Líderes Espirituales de la Historia Apostoles de la Paz Referentes Eticos



Líderes Espirituales de la Historia Apostoles de la Paz Referentes Éticos

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Las gratificaciones de la vida se refieren más que a consumir, a culminar, a llevar a cabo, a completar un proyecto, por ejemplo: ensayar con dedicación durante meses con un grupo de música para finalmente ofrecer un concierto. Esta actividad además del buen momento de placer que proporciona, motiva a continuar en ese camino. Las gratificaciones suelen ser duraderas, en general son elegidas, y requieren el despliegue de las mejores capacidades.

A diferencia de la excitación instantánea que ofrecen los placeres, las gratificaciones dan, como premio al esfuerzo, una constancia de lo que cada uno es capaz, lo que influye mucho en la autoestima y —fundamentalmente— permite sentirse protagonista de un proyecto de vida.

Los antiguos griegos enunciaban como lema de su sabiduría la frase “nada en exceso”. Aun hoy esa fórmula parece insuperable, porque hasta las cosas buenas pueden volverse malas si exceden la medida, si se exagera, si se abusa de ellas. Una medicina puede curar o matar, según la dosis. El amor, algo universalmente considerado bueno, puede volverse sobreprotección, dependencia excesiva o asfixia emocional.

Es posible entonces afirmar que tanto los placeres como las gratificaciones pueden caer en el exceso, en el abuso, y pueden llevar a conductas adictivas, o sea a situaciones en las que se llega a depender casi totalmente de determinado objeto, persona o actividad. Obviamente, las consecuencias no son las mismas si se es adicto a la música o al alcohol.

Las decisiones que se tomen para alcanzar el placer o la gratificación darán cuenta de la forma en que cada ser humano es capaz de dirigir su vida; y la adolescencia es un momento muy importante en la vida de una persona, pues es en esa etapa cuando se suelen tomar decisiones que podrán incidir en el futuro.

Algunas personas, como el Mahatma Gandhi o la Madre Teresa de Calcuta, por ejemplo, sacrificaron casi todos sus placeres en procura de lo que para ellos era una enorme gratificación: obtener por medios pacíficos la independencia de sus compatriotas, o ayudar, cuidar y curar a miles de necesitados.

madre maría de calcuta

Seria imposible que todas las personas fuesen así. Pero es posible asumir las condiciones y habilidades que cada uno tiene y, a partir de ellas, tratar de protagonizar una historia interesante, al modo y en la medida que esté al alcance de cada uno. Porque también hay pequeños heroísmos que hacen posible que la historia de la humanidad siga adelante.

También hay personas que, en el otro extremo, sacrifican las gratificaciones por los placeres. Viven “al día”, “todo bien” o “todo mal”, cambian la trama creciente y progresiva de la gratificación por una simple acumulación de excitaciones, que para colmo siempre les resultan insuficientes y por ello requieren cada vez “más de lo mismo”, con lo que terminan obteniendo cada vez menos, y así, el abuso reiterado se vuelve cada vez más peligroso.

Es lo que pasa, por ejemplo, con el alcohol: algunos creen que les dará ánimos para ciertas cosas y, por ello, beben en exceso, lo que los hace perder la voluntad, la conciencia de sus actos y la salud.

Fuente Consultada: AS Adolescencia y Salud Polimodal – Educación Secundaria Superior – Gagliardi-Martiñá-Míguez





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