El Pueblo de los Babilonios y Asirios Resumen de su Historia






HISTORIA ANTIGUA: RESUMEN DE LA EVOLUCIÓN DE LOS BABILONIOS

La Mesopotamia asiática constituyó un vergel codiciado especialmente entre los años 1950 a 500 a.C. Así lo prueban las innumerables luchas por el dominio de la tierra y las ciudades, que se vinieron librando desde épocas prehistóricas. Los súmenos, acadios y semitas, alternativamente, se disputaron la supremacía sobre estos terrenos beneficiados con el don del agua.

Al promediar el siglo XX a.C. encontramos a la Mesopotamia sumida en el caos. Las ciudades Isin y Larsa luchaban por el poder en las campiñas del Eúfrates. En tanto que las localidades de Mari y Asur se enfrentaban por la supremacía en el río Tigris.

En este momento de crisis surge como potencia la ciudad de Babilonia, instalada en un sitio donde los dos ríos estrechan el valle. Por esta época era monarca Hamurabi, prudente estadista que fue afianzando un gran imperio. Para esto estableció una administración central mediante la cual unificó los estados mesopotámicos.

Hamurabi debe su fama a la creación de un código en donde se resumen, en 280 leyes, las reglas sociales y culturales de la época. Al interpretar los símbolos cuneiformes con que fue escrito en una losa negra -que actualmente se halla en el Museo del Louvre-, podemos deducir cómo era la sociedad. Estaba dividida en clases, sujetas cada una de ellas a reglas y castigos. El comercio se practicaba asiduamente. Las mujeres y los esclavos gozaban de derechos, adelanto significativo para aquel momento.

La incesante actividad que se desarrollaba en Babilonia permitió el avance de la ciencia, especialmente la matemática y la astronomía, disciplinas que irradiaron desde allí su influencia hacia el futuro.

la ciencia en babilonia

Desde las torres escalonadas (ziggurats), los babilonios estudiaban las estrellas, prediciendo el futuro por el color y los movimientos de los astros en el cielo.

Después de 42 años de gobierno, Hamurabi falleció. Tras su muerte, un rayo fulminó su larga obra. Mursili I, cuarto rey hitita, lanzó sus hordas contra la pacífica Babilonia saqueándola ferozmente. Los kassitas, otros pueblos montañeses, esperaban el momento propicio para realizar una invasión. Por esta doble acción, Babilonia permaneció dominada durante cuatro siglos.

Durante el siglo XIII a.C, Asiría -que había sido una provincia babilónica- aprovechó la debilidad de los invasores para recuperar su independencia. Lo que en un principio fue una “guerra por la libertad”, llevada a cabo por el rey Adadnirari I, se transformó en una campaña de penetración imperial.

Primero fueron conquistadas las tierras altas de Irán, luego Babilonia y, al fin, casi todo el “mundo conocido”. El rey Teglatfalasarl llevó aún más lejos el plan de conquista. Durante su gobierno, Asiría -o Asur como también se la llamaba- tuvo bajo su dominio no sólo a la Mesopotamia sino también a Fenicia y Palestina.

Los ejércitos asirios eran por ese entonces el terror de las comarcas. Todos pagaban sus tributos. La fama de los asirios estaba fundada en hechos reales. Asurbanipal, el último gran monarca, llegó inclusive a penetrar dos veces en Tebas, la famosa ciudad egipcia. Pero Asiria termiiió cayendo bajo sus propias armas.

Hablemos ahora de los caldeos. Mil años antes del nacimiento de Cristo, un pueblo arameo ya muy poderoso, el caldeo, ocupaba la ciudad de Babilonia, a pesar de las presiones palaciegas ejercidas desde Asur. Los asirios temían a sus vasallos y trataban de mantenerlos sometidos sin ejercer un protectorado muy estricto.

Transcurrieron cuatro siglos, hasta que se produjo la decadencia de los dominadores que los caldeos esperaban. Entonces Nabucodonosor llevó nuevamente a Babilonia al lugar de privilegio que había tenido en otras épocas. Con sus cuadros militares derrotó a los poderosos faraones y ocupó las ciudades de Jerusalén, Tiro y Sidón, llevando a los judíos al bíblico “cautiverio de Babilonia”.

En la ciudad se reconstruyeron los templos antiguos y se hicieron nuevos para adorar a la deidad nacional: Marduk.

Uno de ellos, el santuario de Esagila, con una torre escalonada, es, de acuerdo con algunos historiadores, la famosa Torre de Babel, en la que -según el relato sagrado-Dios creó los idiomas del mundo. Otros atribuyen el mismo origen a la Torre y los Jardines Colgantes de Babilonia, considerados una dalas Siete Maravillas de la Antigüedad.


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FIN DE UN IMPERIO
Cuando mayor era el esplendor de las ciudades fortificadas de la Mesopota-mia, el Nuevo Imperio Babilónico de los caldeos se derrumbó. Ciro, rey de dos pueblos en ascenso -los medos y los persas- hizo su entrada triunfal en la derrotada Babilonia. Corría el año 539 a.C. Aunque el conquistador respetó las costumbres y religión de los babilonios, su invasión -por la que penetró en la Mesopotamia una nueva raza: la indogermánica-significó el fin de toda una época.





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