandes agrupaciones dentro de los dinosaurios, diferenciadas en base a las características de sus pelvis (caderas): los ornitisquios, de pelvis similares a las de las aves, y los saurisquios, cuyas caderas responden al modelo típicamente reptiliano. El primero de los órdenes incluye sólo formas herbívoras, tanto cuadrúpedas como bípedas. El orden restante está integrado por herbívoros cuadrúpedos (los saurópodos) y por carnívoros bípedos (los carnosaurios). El Abelisaurus es incluido dentro de estos últimos.

evolucion de los dionosaurios

Los carnosaurios incluyen a los mayores depredadores terrestres de todos los tiempos, conociéndose entre ellos formas tales como Tyrannosaurus, del Cretácico del Hemisferio Norte, que alcanzaba 5 metros de altura y unos 15 metros de longitud.

El cuerpo de estos reptiles era soportado exclusivamente por sus patas traseras, que adoptaban una disposición erecta por debajo del cuerpo, a la manera de las aves actuales. En neto contraste, los miembros anteriores tendieron a reducirse en el curso de la evolución del grupo. Los mismos no participaban en la locomoción. La pelvis actuaba como pivote del movimiento corporal, relacionándose mediante poderosos músculos con las patas y la cola; esta última estaba bien desarrollada y funcionaba como balance o contrapeso del resto del cuerpo.

Imagen de dinosaurio abelisaurus - PARTES

Quizás el aspecto más destacable de estos dinosaurios sea su cabeza, en la que se concentraban las actividades de predación; la boca, formada por grandes mandíbulas provistas de numerosos dientes, permitía a estos seres atrapar, matar y engullir grandes presas. Se supone que los carnosaurios, a pesar de su tamaño, fueron relativamente ágiles y de desplazamientos rápidos, caracteres que los habrían convertido en bestias verdaderamente peligrosas. Los mayores carnívoros de la actualidad, cocodrilos, leones y osos, quedarían reducidos a enanos frente a cualquiera de los extintos carnosaurios.

Argentina cuenta con significativos restos de este linaje, incluyendo esqueletos completos, de los tres períodos del Mesozoico. Del Valle de la Luna, San Juan, proceden restos de formas arcaicas, tales como Harrerasaurus, que representan la primitiva radiación adaptativa del guipo, ocurrida a linos del periodo Triásico, hace 200 millones de años. Este género de unos 4 m. de longitud, cazaba reptiles hervívoros de porte mediano, incluyendo en su dieta a los ornitisquios del género Pisanosaurus, que no superaban el metro de largo.

El próximo estadio de la evolución de los carnosaurios está representado por el Piatnitzkysaurus, hallado en Cerro Cóndor, Chubut. Esta forma jurásica convivió con los grandes saurópodos del género Patagosaurus, que habitaban zonas cercanas a cuerpos de agua donde tendrían a su disposición abundante cantidad de material vegetal. Es probable que los Piatnitzkysaurus hayan cazado en grupos, atacando a los individuos más pequeños o enfermos de las manadas de Patagosaurus.

La etapa final de la historia de los carnosaurios, correspondiente a las formas cretácicas, se destacó por el gran tamaño y grado de especialización desarrollado; Abelisaurus y Tyrannosaurus constituyen interesantes ejemplos de este estadio, próximo a la extinción definitiva del grupo.

Abelisaurus: caracteres y parentesco

CRANEO DE ABELISAURUS

El cráneo de Abelisaurus, de 85 centímetros de longitud, se caracteriza por su hocico largo y alto, provisto de amplias fenestras, inusualmente desarrolladas, entre las fosas nasales y las órbitas. La superficie dorsal del hocico estuvo cubierta por una piel áspera y gruesa, tal como lo indican las cortas y fuertes proyecciones óseas de los huesos nasales. Este carácter se encuentra con frecuencia en los integrantes del linaje de los carnosaurios, y su significado habría sido el de proteger al hocico cuando lo introducían en el cuerpo voluminoso y resistente de las víctimas.



CRANEO DE ABELISAURUS

Foto del cráneo del Museo Rivadavia

La efectividad de sus mandíbulas estaba asegurada por los maxilares, estaba asegurada por los maxilares, altos y robustos. Los dientes de Abelisaurus comprimidos lateralmente y de bordes afilados y aserrados actuaron como cuchillos para desgarrar carne y tendones.

Los ojos se encontraban bien arriba a los lados del cráneo, y una prominencia ósea a manera de “ceja” los protegía dorsalmente.

Los músculos encargados de cerrar las mandíbulas se alojaban por detrás de las órbitas. Los mismos, al producirse esta acción, se acortaban y se ensanchaban a la vez; consiguientemente estos músculos tendían a salir por las amplias aberturas temporales, desarrolladas con este propósito.

Pero lo que se ganó en espacio para alojar músculos temporales se perdió en espacio para alojar materia gris, convirtiendo al cerebro en una porción ridículamente pequeña del sistema nervioso. Los carnosaurios prefirieron un buen aparato bucal a un buen nivel intelectual.

Tomando en cuenta las proporciones craneanas, se estima que Abelisaurus alcanzó los 3 metros de altura en posición bípeda, y una longitud total de 7 metros.

La comparación efectuada entre Abelisaurus y otros carnosaurios, da cuenta de que se trata de una forma totalmente nueva para la ciencia.

Presas probables del Abelisaurus: los titanosaurios y los kritosaurios.
Abelisaurus estuvo capacitado para cazar y matar otros grandes reptiles, entre los cuales los candidatos más probables fueron los gigantescos saurópodos. Este linaje incluye a los dinosaurios de mayor tamaño, superando algu nos los 30 metros de longitud.

Estas moles, de hábitos herbívoros se caracterizan por su condición cuadrupedal (los miembros anteriores v posteriores sostenían como columnas al cuerpo voluminoso) y por su largo cuello que termina en una cabeza de reducidas dimensiones Los saurópodos contemporáneos de Abelisaurus pertenecen al grupo de los titanosaurios, habiéndose reconocido lo géneros Laplatasaurus, Titanosaurus, Argyrosaurus y Antarctosaurus. Es probable que estos herbívoros se alimentaran del follaje de vegetales de gran parte, como araucarias, pino, etc.

En las zonas central y este de la provincia de Río Negro han sido registrados restos del género Kritosaurus, ornitisquio caracterizado por su hocico chato y ancho (similar al de los patos). Estos dinosaurios vivían en zonas costeras, frecuentando ríos y quizás el antiguo mar que mencionamos al comienzo. En esos cuerpos de agua los Kritosaurus habrían encontrado refugio al ser atacados por los Abelisaurios o formas afines.

Futuros estudios del Abelisaurus, como también de los restantes reptiles asociados, ayudarán a comprender mejor aspectos evolutivos, paleogeográficos y paleoecológicos de las faunas mesozoicas argentinas.

El hallazgo realizado por el profesor Abel pone nuevamente de manifiesto la extraordinaria riqueza fosilífera de nuestra Patagonia.

MAS SOBRE LOS DINOSAURIOS…

Los dos órdenes principales, cuyas diferencias se muestran en los huesos de la pelvis y en las características dentarias, fueron los saurisquios y los ornitisquios. Los primeros tuvieron el predominio, generando herbívoros gigantescos y carnívoros terribles. Los ornitisquios, en mayor parte herbívoros inofensivos, fueron los antecesores de las aves.

Por largo tiempo, durante la totalidad de la época de los dinosaurios, la naturaleza fue benigna en la Patagonia, brindando un habitat ideal. El clima era tropical, húmedo y las aguas de mar, cálidas. Las orillas de lagunas y pantanos estaban cubiertas de bosques de coniferas, de heléchos, de gingkoales…

elogios importantes para la mujer

Los dinosaurios patagónicos tuvieron una gran etapa pangeica, cuando los continentes no estaban separados (Triásico-Jurásico) y gondwánica, cuando se separaron Gondwana y Laurasia (Cretácico), hasta que cerca de la finalización del Cretácico, por la apertura definitiva del Atlántico sur, quedaron aislados.

Pero, poco antes del fin del Cretácico, un puente terrestre o tal vez islas escalonadas, que debieron existir donde el Mar de Tethys, que separaba los supercontinentes, era más estrecho, permitió que algunos dinosaurios de América del Sur emigraran a América del Norte y viceversa, generando un notable intercambio de fauna terrestre.

La evolución orgánica de los dinosaurios patagónicos está en correspondencia con los periodos geológicos: Triásico, Jurásico y Cretácico, registrándose una transformación que fue desde las formas óseas más primitivas hasta las más avanzadas.

Un descubrimiento extraordinario, único en el mundo, constituyó el hallazgo de José F. Bonaparte, en 1976, en la Patagonia austral (Santa Cruz): un nido de dinosaurios triásicos. Junto a los huevos fosilizados había de ocho a diez ejemplares recién nacidos de Prosauropoda. Representaron una valiosa posibilidad de estudiar, por primera vez, el desarrollo ontogenético de un grupo que, al finalizar el Triásico, se extinguió en todo el mundo y fue reemplazado por sus descendientes, los Sauropoda.

Saurópodo es el Patagosaurus fariasi, del Jurásico, herbívoro de gran talla, cuadrúpedo, hallado en Cerro Cóndor (Chubut), y exhibido en el Museo de Ciencias Naturales de Buenos Aires.

En Cañadón Asfalto, se halló del Jurásico Medio, un Carnosauria de la familia Allosauridae: él Piatnitzkysaurus floresi. Los allosaurios fueron los primeros gigantes, los depredadores más terribles de los sauris-quios, auténticos flagelos de llanuras y bosques. Sólo la primera ave, el Árchaeopteryx, parecía no temerle.

Este poderoso carnívoro, bípedo, de brazos pequeñísimos, muestra en todas sus vértebras y huesos largos, un notable sistema de cavidades “neumáticas”, quizás llenas de gas, eventualmente regulables, que le habrían permitido un fuerte movimiento de aceleración y velocidad.

dinosaurio patagonia

En el Museo Rivadavia, se exhibe este ejemplar de Patagosaurus fariasi, herbívoro del Jurásico Medio, hace 150 millones de años. Este mide 14 m de largo y alcanza 5 de alto.

Excepcional en realidad es el hallazgo, en 1984, del Carnotaurus sastrei, en Bajada Moreno (Chubut), de fines el Cretácico Superior. Se trata de un carnosaurio, único en el mundo, porque su cráneo presenta la particularidad, entre todos los dinosaurios carnívoros, de tener dos robustos cuernos supraorbitarios, los cuales han modificado la anatomía de la región orbitaria superior.

paginas web

Aún tratándose de un tipo ecológico comparable a los de Laurasia, la evolución de la forma patagónica siguió caminos distintos debido al prolongado aislamiento de Gondwana y Laurasia, durante el Cretácico. De esta especie se han encontrado impresiones de la piel.

También  han sido descubiertos en Patagonia los llamados “dinosaurios pico de pato”, Hadrosauridae, ornitisquios herbívoros, con una poderosa cola que hace pensar que hayan sido muy buenos nadadores.

Su presencia es de extrema importancia paleografía porque documenta la existencia de una conexión física entre ambos continentes, ya que este grupo se verificó en América del Norte, siendo inmigrante en América del Sur.

Muchos más son los ejemplares hallados en Patagonia. De impresionante riqueza paleontológica, registra la vida de los dinosaurios en todo su intervalo geológico de 135 millones de años de duración. Desde su aparición, hasta su extinción. Y su climax, que se produjo al final del Cretácico cuando aparecen sobre laTierra las primeras plantas de flor, angiospermas, de las que se desconoce su origen. En competencia con la antigua flora, alcanzaron un rápido predominio, favorecidas por los insectos y estimulando notablemente a los dinosaurios herbívoros.

dinosaurio de la patagonia

El Pterodaustro guiñazui era un reptil volador cuyo tamaño oscilaba de 1 a 2.5 m de envergadura en las alas. Es de la Formación Lagarcito, Cretácico Inferior, de la localidad de Hualtarán, San Luis, Argentina.

La desaparición súbita de los dinosaurios es un interrogante. ¿Por qué se extinguieron todos?, ¿no pudieron adaptarse a las condiciones geológicas cambiantes?, ¿hubo un envejecimiento de la raza?, ¿fueron superados por los mamíferos? La realidad indica que no pudieron franquear la transición cretácica-eocena.

Fueron reflejo de un mundo fascinante, poblado de enormes criaturas, con cambios geológicos poderosos y exóticas plantas. Su estudio nos conecta con la tenacidad del hombre por ir másalláen su conocimiento del extraordinario mundo en que vive.  (Fuente consultada:Revista GEOMUNDO Vol. 13 N°04)

OTROS YACIMIENTOS DEL TRIÁSICO:
Aunque en menor cantidad y diversidad que en Ischigualasto, en otras se han hallado fósiles de los primeros dinosaurios.

Si bien la Patagonia argentina es reconocida por la abundancia de fósiles de grandes dinosaurios del Jurásico y Cretácico que allí se han hallado, también ha brindado información sobre los del Triásico. En la década de 1960, el doctor Rodolfo Casamiquela trabajó en un yacimiento ubicado en la formación Cañadón Largo, del grupo El Tranquilo, en la provincia de Santa Cruz, que presenta características tal vez únicas en el mundo.

Allí se han encontrado una variedad de ejemplares completos y fragmentados del Mussaurus patagónicas, un dinosaurio sauropodomorfo de fines del Triásico, pertenecientes a recién nacidos, juveniles y adultos; inclusive, un grupo formado por 11 pichones y dos huevos ubicados en lo que, probablemente, era un nido.

Esta abundante información permitió hacer estudios sobre las diferencias morfológicas que presentaban estos animales en su crecimiento y aspectos de su comportamiento reproductivo: el hallazgo del nido hace suponer que los individuos jóvenes permanecían en el nido por algún tiempo y los padres cuidaban de ellos.

Otro yacimiento de importancia es el de la formación Santa María, en el sur del Brasil, donde se encontraron, entre otros, los restos del Stauríkosaurus, de .características similares al Herrerosaurus. Este y otros restos de dinosaurios saurisquios hallados en Argentina y Brasil han permitido establecer que el grupo estaba ampliamente distribuido en la región y también en otras zonas. 

Fuente Consultada: Revista Patagónica Nro. 20  Año IV – 1984 – Nota de Fernando E. Novas

https://historiaybiografias.com/archivos_varios5/estrella1_bullet.png

ocio total

juegos siete diferencias
imagen truco limonimagen cazar serpienteimagen depositos acertijo


noparece

fotos

creencias

anticonceptivos

mujeres

actitudes

actitudes


puzzles


OTROS TEMAS EN ESTE SITIO

final

------------- 000 -----------

imagen-index

------------- 000 -----------