El Templo de Baalbek Historia Caracteristicas de su Construccion



El Templo de Baalbek: Historia y Características de su Construcción

Los templos, proyectados con más grandeza y suntuosidad que los de la Acrópolis de Atenas, no llegaron nunca a terminarse. Aunque —según opinión de los árabes— ángeles y espíritus se unían con todas sus fuerzas en la construcción del impresionante recinto religioso del valle de Bekaa (de la antigua Celesiria) entre el Líbano y el Antilíbano, al oeste de la actual Baalbek, pasó el tiempo sin ver su terminación.

Fue en su tiempo una de las ciudades más ricas, florecientes y prósperas de Siria, y hoy día es solamente un montón de ruinas y un lugar donde habitan unos 2000 habitantes. Las guerras, los terremotos y la insensatez humana colaboraron a que el visitante sólo pueda ver hoy un humilde reflejo del pasado esplendor.

Pueden distinguirse en las ruinas tres períodos históricos correspondientes al primero: las construcciones subterráneas de la plataforma sobre la que se levanta el templo; al segundo: las ruinas del templo propiamente dicho y al tercero: las edificaciones que los árabes construyere para convertir los antiguos muros en fortificaciones. Sol: por lo que se ve, puede darle una idea de la significación que tuvo en un tiempo este lugar dedicado al dios de sol.

Del enorme trabajo técnico de hace siglos son testigos no sólo los gigantescos sillares y columnas (las más altas del mundo) de Baalbek, sino también las canteras abandonadas en la carretera de Zebedani, a diez minutos de distancia de la ciudad templaría a la que los constructores iban a buscar sus materiales. «Hadschar EI-Hubla«, piedra de las embarazadas, se llama a la enorme roca que puede verse allí. Debió estar destinada a la construcción de la muralla que debió rodear el recinto.

templo de baalbek

Panorámica de! magnífico templo de Baco de Baalbek, denominado también de Venus. Se construyó aparte del recinto de Júpiter y se conserva en la actualidad casi entero. Es considerado como una de las más maravillosas y perfectas construcciones en su estilo.

La piedra, que aún no se ha soltado de la roca, mide 21,5 m de largo, 4,3 m de alto, y 4,8 m de ancho; pesa unas 2000 toneladas. Hadschar EI-Hubla es el sillar más grande del mundo conocido hasta hoy. Originariamente, el valle de Bekaa estaba dedicado a Baal —de ahí la denominación Baalbek—, que era la principal divinidad de los pueblos babilonios, caldeos, fenicios y de otros pueblos menores también orientales, era el dios supremo, en su honor se sacrificaban terneros y bueyes en torno suyo danzas sagradas en las que los ejecutantes se mutilaban las extremidades con cuchillos y las jóvenes doncellas ofrecíanse en su honor.

Ya en aquel tiempo, en el lugar de las actuales ruinas de templos, debió existir un santuario fenicio de no poca importancia, pues cuando, en el siglo II antes de nuestra era, comenzaron su señorío sobre esta parte de Siria los reyes Lagidas griegos, compararon al dios de Baalbek con el dios del sol que ellos adoraban en la ciudad egipcia de Heliópolis. 

Heliópolis fue también el nuevo nombre de Baalbek, proclamado durante el reinado de Alejandro Magno que nació el año 356 antes de Jesucristo, fue hijo de Filipo II rey de Macedonia y de Olimpia, engrandeció el reino heredado de su padre, derrotó a los tebanos, venció a Darío, rey de los persas, sometió bajo su poder la Capadocia, se apoderó de Jerusalén, Damasco sucumbió bajo sus poderosos ejércitos, invadió Egipto fundando la ciudad de Alejandría, que más tarde sería ampliada por los árabes y sería el centro de la cultura de los Tolomeos y poseyó la mayor biblioteca de todos los tiempos (según se cree compuesta de unos 800.000 volúmenes), atravesando el río Eufrates se internó en Persia, tomó la fabulosa ciudad de Babilonia capital del imperio asirio y que fue fundada en 2640 a J.C. por Nemrod, quemó Persépolis, y llegó incluso hasta el mismo río Indo venciendo a Poro.

Este gran caudillo quería unir en un lazo a las civilizaciones de occidente y oriente por medio de un intercambio comercial y de enseñanzas; murió en Babilonia a la edad de 33 años y su imperio se desmoronó a consecuencia de las rencillas y envidias surgidas entre sus generales.



Los dioses de la época fenicia recibieron nuevos nombres. El dios del tiempo y de la lluvia Hadad se llamó en adelante Zeus; la diosa de la naturaleza y del agua Atargatis fue equiparada a la Afrodita griega, y el dios del crecimiento y de la fertilidad, perteneciente también al culto de Baal y cuyo nombre no se ha conservado, fue absorbido por Hermes.

Durante los siglos que siguieron hasta el nacimiento de Jesucristo, la ciudad cambió varias veces de manos y de gobernantes. Probablemente durante la época de los Seleucidas se construiría la gigantesca terraza sobre la que están hoy los restos del templo de Júpiter.

Entonces le tocó el turno a una dinastía árabe de influencia griega, que gobernaba con el consentimiento de Roma. Cleopatra gobernó durante cinco años en esta parte de Siria. Finalmente la ciudad se incluyó oficialmente en el imperio romano. Augusto la amplió como fortaleza fronteriza.

Los legionarios romanos trajeron consigo sus propios dioses. Una vez más tuvieron que adaptarse los nombres. Zeus se convirtió en Júpiter; a causa de algunas pequeñas diferencias se le añadió el calificativo de «Helioppolitanus». Afrodita se convirtió en Venus, y Hermes pudo metamorfosearse en Mercurio.

Más tarde, cuando el culto de Baco llegó en Roma a su punto culminante, también en Baalbek se celebraron misterios báquicos. Para el nuevo y poderoso dios se construyó un templo aparte del recinto de Júpiter.

El templo de Júpiter, en tiempos centro del recinto de templos, se levantaba sobre una superficie de 48×88 m, superando, por lo tanto al Partenón de la Acrópolis de Atenas en más del doble. De las 54 columnas del templo de Júpiter, sólo seis quedan en pie, de dimensiones colosales sobre un murallón de la parte S; comparables a un arpa gigantesca, se elevan a 23 m de altura y 7 de diámetro por encima del campo de ruinas, estaban separadas entre sí por una distancia de 2,6 m, no estaban acanaladas, pero llevaban sobre su capitel corintio una entabladura con un friso de 5 m de altura. En el muro del norte se encuentran cuatro columnas sobre sus zócalos, que acaban el templo por esta parte.

El templo del Sol, edificio de no menos grandiosidad, tenía 42 columnas no acanaladas de capitel estilo corintio. En el antepatio por el lado oriental había, en segunda línea, seis columnas acanaladas, cuya altura era de 19,80 m y su diámetro de 1,7 m. Es de destacar la cellar, decorada con el más perfecto y rico estilo corintio.

En la parte S. se encuentran cuatro columnas del peristilo y por la parte occidental todavía se conservan dos enteras, que llevan un hermoso friso. En la parte N. se conservan otras nueve con hermoso friso y cornisa. El techo que unía la columnata a la celia se conserva casi del todo. Está ricamente esculpido y dividido en campos con altos relieves.

En el antepatio, que se encuentra en la parte oriental, hay aún dos columnas acanaladas que, con las no acanaladas del peristilo en la parte S. sostienen un friso y una parte del techo esculpido. La entrada es una puerta corintia bellamente ornamentada, de 6,2 m de ancho, cegada por un muro que levantaron los árabes; en un lado existen dos grandes pilares con capiteles de palmas que contienen los peldaños por los que se sube al templo.

El templo redondo que dista unos 290 m del templo del Sol, es una pesada construcción, de una riqueza excesiva en frisos adornados. Se conservan aún, en la actualidad, cuatro columnas de las cinco del peristilo. Este templo se ha transformado en una iglesia griega. Aparte está el templo de Baco, mostrado a veces también como templo de Venus. Su portal oriental, de 13 m de altura, se cuenta entre las obras más maravillosas del mundo en su especie.



El recinto cerrado con los dos grandes templos y el gran patio adornado con 260 estatuas de dioses, estaba considerado como una maravilla del mundo. Mas aunque varios emperadores de Roma mandaron en honor de los dioses construir en los templos, escalinatas, muros del recinto y vestíbulo, la Acrópolis de Baalbek nunca llegó a terminarse.

La primera basílica cristiana pudo haber sido construida bajo el reinado de Teodosio el Grande (379-395), quien mandó derribar gran parte del templo de Júpiter. Un fuerte terremoto hizo que en el año 643 se hundieran iglesia y templo. Poco más tarde los árabes, bajo el dominio de Abu Ubeida, se hicieron dueños de Baalbek. Expoliaron lo que necesitaban como material para transformación del recinto.

La imponente fortaleza romana de despejada estructura se convirtió en sobrio castillo árabe, poderoso e inconquistable durante siglos. Cayeron las imágenes de los dioses, se derribaron y trocearon las columnas. La mayor parte de ellas fueron transportadas a otros lugares, y hoy adornan basílicas bizantinas y mezquitas. Durante los siglos siguientes continuó decayendo la belleza de Baalbek.

La fortaleza tuvo un papel importante durante las guerras medievales; presenció las luchas de los seljúcidas contra los sultanes egipcios, fue conquistada por el emir Zengi, destruida de nuevo por un terremoto, tomada por Saladino y asaltada por los cruzados.

Hulagu destruyó en 1260 lo que había quedado de los monumentos y en 1401 llegaron hasta Heliópolis las hordas mongolas de Timur. Las primeras noticias de la «maravilla siria» llegarían a Europa durante las cruzadas. En el siglo XIV aumentaron las voces en demanda de que se excavasen los monumentos. Pero de momento no sucedió nada. A mediados del siglo XVI las ruinas fueron reconocidas por europeas.

En 1759 se produjo un nuevo terremoto, causando gran daño entre lo que se había salvado. Hasta principios del siglo XX no se inició el nuevo despertar de Baalbek. El emperador Guillermo II de Alemania, que durante su viaje a Palestina había topado con las ruinas de la antigua Heliópolis, ordenó que se cuidasen debidamente.

En los años de 1900 a 1904 emprendieron los trabajos arqueólogos alemanes. Técnicos libaneses continuaron la labor durante los decenios siguientes. «Baalbek, bajo un cielo azul violeta con leves nubes en forma de pluma, el arpa de columnas sobre los árboles de la verde llanura, y ante las cimas nevadas, es imagen salida de un sueño», anotó el escritor Ernst von Khuon. «Baalbek a la luz de la luna, se dice, hace consciente, en forma dolorosa, la belleza irreal en el profundo espacio de los milenios.»

Siria era en la antigüedad una zona agrícola y ganadera por excelencia, los hallazgos arqueológicos demuestran que en la Siria antigua existían dos provincias, una costera y comercial y la otra trans-Eufrates ganadera y agrícola. La conjunción de las dos culturas tuvo lugar hacia el año 5000 a de J.C. época en la cual siria desempeñaba el papel de puente cultural entre Egipto y Mesopotamia. Los datos escritos más antiguos de que se dispone corresponden a los reyes de la II Dinastía egipcia.

El primer documento cuneiforme mesopotámico encontrado en Siria era de un puesto de vigilancia durante el reinado del rey acadio Narim Sin, en Tell Brak. La historia antigua de este país se caracteriza por haber estado dominada por las grandes potencias de Egipto, Babilonia, Asiría y Persia y fueron independientes únicamente en los periodos en que las naciones circundantes decayeron en poderío.

Los traficantes griegos trabajaron en Siria mucho antes de que Alejandro Magno invadiera y conquistara el país; cuando el imperio se deshizo, pasó a formar parte del imperio seleucida, de ellos a poder de los romanos en el año 64 a de J.C., después fue Bizancio, siguieron los árabes mahometanos, y así sucesivamente Siria ha sido invadida durante siglos por todos los imperios conocidos quedando de ellos vestigios esparcidos por toda su geografía, tanto culturales como artísticos; Baalbek es una buena muestra de ello.



https://historiaybiografias.com/archivos_varios5/estrella1_bullet.png

ocio total

juegos siete diferencias

noparece

fotos

creencias

anticonceptivos

mujeres

actitudes

actitudes


puzzles


------------- 000 -----------

imagen-index

------------- 000 -----------