Historia de la Deforestación Las Primeras Talas Masivas de Arboles



Historia de la Deforestación
Causas de las Primeras Talas Masivas de Árboles

Hasta los tiempos del Neolítico, no sólo las regiones tropicales del planeta sino también las templadas estuvieron cubiertas de bosques. Se calcula que éstos cubrían alrededor de 6.200 millones de hectáreas. Esta superficie arboladano hubiera variado de no ser por la intervención del hombre, que hace diez mil años inventó la agricultura y, para ejercerla, debió desmontar y talar. A lo largo de los siglos, el desmonte para cultivos, la tala de árboles para obtener madera, la recolección de leña y la cría de ganado redujeron los bosques a unos 4.300 millones de hectáreas, es decir, a los dos tercios de la superficie existente en la época preagrícola.

Cierto es que esta destrucción sistemática de los espacios forestales trajo el progreso económico y social de la humanidad. La agricultura estableció al hombre en un territorio, le prodigó sus esenciales medios de subsistencia, terminó con su nomadismo al congregarlo en aldeas que luego serían ciudades y fue el recurso económico predominante hasta no hace más de un par de siglos, cuando apareció la industria.

deforesatacion

Imagen desoladora de un área deforestada de pinos

Como recuerda Rene Dubos: “Antes de que el hombre del Neolítico sometiese los ríos y comenzara a hacer uso del riego, los valles del Eúfrates y del Nilo no eran más que pantanos y cañaverales muy poco prometedores e infestados de animaies salvajes. Fue aquélla una empresa colosal que se llevó a cabo principalmente a base de fuerza bruta.

Hubo que drenar los pantanos mediante canales, contener la violencia de las riadas mediante diques, desbrozar ia maleza y exterminar a los animales que en ella se guarecían. Como correctivo al engreimiento de la tecnología moderna, es bueno recordar que hacia el año 2000 a.C. las civilizaciones del Mediterráneo oriental que disponían de sistemas de riego habían inventado la cestería, el telar y la alfarería, aprovechado la fuerza de los bueyes y del viento, construido barcos a vela y vehículos con ruedas, aprendido a utilizar la mayoría de los metales no ferrosos.

Cuando los egipcios inventaron el ara o, proporcionaron a la humanidad la innovación tecnológica que más .profunda y perdurablemente ha influido en el aspecto de la superficie terrestre.

Dondequiera que tuvo lugar, la intervención del hombre dejó una huella indeleble en ia naturaleza. Pero no todas las consecuencias de la actividad humana han sido satisfactorias. El fuego y ei ganado permitieron romper las grandes barreras forestales y crear ricos labrantíos, pero el resultado final de la deforestación fue destructivo, pues implicó la erosión total del terreno en muchas partes del mundo.

Es casi seguro que los desiertos del Medio Oriente son en su mayor parte producto del exceso de apacentamientoFque se dio hace unos cuatro mil años. Platón describe en Crítías los efectos de la deforestación sobre el paisaje griego: “Los aguaceros arrastraron la tierra montaña abajo hacia el mar” y el Ática se convirtió en “el esqueleto de un cuerpo enflaquecido por la enfermedad”. Antes, deplora, “el agua no se perdía, como ocurre hoy, discurriendo sobre el terreno desnudo”.

Las islas británicas tampoco se salvaron de esa actividad del hombre. Allí, éste prefirió establecerse en las colinas y en campo abierto, pero taló los espesos bosques y drenó los terrenos pantanosos para poder extender sus cultivos. Los antiguos celtas eludieron al principio el valle del Támesis, no obstante su potencial fertilidad, porque esas tierras arcillosas e impermeables eran poco saludables y difíciles de arar; pero cuando fueron hachados sus densos robledales, la civilización se desplazó del valle de Salisbury al del Támesis, que se pobló a medida que fue deforestado. Las técnicas agrícolas abrieron camino a los sucesivos invasores (celtas, romanos, sajones y normandos) que fueron ocupando el actual territorio británico.



En Europa occidental se ha podido confirmar, mediante fotografías aéreas, lo ya atestiguado por documentos fósiles: gran parte de la tierra de cultivo fue abierta por los pobladores del Neolítico que hace 10.000 años talaron los bosques y roturaron la capa superficial de la tierra. Algunas carreteras son de origen muv antiguo. En la Edad de Piedra se abrieron caminos que cruzaban Europa y llegaban hasta Asia, adentrándose en Siberia.

Las aldeas que fueron surgiendo quedaron asimismo unidas por caminos. Más tarde, con la expansión del Imperio Romano, hubo necesidad de comunicar sus diversas partes mediante calzadas que con el tiempo formaron una red. Todo ello dio motivo a nuevas talas de bosques. Las fotografías aéreas permiten descubrir diferencias en la vegetación, proporcionando un indicador botánico del curso original de los caminos, inclusive donde ha sido posteriormente alterado.

Los cambios más notables de ia capa forestal han sido siempre reflejo de las grandes transformaciones históricas de la sociedad Antes del Renacimiento, el 80% de la superficie de Francia estaba cubierta de bosques. A comienzos del siglo XVI, las exigencias de desarrollo económico estimularon la tala de árboles en gran escala y a fines del siglo XVII los bosques sólo cubrían el 18% del territorio del país.

Para esa época, tanto Francia come Gran Bretaña habían consumido sus recursos forestales hasta tal punto que se vieron obligadas a buscar en otras regiones del munde la madera indispensable para construir los barcos y conservar la superioridad marítima.

En Estados Unidos los bosques cubrían 380 millones de hectáreas hacia 1630, cuand: desembarcaron los primeros colonos ingleses. Al extenderse la colonización por la costa oriental y hacia el oeste del país, la capa forestal fue disminuyendo paulatinamente. En 1920 sólo quedaban 250 millones de hectáreas de bosques, dos tercios de las existentes al iniciarse la colonización europea.

El mismo proceso se dio en América de Sur. Un ejemplo típico puede ser Argentina tenía grandes extensiones boscosas antes c; la llegada de los españoles, hoy sólo posee ur 14% de su territorio cubierto por árboles. Infinidad de ejemplares fueron hachados y consumidos como leña, empleados en la construcción de casas y en la fabricación de muebles, o quemados para librar tierras al cultivo. Las poblaciones de caldenes de la Pampa se habían reducido a la quinta parte hacia 1935.

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La deforestacion Causas y consecuencias

Los efectos negativos de la deforestación, y en general de la merma de los recursos biológicos, no fueron advertidos durante siglos. En todo caso se desestimaron, frente a las necesidades de producción de alimentos, materias primas industriales y derivados forestales, requeridos para satisfacer el consumo e impulsar el desarrollo económico y social. Pero, con el correr del tiempo, la incesante disminución de la capa forestal comenzó a evidenciarse como una amenaza contra el medio ambiente y un factor limitativo del bienestar de las naciones. En la actualidad, el esfuerzo reforestador en gran escala y la conservación de los bosques aún incólumes se erigen en prioridades insoslayables para garantizar el futuro de la especie humana.

El avance inexorable de la deforestación destruye la integridad ecológica de muchas regiones del mundo, provoca una fuerte degradación de los suelos, agrava los excesos climatológicos causantes de las sequías y las inundaciones, interrumpe el suministro de agua potable y reduce la productividad de la tierra.

La sustitución de los bosques por cultivos tiene efectos contradictorios. Cuando se tala completamente la selva y se la reemplaza por un monocultivo, es frecuente que los suelos relativamente pobres no puedan soportar más de unos pocos años de cosechas. La lluvia arrastra la delgada capa de mantillo, el sol abrasador cuece y endurece el suelo y éste no puede absorber las lluvias.



En la cuenca inferior de los ríos se producen inundaciones, mientras las represas hidroeléctricas y los sistemas de riego se ven invadidos por el légamo. Como consecuencia, el clima experimenta una serie de cambios que incrementan las diferencias entre las estaciones lluviosas y las secas.

La influencia de los bosques sobre el clima mundial es fundamental. Ellos ayudan a mantener el equilibrio térmico del planeta y cumplen una función imprescindible en la absorción del carbono de la atmósfera. Como ya se hadicho, los árboles actúan como receptáculo natural del bióxido de carbono que inhalan y devuelven a la atmósfera el oxígeno que exhalan. Pero cuando se talan o se queman árboles, el carbono que contienen, así como parte del carbono de los suelos, se oxida y se restituye a la atmósfera. El bióxido de carbono de ésta deja pasar gran parte de las radiaciones solares de corta longitud de onda, pero retiene una alta proporción de las radiaciones de larga longitud, lo cual crea el llamado “efecto invernadero”.

Los árboles y los suelos desempeñan, pues, una función esencial en el ciclo mundial del carbono, que ha cobrado mayor importancia con la aparición de cambios climáticos originados por la presencia acrecentada de bióxido de carbono, lo que constituye una grave amenaza contra el medio ambiente.
La conservación de los bosques, sobretodo los ubicados entre los trópicos, es vital para los 1.800 millones de personas que viven en esta región, quienes tienen en su flora y su fauna una inmensa reserva de alimentos, fibras, combustibles, materias primas industriales y sustancias medicinales. De esos bosques se obtienen productos de gran utilidad práctica y valor económico. La producción de madera y de papel significa para los países boscosos un medio esencial para desarrollarse.

Ante una importancia tan grande de los bosques para la salud económica y ecológica de las naciones, resulta sorprendente comprobar cuan poco se sabe acerca de los recursos forestales existentes en nuestros días. Son muchos los países que aún no han realizado el inventario completo de sus bosques. La mejor información disponible es la reunida por la fao (Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación). Según ella, los bosques cerrados, en los que la sombra de las copas de los árboles retarda el crecimiento de la hierba, cubren aproximadamente 3.000 millones de hectáreas en todo el mundo. Existen además 1,300 millones 3e hectáreas de bosques abiertos. En conjunto, pues, habría 4.300 millones de hectáreas forestadas, casi el tripíe de la superficie agrícola.

Desgraciadamente, la tala de bosques continúa, y a un ritmo mucho más rápido que el de la repoblación forestal realizada por el hombre y la reproducción natural. En lo que respecta a las regiones tropicales, se talan anualmente once millones de hectáreas, en tanto que la repoblación sólo alcanza un millón; es decir, once hectáreas taladas por una plantada. En África la proporción es de treinta por una y en Asia de cinco por una.

Estos datos son bastante prudentes, al menos en lo que respecta a algunas regiones. Las imágenes de cinco estados del Brasil obtenidas mediante satélite han revelado que el ritmo de la deforestación en el Amazonas supera con creces las previsiones efectuadas. Datos procedentes de la India señalan que la capa forestal de ese país, era del 17% hacia 1960. el 14% en 1970 y el 12% en 1992.

En las zonas templadas, la deforestación ha disminuido considerablemente después de varios siglos de intenso incremento. Actualmente, la capa forestal de Europa está estabilizada y en algunos países se da el caso de una creciente reforestación. En Gran Bretaña, desde 1960, las iniciativas públicas y privadas de repoblación forestal han incrementado la superficie arbórea en unas 30.000 hectáreas anuales.

En Francia, desde el año 1800, el área forestal creció del 14% al 25% del territorio nacional. En Rusia, se sembraron 1.000.000 de hectáreas de bosques tan sólo en 1987, y un territorio dos veces mayor fue objeto de trabajos de repoblación arbórea.

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Sin embargo, es lamentable que la contaminación química del aire, así como las lluvias acidas, pongan en peligro los bosques europeos. Los árboles del centro y a! norte de ese continente muestran signos de deterioro por efecto de los contaminantes atmosféricos. De continuar este proceso, podría contrarrestar buena parte de la reciente recuperación de la superficie forestal.

Para Ampliar Ver: Deforestación

Fuente Consultada:
Ecologia Manual de Materias VISOR – Enciclopedia Audiovisuales S:A. Historia de la Deforestación

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