Formacion de los fosiles Proceso de Fosilizacion Petrificacion



INTRODUCCIÓN:

Los fósiles son restos de animales o plantas que han sido preservados naturalmente, de diversas maneras, a veces por millares de siglos. Muchos millones de años atrás, un ictiosaurio murió y se hundió en el fondo del mar. Con el tiempo, su esqueleto fue cubierto con cieno que, gradualmente, se asentó en una capa de sólida roca. El esqueleto, encajonado, fue entonces fosilizado progresivamente. En una fecha muy posterior, los movimientos de la tierra ondulaban el lecho del mar, el cual, en consecuencia, llegó a ser tierra seca. Entonces, la erosión causada por el hielo, el agua y el viento, desnudaron lentamente la roca y así dejaron en descubierto el esqueleto fosilizado.

Cuando un animal muere, su cuerpo —generalmente— se descompone o es comido por otros animales. Pero las partes duras, las valvas o huesos y dientes, no son tan fáciles de destruir. Las condiciones esenciales necesarias para la preservación son: que el animal sea enterrado relativamente pronto, esto es, antes que los elementos tengan tiempo de reducir los huesos a polvo, y que la roca en la cual esto ocurre, escape a la metamorfosis (cambio por calor o presión). Las mejores condiciones para la conservación se encuentran en el mar, especialmente cerca de la costa, siendo ésta la razón por la cual casi todos los fósiles son encontrados en rocas sedimentarias. Aun animales terrestres han sido encontrados en estas rocas, probablemente por haber sido arrastrados al mar en ocasión de diluvios o inundaciones.

Los fósiles loman una serio de formas diferentes. Muy ocasionalmente puede preservarse el esqueleto completo. Esto ha ocurrido donde los animales han sido atrapados en pantanos o depósitos de alquitrán y rápidamente enterrados. Los charcos de brea de California, por ejemplo, han producido gran abundancia de restos esqueléticos. Y bajo condiciones muy poco comunes puede ser preservado el animal entero. En Alaska y Siberia han sido encontrados mamutes (los precursores del
actual elefante) preservados, casi Intactos, en el hielo.

Más a menudo, sin embargo, los esqueletos enterrados se petrifican, esto es, son transformados en piedra. Esto es causado por el agua subterránea que deposita materia mineral en los poros de los huesos, en un proceso conocido como permineralización. Por otra parte, cada partícula de la sustancia puede ser destruida y reemplazada por una partícula de materia mineral.

LA FORMACIÓN DE LOS FÓSILES
Los fósiles son los restos, impresiones o huellas de animales y plantas que se han conservado en las capas geológicas; la mayor parte de ellos corresponde a especies extinguidas, pero los hay de otras con representación viva, incluso específica, en nuestros tiempos.

La presencia de restos de animales y vegetales en las formaciones sedimentarias se debe a accidentes análogos a los que motivan actualmente el enterramiento de las especies vivientes, pues los seres orgánicos expuestos a la intemperie después de su muerte se descomponen en seguida sin dejar restos; por esto, sólo una escasísima parte de los seres que habitan los continentes puede legar sus despojos a las generaciones venideras, y únicamente aquellos que, por circunstancias casuales —crecidas de los ríos; llegada de animales pesados o regiones pantanosas, donde se hundieron; muerte de éstos en cavernas, donde pronto fueron cubiertos por la tierra o por una capa caliza—, quedan resguardados de los agentes destructores y pueden fosilizarse.

En los lagos y en el mar las condiciones para el enterramiento son más favorables, sobre todo en la zona litoral y terrígena, donde el aporte de barro y arena es considerable y continuo.

Estas consideraciones, según el eminente geólogo San Miguel de la Cámara, hacen pensar que deben ser escasas las especies de cada período cuyos fósiles se han conservado, en relación con las que vivieron, sobre todo en lo que se refiere a las especies de vida continental o terrestres. Los restos orgánicos que resultaron protegidos contra los agentes externos experimentan modificaciones.

formación fósil

Las causas que determinan estas modificaciones son químicas o mecánicas. Las primeras consisten en la descomposición, o desaparición de sustancias inestables (carbonización, putrefacción, disolución), o en la desaparición de ciertas materias, simultánea o sucesivamente reemplazadas por otras (petrificación, formación de moldes).

Cuando un ser orgánico es sepultado en las capas geológicas, va perdiendo, poco a poco, su materia orgánica, y el espacio que deja libre es ocupado por las materias minerales que llegan disueltas en las aguas de infiltración, sustituyéndose, molécula por molécula, la sustancia orgánica por la mineral, y transformándose en piedra. El agente petrificante es, unas veces, la calcita, y otras, la sílice, la pirita, etc. Frecuentemente la estructura original -se conserva tan completa que puede estudiarse al microscopio; pero si el petrificante cristaliza, destruye la estructura orgánica propia del organismo fosilizado.

Un ser enterrado puede ser destruido totalmente, y el hueco que deja es llenado por la sustancia mineral; entonces se reproduce su forma (calco) pero no la estructura. Cuando en los moluscos han desaparecido las partes blandas y se llena de sedimento el interior del caparazón, al disolverse éste después, el sedimento, ya endurecido, reproduce los caracteres de la superficie interna de aquél; en este caso, se tendrá un molde interno; otras veces, como en el caso anterior, se forma un molde externo.

FOSILES

PRIMEROS ENCUENTROS DE FÓSILES

Roy Chapman AndrewsRoy Chapman Andrews, director del Museo de Historia Natural de Nueva York, fallecido en California el 11 de marro de 1960, localizó en el desierto de Gobi, en el transcurso de una expedición al Asia Central, realizada en el año 1928, los primeras huevos fosilizados de “dinosaurio” hallados en el mundo.



Los “dinosaurios” eran “reptiles” en su mayoria gigantescos, presuntivamente ovíparos; los zoólogos los agrupan en dos órdenes: saurisquios y ornitisquios, nombres que aluden a peculiaridades de su esqueleto. Vivieron en la Era Mesozoica (Era de los reptiles), y entre ellos había especies carnívoras y herbívoras, así como formas bípedas y cuadrúpedas.

Restos fósiles de dos especies gigantescas, el “antartosaurus” y el “titanosaurus”, fueron hallados en la Patagonia, en los estratos del Cretáceo. * Los bosques fósiles constituyen restos de árboles que crecieron y murieron en el lugar, condición que se evidencia con la existencia de las raíces yacentes en los mismos estratos. A veces, en cambio, se encuentran troncos fósiles acumulados por transporte en un determinado sitio, posiblemente arrastrados por las aguas o los hielos, y posteriormente cubiertos por sedimentos.

La fosilización de los vegetales puede producirse por “carbonización” (se conserva y transforma parte de la sustancia orgánica) dando lugar a la formación de la hulla, y por “mineralización” (se sustituye gradualmente la sustancia orgánica por minerales) resultando los llamados “árboles petrificados”.

Con el nombre de “bosques petrificados” se conocen en muchas partes del mundo notables yacimientos de árboles fósiles. En la Patagonia, entre otros muchos lugares de su rico suelo fosilífero, existe en la provincia de Santa Cruz, a unos 150 kilómetros al oeste de Puerto Deseado, el Monumento Natural de los Bosques Petrificados. Cubre 10.000 hectáreas y muestra innumerables araucarias petrificadas, cuyos troncos y pinas diseminados, caídos, semienterrados, y de una antigüedad de 70 millones de años, revelan con el pulimento, la maravillosa policromía de las ágatas y ónices.

El hallazgo accidental de fósiles, en la época en que no se conocía el origen de estos restos, producía asombro, temor, y provocaba las más peregrinas teorías e interpretaciones, dando lugar a extrañas supersticiones populares. Es así como la exhumación de los enormes huesos de la fauna prehistórica daba pábulo a las creencias acerca de gigantes con un solo ojo (cráneo de elefante primitivo con el agujero nasal en medio de la frente), unicornios (defensas de mamutes), dragones y hasta “del hombre testigo del diluvio” que se creyó ver en los restos de una salamandra prehistórica. A Smith, Brongniart y Cuvier se les debe la destrucción de estas fantasías, al crear las bases que dieron origen a la paleontología moderna.

Para recoger fósiles se necesita un equipo pequeño. Un martillo, varios cinceles de distintos tamaños, periódicos para envolver ios fósiles grandes, y captas para conservar los de pequeñas dimensiones. Se usan también un cuaderno y un lapicero, para anotar exactamente la locaiización y, si es posible, el estrato que ocupa en la roca. El martillo debe tener un peso aproximado ds un kilogramo, de modo que no suponga una carga excesiva para el que lo trasporta. Puede usarse un martillo corriente, aunque los martillos geológicos de usos múltiples son mejores. Además de un extremo plano, para arrancar trozos de la roca, estos martillos tienen un extremo cuneiforme, que puede usarse de diferentes maneras, ya sea como palanca, rascador, cincel o paleta.

ALGO MAS SOBRE EL TEMA…

Las rocas que contienen íosiles corresponden a tres grandes tipos: areniscas, que suelen estar agrietadas; pizarras, que son más blandas y plásticas, y calizas, que, normalmente, son duras. En general, las areniscas contienen pocos fósiles. Como son porosas, el agua penetra en ellas fácilmente y disuelve las estructuras minerales de los fósiles, destruyéndolos. Los fósiles que encontramos son normalmente frágiles.

Por ello, deben ser tratados con cuidado, utilizando para su trasporte cajas pequeñas, rellenas de algodón u otro material que amortigüe los golpes. Desde un punto de vista paleontológico, las pizarras son las rocas más útiles, aunque resulta difíciles manejarlas. Están constituidas por minerales arcillosos de grano fino, y no son porosas.

Por tanto, el agua no puede filtrarse fácilmente a través de ellas, gracias a lo cual no se disuelven los restos duros que incluyen. Desgraciadamente, las pizarras son compresibles y tienden a perder volumen. Con frecuencia, esta compresión es la causa de que los fósiles estén aplastados y reventados.

Las pizarras también pueden contener nodulos de caliza. Tales nodulos están formados por carbonato cálcico, que en la pizarra se concentra alrededor de un núcleo aislado. Frecuentemente, el núcleo está constituido por un fósil y, al abrir un nodulo, encontramos un ejemplar muy bien conservado. Las piedras calizas suelen ser fosilíferas —de hecho, a veces están constituidas exclusivamente por restos orgánicos—.

Como la roca es tan dura, resulta difícil extraer los fósiles sin dañarlos. En la base de los acantilados se pueden recoger fragmentos de bastante buen aspecto. Estos trozos pequeños se examinan fácilmente; muchas veces, los fenómenos erosivos ponen al descubierto los fósiles. Separarlos de las rocas no erosionadas es una tarea ardua. Después de arrancar placas grandes, es necesario desmenuzarlas para encontrar los fósiles. Un minucioso examen de los fósiles, con una lupa, proporciona más información.

Huellas de los músculos se pueden haber conservado en el interior de los caparazones, y las líneas de crecimiento, en el exterior, revelan la edad del animal cuando murió. Comparándolo con algunas de las especies similares que existen en la actualidad se deducen algunas circunstancias ambientales del pasado, incluso la temperatura y la profundidad del mar. Algunos fósiles estuvieron sometidos a una serie de movimientos antes de quedar enterrados definitivamente.

Por eso, con frecuencia, aparecen gastados, en particular las valvas que forman los caparazones de los moluscos bivalvos. Otros quedaron, en la misma posición en que murieron, dentro del sedimento que se formó en el fondo del mar de aquella época.

Los restos orgánicos de remotas épocas geológicas no están siempre mineralizados, como sugiere la idea de fósil. Recordemos los ejemplares de mamuts congelados y conservados en los hielos siberianos, los insectos incluidos en ámbar, y los vertebrados envueltos  en  sustancias  bituminosas.

Fuente Consultada:
Revista TECNIRAMA Nº70 y N°113
La Tierra y Sus Recursos Levi Morrero





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