La Gaceta de Buenos Aires Fundado por Moreno



La Gaceta de Buenos Aires: Mariano Moreno Periodismo en Virreinato Río de la Plata

Orígenes del periodismo: El primer reportero de Argentina (II)

Desde hace años se ha establecido como el Día del Periodista en Argentina todos los 7 de junio, tomando como referencia la fundación de uno de los primeros medios gráficos del país: La Gaceta de Buenos Ayres.

Mariano Moreno fue uno de los fundadores de dicho semanario que respondía únicamente a los intereses del Gobierno de la época, y en consecuencia muchos consideran a Moreno como el primer periodista de la Argentina, aunque la verdad dista mucho de esta hipótesis.

Después de algunas investigaciones realizadas por expertos en historia argentina, se ha podido llegar a la conclusión de que en realidad Moreno no fue el primer periodista del Río de la Plata, siempre que consideremos a Mariano Moreno como tal, claro está.

Lo cierto es que el español Francisco Antonio Cabello y Mesa es en realidad el pionero de la profesión, ya que el 1 de abril de 1801 fundó El Telégrafo Mercantil, medio que logró subsistir luego de la Revolución de 1810.

No obstante, muchos historiadores han llegado a señalar que no puede considerarse pionero del periodismo argentino a un español, por lo que recurren a citar a Moreno como el primero de su raza.

Sin embargo, existen aún así dos antecedentes criollos que comenzaron con esta profesión mucho antes que Moreno. Tal es el caso de Juan Hipólito Vieytes, que fundó el Semanario de Agricultura, Industria y Comercio el 1 de septiembre de 1810, y el caso de Manuel Belgrano, que en los albores del siglo XIX se convirtió en el director del Correo de Comercio de Buenos Aires.

Si bien durante un tiempo La Gaceta de Buenos Ayres se convirtió en un medio verdaderamente monopólico, que buscaba difundir la información oficial para manipular a la opinión pública, lo cierto es que finalmente el 20 de abril de 1811 se dictó un reglamento bajo el título «Libertad de imprenta», que incluía dentro de los medios de comunicación los derechos de los ciudadanos de publicar sus ideas y pensamientos.

Fuente Consultada Para El Contenido:
100 Historias de la Historia Argentina – Norberto Chab

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La política cultural desarrollada por la Junta de Gobierno de 1810 a impulsos de Mariano Moreno, tuvo su primera exteriorización en la creación de la Gaceta de Buenos Aires, hoja de combate en favor de la revolución que nació como órgano del primer gobierno patrio.

Los propósitos a que respondía su creación fueron expuestos claramente por Moreno, en la Orden de la Junta que redactó y fué publicada el 7 de junio de 1810.

«El pueblo —afirmó — tiene derecho a saber la conducta de sus representantes, y el honor de éstos se interesa en que todos conozcan la execración con que miran aquellas reservas y misterios inventados por el poder para cubrir los delitos».

Por eso, misión del órgano de la revolución fué dar «una exacta noticia de los procedimientos de la Junta», estableciendo una continuada comunicación con el pueblo a fin de hacerle conocer «las medidas que acuerde para consolidar la grande obra que ha empezado» y notificarle, con sinceridad y franqueza, «los estorbos que se oponen al fin de su instalación» y «las medidas que adopta para allanarlos».

A pesar de ser un periódico oficial, la «Gaceta» solicitó la colaboración de los ciudadanos, abriendo sus páginas «a las advertencias que desee dar cualquiera que pueda contribuir con sus luces a la seguridad del acierto».

El primer periódico verdaderamente argentino fue así hasta el pueblo y proclamó un principio esencial de toda auténtica democracia: la libertad de escribir, precepto con que Moreno inició el tercer número del periódico.

«Seamos, una vez — expresaba el secretario de la Junta —, menos partidarios de nuestras envejecidas opiniones; tengamos menos amor propio; dése acceso a la verdad y a la introducción de las luces y de la ilustración: no se reprima la inocente libertad de pensar en asuntos de interés universal; no creamos que con ella se atacará jamás impunemente al mérito y la virtud, porque hablando por sí mismos en su favor y teniendo por arbitro imparcial al pueblo, se reducirán a polvo los escritos de los que indignamente osasen atacarles.

La verdad, como la virtud, tienen en sí mismas su más incontestable apología; a fuerza de discutirlas y ventilarlas aparecen en todo su esplendor y brillo».

Esta afirmación de la libertad de pensamiento, que hacía de la prensa un instrumento de la democracia, coincidía con la sentencia de Tácito que encabezaba la «Gaceta»: Raros tiempos de felicidad aquellos en que se puede sentir lo que se quiere y decir lo que se siente.

Tribuna de la revolución, las páginas de la «Gaceta» expusieron, a través de la pluma de Moreno, la doctrina de Mayo, cuyo sentido igualitario y democrático alcanzó su expresión más alta en el decreto de abolición de los honores al Presidente de la Junta. «La libertad de los pueblos — escribió Moreno — no consiste en palabras, ni debe existir en los papeles solamente.



Cualquier déspota puede obligar a sus esclavos a que canten himnos a la libertad; y este cántico maquinal es muy compatible con las cadenas y opresión de los que lo entonan. Si deseamos que los pueblos sean libres, observemos religiosamente el sagrado dogma de la igualdad.

Si me considero igual a mis conciudadanos, ¿por qué me he de presentar de un modo que les enseñe que son menos que yo? Mi superioridad sólo existe en el acto de ejercer la magistratura, que se me ha confiado; en las demás funciones de la sociedad soy un ciudadano, sin derecho a otras consideraciones que las que merezca por mis virtudes».

Durante diez años, se publicó la «Gaceta», en cuyo curso cambio de redactores, de formato y a veces de título. A Mariano Moreno sucedieron como redactores: Gregorio Funes, Pedro José Agrelo, Vicente Pazos Silva y Bernardo. Monteagudo.

En 1812, el Triunvirato decidió cambiar su nombre por el de Gaceta Ministerial, el que tres años más tarde se cambió por el de Gaceta del Gobierno, estando su redacción a cargo de Nicolás Herrera, Julián Alvarez y Bernardo Vélez.

Finalmente en 1819, recuperó el periódico su primitivo título y su nuevo redactor, el sacerdote chileno Camilo Henríqucz, formulaba su voto de fe en la libertad de prensa, manifestando: «el sosiego imperturbable a que aspiran los gobiernos despóticos es el silencio de lbs sepulcros, la inacción de los sentimientos nobles, el olvido de los derechos naturales, la inercia y el embrutecimiento del ánimo».

Siendo su redactor el Dr. Manuel Antonio de Castro, en septiembre de 1821 terminó sus días la Gaceta de Buenos Aires, suprimida por decreto subscripto por Rivadavia, en razón de que los objetivos perseguidos por el periódico — informar al pueblo respecto a los actos del gobierno — eran cumplidos por la reciente creación del Registro Oficial.

Fuente Consultada: HISTORIA DE LA CULTURA ARGENTINA -ARTE-LITERATURA-CIENCIA- Manuel Horacio Solario Editorial «El Ateneo»

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