Darwinismo Social Herbert Spencer Significado



Darwinismo Social Herbert Spencer

En la segunda mitad del siglo XIX, las teorías científicas en ocasiones se aplicaban incorrectamente para lograr otros propósitos. La aplicación del principio de la evolución orgánica de Darwin al orden social se conoció como darwinismo social, cuyo exponente más popular lar fue el filósofo inglés Herbert Spencer (1820-1903).

Mediante el uso de la terminología de Darwin, Spencer argumentaba que las sociedades eran organismos que evolucionaban con el tiempo a partir de una lucha librada con su entorno. El progreso era consecuencia de «la lucha por la supervivencia», a medida que el «adaptado —el fuerte— avanzaba, mientras que el débil sucumbía.

Darwinismo Social Herbert Spencer Significado El darwinismo social: El pensador y sociólogo positivista Herbert Spencer siguió, tras las teorías de Darwin, analizando la sociedad (Principios de sociología, 1876-1896) y estudiando la fluencia de la teoría de la evolución en el mundo de la época, en Ensayos científicos, políticos y especulativos (1891). Sostenía que los grupos sociales humanos tienen diferente capacidad para dominar la naturaleza y establecer su dominio en la sociedad. Así, las clases pudientes son capaces o más aptas que las clases bajas.

Aplicó las las leyes naturales a la sociología, llegando a estudiar la sociedad como si fuera un ser biológico. Acuñó el concepto de darwinismo social (también denominado organicismo social por relacionar la sociedad con un organismo vivo), tomando de Darwin el concepto de supervivencia del más fuerte.

Al trasladarlo a la sociedad, se justificó el dominio de pueblo sobre otro y la desaparición de los pueblos o r más débiles (o menos aptas); de este modo, el imperialismo hallaba un sustento ideológico “científico”. Los representantes del darwinismo social afirmaban que el estado de la sociedad de su época se debía a la evolución y a la selección entre las clases sociales: los que estaban arriba en la escala socioeconómica eran los más adaptados y estaba en contra de las leyes de la evolución obstaculizar su progreso económico.

Los más fuertes (los más aptos o paces) debían imponerse en la lucha por la supervivencia fin de evitar que la sociedad se degenere. La guerra jugaba como un factor de eliminación de los más débiles. El racismo, que era anterior a la teoría de Darwin, tuvo con el darwinismo social un fundamento pseudo científico.

Como lo expresa Spencer en 1896, en su libro Estática social:

«Permeando en toda la naturaleza, podemos apreciar cómo funciona una disciplina implacable que, siendo un poco cruel, puede ser muy favorable… Mientras tanto, el bienestar de la humanidad y su desarrollo hasta esta perfección última, se hallan asegurados por la misma disciplina benéfica, aunque severa, a la que se halla sujeta la larga, la creación animada. Parece duro que una torpeza que, pese a todos sus esfuerzos no puede superar, le haga padecer hambre al artesano.

Parece duro que un trabajador, incapacitado por la enfermedad para competir con sus compañeros más fuertes deba cargar con las consiguientes privaciones. Parece duro que las viudas y los huérfanos queden abandonados a su suerte para lucha por vivir o morir. No obstante, cuando se contemplan, no de manera separada, sino en conexión con los intereses de la humanidad universal, estas horribles fatalidades se entienden como llenas de beneficio, el mismo beneficio que aportan a las prematuras tumbas los niños de padres enfermos y que señala a los inadaptados y a los débiles como las víctimas de una epidemia»

Estas ideas daban sustento al predominio de los países industrializados sobre los más “atrasados”; pese a ello, intelectuales de los países dependientes —como el nuestro: adoptaron el darwinismo social, incluso entre quienes proclamaban socialistas, como José Ingenieros.



José Ingenieros (1877-1925) y el darwinismo social Ingenieros expresa en reiteradas oportunidades su fe en la “superioridad” del hombre blanco en la Revista de América, en Sociología Argentina (1910) y en crónicas de Viaje (1919).

Crónicas de Viaje «Desde el trasatlántico la gente tiraba monedas al mar para ver cómo los negros de San Vicente buceaban para recogerlas. Sobre éstos afirmaba.»Semejantes hombres no pueden sobrevivir en la lucha por la vida.

La selección natural, inviolable a la larga para el hombre como para las demás especies animales, acabará con ellos cada vez que se encuentren con las razas blancas (…) Cuanto se haga en pro de las razas inferiores es anticientífico; a lo sumo se las podría proteger para que se extinga n agradablemente, facilitando la adaptación provisional de los que por excepción puedan hacerlo.

Es necesario ser piadoso con esas piltrafas de carne humana; conviene tratarlas bien, por lo menos como a las tortugas seculares del Jardín Zoológico de Londres. Duda que pueda considerarse a los miembros de las razas de color política y jurídicamente iguales a los blancos, y hasta llega a considerar la esclavitud como “la sanción política y legal de una realidad puramente biológica.»

Críticas al darwinismo social
La premisa básica del darwinismo social es que la sociedad se rige por las mismas leyes que la Biología. Esa suposición es la que generó las principales críticas al darwinismo social. Los objetivos sociales, en la medida en que pueden ser seleccionados conscientemente por las personas, pueden ir dirigidos hacia casi cualquier propósito que los humanos elijan para sí mismos, como el bienestar, la castidad, la revolución, la obediencia, etcétera.

En cambio, los objetivos biológicos están restringidos a los que marca la evolución orgánica, y siguen rutas no influenciadas por la moral, la consciencia social y las ideologías.

Las diferencias entre sociedad y Biología quedan reflejadas en el hecho de que los cuidados y oportunidades que la sociedad brinda a las personas o grupos pueden no tener relación con su «eficiencia» biológica. Por ejemplo: alguien puede ser discapacitado físicamente y poder seguir teniendo poder económico y/o social. Otro aspecto que se ha resaltado en numerosas oportunidades es la relación inversa entre el grado de fecundidad y clases sociales con mayores recursos (es decir, los grupos que disponen de mayores recursos dejan menos descendencia que los grupos más carenciados), relación opuesta a las tendencias biológicas naturales.

Se puede decir que el darwinismo social carece de bases científicas válidas, ya que lo socialmente eficaz no necesariamente es lo biológicamente óptimo.

No obstante, a pesar de estas contradicciones, esta postura ha sido una ideología atractiva para muchos grupos que ocupan posiciones sociales superiores y proponen una base científica para las desigualdades sociales y las actitudes discriminatorias.

El paso siguiente consiste en la utilización de esas conclusiones para justificar una situación social negativa (explotación, colonialismo, racismo, desigualdad) por parte de los grupos sociales dominantes. Un ejemplo extremo de la aplicación de estas ideas es el caso de Alemania durante las décadas de 1930-1940, cuando las ideas de «salud racial» del nazismo fueron un elemento ideológico importante en la destrucción intencionada de millones de personas, a quienes se acusó de pertenecer a grupos humanos «inferiores».



La supuesta «superioridad» del hombre de raza blanca justifica el trato
desigual al que somete a hombres de razas «inferiores»

Fuente: Strickberger, Evolución. Editorial Omega.

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