Plataforma Petrolera Funcionamiento Caracteristicas La Vida en el Mar






Existen grande construcciones civiles de acero a las que no se les puede negar valores formales de notable interés y una incidencia excepcional sobre la transformación del paisaje (que por fortuna no siempre es degradación). En este aspecto, la plataforma de barrenado de la BP en el mar del Norte entra, sin duda,, dentro de la categoría de estas realizaciones.

Plataforma Petrolera Funcionamiento Caracteristicas La Vida en el MarCuando, pocos minutos después de las 7 de la tarde del miércoles 3 de julio de 1974, en aguas de Gran Bretaña, el Graythorp I de la BP fue situado en aguas profundas, a 110 millas de Aberdeen, se asistió a un gran acontecimiento en el campo de la ingeniería marina. Para los pocos privilegiados que siguieron el acontecimiento, la instalación de esta estructura constituyó una visión verdaderamente espectacular.

La historia de estas plataformas está estrechamente vinculada, como es natural, a la otra historia, relativamente reciente, de la exploración y explotación de los yacimientos petrolíferos existentes en los fondos marinos. Los hidrocarburos líquidos (petróleo) y gaseosos (metano) constituyen la principal fuente de nuestra civilización industrial. Pero las reservas de “oro negro” de los yacimientos terrestres hasta ahora conocidos se encuentran en vías de rápido agotamiento.

Y de ello se saca una conclusión a todas luces evidente: si no se encuentran y se explotan nuevos yacimientos, la colosal maquinaria de la civilización industrial se quedará sin “carburante” dentro de cuarenta o cincuenta años como máximo. Por otra parte, de momento no parece muy probable que la nueva fuente de energía, la nuclear, pueda sustituir totalmente a los hidrocarburos en tan breve espacio de tiempo; de ahí la necesidad absoluta de intensificar las exploraciones de nuevos yacimientos.

Y en este aspecto ya no queda otro recurso que efectuarlos en el fondo de los mares y de los océanos, ya que la superficie terrestre ha sido explorada con tal fin a todo lo largo y a lo ancho de las zonas accesibles. Así empezó, en la última posguerra, la era de las exploraciones de hidrocarburos llamadas off-shore, término inglés, hoy día de uso internacional, que podría traducirse por “costa afuera”.

Las exploraciones off-shore se realizan en franjas de mar costeras, donde los fondos son más idóneos para este fin y las comunicaciones con tierra firme más fáciles. En la práctica, la técnica actual de las exploraciones off-shore permite la prospección de casi toda el área de las “plataformas continentales”, entendiendo con este término el “zócalo”, el ligero declive, en el que una tierra emergida se hunde gradualmente en el mar.

Es una zona muy amplia, calculada en 28 millones de km2. Sólo una parte de ella (7 millones de km2) ha sido explorada hasta ahora con tales fines. Sin embargo, ya en 1970, los hidrocarburos extraídos del fondo del mar constituían el 20 % del total mundial. La primera plataforma de perforación fue instalada en 1947 en el golfo de México. Pero el acontecimiento más importante de estos últimos años en Europa, respecto a la citada exploración de hidrocarburos en los fondos marinos y que ha llamado la atención de la opinión pública mundial es, sin duda alguna, el realizado en el mar del Norte.

Tras el “boom” del metano de Groninga, Holanda, los geólogos empezaron a sospechar que también bajo las tempestuosas aguas del mar del Norte pudieran ocultarse yacimientos de metano y de petróleo. Y si el depósito de gas de Groninga estaba considerado como el más importante hasta ahora conocido en el mundo occidental, la certeza de que pudiera ocurrir otro tanto en el mar del Norte dependía de los resultados de las exploraciones de los expertos de todo el mundo que allí se habían reunido.

El mar del Norte cubre casi por entero un banco continental formado por un espesor considerable de roca sedimentaria, y es precisamente en este tipo de roca, que a lo largo de los tiempos llenó las cuencas sedimentarias formadas por depresiones de corteza terrestre de muchos kilómetros de longitud y de profundidad, donde se encuentran los hidrocarburos líquidos y gaseosos. En Holanda y en la vecina Alemania se ha hallado no sólo metano, sino también yacimientos petrolíferos de pequeña y mediana categoría. Por lo tanto, la posibilidad de que pudieran encontrarse también bajo el mar del Norte constituía una hipótesis muy bien fundamentada.

La explotación de los eventuales yacimientos del citado mar podría permitir a Gran Bretaña, entre otras ventajas, y relativamente en breve tiempo, una autonomía casi total desde el punto de vista de la producción energética. Así, pues, se realizaron profundos estudios sobre la concreta estructura geológica de esta cuenca, estudios que permitieron clasificarla como una zona petrolífera en potencia. Geográficamente, el mar del Norte está dividido en dos zonas: la parte meridional, más bien estrecha, donde las condiciones del mar son menos favorables, y la septentrional, más ancha y abierta sobre el Atlántico.

Vista Aerea de una Plataforma Petrolera en México

La variabilidad extrema de las condiciones atmosféricas hace notablemente difícil, en cualquier parte de dicho mar, establecer las previsiones meteorológicas, a pesar de que en estos últimos años se hayan conseguido notables progresos en las previsiones a largo plazo. Añádase a esto que, si el medio marino era poco conocido, la naturaleza de los fondos marinos lo era aún mucho menos, lo que forzosamente había de plantear graves problemas a la estabilidad de las instalaciones y a la colocación de las conducciones.

En consecuencia, las instalaciones debían ser proyectadas de modo que hicieran frente a este conjunto de condiciones ambientales negativas. El término “plataforma”, con el cual habitualmente se denominan las susodichas instalaciones da, sin embargo, una idea falsa de estos colosos marinos que de planos no tienen nada.

El aspecto imponente de estas obras, y en particular de la Graythorp I de la BP, es excepcional; la estructura tubular de acero sobre la que se instalan una serie de equipos de gran complejidad, establece un parentesco, también formal, con la tradición de la ingeniería ochocentista; pero, por otra parte, la perfección y novedad técnica de las maquinarias, su diseño y su distribución, que tiene en cuenta la explotación en mayor escala y más funcional del espacio disponible, hacen de ellas unas de las más avanzadas realizaciones de la tecnología y la arquitectura modernas.

Como la perforación de un pozo en el fondo del mar no difiere técnicamente, por lo menos en la operación de excavación propiamente dicha, de lo que se hace con el mismo fin en tierra firme, el problema nuevo, hoy por cierto brillantemente resuelto, consistía en establecer las condiciones técnicas para la perforación partiendo de la superficie del mar y actuando a través del diagrama de decenas o cientos de metros de agua. Para esto era preciso crear artificialmente sobre la superficie marina una zona que pudiera contener todas las máquinas para la perforación, además del personal empleado en los trabajos.

Se trata, por tanto, de verdaderos pueblos situados en medio del mar. El equipo completo de estas plataformas comprende: por un lado, perforadoras dirigidas eléctricamente, bombas tubulares, depósitos para materiales químicos, máquinas para la producción primaria, que comprenden divisores de gas-petróleo y bombas de emisión con motor de turbina, instrumentos de refrigeración para la producción condensada y generadores de energía, con un total de 10 MW; por otro, los laboratorios, las cocinas, los locales de descanso, la sala cinematográfica y los depósitos de víveres, piezas todas ellas con aire acondicionado.

También hay una o más estructuras en forma de torre que más tarde serán las torres de perforación, con mesas giratorias, grandes válvulas, la pila para el limo y, finalmente, la zona de aterrizaje para los helicópteros. Toda esa formidable maquinaria se ha estructurado de forma que ocupe el menor espacio posible.


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Por otra parte, era evidentemente necesario que las turbinas no descargasen en la zona de perforación, que la antena de radio estuviera dirigida hacia tierra firme y que la zona ocupada por los aposentos estuviera situada en el lugar más tranquilo posible; al mismo tiempo, la situación de cada parte individual debía tener en cuenta que la distribución de las cargas se realizaría de forma uniforme sobre toda la estructura de sustentación.

La división Menck de la Koehring Co. construyó, para la Graythorp I, el taladro más grande del mundo hasta entonces realizado; pesa 255 toneladas, tiene una potencia de golpe de 87.500 mkg y su golpe máximo es de 1,25 m, con una capacidad de 35 percusiones por minuto. Él proyecto final de toda la plataforma se realizó teniendo en cuenta las circunstancias ambientales, las cargas y las condiciones del subsuelo bajo la superficie del mar y además sufrió, respecto al original, muchos cambios; en efecto, al principio se establecieron 36 pozos y dos taladros, pero consideraciones sucesivas sobre el abastecimiento y los depósitos hicieron que se descartara esta primera hipótesis, ya que, por una parte, la limitación de espacio no permitía tener a bordo suficientes suministros y por otra el mal tiempo en el mar del Norte hacía imposible el aprovisionamiento de materiales de barrenado.

El actual proyecto es de 27 pozos y un solo taladro, ya que hay un depósito suficiente para la estiba del crudo extraído en 30 días de perforación. La eficacia, tanto de ésta como de las demás plataformas, y, por lo tanto, la posibilidad de desarrollar las funciones esenciales para las cuales han sido realizadas, se ven amenazadas por un enemigo implacable y multiforme, representado por la corrosión a la que se ven sometidas las estructuras de acero. El agua de mar constituye ya en sí un temible enemigo del acero, como de la mayor parte de los metales, incluso de los más nobles que el hierro; y el hecho de que además esta agua esté casi totalmente contaminada, en distinta medida, por productos más o menos nocivos, contribuye a empeorar en gran manera la situación.

La ejecución de todas las tareas, incluso de las más sencillas, requiere siempre condiciones meteorológicas favorables. Las inmersiones, en efecto, se ven obstaculizadas a menudo por el estado de la superficie del mar y por la turbulencia de las mareas; no es posible sumergirse cuando la altura de las olas supera los dos metros, y éstas son unas condiciones precisamente muy habituales en el mar del Norte durante la estación invernal, que dura unos siete meses.

La visibilidad del fondo, en verano, varía entre 9 y 12 metros si el tiempo es bueno; en invierno, a causa de la acción de las mareas sobre las arenas y sobre el limo, esta visibilidad puede reducirse a pocos centímetros, determinando una situación que hace casi imposible cualquier actividad.

Por ello no son raros los retrasos notables en el cumplimiento de las distintas tareas y, a menudo, durante el invierno, los hombres rana deben esperar inactivos durante semanas enteras antes de que una pausa en las tempestades les permita reanudar sus habituales trabajos. Las condiciones en que se ven obligados a trabajar estos hombres rana no son más que un aspecto de la vida que se desarrolla sobre estas plataformas; su tripulación, por completo masculina, está formada por unas 40 ó 70 personas, y está obligada a permanecer en la instalación durante un mes aproximadamente.

Esta permanencia suele verse prolongada a menudo, y a veces durante bastantes días, por las imprevistas condiciones atmosféricas en el mar del Norte, sujetas a cambios tan repentinos que escapan virtualmente a toda previsión meteorológica, haciendo imposible, incluso durante largos períodos, los transportes y los aprovisionamientos regulares. Debido a ello deben utilizarse tipos de buques especiales, capaces de servir a las plataformas en alta mar y de permitir también el intercambio del personal de mantenimiento.

Como vemos, la vida de los servidores de esos monumentales “edificios” anclados en medio del mar es tan admirable como las mismas construcciones.


Hundimiento Plataforma Petrolera-Golfo de México





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