Biografia de Teodora Emperatriz Sus Cualidades Politicas



BIOGRAFIA DE LA EMPERARIZ TEODORA

Teodora ejerció una notable influencia en el gobierno de su marino Justiniano. La emperatriz demostró poseer destacadas cualidades políticas, a pesar de su odio hacia la aristocracia imperial (una reacción inconsciente, producto de las vivencias de la primera época de su vida).

No sólo poseía ambición y talento políticos, sino también una gran agudeza.

Aportaba además, en los momentos decisivos, la firmeza que le faltaba al emperador.

De esta manera, se convirtió en muchos casos en el principal apoyo del soberano, que prestaba gran atención a sus consejos.

«Ninguno de ellos me produjo nunca a mí ni a la mayoría la impresión de seres humanos, sino de criminales demonios. Se consultaban entre sí cómo poder destruir de la manera más fácil y rápida a los hombres y a sus obras; después tomaban figura humana y visitaban como demonios la totalidad del mundo habitado».

teodora y justiniano

El emperador Justiniano y la emperatriz Teodora. Mosaico de la basílica de Ravena. — Fueron muchas, y admirables las obras llevadas a felicísimo término por César Flavius Justinianus, «Víctor ac Triumphator semper Augustus», nacido —482— en Tauresium (Macedonia), de familia humildísima. Entre ellas: la codificación de las más admirables leyes conocidas, inspiradoras, durante siglos, de la más adelantada legislación europea; la erección de las basílicas deRávenay Constantinopla; la relativa pacificación de su turbulento Imperio; la unificación y reorganización de todas las estructuras religiosas, políticas y culturales del mundo romano. Y cuantos objetivos no lograron conquistar con la espada sus generales, los conquistó él con su talento.

SU BIOGRAFIA:

¿Era una cortesana pública cuyo sólo contacto deshonraba a los bizantinos? ¿Era una comedianta impúdica, hija de un tal Acacio, guardián de las fieras del hipódromo de Constantinopla?.

La crónica licenciosa y secreta de Bizancio la tuvo por tal, con evidente exageración de la realidad; puesto que en una persona de la depravación moral que algunos supusieron en Teodora, no podían florecer la energía, la continencia y la majestad de la futura emperatriz.

Tampoco puede explicarse cómo Tustiniano pudo haber entregado su más noble afecto a una mujer de escándalo y perversión, en la que luego halló el más firme de los apoyos y el más seguro de los refugios.



La crítica histórica moderna admite que la vida juvenil de Teodora no fuera muy ejemplar.

Es seguro que tuvo una hija, y es probable que tuviera un hijo. Pero ha de creerse que supo conservar las apariencias, sin dejarse arrastrar por el infecto lodo de los vicios más asquerosos.

Justiniano, heredero designado de Justino, conoció a Teodora cuando era ya un hombre maduro, en 522. Por aquella fecha la cortesana llevaba una vida retirada, entregada a la meditación de las cuestiones religiosas. Había dejado la escena, quizá a causa de una crisis amorosa.

Su belleza y su penetrante inteligencia cautivaron el corazón de Justiniano, quien se casó con ella en 525. Dos años más tarde, en 527, era coronada emperatriz junto con su esposo.

Jamás mancilló, por lo menos en forma manifiesta, la dignidad del trono imperial. Justiniano alabó siempre su fidelidad y su afecto, y muchas veces la asoció a sus disposiciones imperiales.

En la crisis de enero de 532, cuando la revolución del Hipódromo amenazaba la corona de Justiniano y éste vacilaba y pretendía renunciar a la lucha, fue Teodora la que, con su firmeza, restableció la situación en favor de su esposo.

Desde aquel momento su participación en los negocios públicos fué muy considerable. Justiniano la consultaba con frecuencia y aceptaba sus orientaciones políticas.

En lo único que discreparon fue en los problemas religiosos, ya que Teodora era monofisita y Justiniano un celoso ortodoxo.

Aunque gracias a su intervención los monohsitas lograron algunas ventajas en Oriente, Teoaora no pudo vencer la inquebrantable resolución de Justiniano de alcanzar la unidad religiosa de su Imperio en la ortodoxia y en el acuerdo con el Papado romano.

Murió Teodora en Constantinopla en 548, cuando aun no contaba 50 años.



Su memoria ha sido vinculada estrechamente a la de su esposo, sin que la grandeza de éste haya logrado nunca obscurecer su nombre.

Fuente Consultada:
HISTORIA 1 José Cosmelli Ibañez Editorial Troquel
Enciclopedia Temática Famliar Grandes Figuras de la Humaniddad -Justiniano- Ediciones Cadyc

https://historiaybiografias.com/archivos_varios5/estrella1_bullet.png

ocio total

juegos siete diferencias

noparece

fotos

creencias

anticonceptivos

mujeres

actitudes

actitudes


puzzles


------------- 000 -----------

imagen-index

------------- 000 -----------