Biografia de Niemeyer Oscar Caracteristicas Arquitectura de Brasilia


Biografía de Niemeyer Oscar
Características Arquitectura de Brasilia

La construcción de Brasilia, la flamante capital del Brasil, ha hecho poner los ojos con extraordinario interés en el momento actual de la arquitectura brasileña. Ya desde hace unos años, las obras de los jóvenes maestros brasileños habían atraído la atención de los estudiosos de este arte.

En Brasil, país poderoso, rico y en trance de un desarrollo económico realmente maravilloso, la arquitectura ha venido cobrando una importancia creciente, llamada a resolver tantos problemas puramente arquitectónicos y urbanísticos como sociales. Se trata de dar solución a todo ese cúmulo de interrogantes, de nuevas necesidades que se plantean siempre en los momentos de crecimiento masivo de un país, muchas de ellas directamente relacionadas con el arte de la arquitectura.

En Brasilia, la nueva ciudad federal brasileña surgida en la meseta interior de Goiás, el trabajo del arquitecto Oscar Niemeyer es a todas luces el más interesante. El plan piloto de la nueva capital es el de Lucio Costa, un arquitecto de fama y hasta de nacionalidad casi internacional, que ganó el concurso entre otros veintiséis proyectos.

Niemeyer Oscar arquitecto

Oscar Niemeyer Soares Filho nació el 15 de diciembre de 1907. Sintió siempre una gran afición por las matemáticas. Realizó sus estudios primarios y secundarios en el «Barnabitas College», de donde salió en 1929 firmemente decidido por su carrera futura de arquitecto.

Un año más tarde, fortalecida aún más su vocación profesional merced a unos viajes realizados por el interior del país, en los que se puso en contacto con la arquitectura histórica y moderna brasileña, ingresó en la Escuela Nacional de Bellas Artes de Río de Janeiro, matriculándose en los cursos de arquitectura. En cuatro años terminó sus estudios superiores, siempre con las máximas calificaciones, reputado por sus compañeros y profesores como el más aventajado de su promoción.

La familia paterna de Oscar Niemeyer es de ascendencia alemana. De ella ha heredado su mente casi matemática, que sólo el clima social y cultural de su país natal ha podido templar, en un proceso de humanización progresiva que se observa a lo largo de su producción arquitectónica. Al terminar su carrera en la Escuela Superior de Río, empezó a trabajar de arquitecto en la oficina de Lucio Costa, que por entonces era jefe del Servicio del Patrimonio Histórico Artístico Nacional.

La raíz italiana de Costa, su verdadero primer maestro, supone ya mucho en el desarrollo posterior de su carrera. Por estos años, la contemplación y estudio de los edificios históricos brasileños, pareja a la dirección clásicamente mediterránea de Lucio Costa, ponen en la obra del futuro maestro de Brasilia sus primeras preocupaciones por la humanización de la arquitectura. Su deseo de dar solución a tantos problemas estéticos, en el fondo, respondía a su preocupación social.

Si Oscar Niemeyer no hubiera tenido más maestro que Lucio Costa, si no hubiera viajado tanto por Europa —«de Lisboa a Moscú», suele decir él a todo el mundo—, su producción arquitectónica quizá no hubiera alcanzado su cima actual. Podría haberse quedado en una serie de hábiles soluciones, en una serie ininterrumpida de hallazgos estéticos.

Su arquitectura habría sido reputada como obra de un buen técnico también, pero un poco como fruto discreto y acertado de un arquitecto que no se enfrentó con los más graves problemas que se plantean cada día a todo arquitecto contemporáneo.



Pero en la vida y en la obra de Niemeyer están además la presencia decisiva de Le Corbusier, el gran maestro del racionalismo europeo, y sus contactos directos con los problemas arquitectónicos y urbanísticos de Europa, agravados a la terminación de la última guerra.

El trato de Niemeyer con Le Corbusier fue mucho más corto que el que ha tenido y tiene con Costa, pero la personalidad del maestro suizo-francés, el volumen de su obra, la serie de sus soluciones arquitectónicas, han sabido dejar su huella en la obra del brasileño.

Niemeyer fue uno de los colaboradores de Le Corbusier en el proyecto del campus de la ciudad universitaria de Río de Janeiro, encargo hecho al arquitecto europeo por el entonces ministro de Educación, Gustavo Capanema. De este corto contacto, Niemeyer obtuvo unas experiencias técnicas que inteligentemente ha sumado posteriormente a su obra.

El respeto suyo por las líneas y los volúmenes puros, el aire ligero de sus construcciones, la presencia del paisaje, racionalmente incorporado a los edificios, son otras tantas notas «lecorbusianas» en la obra del maestro de Brasilia.

La lista de la producción de Oscar Niemeyer es bastante voluminosa y no menos variada. Ha realizado tanto pequeños edificios privados como grandes construcciones para uso público. Sus obras revisten siempre un carácter marcadamente nacional, que es otra de las notas que puede añadirse a su producción.

Esta característica —la presencia de la geografía, de los tipos de construcción brasileños en la producción de un arquitecto moderno—, ya es sabido que no es privativo del Brasil. Pero sí es cierto que en pocos arquitectos, descartada la obra del fallecido Frank Lloyd Wright, se da un más perfecto equilibrio de las últimas realizaciones técnicas con la fisonomía nacional, con la incorporación buscada al paisaje propio del lugar.

En la carrera profesional de Oscar Niemeyer puede darse un corte claramente diferenciado. Antes y después de su largo viaje por Europa, que, según él, le ha hecho dar un completo cambio de rumbo en las directrices de su producción. Ya en 1937 realiza su primera obra: una Nursery en Río de Janeiro, edificio de pequeños alcances, en el que ya observa una gran preocupación por el jardín.

De 1938 datan tres obras importantes: el pabellón brasileño de la Feria de Nueva York y dos casas de descanso, una para Oswaldo de Andreade y otra para Miguel Pereira, en las que logró una adecuación perfecta de las formas arquitectónicas a las de la naturaleza.

En el pabellón para la Feria de Nueva York, realizado en colaboración con Lucio Costa y Paul Lester Wiener, la distribución de las distintas plantas sigue una fórmula marcadamente de Le Corbusier. De 1939 es el hotel de Ouro Preto, en el estado de Minas Gerais.

En 1941 construye el «Standpipe» de Riberao das Lages, en Río de Janeiro, el «Centro Atlético Nacional» de la capital federal, y continúa la construcción del ministerio de Educación y Cultura, que había comenzado en 1937 y que no habría de terminarse hasta 1943.



Al construir en el Centro Atlético el enorme Estadio, Oscar Niemeyer se sitúa ya entre los maestros. Para ubicar a los ciento treinta mil espectadores, el arquitecto realizó una de sus mejores obras. En la distribución de los diferentes bloques de edificios, las zonas verdes, los campos de los distintos deportes siguió la técnica ya tradicional en la arquitectura moderna, de aislar las diferentes zonas con espacios verdes, lagos y estanques.

1942 es el año en que Oscar Niemeyer construye su estudio-residencia en la Sección Gavea de Río de Janeiro, edificio de tres plantas, abierto al lago Rodrigo de Freitas, en el que dio entrada a las muestras más modernas de muebles, añadiendo así otro frente a sus preocupaciones artísticas.

Del mismo año es el casino de Pampulha, un suburbio de Belo Horizonte, donde repitió algo la estructura de su pabellón neoyorquino.

En Pampulha hizo también en 1942 un restaurante, el Club de Yates, y comenzó la famosísima iglesia de San Francisco de Asís, que, decorada con murales del pintor Cándido Portinari, tuvo que superar algunas dificultades de tipo litúrgico antes de su consagración.

También de 1943 es el hotel Resort y la casa de descanso del futuro presidente Juscelino Kubitschek, ambos en Pampulha, la residencia de Carlos Ofair en Río, la de Francisco Peixoto y la de la señora Prudente de Moráis, terminada en 1949, la más personal de las construcciones que ha levantado de este tipo, en la que modificó de manera muy original los famosos «pilotis» patentados por Le Corbusier.

Entre 1943 y 1950, Oscar Niemeyer realizó una veintena de obras importantes. Varios hoteles, edificios para grandes bancos, algunos clubs deportivos, factorías industriales como la de Carlos de Britto, numerosas residencias particulares en la ciudad y en el campo, bloques de departamentos y el bellísimo monumento a Barboza en Río de Janeiro, con un curioso mural de Cándido Portinari.

Desde 1950 a 1955, Osear Niemeyer ha ocupado casi toda su actividad en las obras del parque Ibirapuera de Río de Janeiro, donde ha construido los palacios de la Industria, de la Agricultura, de las Artes y el Gran Mercado. Con estas obras ya estaba magníficamente preparado para la realización del Museo de Caracas y para los múltiples edificios de Brasilia, en los que se acusa de manera notable el cambio dado a sus criterios técnicos y estéticos, fruto de su viaje a Europa y de su contacto con las más recientes obras de la arquitectura internacional.

«Los trabajos de Brasilia definen, con el proyecto del Museo de Caracas, una nueva etapa de mi trabajo profesional. Éste se caracteriza por una búsqueda constante de concisión y de pureza, así como por una mayor aplicación a los problemas fundamentales de la arquitectura. Esta etapa… fue la consecuencia de un proceso honrado de fría revisión de mi trabajo de arquitecto.

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En verdad, después de mi regreso de Europa, que recorrí de Lisboa a Moscú, examinando atentamente cuanto pudiera tener relación con la arquitectura, mi actitud profesional ha cambiado mucho.» Estas palabras de Oscar Niemeyer, pronunciadas con motivo de iniciar los trabajos de Brasilia, resumen la nueva actitud del maestro, que, en un desarrollo lógico de toda su obra, ha llegado a una nueva cima.

Examinando sus construcciones de Brasilia, en las que un aire total, extraordinariamente armónico, envuelve en una sola obra todo su trabajo en la nueva capital, es necesario pensar que el maestro brasileño ha conseguido una gran simplificación, no sólo de resultados formales, sino de actitudes previas y criterios arquitectónicos.

Puede decirse que antes de este momento, la labor arquitectónica era emprendida por Oscar Niemeyer con cierto sentido de servicio a otras actividades humanas. Se trataba de realizaciones parciales, complementarias de otras muchas cosas que no eran la arquitectura.

Hoy, contemplando sobre todo su plaza de los Tres Poderes, se aprecia bien claramente cómo Niemeyer ha llegado a una concepción total de la arquitectura, en la que este arte sirve de soporte y ámbito a los demás y está perfectamente integrado en la realidad social, política y cultural brasileña, como un elemento de síntesis y de armonización.

El palacio de la Alborada, residencia oficial del presidente; los palacios —el Legislativo, el Ejecutivo y el Judicial—, Centro Residencial con sus viviendas, iglesias, escuelas, liceos y mercados, la Cámara de Diputados y el Senado —curiosísimas construcciones a base de medias esferas situadas sobre una enorme plataforma artificial—, el recinto bancario, con modernos y elevados edificios para la banca nacional y extranjera, etc., son el legado más importante de la obra de Oscar Niemeyer, un arquitecto en el que juegan con la mayor gracia y perfección las lecciones técnicas, racionalistas y exactas de Le Corbusier, con la sensibilidad que regalan a su obra el paisaje, densamente humano de su tierra natal y el clasicismo mediterráneo de Lucio Costa, su primer maestro.

La síntesis, personalísima, es la producción del arquitecto brasileño Oscar Niemeyer Soares Filho.

Óscar Niemeyer murió el 5 de diciembre de 2012 en Río de Janeiro a los 104 años.

LISTA DE SU MEJORES OBRAS

1947 – Sede de las Naciones Unidas en Nueva York

Niemeyer participó junto a un reputado grupos de arquitectos (entre ellos Le Corbusier) en la elaboración del proyecto del edifico principal de las Naciones Unidas en la ciudad de Nueva York en 1952.

1958 – Palacio Planalto

Sede del poder ejecutivo del Gobierno Federal brasileño, el edificio comenzó a construirse en 1958 como parte del proyecto de Niemeyer en Brasilia. Consta de cuatro pisos de altura y tiene una superficie de 36.000 m². Su idea era proyectar una imagen de simplicidad y modernidad utilizando líneas y ondas para componer las columnas y estructuras exteriores.

1960 – Congreso Nacional brasileño

La obra, inaugurada en 1960, significó la transferencia de la capitanía de Río de Janeiro a Brasilia. Sede del poder legislativo federal en Brasil, la estructura está compuesta por dos semiesferas a los lados (Senado y Cámara de Diputados) junto a dos torres de oficinas.

1970 – Catedral de Brasilia

Terminada en 1970, se trata de la catedral metropolitana de la ciudad de Brasilia. Una enorme estructura hiperboloide de secciones asimétricas construida sobre hormigón y cuyo techo de vidrio parece abrirse al cielo.

1991 – Museo de Arte Contemporáneo de Niterói

Realizada por Niemeyer a los 100 años de edad, el museo se levantó en la ciudad de Niterói y es una de sus señas de identidad. El edificio tenía 16 metros de alto y una cúpula con un diámetro de 50 metros con tres pisos.

2011 – Centro Cultural Internacional Oscar Niemeyer

Tiene una estética provocadora, resumen de la mejor arquitectura del brasileño. El propio arquitecto lo ha descrito como «una gran plaza abierta a todos los hombres y mujeres del mundo, un gran palco de teatro sobre la ría y la ciudad vieja. Un lugar para la educación, la cultura y la paz».

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