Biografia de Jacopo Robusti, El Tintoretto – Pintura Veneciana



Biografia de Jacopo Robusti, El Tintoretto – Pintor Escuela Veneciana

JACOPO ROBUSTI, EL TINTORETTO (1518-1594)
Cuenta la tradición que cuando el Tintoretto estableció su taller en Venecia, ciudad donde había nacido, escribió en el mismo, con grandes caracteres:

«El dibujo de Miguel Ángel con el colorido de Ticiano. Es poco probable que con esta frase quisiera indicar que se proponía fundir las características de la escuela florentina—-línea y dibujo—con las de la veneciana—-luz y color—, lo que, por otra parte, se proponían con mayor o menor conciencia de ello todos los artistas de la época.

Jacobo Robusti, El Tintoretto
Jacopo Robusti, El Tintoretto

Sin embargo, gracias a sus poco comunes dotes, el Tintoretto llegó a resolver muchos de los problemas que presentaba aquella fusión, dejando el terreno preparado para la fórmula definitiva que había de hallar Rubens en el siglo XVII.

Dotes geniales, hemos dicho. En verdad, un temperamento superdotado y con enormes inquietudes, que asoman en su pintura debajo de una existencia sin grandes realces.

Se le ha calificado de demoníaco o de místico, para hallar algo que hiciera susceptible de comprensión cómo nacieron en su mente las abracaabrantes y complicadas composiciones de sus pinturas.

Pero lo que parece seguro es que fue un artista que vivió única y exclusivamente por su arte y para su arte, y que tuvo una vitalidad enorme para imponer, como motivo principal de sus telas, las formas en audaces y vertiginosos movimientos.

Desde luego, sin el contorsionismo definitivo de la escuela, el Tintoretto determina en Venecia el paso del Renacimiento al Barroco. Hijo de Bautista Robusti, de profesión tintorero — y de ahí el apodo con oue fue conocido y celebrado su hijo—, nació a mediados de septiembre de 1518, quizá el día 16. Como tantos otros muchachos de su tiempo aue lueoro fueron famosos artistas, reveló desde sus más tiernos años una gran aptitud para el dibujo.

La biografía tradicional narra que su padre le llevó, a los diez años, al taller de Ticiano, en el que sólo estuvo pocos días, pues el maestro tuvo envidia de las cualidades de su joven discípulo.

Esta narración no tiene más aval histórico que la poca cordialidad que existió en las relaciones entre los dos artistas. También se ha afirmado, con el mismo inestable fundamento, que el Tintoretto frecuentó los estudios de Bonifacio de Verona y de Bordone.

Otros alegan que su arte fue obra de una autoformación, a compás que iba conociendo y estudiando las obras maestras del Renacimiento, entre las cuales, sin duda, causaron las de Miguel Ángel en su alma una profunda impresión.



Su arte no fue reconocido hasta transcurridos varios años de estrechez. Sabemos que en 1539 vivía en un barrio de Venecia y que se le denominaba «Jaime, pintor».

Pero las primeras obras que han llegado hasta nosotros están fechadas seis años más tarde (1(54.5) .

Y su triunfo en la ciudad sólo es de 1548, cuando el público pudo admirar y criticar el Milagro del esclavo, pintado para la Scuola de San Marcos. Impresionó entonces su maestría inimitable en el dominio de la forma humana y el ímpetu avasallador de las actitudes de los personajes, en particular del Santo que desciende de las alturas como un rayo.

El éxito ya no le abandonó. En 1550 se casó con Faustina de Vescovi, de una familia de caballeros venecianos, que le fue dando seis hijos. Su vida íntima no ofrece nada de interesante, pues todo en ella se reduce a su arte y a su actividad prodigiosa.

Es conocido en Europa: recibe encargos de Felipe II de España, de Rodolfo II de Austria, de la corte inglesa v de varios príncipes italianos; los cumple, pero rehusa todo honor y más el de abandonar su queridísima Venecia. Vive absorto en su trabajo; y de su paleta van surgiendo, al lado de numerosas obras de caballete, los colosales lienzos que adornarán las paredes de la Scuola de San Roque y del palacio ducal.Estas son las dos obras magnas que realiza a partir de 1564.

Entre 1550 y 1564 trabaja para corporaciones, gremios, templos y monasterios, y completa los Milagros de San Marcos.

En la fecha citada, en un concurso abierto entre los pintores venecianos para decorar el frontis de la sala del Albereo de la Scuola de San Roque, lo gana mediante un hábil ardid.

Desde entonces y hasta su muerte — en 157*7 es nombrado pintor vitalicio de la obra con un sueldo anual de 100 ducados — sus pinceles producen numerosos cuadres de historia bíblica, del Viejo y del Nuevo Testamento, con escenas relativas a la hagiografía de San Roque. Mientras tanto, en el palacio ducal va decorando habitación tras habitación.

El incendio de 1577 hace necesario rehacer todo lo destruido por las llamas. En esta tarea, auxiliado por el Veronés, quien pinta otras salas, el Tintoretto da la medida de su excepcional capacidad en obras como el Paraíso de la sala del Gran Consejo, el lienzo mavor que jamás hava sido pintado, donde tienen realidad las visiones del Dante en una serie de santos y serafines aue, dispuestos en nueve círculos, cantan la doria del Empíreo.

La rapidez, el ritmo, la luz, dan a las obras del Tintoretto la unidad v la vibración one le son características.



El gran artista — aue murió en su ciudad natal el %i de mayo de 1594 — no lesró a la posteridad discípulos directos. Pero su arte tuvo muchos imitadores en los dos siglos siguientes.

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