La Sociedad de Masas Cosecuencias de la Sociedad de Consumo



La Sociedad de Masas Cosecuencias de la Sociedad de Consumo

En esta segunda mitad del siglo XX, la industrialización se ha impuesto definitivamente en el mundo desarrollado: ella es la que marca su impronta hoy en las ciudades, en las personas, en el trabajo.

Las metrópolis contemporáneas están habitadas POR millones de trabajadores apresurados, multitudes anónimas formadas por seres solitarios idénticos entre sí: la sociedad de masas. Una de las características de la sociedad de masas, es la importancia atribuida a la mercadería nueva, así como las reglas implacables de la moda, forjaron un creciente resentimiento contra todo aquello que es viejo.

Y ese rechazo terminó por alcanzar a las Propias personas: envejecer significa tornarse obsoleto, inútil y solitario. Por otra parte, se amplía la franja del mercado para adolescentes, generando una mentalidad «joven».

LOS ORÍGENES DE LA SOCIEDAD DE MASAS: Los nuevos modelos de producción industrial, de consumo masivo y de organización obrera que identificaron la Segunda Revolución Industrial, sólo fueron un aspecto de la nueva sociedad de masas que surgía en Europa tras 1870. También fueron características importantes de la sociedad de masas de Europa un ambiente urbano mayor y muy mejorado, nuevos modelos de estructuras sociales, asuntos referentes al género, así como la educación y la diversión masivas.

La población europea se incrementó drásticamente entre 1850 y 1910, elevándose de 270 millones hasta más de 460 millones en 1910. Entre 1850 y 1880 la principal causa del incremento de la población fue la tasa de natalidad, al menos en Europa occidental; pero, después de 1880, una notable disminución de las tasas de mortandad explica en gran medida el incremento de la población.

Aunque las causas de dicha disminución se han debatido, sobresalen dos principales factores: los descubrimientos médicos y las condiciones ambientales. Algunos historiadores han otorgado especial importancia a los descubrimientos de la ciencia médica. Por ejemplo, la vacuna contra la viruela era obligatoria en muchos países europeos a mediados de la década de 1850.

En la última década del siglo XIX, resultaron más importantes las mejoras en el ambiente de las ciudades para que disminuyeran en gran medida las muertes por enfermedades infecciosas, como la diarrea, la disentería, la fiebre tifoidea y el cólera, las cuales se habían extendido mediante los suministros de aguas contaminadas y por la eliminación inadecuada de desechos. Asimismo, una nutrición de mayor calidad hizo que hubiera una diferencia significativa en la salud de la población.

El incremento de la productividad agrícola, combinado con el progreso en los transportes, facilitó el embarque de los suministros de alimentos desde áreas con un excedente de cosechas hacia lugares con malas cosechas. En 1900, resultaron especialmente coadyuvantes una mejor nutrición y una mayor higiene alimentaria para la disminución de la mortandad infantil. La pasteurización de la leche redujo las enfermedades intestinales, unas de las principales causas de muertes infantiles.

El mundo surgido tras la Segunda Guerra Mundial ha asistido a un progreso vertiginoso de la ciencia y la técnica, a un aumento en la cantidad y velocidad de la información, a un crecimiento espectacular de la producción y  una movilidad espacial de los productos, las ideas y las personas nunca, hasta ahora, conocida. Todo ello ha marcado profundas mutaciones en las formas culturales es escalas de valores de la inmensa mayoría de los habitantes del planeta.

Una cultura de masas
El acceso a la sociedad de consumo, la reducción de la jornada laboral y el aumento del tiempo de ocio, la uniformidad del tipo de vida de las clases medias, así como las transformaciones técnicas, han hecho aparecer fenómenos culturales de masas.



La escolarización masiva en los países desarrollados ha permitido a muchas personas acercarse al mundo de la letra impresa, y las editoriales han lanzado al mercado colecciones de bolsillo, enciclopedias por fascículos y otros muchos productos de bajo precio y fácil compra.

Así, la cultura escrita ha dejado de ser patrimonio de una minoría y se ha convertido en objeto de consumo pensado para multitudes cada vez más amplias. Otros medios de difusión cultural tradicionales, como el cine y el teatro, también han experimentado transformaciones y priman cada vez más los productos-espectáculo, aunque, aun así, han perdido peso en favor de otros como la televisión, el video, la informática, los videojuegos o la música.

El disco ha representado una verdadera revolución para la difusión de la música. En discos de vinilo primero, en cintas de casetes y actualmente en discos compactos, la reproducción musical se ha convertido en uno de los mayores consumos entre los jóvenes. También la radio, la televisión o el vídeo han permitido popularizar a músicos y cantantes y convertirlos en verdaderos ídolos de masas.

Además, las nuevas tecnologías del sonido han permitido la organización de grandes espectáculos destinados al consumo de un gran número de espectadores, y los grandes conciertos se han convertido en una de las expresiones más relevantes de la cultura de nuestro tiempo.

Los acontecimientos deportivos se han convertido, asimismo, en espectáculos que gozan de un éxito masivo. Su enorme popularidad los ha transformado en un negocio que mueve fortunas y en el que rige un gran espíritu mercantil. La competencia entre equipos se traslada a los espectadores y a veces los enfrentamientos entre los seguidores pueden llegar a ser sumamente violentos.

La lucha por mejorar marcas, o por ganar competiciones ha empujado a algunos deportistas a someterse a tratamientos hormonales o al consumo de productos estimulantes para aumentar su rendimiento. Sometidos a las reglas de la sociedad de consumo y a la  tiranía de mercado, el deporte se convierte en ocasiones en un gran negocio y pierde el sentido lúdico y social.

cultura de masas

Riqueza y libertad: El sueño americano y la carretera sin fin llegaron de la mano de elegantes automóviles como el descapotable Pontiac Chieftain. La nafta era barata y los jóvenes disponían de bares, centros comerciales y cines al aire libre. Los Pontiac , los Cadillac se convirtieron en símbolos de la nueva riqueza , de la libertad que los estadounidenses disfrutaron en los 50.

AMPLIACIÓN DEL TEMA:
CRÍTICAS A LA SOCIEDAD DE MASAS

El término «sociedad de masas» corresponde a un fenómeno acaecido en los países altamente industrializados: el cambio sensible de las costumbres y valores en toda la sociedad, así como los problemas derivados de la relativa abundancia material que esos pueblos vienen experimentando a partir de la segunda mitad del siglo XX.



Según muchos sociólogos, la sociedad industrial de este siglo entra en un nuevo estado: la producción se torna suficiente para mantener un aumento continuo del nivel de vida, contener (o atenuar) las crisis y suministrar los capitales necesarios para el desarrollo económico. El progreso industrial, por su propia naturaleza, condujo a la producción de bienes de consumo en gran escala, haciéndolos cada vez más accesibles a la mayoría.

No obstante, la definición del fenómeno «sociedad de masas» no acaba en la simple comparación entre los niveles de consumo de las diversas clases sociales que componen una población.

LAS CRÍTICAS:
La sociedad de masas es blanco de las más violentas críticas, provenientes de diversas fuentes. Entre esos ataques se destacan tres fundamentales: el de la masificación, el de la manipulación y el de la alienación.

En el primer caso, la crítica de las «élites», que se sienten ultrajadas y despojadas de sus valores y privilegios. Según esas «élites», en el proceso de ma-sificación la sociedad moderna está cada vez más dominada por el «gran número»: la gran masa —»incapaz por naturaleza»— que genera gobiernos con «seudoautoridad».

Además, los medios de comunicación de masa (cine, radio, TV, etc.) uniformizan el gusto, la manera de vivir, los ideales (o su ausencia) en todas las clases sociales, generando un conformismo global. Y, sobre todo, provocando una «nivelación hacia abajo», que acarrea la decadencia de las «élites» con sus valores «verdaderos»: distinción, altas virtudes, buen gusto, etc.

En lo que respecta a la manipulación, el blanco de los ataques es el opuesto: se atribuyen a un pequeño grupo todopoderoso (generalmente encubierto) las maniobras que determinan los destinos de la masa. Los agentes de esa manipulación varían: pueden ser los trusts, los tecnócratas intelectuales, los militares, los publicitarios, las «personalidades públicas» y otros. El tipo de manipulación varía también según el grupo: si los funcionarios «corrompen» al pueblo, los banqueros son sus «sanguijuelas». De todos modos, ambos pueden ser designados como los «únicos y verdaderos responsables» de una determinada situación.

Finalmente, en el tema de la alienación se cuestiona la «esencia del hombre»: en esa sociedad mecanizada y patrón izada, el hombre no encuentra su lugar; está alienado, marginado. El ser humano pasa a ser una pieza anónima de esa «máquina social» con fines no sociales.La libertad, la espontaneidad ,  la creación, desaparecen en ese universo «robotizado», y terminan por manifestarse o en las neurosis de los conformistas o en la delincuencia de rebeldes.

Esas posiciones, aunque muchas veces se opongan entre sí, poseen una serie de elementos en común, algunos de los cuales traducen críticas válidas.

En primer lugar, todos insisten sobre una elemento negativo predominante en la sociedad moderna. La responsabilidad de ese elemento se atribuye a una cierta clase o estratos sociales, generalmente identificados de manera vaga —nivelación «hacia abajo», manipulación por parte de un «pequeño grupo», opresión por parte de la organización». Por otro lado, oponen un valor a otro: en la masificación, se destaca el individuo de «élite» (oprimido por la masa) ; en la manipulación, se habla en nombre del pueblo (oprimido por los manipuladores) ; en la alienación, está en juego el ser humano (oprimido por la máquina).

El polo positivo es siempre, en última instancia, el «hombre», mientras que el polo negativo es siempre una abstracción (masificación, manipulación, alienación) . O sea, hay una oposición entre el hombre (concreto) , portador de todos los valores, y una sociedad (abstracta) que lo destruye. La sociología, no obstante, siempre se rehusó a enfrentar al hombre con la sociedad, aun cuando aquél se imagine exclusivamente como individuo.



Otro elemento común es el pesimismo que encierran tales posiciones. Y, cuando los pensadores que las expresan llegan a proponer soluciones, ellas siempre son débiles: finalmente, si la sociedad es mala, o condenada a orientarse en una determinada dirección por la propia lógica de su desarrollo, ¿cómo podría entonces el hombre hacer que esa sociedad cambie de rumbo?

Fuente Consultada:
Wikipedia – Historia del Mundo de Peter Haugen –
ACTUAL
Historia del Mundo Contemporáneo García y Gatell

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